thumb|En los años veinte los rascacielos se pensaban con toques neobarrocos que imitaban a las catedrales. El Edificio Telefónica es una edificación de gran altura ubicada en la calle Gran Vía de Madrid, en el número 28. Fue construido como la sede de la que era Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) operativa desde el comienzo del . El edificio fue diseñado y construido por el arquitecto Ignacio de Cárdenas Pastor (perteneciente a la generación del 25) entre los años 1926 y 1929, y fue uno de los primeros rascacielos erigido en Europa (segundo erigido en España tras el Edificio del Banco Pastor en La Coruña), además del rascacielos más alto de Madrid desde esa fecha hasta 1953, en que el Edificio España de los hermanos Otamendi, a escasos 500 metros, en la plaza de España, le arrebató el puesto. Otros estudios muestran, sin embargo, que fue el primero por unos meses. El edificio fue diseñado en su época como: "un edificio que halagase al posible comprador de acciones", como sede de oficinas y ubicación de la central automática de telefonía con capacidad inicial para 40.000 líneas de abonados.García Algarra, Javier (2012). "De Gran Vía al Distrito C. El patrimonio arquitectónico de Telefónica". Tesis doctoral, Dpto. Historia del Arte, UNED, 2012 En la actualidad, el edificio sirve de sede social de la compañía Telefónica de España S.A.U. (servicios de telefonía fija bajo la marca Movistar) y de la Fundación Telefónica, teniendo está última la base de su Espacio Telefónica en el lateral de este mismo edificio, con la puerta de acceso teniendo dirección en Calle Fuencarral, 3.

Uno de los avances que trajo en el campo de las tecnologías de comunicación durante los años veinte fue la incorporación en Madrid de la denominada telefonía automática, es decir la implementación de la tecnología capaz de poner en contacto automáticamente a dos abonados cualesquiera. El edificio al nacer como una central telefónica, albergaba tanto los equipos industriales de la red de telecomunicaciones, como las oficinas, y los vestíbulos de cara al público con el objeto de mostrar la riqueza de la empresa propietaria y ofrecer un atractivo a los futuros inversores. La elevada altura del edificio estaba obligada por las características de los equipos de conmutación automática instalados en sus primeras plantas (los Rotary 7-A). Es por esta razón, que alegando el edificio como "monumental y artístico, así como contenedor de un servicio público cuyo beneficiario es el estado" logrando el permiso del Ayuntamiento para ser edificado en una avenida en la que la altura máxima de treinta y cinco metros se encontraba muy por debajo de los ochenta requeridos.

Historia A pesar de la existencia de diversas compañías de teléfonos a comienzos del siglo, cuyo ámbito de operaciones era puramente urbano, no se aborda la unificación de las mismas hasta 1924. La telefonía automática comienza en España mediante un contrato firmado en agosto de 1924 entre el estado y la compañía norteamericana International Telephone and Telegraph (IT&T) que previamente había adquirido la Compañía Peninsular de Teléfonos. En España existían en 1924 casi 80.000 abonados y en Madrid el número alcanzaba los 12.680. Mediante este contrato se concedía a esta empresa «la organización, reforma y ampliación del servicio telefónico español». De esta forma la telefonía en España entra en un régimen de monopolio bajo el control de la Compañía Telefónica Nacional de España, que al ser una filial, tenía los puestos claves controlados por ingenieros de IT&T. La incorporación de la telefonía fue lenta pero existía una infraestructura a finales del . Desde el año 1885 que se estableció la red telefónica en Madrid, fue creciendo progresivamente su demanda.

Entorno tecnológico en los años veinte Con el objeto de mejorar la comunicación postal, telegráfica y telefónica se construyó anteriormente en la calle de Alcalá en 1908 el Palacio de Comunicaciones por Antonio Palacios. En este edificio se dedicaba un espacio del Hall Principal a la telefonía mediante el establecimiento de ocho locutorios. La demanda de este nuevo medio de comunicación fue superando las previsiones iniciales. Lo que generó la necesidad de dedicarle un nuevo edificio con dedicación exclusiva a este, a comienzos de los años veinte: "prometedor" medio de comunicación. La Compañía Telefonía Nacional de España había adquirido diversos locales en la ciudad con el objeto de colocar sus estaciones de comunicación. Llegando incluso a arrendar a comienzos del el solar número 5 de la avenida del conde de Peñalver, es decir el primer tramo de la Gran Vía. Se eligió para esta nueva central un sitio céntrico (cercano a la Puerta del Sol) y en medio de la nueva Gran Vía que daba aspecto de metrópoli moderna a Madrid. No era el primer rascacielos construido en Europa, por existir otros casos, pero si el primero edificado en España. No obstante existen estudios que mencionan lo contrario.(1931), «El primer rascacielo de Europa», Boletín de la Sociedad Central de Arquitectos, núm. 3, p. 15. Sin embargo el primer rascacielos de España sería el Edificio del Banco Pastor en La Coruña finalizado en 1922, que seguía la Escuela de Chicago. Con esta nueva sede la Compañía Telefónica Nacional de España iniciaba su expansión en la capital. Anteriormente la Compañía había realizado obras en la ciudad con el objeto de abrir zanjas para las canalizaciones subterráneas, de esta forma eliminaba parte de la red aérea que iba creciendo hasta el punto de saturar con torres metálicas algunas calles.

