thumb|250px|Fertilizando con nitrógeno un campo de maíz, en Estados Unidos Un fertilizante o abono es cualquier tipo de sustancia orgánica o inorgánica que concentra nutrientes en formas asimilables por las plantas, para mantener o incrementar el contenido de estos elementos en el suelo, mejorar la calidad del sustrato a nivel nutricional, estimular el crecimiento vegetativo de las plantas, etc. Ejemplos naturales o ecológicos de abono se encuentran tanto en el clásico estiércol, mezclado con los desechos de la agricultura como el forraje, o en el guano formado por los excrementos de las aves (por ejemplo de corral, como el de la gallina).

thumb|250px|Estiércol empleado como abono

Las plantas no necesitan compuestos complejos del tipo de las vitaminas o los aminoácidos, esenciales en la nutrición humana, pues sintetizan todo lo que precisan; solo requieren diecisiete elementos químicos que deben presentarse en una forma que la planta pueda absorber. Dentro de esta limitación, el nitrógeno, por ejemplo, puede administrarse con igual eficiencia en forma de urea, nitratos, compuestos de amonio o amoníaco puro.

La definición de abono según el reglamento de abonos de la Unión Europea es "material cuya función principal es proporcionar elementos nutrientes a las plantas".

La acción consistente en aportar un abono se llama fertilización. Los abonos, junto a las enmiendas, forman parte de los productos fertilizantes.

Los abonos han sido utilizados desde la antigüedad, cuando se añadían al suelo, de manera empírica, los fosfatos de los huesos (calcinados o no), el nitrógeno de las deyecciones animales y humanas o el potasio de las cenizas.

Papel de los abonos Un fertilizante es una sustancia destinada a abastecer y suministrar los elementos químicos al suelo o al follaje para que la planta los absorba. Se trata de una reposición o aporte artificial de nutrientes.

Un fertilizante mineral es un producto de origen inorgánico, que contiene, por lo menos, un elemento químico que la planta necesita para su ciclo vital. La característica más importante de cualquier fertilizante es que debe tener una solubilidad máxima en agua, para que pueda disolverse en la solución del suelo, ya que los nutrientes entran en forma pasiva y activa en la planta, a través del flujo del agua.

Para cumplir el proceso de su vida vegetativa, las plantas tienen necesidad además del agua y del aire, de 17 elementos nutritivos, y de energía solar necesaria para la síntesis clorofílica.

Clasificación de los nutrientes Estos elementos químicos o nutrientes pueden clasificarse en: macronutrientes y micronutrientes. Macronutrientes Los macronutrientes son aquellos que se expresan como: % en la planta o g/100g

Generalmente son: C - O - H - N – P – K – Ca – Mg - S.

(C-H-O): son tomados principalmente del aire a través de la fotosíntesis, la respiración y del agua, aunque también pueden ser absorbidos de la materia orgánica disponible en el suelo o por fertilización. No es necesario que se aporten en el abonado, aunque su aporte puede ser muy beneficioso.

Principales o primarios (N-P-K): son los macronutrientes esenciales que la planta requiere en mayor cantidad que, salvo en el caso de las leguminosas, que son capaces de absorber el nitrógeno del aire por asociación con microorganismos fijadores del nitrógeno, en agricultura es fundamental su aporte en el abonado.

Secundarios (Ca-Mg-S):son los macronutrientes esenciales que la planta requiere en menor cantidad, aunque sigue necesitando una cantidad de estos nutrientes muy superior a la de los micronutrientes.

Micronutrientes Los micronutrientes se expresan como: parte por millón = mg/kg = mg /1000 g

Los principales son: Fe – Zn – Cu – Mn – Mo- B – Cl - Ni.

Fertilizantes o abonos principales Se suelen clasificar en función de los nutrientes que aportan:

Nutrientes primarios: Se habla de abonos de tipo NPK si contiene los tres nutrimentos. En caso contrario, se habla de fertilizantes nitrogenados, fosfatados, potásicos, abonos NP, NK o PK.

