thumb|derecha|300px|Soldado del Regimiento Colorados de Bolivia (1879) El Ejército de Bolivia durante la guerra del Pacífico (1879-1883) fue la fuerza armada terrestre del estado que realizó la política militar del Gobierno de Bolivia durante la guerra, con el fin de alcanzar sus objetivos políticos y económicos
Ejército boliviano antes de la guerra Antecedente histórico Una vez comenzada la guerra del Pacífico el 14 de febrero de 1879, varios historiadores peruanos y chilenos e inclusive también los propios bolivianos, han reconocido y llegado a la conclusión final de que la guerra empezaba en el peor momento para Bolivia pues el ejército boliviano no estaba completamente preparado para ingresar en un conflicto militar bélico de características internacionales ya que las últimas experiencias que tuvo Bolivia en este tipo de enfrentamientos continentales habían sido durante la época del mariscal Andrés de Santa Cruz (1792-1865) en la denominada Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana que duró desde 1836 hasta 1839, así como también durante la época del mariscal José Ballivián (1805-1852) en la denominada Guerra entre Perú y Bolivia que duró desde 1841 hasta 1842, pues si bien el país tuvo exitosas victorias en dichas campañas militares (como en la famosa Batalla de Ingavi), sin embargo, estas se habían llevado a cabo hace ya más de 40 largos años atrás (cuatro décadas).
Formación militar antes de la guerra Al igual como sucedía en una gran mayoría de los ejércitos de los países latinoamericanos de la época, cabe mencionar que hasta el año 1880 el ejército boliviano aún no estaba muy institucionalizado y una contundente muestra de ello es que con casi poco o nada de mérito un simple soldado raso podía escalar de grado en grado hasta llegar a ostentar el alto rango de general de ejército siempre de acuerdo a los diferentes vaivenes políticos de la época de uno y otro gobierno.
Después de la Independencia de Bolivia en 1825 y durante los primeros años de la joven nación, los diferentes gobernantes bolivianos realizaron grandes esfuerzos por tratar de consolidar un instituto de formación militar en el país pues en 1826 el libertador Simón Bolívar (1783-1830) había creado en Bolivia una academia militar para la adecuada profesionalización de los oficiales militares sin embargo este instituto castrense funcionó solamente apenas por un par de años hasta 1828. Tiempo después el presidente y mariscal de Ingavi José Ballivián (1805-1852) decidió reabrir el instituto militar en 1842 pero al igual como ocurrió con el anterior, éste también dejó de existir cuando Ballivián cayo del poder en 1847. Transcurridos unos doce años después, el primer presidente civil José María Linares (1808-1861) dispuso la refundación de dicho instituto militar en 1859 pero debido a los vaivenes de la política y constantes golpes de estado, éste también desapareció con el tiempo. Luego de trece años, el anciano presidente interino Tomás Frías (1804-1884) trato de reabrir nuevamente una academia militar en Bolivia en 1872 pero al igual que todos los anteriores, éste también terminó otra vez disolviéndose pocos años después ya con el comienzo de la guerra del Pacífico en 1879.
thumb|300px|left|A partir del año 1891 (12 años después del comienzo de la guerra) y ya durante el gobierno constitucional del presidente Aniceto Arce (1888-1892) es cuando recién Bolivia tuvo de manera consolidada su primer instituto de formación de oficiales del ejército denominado actualmente como Colegio Militar del Ejército (COLMIL).
Si bien es destacable los varios intentos por tratar de profesionalizar la formación de los militares bolivianos de la época, sin embargo todas estas intenciones resultaron siempre fallidas y sin éxito, lo cual al largo plazo de tiempo traería muy graves consecuencias, no solo para el ejército boliviano sino también para todo el país una vez ya comenzada la guerra. Es en ese sentido que sería recién a partir del año 1891 durante el gobierno del presidente constitucional Aniceto Arce (1824-1906) cuando finalmente Bolivia reabre de manera definitiva el Colegio Militar del Ejército (COLMIL) que en la actualidad permanece funcionando de manera continua hasta nuestros días como primer instituto de formación de oficiales del ejército boliviano.
Organización del ejército boliviano Al igual que el ejército peruano, el ejército boliviano estaba organizado en un "Ejército Nacional" y en una "Guardia Nacional" (también llamada ejército de reserva).
Al iniciarse la guerra, con la Invasión de Antofagasta por parte del ejército chileno el 14 de febrero de 1879, el ejército boliviano fue organizado de la siguiente manera:
División Boliviana Tres batallones de infantería con un regimiento de caballería formaban una división, y una división boliviana podía estar formada por 3 batallones de infantería y un regimiento de artillería. La caballería restante fue articulada en una "unidad militar especial" denominada "Legión de Bolivia". La Legión Boliviana estaba compuesta por los jóvenes pertenecientes a las familias más notables y pudientes de Bolivia donde cada jinete de esta legión se armaba por sí solo con su propio equipo y su propio caballo.
Infantería Boliviana La infantería boliviana se organizó en batallones:
Cada batallón de Infantería estaba compuesto en promedio por 500 hombres. El batallón estaba dividido en 7 compañías (6 compañías de ejército regular y una "Compañía de Guerrillas" equivalente hoy en día como exploradores). Cada compañía estaba compuesta por 70 hombres de la siguiente manera: Una compañía de infantería estaba dividida en 2 secciones, cada sección estaba compuesta por 25 soldados, haciendo un total de 50 soldados. Para tomar el mando de estos soldados, se sumaban a la compañía 15 sargentos y 4 oficiales, haciendo un total de 70 hombres en cada compañía de infantería boliviana.
Caballería Boliviana La Caballería boliviana se organizó en regimientos o escuadrones:
Cada regimiento o escuadrón estaba compuesto por 260 hombres. Un regimiento o escuadrón de caballería se dividía en 4 secciones. Cada sección de caballería estaba compuesto por 60 jinetes.
