miniatura|Ibn Marwán, fundador de Badajoz, obra de Estanislao García Olivares

La ciudad de Badajoz, asentada junto al río Guadiana, fue fundada en el año 875 por Ibn Marwán, aunque hay evidencia de asentamientos anteriores. La época musulmana se caracterizó por periodos de gobierno independiente y florecimiento de la ciudad (los Marwán, las tres taifas) y luchas con el poder central (Emirato de Córdoba, Califato de Córdoba), los reinos cristianos (Portugal, León, Castilla) u otros reinos musulmanes (Sevilla, Toledo...).

Tras la conquista cristiana por el reino de León, Badajoz cambió su posición estratégica al encontrarse junto a la frontera con Portugal. Durante varios siglos representó un papel muy destacado en las relaciones entre los dos reinos peninsulares: en periodos de paz se celebraron encuentros, bodas, tratados; en periodos de guerra era una de las principales piezas defensivas y ofensivas (subida al trono de Portugal de Felipe II, guerra de las Naranjas).

Actualmente es un importante punto comercial y de encuentro cultural entre España y Portugal.

Prehistoria La falta de testimonios históricos sólidos y fiables anteriores a los que aportan los cronistas árabes en la etapa medieval, hace que no se pueda afirmar con bases científicas ciertas o fiables la existencia de un núcleo urbano verdaderamente consolidado antes de la etapa visigoda. Sin embargo, los restos aflorados en sus proximidades y que se encuentran en el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz permite afirmar que ya desde el Paleolítico Inferior, es decir unos 5000 siglos (medio millón de años), diversos grupos humanos se asentaron en zonas muy próximas a la actual situación de Badajoz si bien el conocimiento de su modo de vida es muy escaso.

Paleolítico y Neolítico Después de un largo paréntesis desde el año 40 000 al 6000 antes de Cristo (la etapa en la que aparece el Homo sapiens sapiens), que abarca casi todo el Paleolítico Inferior y una buena parte del Neolítico se abre una nueva apoyatura en favor de existencia de grupos humanos en zonas próximas a Badajoz debido a los testimonios que aportan las pinturas rupestres encontradas en cuevas y zonas resguardadas por las serranías de Alburquerque, La Zarza y alguno más, próximos a Badajoz. También aparecen utensilios como el jarro de La Zarza, fechado en el , otros de piedra tallada y demás materiales que corresponden al Paleolítico, concretamente al periodo Musteriense en La Corchuela, Dehesilla de Calamón y Torrequebrada entre otros, también muy próximos a Badajoz. Estos hallazgos se conservan en el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz.

Calcolítico El inicio de esta Edad, que puede datarse hacia 3000 años antes de Cristo, aporta una gran cantidad de datos arqueológicos para los entornos próximos a Badajoz. tos datos indican que hay numerosos pobladores en las vegas del Guadiana, donde realizan trabajos al aire libre fuera de los anteriores cobijos de cuevas, lo que hace presumir una climatología más benigna para desarrollar trabajos sobre el terreno. Se encuentran chozas rudimentarias, bien aisladas, bien formando grupos poblacionales. El total de moradores no debió pasar de los mil. Se pasa de un cambio en el modo de subsistencia de la caza a la agricultura y a la ganadería de forma estable. También aparecen las primeras actividades del hombre prehistórico en las actividades mineras y metalúrgicas, consistiendo principalmente en la extracción, fundición y manipulación del cobre. También se encuentran restos de alfarería como platos y cazuelas, piezas de metal elaborado, fosas de enterramientos comunes que son evidencias de asentamientos estables en el periodo denominado Calcolítico Pleno y también Eneolítico. Estos yacimientos han sido encontrados en las proximidades de Badajoz y se sitúan entre losd años 2700 a. C. y 1700 a. C. y tienen especial relevancia los hallazgos del yacimiento de "El Lobo", en la margen izquierda del Guadiana, donde prácticamente se sitúa hoy en día la ciudad de Badajoz. También resulta muy importante el yacimiento de Las Crispitas, en la misma margen y aguas abajo frente al actual Barrio de San Roque. Otro yacimiento, también de relevante importancia es el de Céspedes, en la margen izquierda, aguas abajo del río Guadiana y próximo a los dos anteriores.Historia de Badajoz, de Alberto González Rodríguez

