La Sierra de Francia es una comarca de la provincia de Salamanca, en Castilla y León, España. Sus límites no se corresponden con una división administrativa, sino con una demarcación histórico-tradicional. La parte más elevada hace de frontera natural con la comarca de Los Agadones, por lo que sus habitantes también usan el topónimo «Sierra de Francia» para referirse a la vertiente que da al oeste.

Geografía

miniatura|Meandro del Melero, en Sotoserrano, visto desde Las Hurdes

La Sierra de Francia está situada en el sur de la provincia de Salamanca y ocupa una superficie de 628,43 km².Suma de los datos de extensión de las localidades de la Sierra de Francia. INE Es una de las subdivisiones del Sistema Central. Su paisaje se caracteriza por la gran extensión de montes poblados de grandes masas boscosas y valles por los que circulan numerosos ríos y arroyos. El punto más alto de todo el conjunto montañoso es el pico de La Hastiala (1735 ), situado entre los términos municipales de Monsagro y El Maíllo, pero el más famoso es el de la Peña de Francia (1727 ), que se encuentra entre los términos de El Cabaco y Monsagro. En su cima hay un santuario mariano, y un mirador. También son reseñables las cumbres de la Mesa del Francés (1638 ) y el pico Robledo (1614 ).

Demarcación miniatura|Plaza mayor de La Alberca miniatura|Miranda del Castañar

Comprende 32 municipios: Aldeanueva de la Sierra, Cepeda, Cereceda de la Sierra, Cilleros de la Bastida, El Cabaco, El Maíllo, El Tornadizo, Escurial de la Sierra, Garcibuey, Herguijuela de la Sierra, La Alberca, La Bastida, La Rinconada de la Sierra, Las Casas del Conde, Linares de Riofrío, Madroñal, Miranda del Castañar, Mogarraz, Molinillo, Monforte de la Sierra, Nava de Francia, Navarredonda de la Rinconada, Pinedas, San Esteban de la Sierra, San Martín del Castañar, San Miguel de Valero, San Miguel del Robledo, Santibáñez de la Sierra, Sequeros, Sotoserrano, Valero y Villanueva del Conde.

Todos los municipios forman parte de la reserva de la biosfera de las Sierras de Béjar y Francia. Algunos de ellos también se integran (total o parcialmente) en el parque natural de Las Batuecas-Sierra de Francia y el Espacio Natural Protegido de la Sierra de las Quilamas.

Limita con el Campo de Salamanca al norte, con la Sierra de Béjar al este, con Extremadura al sur y con Los Agadones al oeste.

Sierra de las Quilamas

La parte norte se conoce como Sierra de las Quilamas. Los municipios de esta zona ya han perdido parte de la arquitectura y cultura definitorias de los pueblos serranos. Dentro de ella existe la subcomarca de La Calería, formada por Escurial de la Sierra, La Rinconada de la Sierra, Linares de Riofrío y Navarredonda de la Rinconada. Conforman la última zona de serranía, la que marca la transición entre la sierra y el Campo Charro.

Las Batuecas miniatura|izquierda|180px|Cascada del Chorro, en el valle de Las Batuecas

El valle de Las Batuecas, situado entre los términos municipales de Ladrillar y La Alberca, es muchas veces considerado una microcomarca o subcomarca de la Sierra de Francia estrechamente vinculada a Las Hurdes debido a que su aislamiento secular propicia una serie de características singulares como el microclima.

Hidrografía

La Sierra de Francia es atravesada por varios cursos fluviales que producen numerosas cascadas, como la del Chorro, en el valle de Las Batuecas. El principal de todos ellos es el río Alagón, en el que desembocan el río Ladrillar, el río Francia y el río Quilamas.

