Leopold Obermayer (Wurzburgo, el 10 de mayo de 1892 - KZ Mauthausen, el 22 de febrero de 1943) fue perseguido por judío y homosexual durante el nazismo. Obermayer, que era ciudadano suizo, era Doctor en Derecho y marchante de vinos en Wurzburgo. Fue detenido en octubre de 1934; inicialmente retenido durante dos años, principalmente en el campo de concentración de Dachau, posteriormente fue condenado a diez años de trabajo forzados en 1936 por el artículo 175 del código penal alemán, que ilegalizaba la homosexualidad. Las oficinas suizas responsables de la defensa de sus ciudadanos no fueron muy diligentes con Obermayer; en parte defendían el punto de vista de «que Obermeyer a penas piensa o siente como un suizo.»Schreiben von Paul Ritter, Generalkonsulat München an die Gesandtschaft in Berlin vom 21.

Vida El padre de Obermayer era un tratante de vinos de Wurzburgo que en 1875 había renunciado a su ciudadanía bávara y adoptado la suiza.Datos biográficos de Obermayer en Fröhlich, Die Herausforderung, y Broda, Bürger. Al igual que sus padres y hermanos, Leopold Obermayer era considerado ciudadano de Siblingen, en el Cantón de Schaffhausen. Obermayer estudió Derecho y Ciencias políticas (Staatswissenschaften) en Alemania y Suiza, doctorándose en febrero de 1918 en la Universidad de Fráncfort. Tras la muerte de su padre, Obermayer tomó las riendas del negocio. Creyente judío, aceptó inicialmente con vacilación su homosexualidad, pero más tarde vivió su condición de forma abierta y seguro de sí mismo.

Detención Tras la toma del gobierno del partido nazi, el 31 de octubre de 1934 Obermayer se presentó ante el jefe local de la policía política bávara en Wurzburgo, Josef Gerum, para quejarse del control de su correo. Gerum era miembro del partido nazi desde 1920 y era considerado «especialmente homófobo»;Burkhard Jellonnek: Homosexuelle unter dem Hakenkreuz. había sido trasladado desde Múnich a Wurzburgo a mediados de abril de 1934. Ese mismo día, Obermayer fue «retenido» (Schutzhaft), acusado de espionaje, de conexiones con el ilegal Partido Comunista de Alemania y de esparcir rumores perjudiciales a la nación. Estas acusaciones apenas fueron tematizadas más tarde, en los juicios contra Obermayer; una acusación por traición fue desestimada en junio de 1936.

Durante el registro de la caja fuerte de Obermayer se encontraron fotos homoeróticas de hombres desnudos y se requisó su correspondencia con el amplio círculo de amigos y conocidos. En los días siguientes se iniciaron pesquisas contra por lo menos otras 68 personas. Con base en las informaciones de Gerum, el 7 de noviembre de 1934 se publicó un informe en el periódico Mainfränkische Zeitung:

Durante la toma de declaraciones, ninguna de los testimonios de Obermayer pudo usarse en su contra, sin embargo, señaló que en el entorno del Gauleiter del Gau Mainfranken, Otto Hellmuth, «se sentaban homosexuales».Sobre las pesquisas en la dirección del Gau véase Jellonnek, Homosexuelle, p. 267. Gerum inició una investigación que envió al ministerio del interior bávaro el 5 de mayo de 1935, en la que informaba sobre «Ocurrencias en la dirección del Gau de Mainfranken». El Gauleiter Hellmuth exigió por su parte el relevo de Gerum y lo calificó de «completamente inútil [...] para su uso en la policía política.»Sobre las pesquisas en la dirección del Gau véase Jellonnek, Homosexuelle, p. 267.

