Paita es una ciudad peruana, capital del distrito y de la provincia homónimos en el departamento de Piura. Está ubicada a orillas del océano Pacífico a 57 km de la ciudad de Piura. Posee el segundo puerto más importante del país después del Callao y es la 19.ª ciudad más poblada de país. Tenía 145 309 hab. según el censo de 2017. Debido a su situación geográfica posee un clima cálido y húmedo durante todo el año y su temperatura promedio anual es de 25 °C.
La ciudad fue fundada el 30 de abril de 1532 con el nombre de San Francisco de Paita de la Buena Esperanza por el conquistador Francisco Pizarro. Conserva el estilo colonial en sus viejas casonas e iglesias. El turismo es un importante sector de su economía.
thumb|280px|Vista aérea de la bahía de Paita y los dos sectores: Paita Baja y parte de la Paita Alta
Toponimia La palabra Paita, antiguamente escrita con "y" (Payta), proviene del vocablo quechua tayta, que significa "padre", "amo" o "señor". Los españoles tildaron a esta localidad como "La silla del Diablo", porque consideraban una blasfemia las creencias religiosas de sus habitantes, las cuales impusieron a los incas en Colán, Paita y Amotape; ignorando que el tayta Huiracocha que era para los incas el supremo Dios Creador, equivalente para algunos al Dios cristiano.Se puede decodificar también el nombre de Paita en una compatibilidad léxica con dialectos del norte sudamericano como Paititi que en las lenguas locales representa lo que es un acantilado o zona accidentada de altura. También existían en esta región en tiempos prehispánicos las capullanas, mujeres de alto poder espiritual que vestían trajes negros parecidos al capuz español, cuyo santuario fue sometido por los españoles para edificar sobre ese mismo lugar la iglesia de San Lucas, una de las más antiguas en América del Sur.
Este nombre también es atribuido al místico cerro Azul, en donde los viajeros y pobladores de Colán aseguraban ser testigos de constantes "luces misteriosas" o "señales divinas" llamadas "encantos del cerro Azul de Paita", que los habitantes de las caletas de La Islilla y La Tortuga continúan observando actualmente y son relacionados con extrañas desapariciones de personas.
La palabra Payta, se escribió con "y", desde su fundación por los españoles el 30 de abril de 1532, convirtiéndose en el puerto más famoso del Pacífico, el primer puerto del Perú y la madre tierra de la región, durante la época colonial. La palabra Paita, con "i" se promovió ya en la época republicana, tras ser creada como provincia el 30 de abril de 1888; sin embargo aún se observa la frase "El bienestar de Payta es mi mayor anhelo" con "y", en un documento enviado a su ayuntamiento en 1868 por el entonces congresista por Paita Miguel Grau.
Geografía Área thumb|right|250px|Vista del Sur de Paita. La extensión territorial de la ciudad de Paita es de 3.3 km². La ciudad no está delimitada por los límites distritales que comprenden su circunscripción pero es capital también del distrito del mismo nombre teniendo centros poblados anexos como Yasila, La Islilla y La Tortuga.
Orografía y geología Al sur de la ciudad se encuentra un conjunto de elevaciones que destacan no solo por sus altitudes poco usuales en el norte del Perú, sino también por su interés legendario-histórico, geológico y mineralógico. Este conjunto de elevaciones se le conoce como La Silla de Paita o Cerro Azul (debido a la tonalidad azul que presenta de lejos).
Estudios geológicos indican que estas cadenas de elevaciones son los restos de la antigua Cordillera de la Costa de hace más de 600 millones de años (Fin del Precámbrico -Inicio de la Era Palezoica)que han sobrevivido a la erosión sobre todo eólica, fluvial (en ciertos periodos) y hasta marina (en épocas de transgresiones marinas, elevación del nivel del mar).
Su litología es de rocas metamórficas desde pizarras hasta esquistos micáceos y cuarcitas que se extiende hasta el casco urbano de la ciudad.
