miniatura|250px|Helicóptero Tigre del Ejército de Tierra de España despegando del USS Kearsarge (LHD-3) en 2016. El Tigre fue el ganador del concurso de un nuevo helicóptero de ataque para sustituir al Bo 105. miniatura|250px|Planta de helicópteros de Albacete (España), donde se fabricó el aparato
El Programa Tigre es el nombre coloquial por el que se conoce al programa del nuevo helicóptero de Ataque para las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra de España. Fue una iniciativa emprendida en 1995 para buscar un sustituto a los ya vetustos Bölkow Bo 105, modelo con que contaba el Ejército de Tierra, para misiones contra carros y ataque al suelo.
Finalmente el ganador fue un aparato descartado por los militares españoles: el Eurocopter Tigre, de ahí el nombre. La versión para las FAMET no fue ninguna de las ofertadas, sino una con mejoras en la planta motriz y equipamiento español.
El aparato demostró no ser tan mala opción, al resultar más sencillo de mantener y muy robusto, aunque más caro.
La modernización del Ejército de Tierra miniatura|izquierda|250px|Helicóptero Bo 105 ya retirado y conservado en el Museo del Aire. Con el concurso se buscaba un nuevo modelo de helicóptero de ataque para que le sustituyera.
El Ejército de Tierra español estaba sufriendo un proceso de renovación enmarcado en el proceso de modernización de las Fuerzas Armadas de España, aprovechando la buena situación económica de España en los años 90 del siglo pasado, y la predisposición de otras naciones como Estados Unidos a vender los equipos que se solicitaran sin restricciones de ningún tipo a causa del régimen político.
En esta dinámica se quiso primero comprar el carro de combate Leopard II, pero razones presupuestarias lo impidieron. Después, durante los ochenta, se consideró la posibilidad de desarrollar una versión reducida llamada Lince; pero finalmente, en los noventa y primeros años del el Ejército de Tierra obtuvo sus ansiados Leopardo 2E.
Otro caso lo constituyó el programa para dotarse de un nuevo helicóptero de transporte donde se barajaron el Sikorsky UH-60 Black Hawk, elegido por los militares sobre la base de sus prestaciones; el AB412, segundo clasificado en la evaluación realizada por el Ejército, y el Eurocopter Cougar, finalmente adquirido a causa de condicionantes políticos, aún a pesar de ser el más caro de los tres tanto en adquisición como en repuestos.Hasta tal punto resultó caro que debió reducirse la cantidad a solo 18 aparatos, con el presupuesto previsto inicialmente para 24.
Así se llegó a la necesidad de disponer de un helicóptero de ataque moderno, eficaz y con la posibilidad de disparar gran variedad de armas. Para ello se destinaron uno 1000 millones de euros, cifra astronómica para el Ejército de Tierra.
El Ejército de Tierra frente al Ministerio de Defensa Con el fin de realizar la elección del helicóptero más apropiado se formó, como en el caso del Programa FACA y otros sistemas de armas, una comisión de militares con gran experiencia en el manejo de estos aparatos con el fin de determinar el modelo que más se ajustase a las necesidades del Ejército, en concreto de las FAMET. Cinco fueron los helicópteros analizados:
ImagenHelicópteroFabricante200px200pxAH-64 Apache Boeing200px200pxEurocopter Tigre Airbus Helicopters200px200pxAH-1W Supercobra Bell200px200pxAgustaWestland AW129 Mangusta AgustaWestland200pxDenel AH-2 Rooivalk Denel Aeronautics
Pero realmente la lista se quedó en tres, al eliminar Estados Unidos el Supercobra para evitar que dos empresas estadounidenses compitieran entre sí, y retirarse del concurso el Rooivalk debido a los acuerdos de Denel con Eurocopter.Según dichos acuerdos la empresa europea proporcionaría apoyo logístico, asesoría para repuestos y aviónica para el helicóptero sudafricano, con la condición de no competir con sus propios modelos en el mismo concurso.