Nutrientes secundarios: Correctores de carencias de calcio, magnesio o azufre.

Mezclas de abonos primarios y secundarios: Suelen denotarse como N-P-K (X), con X= Ca, Mg o S. De esta manera, por ejemplo, un NPK (Mg) de fórmula 7-12-40 (2) es un abono con un 7% N, 12% P2O5, 40% K2O y 2% MgO.

Micronutrientes: correctores de carencias de Fe, Mn, Mo, Cu, B, Zn, Cl,... Pueden comercializarse como correctores de un solo micronutriente, de varios e incluso en combinación con cualquiera de los anteriores.

Estos elementos secundarios y micronutrientes se encuentran habitualmente en cantidad suficiente en el suelo, y son añadidos únicamente en caso de carencia.

Las plantas tienen necesidad de cantidades relativamente importantes de los elementos primarios. El nitrógeno, el fósforo y el potasio son los elementos que se absorben en mayor cantidad y frecuentemente se requiere añadir en forma de fertilizante.

El nitrógeno contribuye al desarrollo vegetativo de todas las partes aéreas de la planta. Es muy necesario distribuirlo sin exceso pues iría en detrimento del desarrollo de las flores, de los frutos o de los bulbos. El fósforo refuerza la resistencia de las plantas y contribuye al desarrollo radicular. El fósforo se encuentra en el polvo de huesos. El potasio contribuye a favorecer la floración y el desarrollo de los frutos. El potasio se encuentra en la ceniza de madera.

Los fertilizantes NPK constituyen la base de la mayor parte de los abonos vendidos en nuestros días. El nitrógeno es el más importante de entre ellos, y el más controvertido dada la fuerte solubilidad en el agua de los nitratos y su contaminación a las aguas freáticas cuando se abusa de ellos.

Clasificación de los fertilizantes o abonos Los abonos pueden ser de dos tipos: orgánicos y/o inorgánicos

Abonos orgánicos Los abonos orgánicos son generalmente de origen animal o vegetal. Pueden ser también de síntesis (aminoácidos, urea...).

Los primeros son típicamente desechos industriales tales como desechos de matadero (sangre desecada, cuerno tostado, desechos de pescado, lodos de depuración de aguas). Son interesantes por su aporte de nitrógeno de descomposición relativamente lenta, y por su acción favorecedora de la multiplicación rápida de la microflora del suelo, pero enriquecen poco el suelo de humus estable.

Los segundos pueden ser desechos vegetales (residuos verdes), compostados o no. Su composición química depende del vegetal de que proceda y del momento de desarrollo de este. Además de sustancia orgánica contiene gran cantidad de elementos como nitrógeno, fósforo y calcio, así como un alto porcentaje de oligoelementos. También puede utilizarse el purín pero su preparación adecuada es costosa.

Los abonos verdes retoman la práctica ancestral que consiste en enterrar las malas hierbas. Se realiza sobre un cultivo intercalado, que es enterrado en el mismo lugar.

Cuando se trata de leguminosas tales como la alfalfa o el trébol, se obtiene además un enriquecimiento del suelo en nitrógeno asimilable pues su sistema radicular asocia las bacterias del género Rhizobium, capaces de fijar el nitrógeno atmosférico. Para hacer esta técnica más eficaz se siembran las semillas con la bacteria.

Abonos inorgánicos Los abonos inorgánicos son sustancias de origen mineral, producidas bien por la industria química (abonos químicos —desde 1840, Justus von Liebig—), bien por la explotación de yacimientos naturales (fosfatos, potasa).

La industria química interviene sobre todo en la producción de abonos nitrogenados, que pasan por la síntesis del amoníaco a partir del nitrógeno del aire. Del amoníaco se desprende el proceso de producción de la urea granulada, este se comercializa como refrigerante para la industria y también sirve para la elaboración de cosméticos y tintura de cabello, y la fabricación de desinfectantes y limpiadores de cocina, entre otros. Por otro lado, interviene en la fabricación de abonos complejos. Los abonos compuestos pueden ser simples mezclas, a veces realizadas por los distribuidores (cooperativas o intermediarios).