El teléfono surge en la capital inicialmente como competencia directa de la telegrafía eléctrica. La telegrafía era un medio de comunicación de largas distancias muy popular a finales del , y por lo tanto era un medio aceptado en el caso de transmisión interurbana. A medida que las ciudades se iban haciendo más grandes, y densas de población, el teléfono se convirtió en un medio de comunicación puramente más urbano, en detrimento de la telegrafía. Esto ocurría, en parte a que a comienzos del , la infraestructura del telégrafo no cubría las distancias urbanas, mientras que la del teléfono si. Una de las primeras concesionarias del servicio de telefonía en la capital era la Compañía Madrileña de Teléfonos que comenzó sus servicios en 1900. Tenía su sede inicialmente en la calle Mayor, aunque en 1910 realizaba operaciones desde un edificio de la Puerta del Sol con capacidad de atención de 5600 líneas. La limitación técnicas del par de cables que une la central con el abonado es que se necesita una distancia máxima de cinco kilómetros entre ambos. Esta limitación supone distribuir diversas centrales a lo largo del tejido urbano. En 1916 la central ubicada en el nuevo barrio de Salamanca añadía 3600 líneas, y un año después la nueva central de Jordán extiende el servicio a otros 3.400 usuarios. La red de telefonía se enfrentaba a dos problemas a comienzos del . Por un lado la proliferación de redes aéreas hacía que el panorama urbano se viera repleto de torres metálicas que estorbaban en muchos casos al creciente tráfico rodado de la ciudad. Por otro lado la creciente demanda de abonados hacía incómoda la operativa de comunicación interurbana, que en aquellos tiempos era fundamentalmente manual y dependiente de una operadora. A partir de un umbral de tráfico telefónico las operadoras humanas ofrecen un mayor coste que los equipos, a pesar de que sus salarios fueron constantemente reducidos. La solución a ambos problemas requería que se abandonara parte la infraestructura existente y se hiciera otra nueva "ab initio".

Dando solución a algunos de estos problemas en 1925 se comienza a soterrar parte de la red aérea, esto hizo que se abrieran zanjas por el barrio de Chamberí, Salamanca y casco histórico cercano a la Puerta del Sol. Esta actividad fue llevada a cabo por varios centenares de obreros, y se abrieron en total casi cuarenta kilómetros de zanjas sobre algunas de las calles principales de Madrid. Se mantuvo un acuerdo con el Canal de Isabel II con el objeto de agrupar servicios en los conductos que la empresa de canalización de aguas llevaba aprovechando desde hacía ya varias décadas. De esta forma se minimizó el impacto urbano que suponía tener varias calles bloqueadas temporalmente y con el tráfico viario retenido durante un plazo de tiempo estimado de medio año. En algunos casos las cajas de distribución, en lugar de ser soterradas, se grapaban a las fachadas de los edificios. Simultáneamente se abordó la solución de la instalación de los edificios que contenían los conmutadores automáticos en substitución de los operadores humanos (trabajo que generalmente realizaban mujeres). En la central, ya existente, de la calle Jordán.García Algarra, Javier; Da Rocha Aranda, Óscar; Saliné i Perich, Marta (2012). Los orígenes de la arquitectura telefónica en España: las centrales madrileñas del «Grupo Peninsular», Espacio, Tiempo y Forma, Serie VII, Hª del Arte, t. 25, págs. 275-294 se comenzó a emplear la nueva tecnología de conmutación automática. Posteriormente la de la calle Mayor y una nueva construida en la calle Fuencarral. Mientras tanto se edificaba, en la nueva Gran Vía, una gran central automática que daría servicio al centro de Madrid así como a las llamadas interurbanas. La compañía adquiere el local los "Grandes Almacenes Victoria" que pensaba construir unos grandes almacenes en el solar.

Gestación del Proyecto Ignacio de Cárdenas finalizó en 1924 sus estudios de arquitectura en Madrid y fue contratado de inmediato por la CTNE Nada más ingresar en el Departamento de Edificios se le asignó el diseño de este importante edificio para la Compañía que se ubicaría en la nueva Gran Vía madrileña. Cárdenas tuvo además implicación en el diseño de otros edificios similares en algunas capitales españolas: Valencia, Pamplona, León o Zaragoza. Su director de departamento de Edificación era el estadounidense Aldrich Durant que pertenecía a la ITT Corporation, la misión de Durant era la de crear equipos de trabajo en diferentes sucursales de la Compañía a lo largo de Europa. En 1927, finalizado su trabajo, Durant se desplaza a otros países y es relevado por el propio Cárdenas. Uno de los iniciales promotores del proyecto telefónico fue el duque de Alba, que por entonces era presidente del Consejo de Administración de Standard Eléctrica (compañía filial, también, de I.T.T.).