Entre 1996 y 1997 comenzaron los estudios para presentar la opción que las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET).
Los primeros exámenes eliminaron rápidamente al Mangusta, por no poder enviar a tiempo la información requerida ni la documentación con los detalles técnicos necesarios. Lo cual indicaba un estado de gestación del proyecto demasiado embrionario y por tanto demasiado arriesgado.
Finalmente en 1998 el Ejército terminó sus estudios y emitió su opinión. Según esta, el Tigre debía ser descartado por no cumplir los requerimientos técnicos. El modelo europeo carecía por aquel entonces de una versión polivalente: el modelo contracarro HCC/UHT no disponía de cañón, mientras la versión "de apoyo y protección" HAP si contaba con el arma, pero no podía llevar misiles aire-tierra. Por tanto, quedaba el Apache como el único que cumplía con los requisitos exigidos. Además mostraba su superioridad en varios puntos:
Potencia de fuego miniatura|300px|El Ejército prefería el AH 64 Apache por presentar una única versión polivalente, por su mayor potencia de fuego, su gestión de información para el combate, su mantenimiento ya conocido, etc.
Un máximo de 16 misiles contracarro (AGM-114 Hellfire), frente a los 8 HOT, Trigat o similares del Tigre modelo HCC/UHT (carente de cañón), debido a que solo podía llevar este tipo de misiles en dos de sus cuatro pilones subalares. O bien 76 cohetes de 70 mm aire-tierra (Hydra 70), frente a los 68 de 68 mm de modelo europeo (SNEB). 1.200 disparos de 30 mm cuando el de Eurocopter ofrecía solo 450 de igual calibre (únicamente en su versión HAP, incapaz esta a su vez de llevar misiles contracarro), si bien el Apache tiene la necesidad de dosificar sus ráfagas para evitar problemas de sobrecalentamiento de su cañón. 4 misiles aire-aire (AIM-92 Stinger o Sidewinder) en igualdad con los 4 misiles del Tigre (Stinger o MBDA Mistral). No obstante, el modelo estadounidense los porta en unos pilones suplementarios de la punta de las alas, dejando libres los pilones subalares para el resto de armamento. En cambio, para el modelo europeo llevar misiles aire-aire suponía reducir su carga de armamento aire-tierra.
En total el modelo de Boeing podía cargar 3 000 kg más de armas que el europeo. Con la desventaja añadida de que los misiles Trigat aún no existían, estando previsto su lanzamiento para 2005 o más tarde.Lanzamiento que, finalmente, no llegó a producirse.
Mando y control
El Apache estaba equipado con módem para la emisión y recepción de información. Así podía establecer zonas de tiro para él y otros vehículos o armas que lo pudiesen acompañar; también contaba con la posibilidad de designar zonas de prohibición de tiro, por ejemplo para evitar áreas pobladas o amigas. Además el Apache poseía mayor potencia motriz y un pesado blindaje del que el Tigre carecía, con la única salvedad de los motores, los asientos y las palas. Sin embargo, las características de su visor térmico forzaban al Apache a situarse en vuelo estacionario para poder disparar sus armas con eficacia, debiendo asumir un riesgo considerable en condiciones de combate a baja cota o en ambiente urbano.
Por su parte el Tigre, aún sin alcanzar las exigencias españolas por los motivos arriba mencionados, lo aventajaba en algunos aspectos: uno era su aerodinámica, otra residía en su facilidad de manejo, una espectacular maniobrabilidad que le permitiría, entre otras cosas, volar sin problemas entre edificios,En contraste con los problemas que en ocasiones han tenido para este menester los Apache en zonas urbanas de Iraq, viéndose obligados en ocasiones a reemplazarlo por los pequeños OH-58 Kiowa, quedando los grandes apaches a su vez relegados a tareas de reconocimiento. u ofertarse a un precio ligeramente inferior.
