La región de León, región leonesa o reino de León es una región histórica española, definida como tal en la división territorial de España en 1833 por Javier de Burgos. Dicha división territorial agrupaba las provincias de León, Salamanca y Zamora. Como el resto de regiones definidas entonces carecía de cualquier tipo de competencias ni órganos comunes regionales de las provincias que agrupaba, teniendo un carácter clasificatorio, sin pretensiones de operatividad administrativa.Fuerzas políticas en el proceso autonómico de Castilla y León: 1975-1983 , tesis doctoral de Mariano González Clavero, pg. 60.
Durante la época de la II República, se concedió a la región leonesa la posibilidad de elegir un juez propio en el Tribunal de Garantías Constitucionales, y se abrió la puerta a dotar a la región, en una fecha no determinada, de su primer estatuto de autonomía propio. No obstante, el estallido de la Guerra Civil y la posterior dictadura frenaron cualquier intento autonomista serio en la región.
En 1978, en el proceso de descentralización iniciado por el Gobierno tras el fallecimiento del dictador Francisco Franco, las tres provincias fueron integradas en un "ente preautonómico" junto con las otras 8 provincias de Castilla la Vieja. Después de que los sucesivos gobiernos centrales (de UCD y del PSOE) negaran a la región la posibilidad de celebrar un referéndum en la región, en el marco constitucional, para constituirse en autonomía propia, en 1983 se consolidó esa división, formándose una comunidad autónoma de Castilla y León de nueve provincias (las tres leonesas y seis de las ocho provincias paleocastellanas).
En la actualidad, las fuerzas políticas del leonesismo (entre las que destacan UPL y el regionalista PREPAL) reclaman activamente la autonomía para la región de León (con el territorio comprendido por las tres provincias leonesas). Aunque en el pasado han existido apoyos al movimiento autonomista por parte de fuerzas políticas provincialistas en Zamora y Salamanca, como Zamora Unida o UPSa, así como por parte de partidos nacionales en la provincia de León tales como el PP y el PSOE, y en último término Podemos. Llegando a considerarse un tema transversal en la política leonesahttps://www.epe.es/es/politica/20240706/leonesismo-independencia-leon-causa-transversal-psoe-pp-105158322
En las Cortes de Castilla y León, las fuerzas políticas leonesistas actualmente (elecciones de 2022) cuentan con tres procuradores por UPL de los 30 que se eligen por la región leonesa (de un total de 81), igualando su máximo histórico. El 26 de junio de 2024, la Diputación de León aprobó una moción a favor de la autonomía de dicha región, que obtuvo 13 votos favorables por parte del PSOE y UPL, y 11 negativos de la mano del PP y Vox.
Historia
Antecedentes Los orígenes de la región leonesa se hallan en el antiguo reino de León, surgido a comienzos del en el noroeste de la península ibérica como sucesor del primitivo reino de Asturias. Tras la unión del reino de Castilla con el reino de León en 1230 para dar surgimiento a la Corona de Castilla, su estatuto jurídico fue asimilado al castellano con particularidades del leonés (Cortes de 1188). Durante cierto tiempo, los reinos singulares y las ciudades conservaron sus derechos particulares (entre los cuales se hallaban los Fueros de León, el Fuero Viejo de Castilla o los diferentes fueros municipales de Castilla, Extremadura y Andalucía, los concejos de León (el fuero de Oteruelo otorgado en 1417), mientras se iba articulando un derecho territorial común en torno a las Partidas (h. 1265), el Ordenamiento de Alcalá (1348) que todavía mantiene al Pisuerga como raya tradicional entre la Región de León y la de Castilla, y las Leyes de Toro (1505). thumb|Mapa de las regiones españolas en 1770 thumb|left|Mapa de la división en prefecturas de 1810 El primer intento moderno de crear una estructura territorial homogénea tuvo lugar en 1810, mediante un decreto dictado por el rey José Bonaparte dividiendo el territorio español en 38 prefecturas y 74 subprefecturas. Las prefecturas de Esla (con capital en Astorga), Tormes (con capital en Salamanca) y Águeda (con capital en Ciudad Rodrigo) abarcaban un territorio similar al que posteriormente tendrían las provincias de León, Zamora y Salamanca (si bien la prefectura de Águeda comprendía el norte de la actual provincia de Cáceres). El propósito de la administración josefina era acabar con los particularismos, a los que se achacaba el origen de la resistencia a la nueva administración. Esta división territorial sólo se llevó a cabo en las zonas bajo control de las tropas francesas.
En 1811 las Cortes de Cádiz intentaron crear un nuevo régimen liberal, en el que todas las provincias tuvieran las mismas obligaciones. La constitución de 1812 no reconocía la personalidad política de los antiguos territorios históricos, que aparecen únicamente listados en su primer capítulo con el propósito de definir cual era el territorio español. El modelo territorial se dejaba para una ley posterior,Capítulo I del Título II la Constitución Española de 1812: que nunca llegaría a promulgarse. En 1813 la administración interina española encargó la redacción de una nueva división provincial a Felipe Bauzá, director del Depósito Hidrográfico. La propuesta de Bauzá determinaba varios tipos de provincias: las de primer orden, que eran las de mayor importancia y población; las de segundo orden, diecisiete más las tres provincias vascongadas; finalmente, las gobernaciones en las que se dividían las provincias de primer orden. La propuesta fue simplificada a la hora de ser presentada a las cortes, quedando reducida a 37 provincias principales y siete provincias subalternas, usando criterios históricos. En lo relativo a los territorios que formarían posteriormente las provincias adscritas a la región leonesa, se creó una provincia con capital en León, con una provincia subalterna con capital en Astorga, y una provincia con capital en Salamanca. Pero nada de esto se aprobó, y el regreso de Fernando VII supuso la vuelta al Antiguo Régimen, con ciertas modificaciones. En 1817 España estaba dividida en 29 intendencias y 13 consulados.