Edad del Bronce y Edad del Hierro El periodo del Bronce final se extiende a parte del milenio anterior a Cristo. Le sigue la Edad del Hierro, entre los siglos VIII y V antes de Cristo. Los restos aparecidos en la época del Bronce final son, fundamentalmente, necrópolis, cistas que consisten en enterramientos individuales compuesto por cuatro lajas de pizarra cubiertas por otra, armas como hachas y espadas, cerámicas y herramientas del tipo de utensilios cotidianos. Lo más característico de esta época consiste en una rica orfebrería tal que joyas de oro macizo de gran tamaño y peso, llegando a alcanzar los dos kilos, decoradas mediante incisiones. Las piezas más comunes son los brazaletes, discos, espirales y similares.

Los yacimientos más importantes de esta época se encuentran dispersos y alejados de la ciudad de Badajoz, pero su mención es importante ya que en ellos se diferencian dos tipos de asentamientos: unos, castros, de empleo militar situados en oteros y cerros de difícil acceso, utilizados como defensa y vigilancia, y otros, los "poblados", situados en las vegas más bajas, llanas, muy adecuadas para el trabajo en la agricultura y la ganadería. El yacimiento más importante encontrado a orillas del río Guadiana entre Mérida y Badajoz es el de La Pijotilla, próximo a Solana de los Barros. También se encontraron yacimientos importantes, no solo desde el punto de vista arqueológico sino material, de tal manera que se les dio la calificación de "tesoros". Se trata de los yacimientos de Bodonal de la Sierra, Azuaga, Alange, Sagrajas, Guadajira, Orellana, Montijo, Navalvillar de Pela, etc. Ya en todos los cerros y oteros que rodean la capital aparecen yacimientos de los denominados "de defensa" como son los de Orinace, El Monturio, La Muela, Santa Engracia, los Cerros de San Cristóbal, etc.

miniatura|Tesoro de Sagrajas, de inicios del primer milenio a. C. Museo Arqueológico Nacional Debe tener una especial mención el llamado Tesoro de Sagrajas o la estela del Guerrero de la Granja Céspedes, fechados entre los años 800 a. C. y 500 a. C., cuyos hallazgos, junto con otra serie de utensilios menores, se conservan en el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz. La abundancia de materiales proporcionados por estos yacimientos ponen de manifiesto que en época relativamente cercana a nuestros días –esto es, unos 2000 años antes de Cristo– existían numerosos asentamientos de población estable en las vegas bajas del Guadiana y lomas adyacentes. Si bien no puede asegurarse con certeza que estos pequeños grupos de pobladores sean considerados como los antecedentes directos del Batalyós posterior fundada por Ibn Marwán en el , sí puede decirse que tampoco es ese el primer núcleo ocupando el Cerro de la Muela y las aledañas vegas del Guadiana.

Época ibérica o prerromana La época ibérica se solapa en parte con la etapa del Bronce final y del hierro, entre los siglos VII a IV antes de Cristo. Esta cultura ibérica la llevan a cabo grupos más concretos y conocidos que los de épocas anteriores como son los tartesios y los grupos célticos e íberos entre los que se encuentran los turdetanos y túrdalos ocupando en la zona extremeña la llamada Beturia Túrdala. Posteriormente se consolidaron sus asentamientos, no ya como posiciones defensivas sino como zonas de vida estable que se prolongó hasta la época romana y, más tarde en las épocas medievales, árabes y cristianas. Estos asentamientos son los siguientes, donde se pone entre paréntesis el nombre actual que corresponde con el antiguo emplazamiento: Turóbriga (Bienvenida), Miróbriga (Capilla), Nertobriga Concordia Iulia (Fregenal de la Sierra), Evandria (Talavera la Real), Arsa (Azuaga), Budúa (Bótoa), Agla (Montijo), Lycón (Lobón), Curiga (Calera de León), Fornacis (Hornachos), Armentaria Cabeza del Buey y varios más.