Existen muchas variedades de abonos que se denominan según sus componentes. El nombre de los abonos minerales está normalizado, en referencia a sus tres principales componentes (NPK).

Se pueden clasificar según el estado físico en el que se comercializan: Sólidos: muchos fertilizantes NPK, ureas, etc. Líquidos: algunos fertilizantes NPK, aminoácidos, ácidos húmicos.

Además, encontramos otra clasificación en función de cuantos elementos nutritivos tenga la formulación del fertilizante.

Abonos simples Son abonos formulados con un solo nutriente. Pueden ser nitrogenados, fosfatados, potásicos.... Destacan:

urea (NH2)2CO).

Correctores de carencias simples: fertilizantes de un determinado nutriente para corregir una carencia determinada. También se llaman enmiendas minerales. Se emplean para la corrección de problemas importantes derivados de la escasez o ausencia de un determinado elemento en el suelo, desequilibrios nutricionales, corrección de problemas de acidez, etc. Dentro de las enmiendas minerales, destacan:

Enmiendas calizas: se recogen aquellos productos y materiales utilizados tanto para aportar este elemento como para elevar el pH del suelo de suelos ácidos. Destaca el carbonato de calcio de roca calcárea molida, arena calcárea, creta fosfatada, etc. El carbonato de calcio y magnesio (dolomita), el sulfato de calcio (yeso), etc. Aunque estos últimos serían enmiendas calizas dobles (ya que contienen 2 elemento nutricionales).

Enmiendas magnésicas: se incluyen muchos de los productos anteriores que contienen magnesio en su formulación (como el carbonato de magnesio o magnesita, dolomita, etc), el sulfato de magnesio (Kieserita), etc. Este último también se trata de una enmienda mineral doble. Las enmiendas magnésicas suelen ser necesarias sobre todo en suelos calcáreos debido al antagonismo Ca/Mg. Cuando esa relación es superior a 10 la deficiencia de Mg suele ser visible.

Enmiendas de azufre. Se utiliza el azufre elemental, yeso, etc.

Abonos compuestos Están formados por dos o más nutrientes principales (nitrógeno, fósforo y potasio) pudiendo contener alguno de los tres nutrientes secundarios (calcio, magnesio, y azufre) o de los micronutrientes (boro, cobre, hierro, manganeso, molibdeno o zinc) esenciales para el crecimiento de las plantas, aunque en pequeñas cantidades si se compara con los nutrientes principales y secundarios. Entre ellos destacan: Abonos binarios o dobles: entre los que cabe destacar los abonos NP: como el (NH4)H2PO4, el (NH4)2HPO4; los abonos PK: como el K3PO4, K2HPO4, etc.

Correctores de carencias dobles: corrigen la carencia nutricional de 2 nutrientes determinados que suelen estar relacionados. Destacan sobre todo fertilizantes correctores de carencias de CaB, CaMg, etc.

Abonos ternarios o triples: entre los que dominan los abonos NPK al ser los nutrientes principales de las plantas. Las letras van generalmente seguidas de cifras, representando las proporciones respectivas de los elementos. Los abonos químicos producidos industrialmente contienen una cantidad mínima garantizada de elementos nutritivos, y está indicada en el saco. Por ejemplo, la fórmula NPK (5-10-5) indica la proporción de nitrógeno (N), de fósforo (P) y de potasio (K) presente en los abonos, siendo 5% de N, 10% de P2O5 y 5% de K2O.

Correctores de carencias triples: fertilizantes para corregir la carencia nutricional de 3 nutrientes determinados que suelen estar relacionados o cuyas deficiencias son difíciles de discernir entre ellos. Es el caso de las deficiencias de algunos micronutrientes como el Fe, Mn Y Zn.

Correctores multicarenciales: fertilizantes para corregir más de 3 carencias nutricionales.

thumb|250px|Sacos de abono mineral preparados para su distribución en los campos.

Riquezas de los fertilizantes