Federico Pinedo (Buenos Aires, 22 de abril de 1895-ib., 10 de septiembre de 1971), fue un abogado, político, historiador, parlamentario, y economista argentino. Se desempeñó como ministro de Hacienda en el gobierno de Agustín Pedro Justo, Roberto Marcelino Ortiz durante la llamada Década Infame, y en el gobierno de José María Guido.
Primeros años e inicio en la política Nació en Buenos Aires el 22 de abril de 1895. Hijo del legislador nacional, intendente municipal y ministro de instrucción pública, Federico Guillermo Pinedo y de Magdalena Hilaria María Saavedra, siendo su padrino de bautismo Bernardo de Irigoyen. Era bisnieto del general Agustín Mariano Pinedo, ministro de Guerra y Marina de Juan Manuel de Rosas entre 1835 y 1852, y tataranieto de Cornelio Saavedra. Se casó el con María Teresa Obarrio, con quien tuvo dos hijos.
De familia patricia, estudió derecho en la Universidad de Buenos Aires, recibiendo su título de abogado a los veinteaños de edad, y el de doctor en jurisprudencia presentando la tesis «Estudio de las manifestaciones concretas de la socialización del derecho de propiedad». También, desde la facultad, Pinedo empieza a cimentar prestigio de economista, estudiando autores de la Escuela Austriaca.
De joven, Pinedo comenzó a acercarse a las filas del socialismo, siendo el trabajo de Friedrich Engels «Origen de la familia, la propiedad y el Estado» su inicio intelectual en el mismo. Su militancia en la política práctica surgió de la amistad, surgida en 1912, con Antonio De Tomaso, estudiante de derecho, de orígenes humildes y militante del Partido Socialista. Es en esta época que Pinedo conoce al famoso Alfredo Palacios, joven profesor de la facultad, por su amigo De Tomaso.
Pinedo aseguró, que sus convicciones democráticas fueron las que lo llevaron a militar activamente en el Socialismo de Juan B. Justo. Dijo ya en la vejez: Vi en la democracia el instrumento de las clases desheredadas para llevar a la sociedad a un grupo más elevado de evolución, el socialismo… No fui al Partido Socialista por sentimiento, fui por convicción…
El 12 de diciembre de 1913, meses después de cumplir los 18 años, se afilió al Partido Socialista. Firma su carné Mario Bravo y Ángel Giménez. En esos años conoce a otro de sus grandes amigos, Héctor González Iramain, otro joven socialista, de ascendencia patricia (sobrino de Joaquín V. González), nacido en La Rioja. Con la afiliación al Partido Socialista, Pinedo inicia su participación en la vida partidaria.
A los dieciocho años viajó por primera vez a Alemania con su hermano menor, para aprender el idioma, permaneciendo un año en ese país. Para 1915, ya dominaba ampliamente el inglés, el alemán, y el francés, lo que le permitía leer en su idioma original a los autores de ese entonces, especialmente a los socialistas alemanes, en donde se incluía El capital de Karl Marx. Ese mismo año, Pinedo desafía a un debate sobre protección aduanera a un legislador conservador, evento que tiene lugar en el Salón Verdi del Barrio de la Boca, del que sale airoso. Es a partir de este suceso que comienza a forjar su prestigio como político versado en temas económicos.
Por ese entonces Federico Pinedo ejerce la profesión de abogado en el estudio de su padre, fundado por su abuelo en 1844. En 1917, durante la Primera Guerra Mundial, un submarino alemán hunde al barco mercante argentino «Monte Protegido», violando la neutralidad argentina en el conflicto. Su padre, que en ese entonces se desempeñaba como legislador por la Capital Federal, se pronuncia a favor de la ruptura de relaciones con el Imperio alemán, a pesar de que las empresas más importantes de capital alemán en el país son clientes de su estudio. Esto le trae dificultades económicas, y cuando falleció, algunos años después, no es muy nutrida la herencia que le deja al joven socialista.
En relación con lo último, Pinedo adhiere a la posición de Juan B. Justo de romper relaciones con Alemania, posición que aprueba el Congreso Nacional, pero es ignorada por el presidente Yrigoyen, que sostiene la neutralidad. También prepara dos trabajos, cuando en el congreso de Bahía Blanca el Partido Socialista debe fijar su posición ante la Revolución de Octubre en Rusia, que tituló «La democracia y el sarampión comunista».
Al terminar la guerra emprende un viaje a Alemania, queriendo conocer a los ideólogos del socialismo alemán, permaneciendo un año allí. Pinedo trató con Eduard Bernstein, el más notable dirigente socialista de la época, que promovió lo que sería la socialdemocracia alemana, al pacifista Karl Kautsky, así como a los revolucionarios, como Rosa Luxemburgo, que moriría al poco tiempo.