Es necesario precisar que, si bien se han encontrado restos que confirman estos asentamientos próximos a Badajoz, por lo que concierne al ámbito geográfico concreto de esta ciudad, los vestigios son escasos, limitándose a utensilios metálicos y, sobre todo, cerámicos. A la época anterior, la ibérica y solapándose con ella, le sigue la etapa prerromana que se alarga hasta los siglos II y I antes de Cristo en los cuales la romanización de la zona es prácticamente total.

Los altos del Cerro de la Muela y San Cristóbal, donde hoy se sitúa la parte más antigua de la ciudad de Badajoz, fueron asentamientos defensivos y de lucha contra los romanos. Este u otro asentamiento próximo es considerado por algunos autores antiguos como el supuesto Badajoz de la época prerromana. Se trataría de Bada o Badía que Valerio Máximo y Plutarco citan como lugar que sitió Escipión el Africano en su lucha contra Viriato. A Badía la identifican también con Budúa que identifican con el Badajoz Prerromano. Las viviendas de esta época son muy parecidas al chozo campesino tradicional, usado muy frecuentemente hasta hace algunas décadas.

Edad Antigua Con la invasión de los romanos, iniciada en el año 218 a. C., para luchar contra Aníbal en la segunda guerra púnica, termina prácticamente esta época, quedando Badajoz, al igual que toda Extremadura, en la demarcación administrativa denominada Hispania Ulterior, al sur de la Hispania Citerior, que era la situada más al norte.

En el término municipal de Badajoz encontramos tres villas romanas, cuyos vestigios arqueológicos todavía se conservan: la Cocosa (El área principal de la villa estuvo ocupada desde principios del y alcanzó su máximo esplendor en el ), el Pesquero (siglos -) y las Tomas (siglos -),http://www.hoy.es/20080113/badajoz/todos-asentamientos-romanos-ciudad-20080113.htmlhttp://www.hoy.es/badajoz/201509/13/pasado-romano-badajoz-bajo-20150913081828.html encontrándose mosaicos y numerosos vestigios arqueológicos en su extenso término municipal. Además, cuenta con una necrópolis romana e inscripciones funerarias encontradas junto a la Plaza Alta.

Guerras lusitanas Los lusitanos derrotan cerca de Badajoz, en Lobón, en el año 190 a. C., a la legión romana del Pretor Paulo Emilio, pero la verdadera rebelión de los íberos contra los romanos fue capitaneada por el jefe lusitano Púnico en el año 155 a. C.. Ante la fuerte resistencia encontrada, los romanos envían a Sergio Sulpicio Galba, que también fue derrotado, comprobando los invasores que la mayor dureza del combate la encontraron en los íberos situados en las fértiles vegas bajas del Guadiana. Ante esta gran oposición, Galba esgrime la estratagema de que, a efectos de repartir las tierras de esta zona, hay que dividir a los lusitanos en tres grupos. Una vez divididos pasó a cuchillo a la casi totalidad de estos. Entre los pocos supervivientes de la matanza se encontraba quien habría de oponer la mayor resistencia a los romanos: Viriato. Para vencerle definitivamente, Roma envió a Quinto Fabio Máximo que obtuvo la victoria y obligó a Viriato a suscribir un tratado de paz. A cambio de ello se le declaraba amicus populi romani.

Algunos autores aseguran, en arriesgada hipótesis, que este tratado se firmó en la ciudad ya existente de Badajoz, que recibió el nombre de Civitas Pacis. Frente a estas hipótesis, otros autores sitúan el tratado de paz en Baccia o Batia, que luego sería Badía y posteriormente Badajoz. También hay autores que estiman que «el ilustre Viriato era extremeño, o mejor dicho pacense». A partir de estos momentos la romanización de la península ibérica es total. La historia de Badajoz en esta última etapa de la época prerromana resulta prácticamente desconocida. En este periodo de tiempo Badajoz, si es que ya existía, debía ser una modesta aldea.