Artillería Boliviana La Artillería boliviana se organizó en 2 regimientos. Cada regimiento compuesto por 200 hombres. Un regimiento de artillería se dividía en 2 baterías. Cada batería estaba compuesto por 100 artilleros.
Vestimenta (Uniformes) Uniforme del soldado de tropa El Ejército de Bolivia utilizó ampliamente la bayeta o bayetilla en todos los uniformes de la tropa.
En cuanto al color del uniforme, a diferencia del ejército chileno, el ejército boliviano todavía "no tenía un solo color oficial" que sea de manera general para todas las unidades militares. El color del uniforme de los soldados estaba compuesto por diferentes colores, siendo que algunos regimientos bolivianos utilizaban el uniforme de color rojo, o color amarillo, o color verde, o sino color blanco. En cuanto al pantalón de los soldados, generalmente era de color blanco o sino también era de color azul.
La guerrera (chaqueta) del soldado era corta, diseñada hasta la cintura con un doblado circular. Los botones de las guerreras eran de bronce y en algunos llevaban inclusive botones grabados con el Escudo nacional de Bolivia.
El kepi (gorra) era de estilo francés, el cual era del mismo color que las chaquetas y llevaba atrás un cubrenuca, para cubrirse la nuca del tremendo sol del desierto, durante el día.
En las noches, para combatir el frío del desierto altiplánico, cada soldado boliviano tenía un capote de paño burdo o de jerga de color tierra.
En cuanto a los pies (a diferencia de los soldados del ejército chileno que utilizaban botas) todos los soldados bolivianos utilizaban ojotas o abarcas (las cuales eran de cuero y con planta reforzada). Los bolivianos utilizarían estas abarcas durante todas las batallas y combates así como también durante sus días de descanso.
Uniforme de los oficiales, suboficiales y sargentos Los oficiales, suboficiales y sargentos bolivianos tenían otro tipo de uniforme de diferente color y de mucho más calidad, diferenciándose claramente de la tropa. Generalmente su uniforme (chaqueta y pantalón) era de un color azul completo o sino también su chaqueta podía ser a veces de color azul con un pantalón plomo. A diferencia de la tropa (que peleaba con ojotas), estos utilizaban botas para el combate y para todo momento.
Equipos militares En cuanto al equipo, los soldados bolivianos llevaban como equipo personal los siguientes elementos:
4 cartucheras de cuero sujetadas al cinturón. Cada cartuchera poseía una capacidad para portar 25 cartuchos (balas) 1 bayoneta para el fusil Remington, para cuando llegue el inevitable momento en que hubiera nomás que ya entrar en combate cuerpo a cuerpo con el enemigo, frente a frente. 1 caramañola grande con capacidad de albergar un litro y medio de agua, sin funda. 1 frazada acompañada de una mochila 1 sábana blanca mortuoria atada a la cintura. Era común que todos los soldados de todas las unidades llevaran atada a la cintura una sabana de color blanco, el cual era regalada por una madrina antes de partir a la guerra. La función de esta sábana era la de cubrir el cuerpo del soldado boliviano en caso de que muriera o cayera muerto en pleno combate o al finalizar una cruenta batalla.
También existieron otras unidades bolivianas, armadas por patriotas con su propio peculio. Hubo también algunas unidades formadas por colegiales paceños y orureños que tenían su propio uniforme de color azul o verde decorado inclusive con alamares dorados. Sin embargo, esto era una excepción de casos aislados y no la regla general en todas las unidades.
Sistema logístico boliviano En general, se puede notar que el Ejército de Bolivia era una fuerza mayoritariamente de infantería, con poca artillería y caballería, cuya falta sería tremendamente notoria en las grandes batallas internacionales que se avecinaban Sin embargo, lo peor del sistema logístico boliviano fue que, este era casi nulo.
El ejército boliviano tenía muy pocos animales o carretas para moverse y los soldados no tenían cocinas de campaña, por lo que a compensación recibían una cierta cantidad de dinero por día (pesos bolivianos) o sino a la vez comiendo lo que las sacrificadas rabonas bolivianas vendían a las tropas. Las rabonas eran las mujeres de las esposas de los mismos soldados que los acompañaban a la guerra para cocinarles el almuerzo a sus maridos o vender su comida a otros soldados. Debido a esta situación algunos soldados de las clases populares (clases bajas) llevaron en su mochila, charque (carne deshidratada al sol), maíz y hoja de coca para su alimento de varios días.
Aunque algunos historiadores elogiaron y aun elogian la resiliencia del soldado boliviano. Por ejemplo, Gonzalo Bulnes escribe que: el soldado boliviano es el único del mundo de quien puede decirse que no necesita servicio de provisión porque lleva en su mochila el alimento para tres o cuatro días, pues se sustenta casi esclusivamente de un puñado de harina de maiz i de unas hojas de coca.
Como a los otros beligerantes, también le faltaba un moderno y bien apertrechado servicio de sanidad, intendencia, estado mayor, etc.. Todos estos elementos de los que carecía Bolivia, convertía al ejército boliviano en una fuerza sin capacidad de movimiento estratégico y rápido, condenada a ceder la iniciativa al enemigo ya que solo podía moverse por las rutas que estaban bajo su control y nunca por las rutas que permanecían bajo control enemigo o por aquellas rutas sin medio de vida.
Armamento Al inicio de la guerra, el Ejército de Bolivia tenía unos 3000 fusiles de diferentes tipos y calibres. La mayoría eran fusiles Lorenz austriacos, fusiles Gras o fusiles Chassepot. Algunos de estos eran antiguos mosquetes con cañones de ánima lisa, ya obsoletos para la época.