Historia miniatura|La Peña de Francia desde Las Cávenes, El Cabaco

Prehistoria La presencia humana en la zona está documentada desde antiguo. Así, la existencia del dolmen de La Morisca en Nava de Francia, del abrigo rupestre del Canchal de las Cabras Pintadas de las Batuecas (declarado bien de interés cultural), o de seis lagares rupestres en Linares de Riofrío en los parajes de «Coquilla», «Las Viñas», «Majada Llana», «Las Carreteras», «Los Vallejos» y «Relagüesa», todos ellos realizados en berrocales, atestiguan este hecho. Por otro lado, se han encontrado vestigios en Cepeda, Santibáñez de la Sierra, Sotoserrano o La Alberca que permiten afirmar la existencia de antiguos castros prerromanos en la ubicación de las actuales poblaciones.

miniatura|izquierda|Pinturas rupestres del Canchal de las Cabras Pintadas, en Las Batuecas miniatura|izquierda|Monasterio de Las Batuecas, fundado en 1597

Época romana Asimismo, la antigua mina de oro de Las Cavenes, en El Cabaco, da fe de la presencia de poblamiento y actividad económica en época romana. En este sentido, la calzada que atraviesa Santibáñez de la Sierra dividiéndose en dos vías más allá de Las Puentes del Alagón (una hacia Coria y la otra en dirección a Las Cavenes y Ciudad Rodrigo) reforzaría este hecho. También son de esta época los puentes de Sotoserrano y del El Cabaco.

Época visigoda Posteriormente, en la época visigoda podrían datarse los sepulcros antropomorfos encontrados en Santibáñez de la Sierra, así como varios trozos de pizarra y restos de cerámica hallados en Cepeda, o las pizarras denominadas de Pedro Martín en Sotoserrano. Precisamente en esta época se habría dado la mítica batalla de Segoyuela, entre los musulmanes y el rey visigodo Don Rodrigo, que dio origen a la leyenda de la Reina Quilama en Valero.

Edad Media Durante la Edad Media, el rey Alfonso IX de León (1171-1230) llevó a cabo la repoblación de la comarca para reforzar la frontera sur del reino, habiendo creado en 1213 el concejo de Miranda del Castañar,Mínguez, José María (Coord.) (1997). Historia de Salamanca. II Edad Media. Salamanca: Centro de Estudios Salmantinos. elevándola a villa y pasando a depender de la misma la mayor parte de la comarca, si bien algunas localidades quedaron fuera de dicha jurisdicción, como Linares de Riofrío (que dependía del concejo de Monleón), El Maíllo (que lo hacía de Ciudad Rodrigo), Pinedas (de Montemayor del Río), o La Alberca (que era territorio de realengo y, por tanto, dependía directamente de la monarquía leonesa).

La repoblación se hizo con colonos traídos del Norte de la península, pero también de Francia, procedentes de la región de la Gascuña, por mediación de Raimundo de Borgoña, noble francés casado con la reina Urraca I de León, hija de Alfonso VI de León. Es por esta razón por la que a esta serranía se la conoce como sierra de Francia y por ello existen en ella algunos topónimos de influencia francesa o apellidos franceses, como Bernal o Gascón.

También en la Alta Edad Media cabe señalar la donación de Herguijuela de la Sierra en 1188 por el rey Alfonso IX de León al arzobispado de Santiago de Compostela, así como la de Sotoserrano en 1192 también a la archidiócesis compostelana.Mínguez, José María (Coord.) (1997). Historia de Salamanca. II Edad Media. Salamanca: Centro de Estudios Salmantinos. Pág. 248 Asimismo, en 1225 este mismo rey leonés donó San Martín del Castañar al obispo de Salamanca como señorío particular.Mínguez, José María (Coord.) (1997). Historia de Salamanca. II Edad Media. Salamanca: Centro de Estudios Salmantinos. Pág. 247

miniatura|Alfonso IX de León creó el concejo de Miranda en 1213, del que pasó a depender casi toda la comarca

Al final de la Edad Media destaca un hecho de importancia capital para la zona: el hallazgo de la imagen de la Virgen de la Peña de Francia (1434), que convirtió el santuario construido posteriormente en un lugar de peregrinación, al que se unieron los peregrinos del Camino de Santiago que seguían el llamado Camino del Sur por la Calzada de la Plata.

