La Operación Rosario, denominado como invasión argentina a las Islas Malvinas por el gobierno británico, fue la invasión de las Islas Malvinas por parte de la República Argentina el 2 de abril de 1982 por medio de una operación anfibia incruenta, por decisión de la Junta Militar que gobernaba en el país desde 1976, y que estaba compuesta (en ese tiempo) por el teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, el almirante Jorge Isaac Anaya y el brigadier Basilio Lami Dozo, (quienes designaron a Carlos Büsser como principal responsable del operativo militar). El archipiélago estaba bajo control del Reino Unido desde su ocupación en 1833 hasta esta operación.

Los militares argentinos desalojaron a las autoridades británicas y establecieron una gobernación militar de las Islas Malvinas, por efecto del decreto nacional 681/82 S.Decreto nacional 681/82 (Secreto). - www.aposmalvinas.com.ar

Las autoridades argentinas planificaron la operación a partir de diciembre de 1981. En marzo de 1982, zarpó una flota expedicionaria del continente. El desembarco inició el 2 de abril y fue ejecutado sin mayores inconvenientes excepto por un muerto en la toma de la Casa de Gobierno. El comandante argentino logró su objetivo sin causar bajas en el enemigo ni los civiles, algo que la dictadura requería para las negociaciones diplomáticas. Al final, las fuerzas argentinas rindieron a la reducida guarnición británica, la cual fue deportada junto al gobernador Rex Hunt.

El sábado 3 de abril el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 502 que:

Exige la cesación inmediata de las hostilidades. Exige la retirada inmediata de todas las fuerzas argentinas de las Islas Malvinas. Exhorta a los Gobiernos de la Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte a que procuren hallar una solución diplomática a sus diferencias y a que respeten plenamente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.

15 sobre 30 países votaron a favor de la resolución, uno por encima del mínimo necesario. La dictadura cívico-militar argentina no esperaba este resultado. Con la excepción de Panamá, los miembros del Movimiento de Países No Alineados votaron en contra de la Argentina mientras que la Unión Soviética, España, Polonia y China se abstuvieron.

Ese mismo sábado 3 de abril, el Gobierno del Reino Unido lanzó la Operación Corporate, a cargo de la Fuerza de Tareas 317, para recapturar los archipiélagos y desplazar a las tropas argentinas. Prácticamente, esa operación fue la que inicio la Guerra de Malvinas.

Antecedentes y preparativos A mediados de diciembre del año 1981, el comandante en jefe de la Armada Jorge Isaac Anaya impartió la primera orden del conflicto al jefe del Estado Mayor General de la Armada Alberto Vigo. La indicación contemplaba la toma de las Malvinas, el alistamiento de los cazas Super Étendard y la adquisición de aviones P-3 Orion.

La invasión de las Malvinas debía realizarse de manera oculta, con el objetivo de sorprender a las tropas británicas. La velocidad de los soldados era un elemento crucial, ya que esta ejecución debía durar un periodo de tiempo determinado, que era limitado. Por último, el enfrentamiento no debía ser violento sino táctico. Donde se le presentasen al enemigo obstáculos para que estos tomen decisiones que  favorezcan a la ofensiva argentina y, cómo consiguiente, se logre  la rendición de la guarnición. Con el plan de invasión del archipiélago, Vigo ordenó al comandante de Operaciones Navales, vicealmirante Juan José Lombardo, la actualización del plan de toma de las Malvinas.

El 12 de enero de 1982 la Junta Militar resolvió que el general de división Osvaldo Jorge García —comandante del V Cuerpo de Ejército—, el vicealmirante Juan Lombardo y el brigadier mayor Sigfrido Martín Plessl —comandante de Instrucción, constituyeran un equipo de trabajo para realizar un estudio de una operación militar en las Malvinas. La Junta incorporó esta resolución al acta del día manteniéndola en secreto. En este sentido, se planeó que la planificación fuera secreta y manuscrita. Las reuniones se realizarían en distintos lugares. Se planteó también que los jefes de los Estados Mayores Generales de las Fuerzas Armadas y el ministro de Relaciones Exteriores Nicanor Costa Méndez se incorporarían a la planificación finalmente.

