La guerra de Indochina, llamada también primera guerra de Indochina, y conocida en Vietnam como guerra de resistencia contra Francia fue un conflicto colonial que enfrentó a Francia contra el denominado Viet Minh de Hồ Chí Minh que reclamaban la independencia de la Indochina francesa (Camboya, Laos, Vietnam del Norte y Vietnam del Sur). El conflicto duró de 1946 a 1954.

Francia fue derrotada en 1954 y además tuvo que centrar su atención en la guerra de Independencia de Argelia. En la Conferencia de Ginebra se decidió el abandono de la colonia asiática, la separación de Vietnam en dos estados soberanos (Vietnam del Norte y Vietnam del Sur) y la celebración de un referéndum un año después donde los vietnamitas decidieran su reunificación o su separación definitiva. Pero los dirigentes del Sur optaron por dar un golpe de Estado y no celebrar este referéndum. Por este motivo Vietnam del Norte comenzó las infiltraciones de soldados en apoyo del Vietcong para anexionarse a Vietnam del Sur. Entonces EE. UU., en virtud de la doctrina Truman y la Teoría del dominó (contener la expansión del comunismo), envió recursos y a partir de 1964 tropas a Vietnam del Sur para evitar la conquista por el norte comunista, dando lugar a la famosa guerra de Vietnam.

La independencia de Indochina fue el resultado de una larga lucha desde finales del hasta 1954 contra las potencias coloniales europeas entre las que figura el conflicto armado ocurrido en el antiguo protectorado de la Indochina francesa, dentro del marco de las guerras coloniales del en el Sudeste Asiático.

Orígenes del conflicto A principios del , la conquista del sureste asiático por las potencias occidentales había concluido, dejando sólo al reino de Siam como un Estado-tapón para evitar que surgieran conflictos entre el Reino Unido y Francia en la zona, pero el colonialismo creó un sentimiento de opresión externa que provocó una afirmación de la personalidad nacional y la unidad étnica, en la que los líderes e intelectuales buscaban sus raíces para revalidar su lengua, folclore y patrimonio cultural.

La disgregación de las antiguas estructuras feudales hizo surgir nuevas clases sociales que tendieron a combatir a Occidente con sus propias armas, reivindicando poder económico, libertades democráticas, la autonomía o la independencia; con lo que el imperialismo occidental creó las condiciones para la rebelión contra sí mismo. En el caso de Asia, la rebelión fue dirigida también contra las estructuras atrasadas de su propio sistema, y el nacionalismo se desarrolló por oposición a la dominación europea con mayor virulencia en aquellas zonas donde la penetración occidental fue más profunda.

Hubo movimientos de resistencia armada que intentaron hacer frente a los invasores occidentales y representaron tanto una reacción instintiva contra la intrusión extranjera como también un esfuerzo de la vieja aristocracia por conservar su autoridad y prestigio, pero la desproporción de fuerzas era muy grande y la resistencia careció de un carácter nacional que le diera cohesión a los distintos grupos de partisanos que en general operaron dentro de su región sin salirse de perspectivas locales, por lo que su resistencia fue reducida progresivamente.

Después de la fase de conquista y pacificación, los franceses implantaron su sistema de administración en Indochina y el fracaso de la resistencia hizo comprender a las élites locales que para vencer a los occidentales debían servirse de sus propias armas, por lo cual empezaron a estudiar las ciencias europeas para lo que muchos patriotas vietnamitas huyeron a Japón o China y, además de ser antifranceses, buscaron la forma de crear un estado moderno basado en conceptos científicos que sustituyeran a los del ya anticuado confucianismo.

La formación del nacionalismo se vio involuntariamente favorecida por la propia acción colonizadora, que con el desarrollo de las comunicaciones y la centralización de la administración, acabó con el marco estrictamente lugareño de los acontecimientos y puso en contacto a pueblos que, si bien antes se repudiaron o se ignoraron, terminaron conociéndose y descubriendo que tenían mucha afinidad entre sí.

También la influencia ideológica fue un factor muy importante en la formación de una conciencia nacional, que no se extendió a través de la enseñanza oficial restringida por los franceses, sino a través de la circulación clandestina de libros prohibidos que trataban sobre temas de filosofía y política occidental y que eran leídos y estudiados ávidamente por los jóvenes intelectuales, dándoles nociones de los derechos de libertad e igualdad que brillaban por su ausencia en las colonias.

La Administración francesa hizo todo lo posible por mantener el control sobre el protectorado estableciendo como capital colonial la ciudad de Saigón para centralizar el poder, nombrando un Gobernador general con amplios poderes generales y limitando el acceso de la población local a la educación y a los puestos clave.

Para reforzar su gobierno en Indochina, de por sí altamente represivo, los franceses también instauraron medidas que prohibían la libertad de expresión, reunión o asociación y promovieron la enseñanza de un sistema de escritura inventado por misioneros del , el Quôc ngu, con la finalidad específica de eliminar la influencia cultural china en la zona y, de esta manera, la de los intelectuales y líderes que promovían la resistencia. Con el tiempo, el Quôc ngu suplantó a la escritura china en Vietnam, pero su comodidad y simplicidad de uso lo convirtieron en un instrumento útil para los nacionalistas cuando éstos empezaron a implementar sus programas de educación de las masas y de renovación cultural.

En Camboya, fue la religión más que el nacionalismo en sí el que desempeñó un papel importantísimo en el crecimiento de la conciencia nacional; el budismo actuaba como símbolo de reagrupación de las masas ante una causa común, hacer frente al extranjero invasor de religión diferente para defender los valores tradicionales, y su prestigio se vio resaltado debido al brillante comportamiento de sus sacerdotes como líderes de la resistencia contra los occidentales.