En lo referente a la autonomía de vuelo, ambos cumplían el requisito español de ser capaces de desplazarse por sus propios medios desde la península ibérica hasta Canarias.Ambos requiriendo para dicho desplazamiento portar depósitos suplementarios de combustible Sin embargo, el Apache contaba con la posibilidad de llevar cuatro tanques de 871 litros, empleando todos sus pilones subalares de carga, mientras que el Tigre solo podía cargar dos de 350L en sus dos pilones internos, quedando pues en desventaja en lo que a alcance máximo en ferry se refería. Pese a ello, ambos tenían una capacidad similar de combustible interno, pero el consumo que presentaba el modelo americano era prácticamente el doble que el europeo, de modo que, contando solamente con el combustible interno, el alcance del Tigre casi duplicaría al del Apache, lo que le permitiría en condiciones reales de combate tanto un radio de acción mucho mayor como una persistencia en zona superior a lo que el su rival podía ofrecer.
Las mayores ventajas del Tigre ante el Apache eran sin duda su menor consumo y el prever una mejor disponibilidad, fiabilidad, y reparaciones más sencillas. Algunos ejemplos dan fe de dicho problema:
Durante la Guerra del Golfo de 1991, el U.S. Army necesitó paralizar los demás AH-64 en el resto del mundo para mantener el suministro de repuestos y equipo a aquellos desplegados en operaciones; los cuales, aun así, solo volaron una quinta parte de las horas previstas. En 1999, un destacamento en los Balcanes de 200 militares estadounidenses, sin contar además con un número indeterminado de técnicos civiles de Boeing, fue inicialmente destinado con el fin mantener operativos 24 apaches, pero solo pudo mantener a 6 listos para operar antes de que el despliegue del resto del batallón se cancelase a causa de los problemas presentados. Esto suponía más requerimiento de técnicos que un destacamento equivalente de cazas F/A-18.
Tras las pruebas realizadas en territorio español, las FAMET extrajeron la conclusión de que querían un Apache, sí, pero aligerado. Pero en este último punto el Ejército advirtió en su informe que el modelo estadounidense, aun teniendo en cuenta sus enormes costes de mantenimiento y su limitada disponibilidad, presentaba al menos un ciclo de vida conocido, unas necesidades de mantenimiento previsibles por la experiencia y un consumo de repuestos junto a un tiempos medios entre averías también conocidos. Sin embargo, en el caso del Tigre no se contaba todavía con esa información y poder compararla con la de su rival.
La transferencia tecnológica: la gran baza del Tigre miniatura|250px|izquierda|Prototipo de un Tigre en 1991.
Sin embargo alemanes y franceses, los creadores del proyecto Tigre, estaban dispuestos a incluir a España en la empresa Eurocopter, montando una fábrica de ensamblaje de helicópteros en España, además de permitir la participación de la industria española en la investigación y desarrollo del aparato, previo aporte de una cantidad económica extra. También la Boeing ofreció montar una fábrica de palas en España en manos de la compañía vasca GAMESA, así como ceder en régimen de leasing seis ejemplares de la versión más antigua AH-64A para el entrenamiento inicial de tripulaciones durante el tiempo en que tardasen en entregarse los AH-64D Longbow de nueva fabricación.Pero los estadounidenses no podía ofrecer los mismos puestos de trabajo y la misma transferencia tecnológica que los europeos, ni tampoco libertad para de adaptar los equipos y la electrónica del helicóptero a las necesidades españolas: en un futuro, España debería sumarse a las modernizaciones que realizase Estados Unidos sobre su propia flota, y adquirir los equipos que estos adoptasen y no otros, no solo en caso de desear mejorar sus aparatos, sino simplemente para poder seguir contando con repuestos.
La política internacional también jugó su papel. La tirantez entre los gobiernos español, comprometido con George W Bush en la Invasión de Irak, y los otros dos gobiernos europeos hacía necesario un gesto de amistad por parte de España.