El 26 de enero de 1982, la Junta Militar resolvió que el equipo de trabajo expusiera los planes a mediados del mes de marzo siguiente. La comisión redactó los planes cuyos objetivos fueron «recuperar la soberanía argentina en las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur y contribuir a afirmar su pleno dominio en el Atlántico Sur». La documentación estableció además la Resolución Estratégica Nacional del Comité Militar de emplear a las Fuerzas Armadas para recuperar los archipiélagos australes en litigio con el Reino Unido.

La comisión dijo que la operación militar era «apta, factible y aceptable» y que «la Fuerza Conjunta estaría en condiciones de ejecutar la operación a partir del 15 de mayo de 1982». El documento imponía dos condiciones importantes: «Debe mantenerse el actual estado británico de defensa de las islas y (…) de tenerse que recurrir a la fuerza, esta debe ser restringida a operaciones incruentas a fin de minimizar la reacción británica y alentar a una mejor posición negociadora».

El operativo, que solo sería ejecutado por efectivos de la Armada, incorporó un regimiento del Ejército a instancias del general de división Osvaldo García. Los mandos resolvieron que esa unidad recibiera una misión importante y no solo simbólica. La explicación de esto es que el Ejército Argentino durante la historia había conquistado los territorios que formaron el territorio argentino. La Fuerza Aérea Argentina quería tener entre sus tareas la toma del aeropuerto de Puerto Argentino, deseo que le fue concedido. García seleccionó al Regimiento de Infantería 25 para la invasión de las islas. La unidad estaba comandada por el teniente coronel Mohamed Alí Seineldín.

Plan de Operaciones 200px|miniaturadeimagen|derecha|General de división Osvaldo Jorge García en la Operación Rosario, el 2 de abril de 1982. Durante el conflicto, la Armada, así como las demás Fuerzas Argentinas, planearon una serie de operaciones y estrategias a seguir para la invasión del archipiélago. Pero debido a distintos factores, algunas no se siguieron a la perfección y sufrieron modificaciones; otras no se realizaron.

La Operación Rosario era una operación combinada  que incluía la participación de todas las Fuerzas Armadas. Pero a pesar de que había sido previamente planificada, hubo muchos errores e improvisaciones por parte de las fuerzas argentinas, principalmente debido a falta de tiempo, de organización y problemas logísticos.

La invasión fue originalmente concebida por la Armada con el nombre de Operación Azul, y debía realizarse siguiendo diferentes requisitos y condiciones impuestas por el Gobierno Argentino. Por ejemplo, debía ser ejecutada por sorpresa, debía darse en un periodo corto de tiempo (es decir en pocas horas), y además no debía causar bajas al enemigo (aspecto que dependía en gran parte de la conducta y reacción de las tropas enemigas).

La operación consideró como objetivo fundamental de la Armada Argentina la toma de Puerto Argentino/Stanley y de las tropas y autoridades británicas que allí se encontrarán; en este sitio se habían asentado, era clave su captura para la realización correcta y deseada de la operación.

Los planes de la operación implicaban la ejecución sorpresiva de una invasión anfibia por todas las direcciones y de manera simultánea hacia los objetivos más importantes. Y estos últimos eran el Cuartel de los Infantes de la Marina Británicos, la zona del aeropuerto (para así despejar el lugar en donde iban a aterrizar los aviones que transportaban a las tropas argentinas); y el Puerto Argentino (el principal poblado). Para cumplir cada uno de estos objetivos se debía tener una acción específica y otra opción secundaria, por si la primera fracasara. Asimismo, se debía evitar cualquier tipo de atentado en contra de las instituciones y la población de la localidad a ocupar. Pero debido al descubrimiento del plan argentino por parte de las autoridades británicas, estas sufrieron ciertas modificaciones, pues el factor sorpresa se había perdido. Cabe agregar que también el plan de operaciones sufrió cambios debido a cuestiones meteorológicas.