Esta zona de elevación (385 m.s.n.m el punto máximo) está circundada por terrazas marinas llamadas comúnmente Tablazo donde se asienta el sector de la Parte Alta de la ciudad (75 m.s.n.m altitud promedio).
Hidrografía El sur de Paita está inundado de quebradas secas cuya orientación siempre es con dirección al Océano Pacífico. 250px|thumb|right|Bahía de Paita. La parte baja de la ciudad está conformada por una red de quebradas que sirven de drenaje natural en épocas de Fenómeno de El Niño. Actualmente estas quebradas están asfaltadas y sus laderas, densamente pobladas siendo un peligro latente: Jr. Zanjón, Jr. Buenos Aires, Jr. Espinar, Jr. Alfonso Ugarte, Jr. Meléndez, Av. San Rafael y más de una veintena de pequeñas calles que miran directo al mar.
Paita está en el borde Sur de la cuenca del río Chira. Es justo este río que nace en los Andes ecuatorianos que desemboca al norte de la provincia, exactamente en el centro poblado de Miramar en el distrito de Vichayal.
Clima
Demografía La ciudad de Paita cuenta con una población estimada de 145 309 habitantes para el año 2017 y presenta un crecimiento acelerado en los últimos años, desde el año 1600 que presentaba 400 habitantes, 1983 en que presentaba 25 000 habitantes, ha pasado a conformar una ciudad de 50 000 hab. en 2003 y sobrepasa los 120 000 habitantes en 2014 evidenciando un crecimiento acelerado en los últimos 10 años.
Religión Según cifras del censo 2017, el 70 % de la población de Paita es católica, el 20 % es parte de alguna iglesia evangélica, un 2 % profesa otras creencias, mientras que el 8 % restante no profesa ninguna religión, convirtiéndola en la segunda ciudad peruana con mayor porcentaje de ateos/agnósticos.
En esta jurisdicción la Iglesia Católica está conformada por dos parroquias: Parroquia "SAN FRANCISCO DE ASÍS", donde el párroco es Rvdo. Mons. Pedro Chully Chunga y el vicario parroquial Rvdo. David Ancajima Ramos y la Parroquia "SAN PEDRO, EL PESCADOR" donde el párroco es el Pbro. Domingo García Hospital;Desde el punto de vista jerárquico de la Iglesia Católica, estas parroquias forman parte de la arquidiócesis Metropolitana de Piura.
Historia Época prehistórica El paleontólogo Edgar Herning (1960) recolectó vestigios en 1978 considerando a este grupo cultural muy evolucionado, informando que desde hace 9000 años ya existían los pueblos primitivos de la Costa como Colán, Tayta y Amotape.
Época precolombina El nombre Payta, representa a una nación ancestral que existió también en la época preinca; en la época colonial llevó el nombre su líder o cacique, hasta su último dueño y gobernante que fue el cacique José de Payta. (Lo encontramos en el archivo Regional de Piura como secretario para elegir al Presidente del Perú en el año 1822). El obispo de Trujillo Martínez de Compañón en 1783 demuestra que los incas de Payta tenían su propio idioma, y nos alcanza palabras castellanas que se traducían: Shi (sol), Sha (luna), Ni (mar).
Época colonial La expedición de Francisco Pizarro
En uno de los primeros días del mes de enero de 1532, la expedición aventurera de Francisco Pizarro en tres bajeles con 183 hombres y 26 caballos, salió de Panamá haciendo el viaje lleno de dificultades de todo género que pusieron en peligro la expedición, arribando a la playa de Tumbes, pueblo de indígenas, de alguna importancia, a una legua hacia el interior. No fueron acogidos los españoles como en su primer viaje de exploración en 1528, teniendo algunas escaramuzas con los naturales, sin consecuencias emprendieron la expedición conquistadora la marcha hacia el Sur por la ribera del mar, o sus cercanías, a fin de estar siempre a la vista y en contacto con las naves que seguían el mismo rumbo Sur, las que tenían como comandante al piloto Bartolomé Ruiz. La gente de Pizarro arribó al fin a un lugar que los indígenas llamaban, Tambo de Amotape, en la margen derecha del río, siguiendo corriente arriba, llegaron a un lugar en donde encontraron a una tribu indígena cuyo jefe de calidad noble se llamaba “La Chira” por lo que los españoles entendieron que el río se llamaba así.
