Wu Hu (chino tradicional: 五胡; pinyin: Wǔ Hú) es el exónimo acuñado en las fuentes chinas desde la época de las Dinastías Meridionales y Septentrionales, para aludir a un conjunto de grupos étnicos diferenciados o separados de la población nativa hàn (漢), manteniendo una especial importancia y actuación desde el final de la dinastía Jìn (晉) y la posterior imposición de sus propios dominios, ya bajo la época de los Dieciséis Reinos. miniaturadeimagen|Estatuilla de cerámica en representación de un guerrero hú (胡). Originariamente debió portar un escudo e hipotéticamente algún arma arrojadiza o de combate cuerpo a cuerpo. Las facciones corporales de este tipo de estatuillas intentan remarcar también artísticamente, la diferenciación entre el físico de los pueblos foráneos y la población hàn. Esta figurilla se exhibe en el museo de Sānménxiá (三门峡), provincia de Hénán (河南)

Estos grupos, no necesariamente aludían a poblaciones nómadas de la estepa, ya que dentro del binomio se pueden encontrar desde grupos esteparios hasta grupos exógenos ya sinizados y asentados entre la población Hàn desde el -, así como también grupos seminómadas o sedentarios, emigrados desde las regiones al oeste del actual Tíbet y la provincia de Qīnghǎi (青海). Por consiguiente, a la hora de utilizar el término Wǔ Hú, se debe tener en cuenta que se trata de un exónimo integrador, que fue utilizado por los autores chinos en épocas ya muy posteriores a las aludidas y que servía para diferenciar la población auctóctona (hàn) frente a la población exógena llegada a los territorios integrados en el orbe cultural sínico desde la dinastía Hàn. Al mismo tiempo y debido a la naturaleza multiétnica de estos grupos, ya desde la época de su concepción, el término Wǔ Hú tendía a simplificar una realidad multiétnica en la que también se debe hablar de una diferenciación y separación lingüística, en la que pudieran haber grupos lingüísticos proto-turcos, proto-mongoles, tibéticos, yeniseicos o inclusive iranios-orientales.

La clave para entender la aparición de estos grupos exógenos y su colaboración "indirecta" en el derrumbe de la dinastía Jìn, debe enmarcarse en la Bā Wáng Zhī Luàn (八王之乱),Traducido aproximadamente como la "Confusión de los Ocho Príncipes" o "Desorden de los Ocho Príncipes", en referencia a la lucha encarnizada que se desató entre diferentes partidarios y familiares de la familia reinante en la dinastía Jìn, la xìng de los Sīmǎ (司馬). facilitando un vacío de poder y caída agónica del orden de las instituciones y el poder imperial, lo que a la postre daría lugar a una ausencia de legitimidad por parte de los mandatarios Hàn. A ello debemos unirles ciertas carestías y crisis de subsistencia señaladas en las fuentes a comienzos del , lo que llevó a muchos grupos circundantes a la frontera, a penetrar en suelo sínico, buscando la supervivencia perdida en las estepas. En esta circunstancia, uno de los grupos que acaudilló el golpe de gracia al poder Jìn en el norte, fue el de los nán xiōngnú (南匈奴) o "xiongnu septentrionales", que desde el , se habían situado dentro del territorio imperial, llegando a ser utilizados tanto por los Hàn, como por la efímera dinastía Cáo Wèi (曹魏), como también en un primer momento por los Jìn. El punto culminante de la superioridad y libertad de movimiento de los Wǔ Hú, lo constituye la dramática toma de la antigua capital, Luòyáng (洛陽), en el 311 d.C., por la coalición de fuerzas mandadas por Shí Lēi (石勒), en representación de su líder, el xiōngnú Liú Cōng (劉聰). Poco tiempo después, este grupo armado ejecutaría el mismo golpe contra la segunda sede imperial alzada tras la caída de Luòyáng: Chang'an (長安). Con la caída de la capital legítima y la captura del reducto levantado desesperadamente por una parte de la xìng (姓)Xìng (姓) se traduce en la cultura china como una suerte de "linaje" o "línea dinástica", por la cual se establece un gobierno legítimo y bajo la misma se somete todo un conjunto de regiones o un Estado mismo de los Sīmǎ (司馬), el norte acabaría durante más de tres siglos en manos de dirigentes o líderes foráneos, entre los que los xiānbēi (鮮卑) cobrarían un gran protagonismo.

Acuñación de la terminología Desde las épocas más arcaicas, ya en las dinastías pre-imperiales, se observa a lo largo de las fuentes diferentes exónimos acuñados en la cultura sínica para aludir en varias épocas a los enemigos o pueblos situados más allá de sus límites de control: surgen así los binomios sì yí (四夷), bǎi mán (百蠻), wǔ róng (五戎), jiǔ háo (九貉), etc. De estas últimas formas aludidas, únicamente las dos primeras citadas, continuarán siendo utilizadas durante toda la dinastía Hàn, e inclusive aún permaneciendo vigentes en las dinastías posteriores, convirtiéndose en una suerte de arcaísmo destinado a la referencia de pueblos enemigos y exógenos a una dinastía o estado. Sin embargo, en el caso del binomio Wǔ Hú (五胡), nos encontramos ante una creación de nuevo cuño, destinada únicamente a un uso específico y vinculado a una época concreta: desde la ruina y repliegue territorial de la dinastía Jìn (311), hasta el éxito final de los grupos foráneos y la implantación de sus dominios durante al menos un siglo de prolongación, hasta la conquista definitiva del norte de China a manos de los Tuoba (420).