Acciones previstas para la Aviación Naval. Esta unidad, al igual que la Flota de Mar, se encargó del transporte de personal, suministro y pertrechos. De la Aviación naval se esperaba que participen las unidades de la 1° y 2° Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros, aviones A4Q de la 3° Escuadrilla Aeronaval de Ataque y aviones S2T-Tracker de la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina. Al mismo tiempo, se pensaron utilizar de la Escuadrilla Aeronaval de exploración dos aviones SP-2H NEPTUNE.

Acciones previstas para la Infantería de Marina. Los vehículos anfibios que transportaban tropas en principio debían desembarcar en la playa Yorke Este. Pero se decidió finalmente que desembarcaran en la playa Yorke Oeste, debido a la presencia de una misteriosa mancha oscura en el mapa que podría dificultar la navegación (y por consiguiente, afectar la operación).

Los Buzos Tácticos y los Comandos Anfibios eran la avanzada de la invasión y estaban separados en tres grupos y tenían objetivos diferentes. Al Comando de Anfibios y Buzos Tácticos de Giachino, se le asignó la tarea de capturar la casa del gobernador, debido a que las medidas defensivas de Inglaterra requerían un nivel de profesionalidad que las tropas que inicialmente iban a hacerlo (las de Seineldín), no poseían. Los Buzos Tácticos que fueron transportados por el submarino ARA Santa Fe fueron relevados de dos de sus tareas, tomar el faro San Felipe y verificar si había tropas británicas en zonas específicas de las islas. Y solo se les encargó marcar la playa de desembarco del BIM2 (Batallón de Infantería de Marina N.º 2). Finalmente, a los Comandos Anfibios a cargo del Capitán Guillermo Sánchez Sabarots, se les asignó proceder con la captura del cuartel de los Royal Marines.

Acciones previstas para la Fuerza de Submarinos El submarino ARA “Santa Fe” se debía encargar del despliegue de tropas. Los Buzos Tácticos transportados en este submarino debían ser los primeros en llegar a la isla para comenzar la operación, y eran los encargados de marcar la playa de desembarco.

Acciones previstas para la Flota de Mar Los buques de la Flota de Mar de la Armada Argentina, como el ARA “Cabo San Antonio”, el protagonista ARA “Santísima Trinidad” y el rompehielos ARA “Almirante Irizar, tenían la función asignada de transportar otras unidades, aviones y helicópteros. Además, la Fuerza de desembarco estaba encargada  del control de la pista de aterrizaje del aeropuerto para que puedan aterrizar, sin sufrir ataques británicos, los aviones que cargaban las tropas argentinas. Los buques iban a zarpar el 28 de marzo de 1982. Se modificó la hora en la que iban a zarpar los buques (6:00) para las 6:30 ya que así tendrían una mejor visibilidad. La fuerza de desembarco obtuvo el apoyo de fuego naval por parte de ARA “Drummond “ y ARA “Santísima Trinidad “ para poder oponerse a cualquier ataque enemigo luego de enterarse de que los británicos estaban ocupándose de la defensa de las Islas. Cuando la operación había terminado, la fuerza de desembarco era la encargada también de buscar a las mismas tropas que habían traído.

Desarrollo miniaturadeimagen|200px|Mapa de los movimientos realizados en los alrededores de Puerto Argentino/Stanley entre los días 1 y 2 de abril. 200px|thumb|De izquierda a derecha: el contraalmirante IM Carlos Büsser, el general de división Osvaldo Jorge García y el contraalmirante Gualter Oscar Allara.|izquierda

Lanzamiento del operativo