El cónsul general suizo en Múnich fue informado de la detención de Obermayer antes del 19 de noviembre de 1934.Broda, Bürger, p. 6 ss. El 24 de noviembre el representante en Múnich confirmó que Obermayer no poseía la nacionalidad alemana. La posesión de la ciudadanía suiza en exclusiva era una de las condiciones que Suiza había impuesto para proteger a sus ciudadanos en Alemania. El abogado de Obermayer en Wurzburgo, Karl Rosenthal, aseguró a las autoridades suizas que su cliente no había cometido ningún delito como homosexual conocido, y sobre todo, no era comunista. Rosenthal también propuso una extradición hacia Suiza. El enviado de Suiza en Berlín, Paul Dinichert, y el jefe de la sección de exteriores en Berna, Pierre Bonna, decidieron a finales de 1934 no realizar ninguna acción a favor de Obermayer, ya que desde su punto de vista, las acusaciones eran muy graves.Sobre la correspondencia entre la legación y el departamento de exteriores, entre el 23 de noviembre de 1934 y el 25 de enero de 1935: Broda, Bürger, p. 7. Para una extradición hacia Suiza era necesaria una petición del cónsul en Múnich a las autoridades alemanas, petición que nunca llegó.

Campo de concentración de Dachau El 12 de enero de 1935, Gerum entregó personalmente a Obermayer al comandante del campo de concentración de Dachau, Heinrich Deubel. Los siguientes 21 meses fueron para Obermayer una pesadilla de torturas, interrogatorios, falta de higiene, cuidados médicos insuficientes, falta de alimentos e insultos constantes, hasta las amenazas de muerte. Pasó por lo menos seis meses en una celda similar a un sótano, el llamado Kommandanturarrest, «arresto de la comandancia». Según el relato de Obermayer, la información sobre la muerte de su madre le llegó en las siguientes circunstancias:

Tras la petición de un familiar de Obermayer, el enviado suizo en Berlín, Paul Dinichert, propuso una intervención en el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán, para llevar a Obermayer frente a un tribunal ordinario. Esta propuesta fue rechazada el 21 de febrero de 1935 personalmente por el jefe del Departamento de Asuntos Exteriores federal suizo, el consejero Giuseppe Motta: Motta consideró que una intervención «apenas beneficiaría los intereses generales suizos».Citado en Broda, Bürger, p. 7. El enviado en Berlín recibió instrucciones, «en vista del tipo y el número de faltas contra las costumbres», de no intervenir «a favor de este ciudadano suizo gravemente comprometido [en asuntos] morales, así como políticos, que además ha confesado.» La actitud de los suizos cambió en agosto de 1935, tras un informe del Departamento de Justicia y Policía federal suizo, según el cual la práctica alemana de Schutzhaft (retención preventiva) no sería admisible contra ciudadanos extranjeros. A finales de agosto, el parlamento federal aprobó una petición a favor de un juicio ordinario contra Obermayer.Broda, Bürger, p. 9.

Orden de detención El 11 de septiembre de 1935, la central de Múnich de la policía política bávara ordenó que, o bien se realizaba una orden de detención judicial contra Obermayer, o bien se le internara para ser liberado posteriormente. El 23 de septiembre Obermayer fue trasladado a la cárcel de Wurzburgo, más tarde a la cercana Ochsenfurt. Allí se inició una orden de detención contra él por el artículo 175. En la cárcel, Obermayer escribió en una carta manuscrita de dieciséis páginas, fechada el 2 de octubre, las circunstancias de su retención en Dachau. Este documento se considera «de especial valor»Esta evaluación en Fröhlich, Herausforderung, p. 81. entre los escritos contemporáneos de los presos de Dachau. Obermayer trató de entregar el informe a su abogado, Rosenthal, pero este se negó a recibirlo debido a su contenido comprometedor. El informe cayó en manos de la policía. Josef Gerum insistió en una carta del 12 de octubre que Obermayer debía ser devuelto al campo de concentración: «Obermayer sólo me teme a mí y mis medidas correctivas. [...] El peligro de que hable de forma libre ante un tribunal sobre las cosas de Dachau es demasiado grande. Lo curioso es que el hombre haya realizado un protocolo exacto de todo lo que ha ocurrido en Dachau y se acuerda incluso del día y la hora exacta, y ha declarado por escrito ese recuerdo de forma íntegra.»Fernschreiben Gerum an SS-Standartenführer Stepp vom 12. Oktober 1935, citado en Fröhlich, Herausforderung, p. 90.