La primera aparición del binomio, la encontramos en el Shíliù Guó Chūnqiū (十六國春秋),Volumen 4 (卷四), Registros de Qián Qín (前秦錄) : "...五胡次序,無汝羌名,違天不祥,其能久乎!璽已送晉...". elaborado por Cuī Hóng (崔鴻), entre el 501 y el 522. La familia de este último autor, era de filiación hàn, actuando bajo las directrices y el gobierno de Tàbá Hóng (拓拔宏), el penúltimo gran representante del poder dinástico Tuoba y bajo cuyo gobierno se impulsó un polémico a la vez que ambicioso proyecto de sinización sobre los múltiples grupos nómadas, que se encontraban diseminados a lo largo del territorio. Producto de este acercamiento y aceptación de la superioridad cultural sínica, se concibe la creación de esta obra en la que se narran justamente los procesos históricos que llevaron al cambio de poder en el norte de China, a favor de élites y dinastías totalmente ajenas al poder sínico. La obra de Cuī Hóng, que es señalada en otros trabajos posteriores como un compendio de grandes dimensiones (en torno a los 100 volúmenes), comenzó a perderse ya durante la época Táng (唐), para llegar durante la dinastía Sòng (宋) únicamente a la paupérrima cifra de 20 volúmenes, anotados extensamente por Sīmǎ Guāng (司馬光) y sobre los cuales se recopilarían hasta la actualidad, las únicas líneas recogidas de la amputada obra de Cuī Hóng. Esta pérdida, no ha evitado ver cómo sobre esta obra, se levantó gran parte del cuerpo de otras célebres historias dinásticas, como el caso del Wèi Shū (魏書) y el Jìn Shū (晉書).

Ahora bien, a la hora de analizar la composición de los caracteres 五胡, debemos tener en cuenta dos aspectos que explican dicha composición. En primera instancia, la simbología numérica que acompaña a cada uno de los números de un solo dígito (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9) en la cultura sínica. Tradicionalmente, el número cinco (5), se erigía como el numeral elegido para ubicar el conjunto de direcciones conocidas (sur/norte, este/oeste y centro), al mismo tiempo que también podía encarnar el concepto taoísta de los procesos (行) que regían al universo. Por consiguiente, la utilización del carácter 五, no evocaba necesariamente la alusión a cinco ramas o grupos étnicos pujantes, sino en última instancia, la indicación de la totalidad de grupos foráneos situados en todas las direcciones en las que se extendía la cultura sínica.

En segunda instancia, la utilización del carácter 胡, debe ser tomada con suma cautela, habida cuenta la polivalencia del carácter y su diferenciación étnica a lo largo de diferentes dinastías y épocas, comenzando a ser observado en las fuentes durante el período Chūnqiū (春秋). Por consiguiente, dependiendo de la época histórica en la que nos ubiquemos, podrá ser referencia hacia unos pueblos u otros. En este caso, el contexto del siglo III-IV d.C., obliga a retraer la mirada y adjudicación del carácter hacia los grupos xiōngnú (匈奴), xiānbēi (鮮卑), qiāng (羌), dī (氐) y jié (羯), entre los más fortalecidos y capaces de instaurar sus propios dominios territoriales. No obstante, en este punto comviene señalar que esta selección, sólo indica los grupos más exitoso, ya que las fuentes indican la presencia de múltiples subgrupos y ramas étnicas de gran pujanza, que no son catalogadas bajo las directrices de ninguna de las anteriores y que en no pocas ocasiones, seguirán funcionando de manera autónoma hasta incluso después de la conquista norteña de los Tuoba. Por consiguiente, el término 胡, en este caso concreto, adopta una función no geográfica como en algunos casos, ni tampoco concretamente étnica, sino puramente foránea, exógena, discriminadora, de una población contraria a la población hàn o nativa.

En consecuencia, el binomio 五胡, alude a la totalidad o suma completa (五) de todas las ramas y grupos étnicos exógenos (胡) situados dentro de los antiguos dominios de control sínico. Una vez conquistado todo el territorio a manos de un único poder (Tuoba), el binomio no vuelve a ser referido o utilizado en la práctica, habida cuenta el control y sometimiento de todas las ramas y grupos supervivientes tras un siglo de luchas por el poder y control del norte de China.

Contexto histórico del norte de China entre los siglos y d.C. Las circunstancias que llevaron al auge del poder de los Wǔ Hú, son tradicionalmente analizadas en paralelo a la propia realidad sociocultural e histórica del mundo chino entre finales del y comienzos del IV d.C.. Tras el final de la dinastía Hàn (220), los restos del enorme estado imperial que había llevado las riendas del mundo sínico durante prácticamente cuatro siglos de existencia, recayó en el control de varios poderes regionales, configurando así el mapa de los Tres Estados (三國), sobre los cuales se intentaría perpetuar una línea hereditaria y separada, con la clara idea de mantener su poder e inclusive aumentarlo en detrimento de sus enemigos. Ninguno de los tres contendientes llegó en modo alguno a establecer la unidad perdida de los Hàn. Habría que esperar hasta la aparición en el escenario de Sīmǎ Yì (司馬懿), el artífice de la ansiada reunificación sínica.