miniaturadeimagen|Programa oficial de los Ballets Rusos, mayo-junio 1914. miniaturadeimagen|Léon Bakst: El pájaro de fuego, bailarina, 1910. Los Ballets Rusos (en ruso: Русский балет Дягилева, en francés: Ballets Russes) fueron una célebre compañía de ballet creada en 1909 por el empresario ruso Serguéi Diáguilev, con los mejores integrantes del Ballet Imperial del Teatro Mariinski de San Petersburgo. Durante veinte años exploraron diferentes corrientes y géneros artísticos en pos de la innovación y la vanguardia, siempre bajo el concepto wagneriano del arte. Tuvo diferentes residencias, primero en el Théâtre Mogador de París, luego en Montecarlo, París y Londres. Se deshizo en 1929 tras la muerte de Diáguilev.
Causó sensación en Europa Occidental gracias a la gran vitalidad de la escuela rusa comparada con el ballet que se hacía en Francia en aquella época. Se convirtió en la compañía de ballet más importante de su época, y su influencia, de una u otra manera, perdura hasta el día de hoy.
Historia de los Ballets Rusos
Origen El nacimiento de los Ballets Rusos se remonta a años antes y a más de una persona. Serguéi Pávlovich Diáguilev le da comienzo a su carrera artística en el un ámbito de intelectuales petersburgueses de la época, que se agruparon bajo el nombre de Mir iskusstva. Cuando Diáguilev ingresa en este colectivo, su ignorancia artística era manifiestamente evidente, por tanto, decidieron llevarlo de viaje por toda Europa para que captara los diferentes estilos que se recogían por todo el continente.
Tenían como objetivo “reeducar” a Rusia poniendo a su alcance el arte extranjero, de alguna forma acercarlo al país, todo ello partiendo de la idea base de que ellos entendían el concepto de arte de forma wagneriana, es decir, la premisa de la obra de arte total, algo que más adelante quedaría reflejado en los trabajos de Diáguilev.
Después de un tiempo, tras la llegada de Serguéi Diáguilev al grupo, coincide en 1899 un cambio en la dirección de los teatros imperiales y pasó a manos del kniaz Serguéi Volkonski (en), quien ya se había fijado en el trabajo de Mir iskusstva, decidiendo así ofrecerle trabajo a varios de ellos dentro del teatro, entre ellos por supuesto, Diáguilev. En 1900, el príncipe Volkonski le ofrece a este último encargarse de los llamados Anuales del Teatro, una publicación donde se recopilaba todo lo realizado a lo largo del año en dicho teatros imperiales. El programa fue un éxito pero económicamente un desastre, ya que Diáguilev arruinó las arcas del teatro por lo que fue despedido y sus relaciones con la institución imperial, totalmente cortadas. Sin embargo él decidió continuar por su cuenta, respaldado por el ya más que consolidado Mir Iskusstva, emprendiendo nuevos proyectos artísticos. Así, en 1905, comenzó junto con sus colegas intelectuales una nueva empresa muy novedosa, en la que su objetivo era que hacer que los rusos volvieran a tomar consciencia de su pasado artístico. Para ello, se pasó varios meses viajando por su nación recopilando diversa información. En 1906, consideró que ya estaba listo para compartirlo con el resto de Europa, y llevó todo lo aprendido a París en el formato de una exposición. A los ciudadanos parisinos les agradó esto, por lo que al año siguiente fueron ellos mismos los que lo invitaron para que llevara algo similar, en este caso, una recopilación de varios conciertos rusos. En 1907, París era asombrado por obras de compositores como Glazunov, Chaikovski o Rimski-Kórsakov. Tras el nuevo triunfo, al año siguiente se decanta por una obra a lo grande, la gloria de la gran escena rusa: una ópera, Borís Godunov de Modest Músorgski.