A partir de 1910, ya no ocurrieron más rebeliones importantes, los aristócratas terminaron aceptando la dominación extranjera y se estableció así una cooperación general de la aristocracia local con los franceses, que a pesar de haberles despojado de sus poderes efectivos, mantuvo su posición nominal y les convirtió en simples funcionarios del sistema colonial, ligando así sus intereses con los de los europeos para utilizarlos como instrumentos eficaces contra la resistencia local; que a partir de este momento empezó a ser liderada por las nuevas clases sociales surgidas del sistema colonial.

La Primera Guerra Mundial fue un acontecimiento que tuvo importantes repercusiones ideológicas en la formación del nacionalismo en Asia debido a las consecuencias políticas del conflicto como fueron la Revolución rusa de 1917, que lanzó una crítica contra el imperialismo en un momento en que las ideas marxistas se extendían y calaban con rapidez en Indochina.

El auge del comunismo en Indochina 220px|miniaturadeimagen|derecha|Võ Nguyên Giáp y Hồ Chí Minh en 1942 Las ideas marxistas ya se habían introducido en Indochina antes de la Primera Guerra Mundial en un contexto en el que estaba surgiendo una masa proletaria industrial y aunque existían otros movimientos no comunistas, estos no eran tan efectivos a la hora de obtener resultados por lo que, una vez analizado el conjunto, la Internacional socialista se interesó por la situación de Indonesia e Indochina ya que consideraba que ambas colonias cumplían las condiciones prerrevolucionarias y tenían los regímenes coloniales más autoritarios y las poblaciones más miserables y numerosas.

El movimiento comunista se benefició de la dirección de Hồ Chí Minh, conocido en sus inicios como Nguyên Ai Quôc, y de que no se enfrentó a una oposición religiosa determinante ya que el budismo mahayana era extremadamente tolerante y estaba en decadencia, solo el catolicismo se opuso eficazmente pero su escasa difusión en Indochina no lo hizo un factor determinante.

Nguyên Ai Quôc fundó en 1925 dos organizaciones comunistas en Cantón sirviéndose de su experiencia como militante de grupos marxistas en Francia y la Unión Soviética y a través de una de ellas fundó un periódico, el Thanh niên(Juventud) para exponer temas marxistas y nacionalistas. En 1926, Quôc escribió el libro titulado El camino de la liberación, obra en la que expuso los pasos a seguir para alcanzar la revolución, y en 1929 se crearon más organizaciones comunistas que fueron unificadas para 1930 en Hong Kong como el Partido Comunista Vietnamita, que poco después pasaría a llamarse Partido Comunista Indochino (PCI) para abarcar a todos los territorios de la indochina francesa dentro de su área de influencia.

La Gran Depresión de 1929 provocó una crisis que afectó a la economía de Francia y hundió la de sus colonias, creándose así una crisis colonial que catalizó todas las fuentes de descontento latentes y favoreció un levantamiento general que fue brutalmente reprimido por los franceses pero que sembró el germen de la movilización nacional por la independencia. Los franceses siguieron controlando la situación pero se vieron obligados a reconocer por primera vez la necesidad de reformas en su sistema colonial que nunca se hicieron, continuando la situación prácticamente invariable hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

El regreso de Francia La Segunda Guerra Mundial tuvo importantes consecuencias sobre el orden mundial ya que marcó el final de los imperios coloniales y favoreció la autodeterminación de muchos pueblos. Al estallar el conflicto, Francia cayó derrotada rápidamente por los alemanes por lo que, invadida la metrópoli, la situación de los franceses en Indochina pasó a ser extremadamente frágil. thumb|215px|right|La Ruta Colonial número 4 (RC4). 215px|miniaturadeimagen|derecha|Envoys probe Indo-China rebellion, Noticiario de 1947 Dicha situación fue aprovechada por los japoneses, que por entonces llevaban a cabo una política expansionista, y ocuparon Indochina parcialmente primero en 1940, para ocuparla definitivamente en 1941 cuando iniciaron un segundo frente en el océano Pacífico contra los aliados. Al principio los japoneses fueron recibidos como liberadores ya que promulgaban la unidad racial y cultural de Asia y trataron de ganarse la voluntad de la población proclamando la independencia de las distintas regiones de Indochina, expulsando a los franceses de los puestos clave y abriendo a las élites locales las funciones técnicas y administrativas que antes monopolizaban los europeos; pero cometieron excesos que les quitaron rápidamente el respaldo de la población y aceleraron considerablemente el proceso independentista con una coyuntura que facilitó la organización de los movimientos de resistencia para iniciar la lucha armada.

Los esfuerzos de la resistencia vietnamita fueron frustrados hasta mayo de 1941, cuando Nguyên Ai Quôc pasó a llamarse Hồ Chí Minh y convocó la VIII Conferencia del Comité central en Pac-Bo donde fundó el brazo armado de su movimiento, el Viet Minh (Liga por la independencia de Vietnam) y definió un programa completo en el que exponía una serie de medidas políticas, económicas y sociales que le aseguró la simpatía de las masas por lo que para 1945 el Viet Minh contaba con unas 500 000 personas, incluidas las mujeres, y una posición lo bastante fuerte para que Hồ Chí Minh regresara a Vietnam. 220px|miniaturadeimagen|izquierda|Soldados franceses durante una emboscada en 1952 220px|miniaturadeimagen|izquierda|Bombardeos con Napalm por la 320.º división de artillería sobre el Viet Minh (Operación Mouette) en noviembre de 1953