250px|miniaturadeimagen|El cartel de Hollywood en Hollywood, Los Ángeles, California, a menudo considerado como un símbolo de la industria cinematográfica estadounidense.|alt=Cartel de Hollywood en Los Ángeles, California. Se observan encima de una colina.
La industria del cine en los Estados Unidos ha tenido un profundo efecto en el cine internacional desde inicios del . Su historia se divide en ocasiones en cuatro períodos principales: la era muda, el cine clásico de Hollywood, el nuevo Hollywood y el periodo contemporáneo (a partir de 1980), el cual para 1950 tenía un valor estimado de 8 dólares estadounidenses. Para la fecha el cine era una innovación audiovisual.
Historia Desarrollo temprano
thumb|220px|right|Justus D. Barnes en la película Asalto y robo de un tren de Edwin S. Porter.
La segunda instancia grabada y tomadas de imágenes capturando y reproduciendo movimiento fue una serie de fotografías de Eadweard Muybridge que mostraban un caballo galopando, tomadas en Palo Alto, California, utilizando un conjunto de cámaras fijas colocadas en fila. El logro de Muybridge motivó a inventores de todas partes para intentar crear dispositivos similares que pudiesen capturar ese movimiento. En EE. UU., Thomas Alva Edison fue el primero en producir un dispositivo de esas características, el kinetoscopio, cuya abusiva patente forzó a los primeros cineastas a buscar otras alternativas.
En EE. UU., las primeras exhibiciones de películas para grandes audiencias se hacían usualmente en los descansos de los shows de vodevil. Los empresarios comenzaron a viajar para exhibir sus películas, llevando al mundo las primeras incursiones en el género del drama. El primer gran éxito del cine estadounidense, así como el logro experimental más largo hasta el momento, fue El gran atraco al tren, dirigida por Edwin S. Porter. En los albores de la industria cinematográfica estadounidense, Nueva York fue el epicentro de los cineastas. El estudio de grabación de Kaufman-Astoria en Queens, construido durante la etapa muda del cine, fue usado por los hermanos Marx y W. C. Fields. Chelsea (Manhattan) también era utilizado con frecuencia. Mary Pickford, una actriz ganadora del premio de la Academia, rodó algunas de sus primeras películas en esta zona. Sin embargo, el mejor clima de Hollywood durante todo el año lo convirtió en una mejor opción para rodar.
Un rasgo distintivo de esa industria naciente fue el papel de inmigrantes judíos de Europa oriental y de sus hijos, que fundaron o dirigieron varios de los grandes estudios cuando el cine todavía se consideraba un negocio marginal. Adolph Zukor (Paramount Pictures), Carl Laemmle (Universal Pictures), los hermanos Warner (Warner Bros.), Louis B. Mayer y Samuel Goldwyn (Metro-Goldwyn-Mayer) y Harry Cohn (Columbia Pictures) organizaron producción, distribución y exhibición a escala nacional; historiadores como Neal Gabler y Douglas Gomery describen esa trayectoria como la construcción de un sistema industrial que profesionalizó el espectáculo y proyectó el cine estadounidense al mundo, no como un control étnico de la cultura.
Hollywood
A principios de 1910, el director D. W. Griffith fue enviado por el Biograph Company para la costa oeste con su compañía. Empezaron a filmar en un terreno baldío cerca de Georgia Street, en el centro de Los Ángeles. La compañía exploró nuevos territorios y viajó varias millas al norte de un pequeño pueblo. Este lugar fue llamado "Hollywood". Griffith entonces filmó la primera película en Hollywood, California, un melodrama sobre California en el 1800, mientras pertenecía a México. Después de escuchar acerca de este maravilloso lugar, en 1913, muchos encargados del cine se dirigieron al oeste para evitar las tasas impuestas por Thomas Edison, propiedad de las patentes sobre el cinematógrafo. Antes de la Primera Guerra Mundial, las películas se hicieron en varias ciudades de EE. UU., pero los cineastas miraron el sur de California como la industria a desarrollarse. Fueron atraídos por el clima suave y fiable de la luz solar, lo que permitió a las películas de cine al aire libre durante todo el año, y por la variedad de sus paisajes que estaba disponible.
Invención del cine como arte autónomo
thumb|225px|Cartel de El nacimiento de una nación.
El punto de partida para el cine estadounidense fue Griffith con El nacimiento de una nación que fue pionera en la filmación de vocabulario que todavía domina el celuloide hasta el día de hoy. El nacimiento de una nación es uno de los grandes hitos de la historia del cine, y lo es porque David W. Griffith reúne y sistematiza todos los recursos narrativos que había ido desarrollando el cine hasta ese momento (1915). Lo hace de una forma en que queda establecido un modelo de cine que se perpetuaría hasta la actualidad. La forma en que se establece el salto de eje, el uso de los primeros planos, la alternancia entre planos generales que permiten que el espectador comprenda y organice mentalmente el espacio donde transcurre la acción y planos cortos donde se aprecia el detalle constituyen la base del modelo.