En 1909, Diáguilev quiso repetir, pero esta vez con otra ópera de Borodín llamada El Príncipe Ígor. Dentro de esta ópera se encontraban las “Danzas polovtsianas”. Diáguilev encargó al por aquel entonces joven Fokine, que también estaba en el grupo de intelectuales, que se hiciera cargo de la coreografía. Días antes de representar esta obra, se le comunicó a Diáguilev que el teatro de la Ópera de París no estaría disponible, y que la obra tendría que tener lugar en el Teatro de Châtelet, un teatro de menores dimensiones y no tan prestigioso. El empresario consideró entonces que la obra no luciría de la misma forma en este nuevo lugar, por lo que tomó la decisión de no representarla y tomar otro camino: reclutar a bailarines de los Ballets Imperiales y poner en escena obras de Fokine ya estrenadas en el Teatro Mariinski.
Es aquí donde oficialmente los Ballets Rusos de Diáguilev se forman como una asociación de bailarines, coreógrafos, compositores, etc. bajo la dirección de este, en condición de mecenas. Esta constituiría la primera temporada, en 1909, y la compañía se consolidaría a lo largo de los años como una de las más influyentes y veneradas del momento, dando giras por muchos lugares del mundo hasta la muerte de su fundador en 1929.
Primera temporada, 1909 Coreógrafo principal Fokine, programa mixto.
Chopiniana (Les Sylphides)
La primera versión fue en el año 1907 (Teatro Mariinski), donde el coreógrafo utiliza la música no compuesta para ser bailada. Este ballet nos recuerda un pasado romántico el cual está inspirado en los ballets Pas de quatre, Giselle y La Sylphide. Como características destacables es un ballet atmosférico, sin argumento, predomina la interpretación y hay conexión entre solistas y cuerpo de baile, es decir que interactúan entre ellos. Dentro del ballet podemos encontrar un carácter más folclórico en las mazurcas, vals y polonesas. Recibe el nombre de Chopiniana en homenaje a un ballet de Taglioni, y fue idea de Benois.
Le Pavillon d'Armide
Es una obra basada en el cuento de Gautier. Es estrenada en 1907 (Mariinski) con tema mitológico. Ballet de un solo acto. El libreto y los diseños los realizará Benois. Su música es compuesta por Nikolái Cherepnín. Es importante destacar que es un ballet que rinde homenaje a los ballets franceses.
Le Festin
En 1909, bajo el título de Le Festin Diáguilev presentó varios divertimentos que incluían danzas con música de compositores rusos: Mijaíl Glinka, Nikolái Rimski-Kórsakov, Piotr Chaikovski, Aleksandr Glazunov y Modest Mússorgski. Dentro de esta obra se encontraba la variación del “Pas de deux del Pájaro Azul” del ballet La bella durmiente en el que Nijinsky, como protagonista, parecía que realmente volaba mientras bailaba.
Las Danzas polovtsianas de El Príncipe Ígor
Aparecen en el segundo acto de la ópera. Resultaron como algo innovador, dotado de una gracia exótica, acompañado de una melodía de evocación oriental. Posee el mayor éxito de esta temporada por la fuerza rítmica y orquestal, donde el vestuario y los decorados son predominantes. La coreografía sobresale por los movimientos y saltos realizando ritmos golpeando el suelo.
Les Nuits d´Egypte
Segunda temporada, 1910 Coreógrafo principal Fokine
Carnaval
Inspirada esta obra en la estética de Le Festin y Le Pavillon. Se basa en los personajes de la comedia del arte y en la música compuesta por Schumann.
Giselle
Fue una obra que no tuvo el éxito que se esperaba, puesto que ya se había representado en los escenarios parisinos. Su intérpretes fueron Nijinsky y Tamara Karsávina.
Sheherezade
Basada en los personajes de Shahriyar y su hermano, de Las mil y una noches. Su estilo es oriental y destaca por su música creada por Kórsakov. Posee una serie de leitmotivs donde los bailarines con sus movimientos expresan la poesía de la época de los sultanes. Sus diseños fueron realizados por Léon Bakst. Esta obra es la que sobre sale de esta temporada por sus innovaciones en los diseños, considerando su escenografía una de las más importantes de todo el .