Durante el Trienio Liberal, en enero de 1822 se aprueba, con carácter provisional, una división provincial de España en 52 provincias, sin ninguna adscripción regional o histórica. En 1822 se restablecieron los intendentes provinciales como delegados de Hacienda. Pero la caída del gobierno liberal y la restauración del absolutismo dio al traste con el proyecto. En 1823 se restablecen las provincias del Antiguo Régimen por lo que el plan de 1822 nunca llegó a entrar en vigor.
La división territorial en provincias y regiones (1833)
miniaturadeimagen|Mapa de la división territorial de España en 1833 en regiones por Javier de Burgos miniatura|Detalle del mapa Spain and Portugal, realizado en 1850 por J. Dower, en el que se puede observar la Región Leonesa miniatura|Detalle de la Región Leonesa en el mapa Spain and Portugal, realizado en 1869 por Edward Weller
Mediante un decreto en noviembre de 1833, su secretario de estado de Fomento, Javier de Burgos, creó un Estado centralizado dividido en 49 provincias.
Las provincias recibieron el nombre de sus capitales (excepto cuatro de ellas, que conservaron sus antiguas denominaciones: Navarra, con capital en Pamplona, Álava con Vitoria, Guipúzcoa con San Sebastián y Vizcaya con Bilbao).
El proyecto es prácticamente el mismo que el de 1822, pero sin las provincias de Calatayud, Vierzo y Játiva; además, otras provincias cambian de nombre al cambiar de capital.
Las provincias se adscribían de forma nominal a regiones históricas, las cuales carecían de competencias y de órganos comunes para las provincias que agrupaban, teniendo un carácter meramente clasificatorio, sin pretensiones de operatividad administrativa.
A la región de León se adscribían las provincias de León, Salamanca y Zamora.
Esta reforma llevada a cabo en 1833 se ha mantenido prácticamente sin cambios hasta la actualidad.
Sin embargo, se adjudicaron a las provincias de Valladolid y Palencia algunos territorios que pertenecían al viejo reino de León, de modo que, dada la falta de entidad jurídica de las viejas regiones, todavía hacia los años de 1950 se estudiaba en ciertas partes de España que las provincias de Valladolid y Palencia pertenecían a León.
No obstante, las provincias de Valladolid y Palencia aparecerán en algunos mapas posteriores al decreto formando parte de la región denominada reino de León, como se encontraba en el Mapa general de España, dividido en sus actuales provincias de Tomás López, 1802, quien incluía además el principado de Asturias en la región leonesa.Tomás López, Mapa general de España..., Biblioteca Nacional de España.
Así en la Geografía general de España: comparada con la primitiva, antigua y moderna de Juan Bautista Carrasco (1861) el viejo reino de León, con toda la tierra «conquistada por los reyes de Oviedo», comprendía las «Nuevas provincias creadas en 1833» de León, Palencia, Salamanca, Valladolid y Zamora, en tanto el Reino de Castilla, «comarca que hoy se distingue por Castilla la Vieja, libre de los Árabes en el siglo IX», incluía las nuevas provincias de Ávila, Burgos, Logroño, Santander, Segovia y Soria.Carrasco, José Manuel, Geografía general de España: comparada con la primitiva, antigua y moderna, Madrid, 1861, pág. 623.
Intentos de regionalización durante el thumb|En 1891, el reino de León tuvo representación en la Comisión para cuestiones vinícolas, presidida, precisamente, por Moret La división territorial de 1833, aunque clasificaba las provincias en regiones, no creaba ningún órgano regional. Durante el hubo varias propuestas de regionalización que, sin embargo, nunca fueron aprobadas. El ministro de Gobernación con Narváez, Patricio de la Escosura, llevó a cabo el primero, mediante un decreto promulgado el 29 de septiembre de 1847, que dividía la península en once gobiernos generales junto con Baleares y Canarias. Uno de los gobiernos generales era el de Castilla la Vieja, que comprendía las provincias de Ávila, León, Oviedo, Palencia, Salamanca, Zamora y Valladolid, con capital en Valladolid. Sin embargo, el decreto no llegó nunca a entrar en vigor.
Un nuevo intento tuvo lugar durante el gobierno de Posada Herrera. El ministro de Gobernación, Segismundo Moret, presentó un proyecto de ley de 6 de enero de 1884, en el que se creaban quince regiones. Mientras que la región de Asturias integraba las provincias de León y Oviedo, la de Valladolid comprendía las provincias de Ávila, Salamanca, Segovia, Valladolid y Zamora.
La Segunda República (1931-1936) thumb|Mapa territorial vigente durante la Segunda República Española. La región leonesa fue una de las que tuvo derecho a nombrar un vocal en el Tribunal de Garantías Constitucionales de este gobierno
El Tribunal de Garantías Constitucionales fue un órgano constitucional español, antecedente del actual Tribunal Constitucional. Según la correspondiente ley orgánica (14 de junio de 1933), entre los vocales electivos que componían el tribunal, existían 14 representantes regionales. Cada región autónoma tenía derecho a nombrar un vocal que la representase, que debía ser elegido por su asamblea legislativa. Para que el resto del país tuviera representación en el Tribunal de Garantías Constitucionales (entonces Cataluña era la única región autónoma) se disponía lo siguiente:Ley Orgánica de Creación del Tribunal de Garantías Constitucionales. Artículos 10-11