La adicción a la compra se define como la deficiencia del control de impulsos que se manifiesta en el afán por efectuar continuamente compras nuevas, en su inmensa mayoría de productos innecesarios o superfluos. Se trata de un concepto muy cercano a la “compra compulsiva” y la “oniomanía”, aunque los anteriores términos suelen tener un enfoque más clínico, relacionado con un trastorno psicológico individual de control de impulsos. El término adicción a la compra suele tener actualmente un enfoque más psicosocial o se encuadra dentro de las adicciones sin droga, como la adicción al juego, internet, videojuegos, etc.

La adicción a la compra ha recibido especial atención a partir de la década de 1980, cuando se hizo patente un espectacular aumento del número de personas que la padecía.

Manifestaciones conductuales de la adicción a la compra Existen tres tipos de manifestaciones conductuales de la adicción a la compra, con distinta repercusión en la vida de las personas. Se pueden presentar, conjunta o independientemente y de forma más o menos intensa cada una de ellas. No obstante, hay que indicar que se trata de manifestaciones muy interrelacionadas, y que, normalmente, se dan las tres en las personas que padecen de forma grave este trastorno.

La atracción por los estímulos de consumo o adicción a la compra como actividad de ocio. Se trata de la tendencia excesiva e incontrolada a utilizar la compra como actividad de ocio, a menudo de una forma exclusiva y absorbente. Es evidente que en nuestra sociedad, actividades como mirar escaparates, visitar tiendas, o pasar horas en centros comerciales, aunque realmente no se necesite comprar nada, se han convertido en una forma de ocio, ya que resultan atractivas para muchas personas y están socialmente aceptadas. Lo que diferencia al adicto es que, su atracción excesiva por la compra, llega a interferir en el normal desarrollo de su vida o a perjudicar sus relaciones con los demás, al convertirse en una actividad obsesiva y descontrolada. No todas las personas adictas a los estímulos de consumo son realmente adictas a la compra, aunque a menudo acaban siéndolo.miniaturadeimagen|300x300px|Grandes centros comerciales, convertidos en lugares de estancia y paseo, reflejan el uso de la compra como actividad de ocio. Adicción a la compra y compra compulsiva. Aunque conceptualmente se trata de dos cuestiones distintas, la adicción al consumo y la compra compulsiva están interrelacionadas y en ambas se manifiesta un mismo comportamiento: la carencia de autocontrol para regular las compras y contener los impulsos. Por adicción al consumo, se entiende el afán por efectuar continuamente compras nuevas, en su inmensa mayoría de cosas innecesarias o superfluas. El concepto de compra compulsiva se refiere al proceso psíquico por el que muchas personas no son capaces de controlar sus deseos o impulsos y someterlos a la reflexión o la crítica antes de la compra.Algunos autores diferencian los términos compra impulsiva y compra compulsiva, entendiendo que, en este segundo caso, se trata de una conducta patológica y en el primero no. Así, Ismael Quintanilla en “Psicología del Consumidor”. Ed.Pearson. Madrid 2002 Por supuesto no todas las compras imprevistas o no planificadas son compras compulsivas. Una persona puede encontrar una oferta de un artículo que precisaba, pero que no pensaba comprar de inmediato, y adquirirlo, sin que se trate de una compra compulsiva. Por ello hay que señalar que una característica básica del comportamiento de las personas con problemas graves de adicción al consumo es que las compras que realiza son inadecuadas e insatisfactorias. Es posible que sienta cierto placer al realizarlas o una sensación de alivio al ceder ante la tensión que le provoca el deseo de compra, pero después se arrepentirá de la compra efectuada. Este arrepentimiento, en el caso de personas con problemas intensos de adicción al consumo, puede llegar a ser una sensación de culpa y malestar muy profunda, aunque para la mayoría de los consumidores, simplemente el objeto deja de ser atractivo una vez comprado y se desecha, o se olvida y no se usa jamás. Falta de autocontrol económico: es la incapacidad constante y grave de ajustar los hábitos de gasto a las posibilidades económicas de cada sujeto. No se trata de que gastos ordinarios o imprevistos hagan vivir con dificultades, sino que hay una absoluta incapacidad para controlar el dinero personal o familiar racionalmente y disciplinar los gastos, por superfluos que objetivamente sean. Una manifestación de esta falta de control suele ser uso excesivo del crédito. La persona entra en una rueda de “vivir a crédito” se va acostumbrando a enlazar un préstamo con otro, va aumentando su número y la “alegría” con la que se endeuda. El resultado final es el sobreendeudamiento activo, o “culpable”, es decir, el que se deriva de la propia conducta desordenada del consumidor.Aspectos psícologicos y sociales del endeudamiento de los consumidores. Garcés Prieto, Saceldo Aznal.Revista de estudios sobre consumo. Ministerio de Sanidad y Consumo.Número 83 (2008) pag 9-26

Incidencia de la adicción a la compra en la población general Es un tema debatido el porcentaje de personas que tienen problemas de adicción a la compra, ya que la línea que señala los comportamientos patológicos de los que, aunque sean excesivos, son socialmente aceptados es difícil de delimitar. No obstante, se puede señalar lo siguiente: La adicción al consumo y otras manifestaciones graves de la falta de control en el gasto son problemas extendidos y en constante crecimiento en nuestra sociedad. Los estudios con muestras de la población general dan una proyección de entre el 8% y 16% de personas con problemas de compras incontroladas o excesivas, mientras que los estudios clínicos dan cifras más conservadoras de entre el 2% y 5%.2004 Helga Dittmar. Are you what you have?. The Psychologist 17 (4) De acuerdo con el “Estudio Europeo sobre Problemas Psicológicos y Sociales relacionados con la falta de autocontrol en la compra y el gasto, la adicción al consumo y el sobreendeudamiento”, el 3% de los adultos y el 8% de los jóvenes tienen un nivel de adicción a la compra que puede considerarse patológico, es decir que afecta gravemente la vida de las personas que lo padecen. En los Estados Unidos se han señalado estimaciones sobre la prevalencia de este trastorno que van desde el 2% al 12%, e incluso superiores.