Posteriormente, tuvo notoria importancia para la comarca la donación en 1457 de Miranda del Castañar como condado a Diego López de Zúñiga, del que pasaron a depender varias localidades de la comarca, pasando dicho condado a la casa de Alba en el debido al matrimonio entre el duque de Alba y la condesa de Miranda. Precisamente la casa de Alba pasó a detentar desde el La Alberca, por concesión de Juan II, pasando a depender de la jurisdicción de la villa de Granadilla. No obstante La Alberca logró mantener cierta autonomía respecto a Granadilla, al obtener sus propias ordenanzas en 1515.

Edad Moderna y Contemporánea Ya en la Edad Moderna, el 19 de septiembre de 1636 Felipe IV de España creó en favor de Juan Manuel Manrique de Zúñiga, el Marquesado de Valero, que pasó a englobar el territorio de Valero, Endrinal, San Miguel de Valero, Los Santos, Frades de la Sierra y El Tornadizo.

Con la creación de las actuales provincias en 1833, la Sierra de Francia fue incluida en la provincia de Salamanca, en la Región Leonesa.

En 1940, La Alberca se convirtió en el primer municipio en obtener la distinción de Monumento Histórico-Artístico por la belleza y el alto grado de conservación de su casco urbano tradicional, con su característica arquitectura de tramoneras con madera y piedra.

Demografía

La comarca de la Sierra de Francia al igual que la mayoría de las comarcas salmantinas, sufre un gran declive demográfico. En esta comarca hasta los años 60 casi todos sus municipios tenían entre 400 y 900 habitantes (con excepciones como La Alberca, Miranda del Castañar o Linares de Riofrío) siendo municipios dinámicos económica y demográficamente, llegando a su culmen en los años 40 y 50. Pero desde el éxodo de los años 70 ha sufrido un fuerte descenso demográfico, y prácticamente todos sus municipios tienen menos de 500 habitantes y además tienen una tendencia negativa. Aun así desde los años 90 se ha conseguido frenar un poco dicha tendencia, gracias al auge del turismo rural en muchos de estos pueblos por su gran interés natural, paisajístico y arquitectónico. De hecho localidades como La Alberca han conseguido mantener el millar de habitantes y la práctica totalidad de los servicios, aunque no es la regla general de la comarca.

Cultura

Arquitectura tradicional miniatura|Arquitectura tradicional miniatura|Traje de serrana

La fachada de la casa serrana presenta sillares de granito en la planta baja y largas tramoneras en las plantas superiores. Este es el elemento más característico de las construcciones locales. Son una estructura o conjunto de vigas de madera entre las que se colocan sillarejo, adobe o tapial. Sus fachadas pueden dejar vistas estas vigas y palos, pero para mayor protección se revestían con teja, tablas y sobre todo revocos de cal con curiosos y llamativos trazados y colores que le dan un aspecto propio inconfundible y rico plásticamente.

Según la capacidad económica de los moradores y la necesidad de habitaciones con el aumento de población, la casa presenta uno o dos pisos en altura. En la mayoría de los casos son dos.

En los tejados no se observan chimeneas, pues se suelen sustituir por un cántaro roto. A veces el humo simplemente sale por un teja levantada.

El interior de la casa tiene una organización muy peculiar. La primera planta posee dos puertas, una por la que se accede a la escalera que da lugar a los pisos superiores y otra muy ancha que abre una estancia multifuncional que se usa como cuadra o como garaje. Este espacio multifuncional suele acoger a veces una bodega con una pequeña puerta con barrotes para la aireación. Un elemento muy característico de este lugar es la «ventana de la hierba», una oquedad que permite a los habitantes acceder a los comederos del ganado desde la escalera.

El primer piso se dedica al alojamiento. Acoge dos o más habitaciones con sus respectivas alcobas. La más grande presenta una sala de estar y da a la calle con un característico balcón o ventana en la fachada. El segundo piso cuenta con la estancia más importante de la casa: la cocina.