Los personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (LGBT) en Burundi se enfrentan a desafíos legales y sociales que no son experimentados por el resto de la población. Desde 2009, el país criminaliza las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo y las castiga con penas de hasta dos años de prisión y una multa monetaria. Adicionalmente, las minorías sexuales son perseguidas por el gobierno y estigmatizadas por la población.

Situación legal Desde 2004, el artículo 29 de la Constitución de Burundi prohíbe explícitamente el matrimonio entre dos personas del mismo sexo..

En noviembre de 2008, la Asamblea Nacional de Burundi aprobó una ley que criminalizaba las prácticas sexuales entre personas del mismo sexo con una pena de prisión de tres meses a dos años y una multa.. Posteriormente, el Senado de Burund rechazó este proyecto de ley, pero la Asamblea, que puede anular las decisiones del Senado, votó a favor del proyecto, que el presidente Pierre Nkurunziza promulgó el 22 de abril de 2009, a pesar de los llamados internacionales a no hacerlo.

Según el artículo 567 del Código Penal de Burundi, según fue modificado en 2009: «Quien mantenga relaciones sexuales con una persona del mismo sexo será castigado con trabajos forzados de tres meses a dos años y una multa de cincuenta mil a cien mil francos, o con una sola de estas penas».. La primera condena por homosexualidad basada en este artículo tuvo lugar en septiembre de 2024.

El 7 de junio de 2011, el Ministerio de Educación Nacional introdujo una orden relativa a las normas escolares vigentes en Burundi, clasificando entre las infracciones sancionables con la expulsión de un alumno de la escuela a la «homosexualidad», así como a los «actos sexuales sorprendidos en delito flagrante».

Situación social La homosexualidad es considerada un tabú en la sociedad burundesa, que además la suele percibir como una práctica importada por los blancos. Según una encuesta realizada entre 2014 y 2015, solo el 10% de los burundeses se mostraban abiertos hacia las personas pertenecientes a las minorías sexuales, una proporción menor que el promedio de los países africanos (21%). El 6 de marzo de 2009, se llevó a cabo una manifestación en apoyo a la criminalización de la homosexualidad en Buyumbura, en respuesta a un llamado del partido presidencial CNDD-FDD.

Tras la criminalización de la homosexualidad en 2009, los casos de ataques contra personas LGBT aumentaron, especialmente ataques verbales o físicos que tenían lugar en la calle o en lugares de trabajo. La aprobación de esta ley produjo malestar psicológico generalizado entre las personas LGBT nacionales, la mayoría de las cuales permanecen en la clandestinidad y para no ser identificadas como LGBT, no participan en los programas existentes diseñados para apoyarlas.

El único espacio disponible para organizaciones LGBT es el centro Remuruka, inaugurado en mayo de 2011 en Buyumbura y que sirve como espacio de trabajo para organizaciones LGBT. El lugar ofrece servicios de asistencia psicosocial, atención médica básica, pruebas voluntarias, asesoramiento, asistencia para la reintegración social y actividades recreativas, albergando numerosos grupos de trabajo con otras organizaciones de la sociedad civil. El gobierno burundés ni apoya ni reprime esta iniciativa, pero no obstante, el Centro Remuruka recibió dos visitas de reconocimiento improvisadas de agentes del SNR entre su apertura y mayo de 2014. No se conoce ningún otro lugar de encuentro en Burundi según fuentes públicas..

Según la ONG UHAI EASHRI, se observan casos de agresión física y extorsión por parte de agentes estatales (generalmente poco denunciados). Estas personas son atacadas en función de su orientación sexual real o percibida. Las personas transgénero son arrestadas arbitrariamente y detenidas en celdas que no se ajustan a su identidad de género, donde pueden ser sometidas a violencia y extorsión por parte de otros detenidos.