Siguiendo siempre por la misma orilla del río llegaron a un lugar que los naturales llamaban Tangarará. Pizarro acompañó su hueste en Tangarará para dar un descanso necesario a su gente y pensó fundar allí su primer asiento colonial, con el nombre de San Miguel de Tangarará. Al mismo tiempo mandó que sus buques siguieran explorando las costas al sur, hasta encontrar un lugar abrigado, seguro contra vientos y desbordes de fuertes oleajes.
El piloto Bartolomé Ruiz al frente de los bajeles hizo su excursión hasta una vasta ensenada comprendida desde una punta muy saliente de la costa que él puso por nombre Los Negritos por unas rocas negras aisladas, que estaban a regular distancia de la playa y de la punta falsa del cerro que la forma, con una pequeña cordillera cercana al mar y hacia el valle de Sechura.
Exploración
A Pizarro le interesaba mucho el reconocimiento del territorio en que actuaba, principalmente en dirección al sur y despachó con ese propósito una pequeña expedición exploradora, mandada por un tal José Martínez de Ubillús que avanzó a más allá del poblado de la campiña de Sechura.
Ubillús de regreso al campamento de Pizarro en el valle de Tangarará, encontró al piloto Bartolomé Ruíz que había desembarcado su gente en un lugar bastante abrigado de los fuertes vientos y con una playa muy mansa que le permitía varar sus buques para repararlos, porque hacía mucha agua por las juntas de sus tablones. Ubillus y sus demás compañeros estando de acuerdo en que este lugar era inmejorable para el arribo de bajeles y cerca de la fundación de San Miguel de Tangarará dejaron a Juan de Vallejo y marinero de los buques componiéndolos, mientras que el piloto Bartolomé Ruiz con Ubillús fueron a dar cuenta del resultado de la exploración, lamentando solo que el sitio que habían encontrado, tan excelente para un puerto, careciera de agua, leña y hierba para los animales, que no se encontraba a varias leguas a la redonda de esa región que era muy árida y despoblada de gente.
El piloto Ruíz hizo conocer a Pizarro que a pesar de lo dicho le informaba que en ciertos lugares de esa zona habitaban algunas personas en grupos, de la tribu de pescadores dispersos en las playas del litoral, que se abastecían de abundantes víveres que transportaban en grandes almadías (balsas) de unos troncos gruesos de una madera liviana, porosa (palillos) en que navegaban los indios, que hacían aguada en grandes vasijas de arcilla que ellos sabían construir bien y que el litoral era abundante en pescado y los víveres como la yuca, maíz y raíces como el camote, papas y diversas frutas que conducían en sus almadías de la boca del río Chira a sus chozas de la playa del varadero (Payta) y a otros lugares del litoral hasta Sechura.
De regreso José Martínez de Ubillus y el piloto Bartolomé Ruiz al lugar designado por Pizarro, en donde se encontraban los bajeles inservibles para navegar, era mejor emplear el maderamen y material en la casa Tambo de Payta que quedó confirmado, de lo cual Juan de Vallejo levantó acta de su puño y letra y del piloto Bartolomé Ruiz, haciéndolo también los 38 marineros de los tres bajeles, que aunque no sabían escribir la suscribieron, haciendo un signo de la cruz, cuyo documento se mandó a Pizarro en Tangarará.
Algunos expedicionarios que llegaban enfermos del viaje sin poder seguir se quedaron, avecindándose en Payta, entre ellos dos frailes de la orden franciscana, que con el aumento de españoles que iba teniendo el poblado del puerto, resolvieron quedarse, emprendiendo la construcción de una capilla para el culto, en la que una vez concluida se dijo misa en ella, dándole ceremoniosamente al Tambo el título de San Francisco de Payta de Buena Esperanza, por ser los frailes Franciscanos y también por llamarse el conquistador, Francisco.