El 10 de octubre, el abogado Rosenthal fue «retenido» por casi tres meses; dos días después Obermayer fue enviado de nuevo a Dachau. La detención preventiva fue levantada el 15 de octubre; del 29 de octubre existe una orden de detención, según la cual Obermayer «es un peligroso extranjero enemigo del estado [...], que incluso desde la cárcel ha tratado de extender terribles rumores, abusando de su derecho a la defensa judicial, tratando de llevarlas al extranjero.»«Schutzhaftbefehl der Polizeidirektion Würzburg vom 29. Oktober 1935», citado en Fröhlich, Herausforderung, p. 90. El traslado de Obermayer al campo de concentración antes de que se levantase la detención preventiva era ilegal de acuerdo a la legislación vigente en aquel momento.Sobre la antijuridicidad véase Fröhlich, Herausforderung, p. 91, 93; Schütz, Nachlese, p. 187. El 27 de noviembre, el ministro de justicia alemán, Franz Gürtner, comentó a Heinrich Müller de la Gestapo que tenía «serias dudas» sobre el proceso y señaló posibles consecuencias diplomáticas.Las objeciones de Gürtner están mencionadas en una tele-conversación entre el inspector Gerum, B. , B.P.P. Würzburg, y el Kriminalinspektor Weiß, B.P.P. München, del 14 de diciembre de 1935, citado en Fröhlich, Herausforderung, p. 93 f. Obermayer escribió desde Dachau, ayudado por su formación jurídica, numerosas quejas, entre otros a Heinrich Himmler y al administrador de Baviera, Franz von Epp, cartas que por otra parte fueron requisadas por la censura. En una de sus cartas a su hermana, Obermayer se quejaba de que en Dachau no había lectura de calidad en las lenguas de cultura, francés, inglés e italiano.Fröhlich, Herausforderung, p. 92. Como consecuencia fue castigado a 21 días de arresto riguroso. La pérdida de su título de doctor, incitada por la Universidad de Fráncfort, no fue aceptada por Obermayer: el acto era contrario a la presunción de inocencia y no estaba previsto en la ley de regulación de los doctorados de 1918, válida en ese momento.Schreiben Obermayers an den Rat der Universität Frankfurt/Main vom 12. Februar 1936, citado en Fröhlich, Herausforderung, p. 95 s.

Fritz Ufer, abogado de confianza del consulado suizo en Múnich, se convirtió en el nuevo abogado de Obermayer. En febrero de 1936, la legación de Suiza en Berlín calificó el tratamiento de Obermayer como un «juego del gato y el ratón, que es contrario desde cualquier punto de vista al derecho civilizado.»Gesandtschaft in Berlin an Abteilung für Auswärtiges am 13. Februar 1936, citado en Broda, Bürger, p. 13. Anteriormente Suiza había enviado una nota verbal al Ministerio de Asuntos Exteriores alemán. El cónsul general suizo en Múnich, Friedrich Kaestli, era escéptico en cuanto a una visita a Obermayer en la cárcel de la Gestapo que tenían en el Palacio de Wittelsbach, en la misma ciudad, donde el preso se encontraba temporalmente:

La actitud de Kaestli fue aprobada por sus jefes en Berna. El legado en Berlín, Paul Dinichert, por el contrario, abogaba por una visita a Obermayer: de una tal visita se prometía una «cierta tranquilidad» para Obermayer, que este «se comporta de forma indómita y compromete a los policías y los funcionarios de prisiones con sus continuas quejas por escrito, así como por su desmedida correspondencia privada.»Dinichert an Abteilung für Auswärtiges am 21. April 1936, citado en Broda, Bürger, p. 15. Si finalmente se llegó a una visita del cónsul es desconocido.Fröhlich, Herausforderung, p. 98, menciona una reunión; en Broda, Bürger, no existe mención de una reunión.

En verano de 1936 empeoró considerablemente la situación del preso cuando el juez instructor constató que Obermayer era ciudadano alemán.Fröhlich, Herausforderung, p. 98. En posteriores informaciones a la embajada suiza se afirmaba que la renuncia del padre de Obermayer a la nacionalidad bávara en 1875 había sido ilegal. 1938, Broda, Bürger, p. 25. Estos comunicados contradecían informaciones anteriores de las autoridades alemanas.

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