La mayoría de las personas que tienen estos problemas no reciben, ni solicitan tratamiento y si lo hacen es después de años de padecerlos, cuando la adicción ha provocado importantes repercusiones económicas en su patrimonio o de deterioro de la relación con las personas de su entorno. Por ello, y por la falta de conciencia social sobre el problema, la “cifra oscura” de las personas que padecen estos problemas es altísima. Además de los casos graves de adicción al consumo, una parte importante de los consumidores, (entre el 30% y el 50% de la población) tiene deficiencias en el autocontrol o conductas excesivas en relación con la compra y el gasto. De acuerdo con el citado Estudio Europeo el 33% de la población adulta y el 46% de los jóvenes tienen problemas leves o moderados de adicción a la compra o de falta de autocontrol en el gasto.

Relación con otros trastornos y rasgos de personalidad Se ha estudiado la relación de la adicción a la compra con otros trastornos, especialmente con los depresivos, la ansiedad. También se ha relacionado esta adicción con la baja autoestima y con determinados rasgos de personalidad como la impulsividad, el materialismo y el hedonismo.

Relación con los problemas depresivos. Los trastornos depresivos constituye el padecimiento más frecuente en los casos más graves de adicción a la compra. Esta relación se debe a que muchos consumidores utilizan la compra como un mecanismo para compensar, o afrontar sus estados depresivos. Edwards (1992) en una investigación que tenía como objetivo estudiar la influencia de una serie de variables personales en dos grupos, uno de adictos a la compra y otro de consumidores no adictos, llegó a la conclusión de que la depresión actúa como desencadenante de los problemas de adicción al consumo. Faber y Chriteson (1996). En congruencia con estos datos, otros investigadores han señalado la elevada incidencia de los trastornos depresivos entre los adictos al consumo. Así, Mc.Elloy (1994) sitúa en el 25 % el porcentaje de adictos con problemas depresivos, Lejoyeux (1998) en el 61%, y Black, Montaban y Gabel (1997) en el 60%.Rafael Rodríguez Villarino. Otero-López y Rodríguez Castro. 2001 “Adicción a la Compra: análisis, evolución y tratamiento”. Editorial Piramide Investigaciones más recientes, como el referido Estudio Europeo, indican que los adictos a la compra suelen tener sentimientos de llevar una vida insatisfactoria, una acumulación de problemas a los que no se sabe hacer frente y manifestar falta de alicientes o ilusiones vitales. En estos casos, mediante el consumo se busca una vía de escape, una satisfacción, aunque sea momentánea, que compense y ayude a soportar el sentimiento depresivo.

Relación con la ansiedad. Cole (1995) llevó a cabo un estudio con una muestra de 420 personas, llegando a la conclusión de que la ansiedad tiene un papel esencial como antecedente o desencadenante de la adicción a la compra. En otro estudio de Valence (1998) se puso de manifiesto que, a medida que aumenta el nivel de ansiedad, crece la posibilidad de desarrollar adicción al consumo. También los estudios clínicos sobre la incidencia de los problemas de ansiedad en los adictos al consumo, reflejan esta relación, aunque los porcentajes, por los motivos expuestos, varían mucho: Shlosser (1994) 42%; McElroy (1994) 80%, y Christenson (1994) 50%. Un estudio llevado a cabo en España por Garcés y Salcedo en el año 2005,Garcés, J y Salcedo, A (2006) Influencia de la ansiedad en la adicción al consumo y la falta de autocontrol en la compra y el gasto de los jóvenes. Estudios sobre consumo, Nº 76, págs. 43-58. a partir de una muestra de 253 jóvenes, concluyó que el rasgo de ansiedad tiene una influencia significativa, pero, por sí solo, no es determinante de las actitudes y comportamientos de los consumidores. Diferencias en razón del género y la edad en la incidencia de la adicción a la compra Diferencias entre hombres y mujeres En los primeros estudios sobre la adicción a la compra, se señaló la mayor incidencia de estos problemas entre las mujeres, hasta el punto de que se veía como un problema “propio de mujeres”. Se pensaba que podía ser una manifestación, casi, específicamente femenina, de problemas depresivos o de trastornos obsesivo-compulsivos; o se consideraba, desde el punto de vista psicoanalítico, que la adicción era un fenómeno similar a la cleptomanía, relacionándolo con la represión sexual para justificar su mayor incidencia en las mujeres. Las sucesivas investigaciones que se llevaron a cabo durante el siglo pasado, confirmaron esta diferenciación de género, aunque no hubiera acuerdo sobre su magnitud. (Reisch y Scherhorn 1996, Schlosser 1994).