Actitud de los medios La ONG UHAI EASHRI observó entre 2013 y 2014 una mejora en la forma en que los medios de comunicación trataron los temas relacionados con las personas LGBT.. No obstante, en general la representación de las minorías sexuales en los medios de comunicación es, en el mejor de los casos, estereotipada en la prensa en lengua inglesa, llegando a ser abiertamente hostil en la prensa regional, donde se suele asociar la homosexualidad con la delincuencia y las enfermedades.

Asociaciones En Burundi, la primera organización LGBT se fundó en 2003 con el nombre de Asociación para el Respeto de los Derechos Homosexuales (ARDHO), por iniciativa del activista Georges Kanuma (1972-2009). ARDHO evolucionó y se convirtió en la agrupación Humure en 2009. Con la presentación del proyecto de ley que penalizaba la homosexualidad en el Parlamento burundés, Humure se dividió tras desacuerdos sobre las formas que debía adoptar el activismo, por lo que algunos integrantes de Humure crearon otras organizaciones en 2010, en particular RCL y TWR, que se beneficiaron del apoyo de ANSS; y MOLI, en el Centro Remuruka.

Si bien se percibe que el marco legal que rodea el reconocimiento jurídico de las asociaciones ofrece a las organizaciones LGBT la posibilidad de registrarse, ninguna organización LGBT está registrada como defensora de los derechos de las personas LGBT, pus las que lo intentaron fueron rechazados. Debido a ello, las asociaciones LGBT actúan de manera clandestina.

La asociación UHAI EASHRI afirma que las organizaciones LGBT en Burundi no hacen declaraciones a los medios, por razones de seguridad y para optimizar su efectividad, y prefieren trabajar desde la perspectiva del VIH.

Según Clotilde Niragira, exministra de Solidaridad Nacional: «las organizaciones de defensa de los derechos de las personas lesbianas, gais, bisexuales y transgénero no pueden realizar manifestaciones sin la aprobación de las autoridades. Además, les resulta difícil llevar a cabo sus actividades sin dicha aprobación, y si bien existen homosexuales y lesbianas en Burundi, no hay asociaciones reconocidas oficialmente».

Actitud de las autoridades Según la asociación MOLI, se han reportado casos de amenazas, insultos y acoso por su parte de las fuerzas del orden. Sin embargo, el número de arrestos es bajo, particularmente porque las personas LGBT intentan pasar desapercibidas. MOLI también ha indicado que la mayoría de los casos de violencia a menudo pasan desapercibidos debido a la inseguridad que prevalece en Buyumbura.

En febrero de 2023, 24 personas que participaban en un curso de formación organizado por la asociación MUCO en Gitega fueron detenidas y acusadas de "prácticas homosexuales o incitación a prácticas homosexuales» y encarceladas. Según MUCO, la capacitación trató el tema del emprendimiento juvenil.

Figuras políticas y religiosas de Burundi hacen comentarios homofóbicos con frecuencia. En 2009, el entonces presidente del CNDD-FDD, Jérémie Ngendakumana, declaró: «La homosexualidad es un pecado; es una cultura copiada del extranjero que contamina nuestra moral y es practicada por degenerados... Si amamos a nuestro país, si amamos nuestra cultura, debemos prohibir esta práctica, que solo puede traernos desgracia».

En marzo de 2023, el presidente Évariste Ndayishimiye exhortó públicamente a «todos los burundeses a maldecir a quienes practican la homosexualidad, pues Dios no la tolera. Deben ser desterrados y tratados como parias en nuestro país, porque nos traen una maldición». En diciembre del mismo año, Ndayishimiye describió el matrimonio entre personas del mismo sexo como «abominable y pidió que todos los homosexuales sean encerrados en un estadio y apedreados, acusándolos de haber elegido al diablo y de atraer la ira divina sobre Burundi «como sobre Sodoma y Gomorra. A raíz de estas declaraciones, el 5 de enero de 2024, el portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos instó a los líderes burundeses a «respetar los derechos inalienables y la dignidad»..

Referencias

Bibliografía

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