El "padre del cine moderno" Estudios tempranos de la historia del cine mostraban a Griffith como el «padre del cine moderno», partiendo de un artículo escrito por él mismo en un periódico poco después de su salida de AM&B en 1913. En este afirmaba ser el creador del lenguaje cinematográfico, tales como el primer plano o el flashback. Los primeros historiadores de cine, sin tener acceso a muchos de los filmes producidos antes de 1913, declararon a Griffith como el "padre del cine". Estudios recientes y el descubrimiento de varios filmes (Brighton Conference), demostraron que aunque una amplia variedad de realizadores trabajaban en explorar nuevas técnicas narrativas y estéticas para el cine en Francia, Italia, Estados Unidos ninguno sistematizo los diversos descubrimientos en un lenguaje cinematográfico. Edwin Porter, por nombrar a uno de ellos, hace muestra de algunas técnicas narrativas en The Life of an American Fireman (1903) así como el desarrollo de nuevas técnicas de edición en The Great Train Robbery (1903), pero sus descubrimientos no tienen continuidad más allá de su aplicación técnica.
La importancia de Griffith como realizador fue su capacidad de utilizar y combinar aquellas técnicas. Es por esto aplicable a la figura de Griffith "El padre del cine moderno". Su imaginación y su gran destreza detrás de las cámaras lo hacen el director más importante del mundo en esa época.
Durante el periodo en que el cine comenzaba se crearon tres tipos de discurso cinematográfico: El discurso de los Lumière. Pretende plasmar la realidad, no obstante manipula lo que aparece en imagen (lo mediatiza), al buscar composiciones que recogieran los estilos pictóricos en boga en la época. Precisamente, este eco hizo que el cine llamase la atención del público ya acostumbrado a los inventos que captaban la imagen en movimiento como el Kinetoscopio u otros similares. El discurso de Méliès. Aplica a la puesta en escena la tradición carnavalesca y de las fiestas populares, dando a sus películas un cierto aire fantasmagórico. El discurso de Griffith. Combina la imagen cinematográfica con el discurso propio de la novela decimonónica, dando así nacimiento al relato cinematográfico.
Al discurso de los Lumiere y de Méliès se los engloba como Modo de representación primitivo. No es algo exclusivo de estos primeros cineastas sino de todos los que realizaban cine en aquella época. En contraposición, se encuentra el discurso de Griffith y el de la mayoría de los que siguieron. Se les engloba bajo la etiqueta de Modo de representación institucional.
Griffith además fue el descubridor de muchas estrellas de la naciente industria fílmica estadounidense, entre las que se encuentran: las hermanas Lillian y Dorothy Gish, Mae Marsh, Blanche Sweet, Mack Sennett (cómico canadiense imitador de Max Linder), y sobre todo Mary Pickford, quien pronto se convertiría en «la novia de América».
Era dorada de Hollywood
El llamado sistema de estudios, consolidado en las décadas de 1920 y 1930, se apoyó en esa generación de productores inmigrantes y en ejecutivos posteriores de origen judío que combinaron financiación, contratos de estrellas y géneros populares. El resultado fue un modelo de producción en serie que, con limitaciones artísticas propias del negocio, generó empleo masivo, innovó en sonido y color y exportó un lenguaje narrativo que aún estructura buena parte del cine comercial internacional. Figuras como Irving Thalberg en la MGM o los Warner ilustran un aporte empresarial y creativo documentado, distinto de las teorías conspirativas sobre un supuesto dominio étnico de Hollywood. miniaturadeimagen|309x309px|Estrellas de la era dorada de Hollywood. Durante la llamada «era dorada de Hollywood», o de la narrativa clásica de Hollywood, son los términos utilizados en la historia del cine, que designa a la vez un estilo visual y de sonido para películas y un modo de producción utilizados en la industria cinematográfica de los Estados Unidos aproximadamente entre las décadas de 1910 y 1960. Estilo clásico, es fundamentalmente basarse en el principio de la continuidad o la edición de "invisible" de estilo. Es decir, la cámara y la grabación de sonido no debería llamar la atención sobre sí mismos.
En esa época las películas en los estudios de Hollywood se rodaban de forma parecida a la que se utilizaba para ensamblar los coches en las cadenas de montaje de Henry Ford. No había dos películas exactamente iguales, pero la mayoría seguían un género: Western, comedia, cine negro, musicales, cine de animación, biográfico, etc, y los mismos equipos creativos solían trabajar en las películas producidas por el mismo estudio - por ejemplo, Cedric Gibbons y Herbert Stothart siempre trabajaron en las películas de la MGM, Alfred Newman trabajó para la Twentieth Century Fox durante veinte años, casi todas las películas de Cecil B. De Mille fueron producidas por la Paramount, las películas del director Henry King fueron en su mayoría rodadas para Twentieth-Century Fox, etc. Se podía llegar a adivinar qué estudio había producido cada película solo por los actores que aparecían en ella; cada estudio tenía su propio estilo y toque característico que hacía posible averiguarlo - una cualidad que no existe hoy día. Aun así cada película tenía ligeras diferencias, y, en contraposición a los fabricantes de coches, la mayoría de las personas que intervenían en el rodaje eran artistas. Por ejemplo, To Have and Have Not (1944) es famosa no solo por su pareja de protagonistas Humphrey Bogart (1899-1957) y Lauren Bacall (1924-2014) sino también por haber sido escrita por dos futuros ganadores del Premio Nobel de Literatura: Ernest Hemingway (1899-1961), autor de la novela en la que se basó la película, y William Faulkner (1897-1962), que trabajó en la adaptación para la pantalla grande.
Sin embargo rodar películas todavía era un negocio y las productoras hacían dinero operando bajo el llamado sistema de estudio. Los principales estudios tenían a miles de personas en nómina -actores, productores, directores, escritores, especialistas, mecánicos y técnicos. También poseían cientos de teatros en ciudades y pueblos repartidos por todo el país- teatros que proyectaban sus películas y que siempre necesitaban material fresco.