El pájaro de fuego
Este ballet está inspirado en una leyenda folklórica rusa, con música de Ígor Stravinski. Fue la primera gran colaboración entre coreógrafo, compositor y diseñadores. Es importante destacar que la obra fue compuesta para la bailarina Anna Pávlova, pero cuando esta la escuchó le pareció horrible por lo que decidió abandonar la compañía para siempre. Más tarde montó ella la suya propia, donde se construiría una carrera aún más larga e importante.
Tercera temporada, 1911 Coreógrafo principal Fokine
Narcisse
Ballet de tema clásico con la música de Nikolái Cherepnín que inauguró una nueva estética ya para el siguiente año, con la obra de La siesta de un fauno.
El Espectro de la rosa
Es una obra inspirada en el poema de Gautier. Aunque su estética realmente fuese romántica, está considerada como neorromántica, al situarse fuera del periodo. La pareja de intérpretes fueron Tamara Karsávina y Nijinsky, consagrándose así como una de las más importantes parejas de la historia de la danza. La obra puede considerarse en algunas partes de estilo barroco por el recargado trabajo de manos. Un ejemplo será el quiebre de muñecas.
Petrushka
Obra de carácter realista, creada para el bailarín Nijinsky. Constituye el culmen de la innovaciones coreográficas de Fokine y en ella se refleja de forma clara el concepto wagneriano de obra de arte total. La música es de Stravinski y los decorados de Alexandre Benois. Fue un gran éxito desde su estreno.
Cuarta temporada, 1912 En esta temporada hubo una novedad, Diáguilev encargó a Nijinsky una coreografía. Esto provocó ciertas tensiones entre Fokine y el director, derivando finalmente en el abandono del coreógrafo de la compañía. Las dos obras realizadas para esta temporada estuvieron muy desequilibradas en la repercusión que supusieron, mientras que la obra de Nijinsky fue muy alabada, la de Fokine dejó bastante indiferente al público.
Daphnis et Chloé
Coreografía de Fokine y música de Ravel
La siesta de un fauno
Coreografía hecha por Nijinsky. Música de Claude Debussy. Basado en un poema de Mallarmé. Es más que una coreografía, un desarrollo de pasos que simbolizaban los dibujos pintados en las vasijas griegas. Predominaban las posiciones de perfil y los pies en paralelo, todo ello bajo un aura de bidimensionalidad. La obra supuso un escándalo entre el público, que cuando esta llegó a su fin, tuvieron lugar abucheos, insultos y gritos. Esto fue debido sobre todo por la escena final, en la que el protagonista se masturba en pleno escenario. Sin embargo, Diáguilev estaba muy contento pues acababa de encontrar su nueva clave del éxito: el escándalo.
Quinta temporada, 1913 Coreógrafo principal Nijinsky.
La consagración de la primavera
La música fue compuesta por Stravinski, la cual resultó ser de una gran complejidad por lo que Diáguilev contrató a María Rambert, una bailarina de origen polaco, para que ayudara a Nijinsky a los bailarines con la coreografía en el conteo de la música. En esta obra Nijinsky fue un paso más allá e invirtió el en dehors ya no a pies paralelos, sino hacia dentro. A esto hay que añadir que las posiciones de los brazos y las manos con los puños cerrados evocaban a una estética primitiva. La obra se desarrollaba a lo largo de dos actos, el primero hacía referencia a la adoración de la tierra y el segundo al sacrificio.
Al poco tiempo, la coreografía se perdió al dejar de ser representada. Recientemente, Millicent Hodson y Kenneth Archer realizaron una reconstrucción de la obra basándose en los dibujos que se encontraron hechos por Marie Rambert, los cuales recogían en su gran mayoría los pasos de la coreografía. No obstante, destacar que es tan solo una reconstrucción derivada de la interpretación que estos le han dado a los documentos de la coreógrafa.
Jeux
Música de Debussy. Se desarrolla con esta obra el tema del deporte, más adelante de nuevo empleado por otros coreógrafos como sería Nijinska. Representa una partida de tenis. No tuvo el recibimiento esperado ni por parte del público ni de la crítica.
Sexta temporada, 1914