Este conocimiento personal con la dirigencia alemana ejerció una influencia notoria en Pinedo, especialmente Bernstein. Cuando años después, Pinedo redacte el programa del Partido Socialista Independiente, se inspirará en las ideas y propuestas del dirigente alemán. Antes del viaje, Pinedo había sido elegido por primera vez diputado nacional por la Capital Federal, obteniendo más votos que cualquier otro candidato por el socialismo, a excepción de Juan B. Justo.
Semanas antes de la elección, tuvo lugar la Semana Trágica, en donde ocurrió la mayor represión obrera en la historia de Buenos Aires. El gobierno afirmó que había una conspiración bolchevique en curso y apresando a un trabajador y periodista de origen judío llamado Pedro Wald, al que acusó de presidir un gobierno maximalista, siendo este sometido a torturas. Su abogado defensor fue Federico Pinedo, que asistió a Wald gratuitamente y demostró la falsedad de tal acusación, aumentado su popularidad antes de los comicios. miniaturadeimagen|Retratado en Caras y Caretas en 1919
Pinedo dirá en Caras y Caretas, a pocos días de finalizado los comicios, el motivo de su triunfo y la gran cantidad de votos obtenidos en los barrios obreros junto a los barrios más elegantes de la ciudad: Mi apellido ha servido de atracción a muchos conservadores; mi padre ha sido diputado y cierto número de conservadores y amigos personales habrán dicho: Vamos a votar por Pinedo, será por lo menos un socialista moderado.
Actividad parlamentaria En 1920 Pinedo fue electo como diputado nacional por el Partido Socialista. Integró el bloque junto a Mario Bravo, Juan B. Justo, Nicolás Repetto, Antonio de Tomaso, Enrique Dickmann, Augusto Bunge, Agustín Muzio, Héctor González Iramain y Fernando de Andreis. La mayoría de la cámara la tenía el oficialismo, la Unión Cívica Radical (UCR), liderada por el presidente Hipólito Yrigoyen. En la oposición también había diputados conservadores y demoprogresistas.
Pinedo se incorporó a la Comisión de Hacienda. Planteó la facultad de autoconvocarse del Congreso para iniciar el periodo de sesiones, debido a que el bloque oficialista demoraba el inicio ordinario de las mismas. En los temas institucionales como en los financieros la palabra de Pinedo estará varias veces presente en los debates, así como también en el tratamiento en particular de los despachos. Entre ellos se encontraban la práctica de prorrogar el presupuesto mensualmente, las exportaciones de oro, la Caja de Conversión, el azúcar, las investigaciones a las medidas del ministro de hacienda, dan la oportunidad para que el joven socialista se perfile como una figura de sólida formación. Destacándose su interpelación al Ministro Salaverry cuando inquiere sobre por qué está cerrada la Caja de Conversión y prohibida la exportación de oro, expresando Pinedo que ello significaba la falta de confianza del propio gobierno en la estabilidad de la moneda.Como senador del PSI criticó el pacto Roca-Runciman por considerarlo no ser bilateral sino "una obligación unilateral argentina", críticas que abandonó al ser designado ministro en el gabinete del presidente de jure Agustín P. Justo.
Adhiere a los proyectos vinculados con las cuestiones sociales que elabora y presenta su bancada; varios de ellos son defendidos por él en el recinto, como la cuestión del salario mínimo para los obreros del Estado Nacional, que no cuenta con el respaldo del oficialismo. También Pinedo se opone a leyes de privilegio como las pensiones especiales para familiares de exlegisladores, queriendo terminar también con pensiones a las personas que las gozaban por ser descendientes, ya en tercera o cuarta generación, de guerreros de la independencia o de los conflictos vinculados con el Brasil, el Paraguay, las Guerras Civiles y la Conquista del Desierto.
Concluido su mandato en abril de 1922, Pinedo sigue actuando en su partido en la sección 20. El socialismo, que había superado la crisis planteada en sus filas por la Revolución Bolchevique en Rusia, con la migración de los disidentes que formaron el Partido Comunista, tendría otros conflictos que provocarían consecuencias en el porvenir de la agrupación. Entre los conflictos se encontraban los enfrentamientos entre Repetto y De Tomaso, no solamente políticos, sino también familiares, como la separación de Antonio de Tomaso de su primera mujer, hijastra de Repetto; los problemas entre los diputados universitarios (Pinedo, De Tomaso y González Iramain) y los del grupo obrero, que se incorporaron a la Cámara de Diputados en 1924, entre los cuales se encontraban Francisco Pérez Leirós, Joaquín Coca y José Luis Pena. Este grupo agrede a los universitarios, cuestionándoles el dedicarse en algunos casos al derecho penal, con alguna defensa en casos resonantes.Antonio de Tomaso llevó adelante, en su condición de abogado, la defensa del empresario teatral y concesionario del Teatro Colón, Faustino da Rosa, cuyas actividades habían sido cuestionadas por el Concejo Deliberante de la Capital Federal, y en particular por los concejales socialistas. Molesta a los nuevos diputados que los profesionales, González Iramain, De Tomaso, Mario Bravo y Pinedo, hablen con legisladores de otra bancadas, que se saluden cordialmente. Hasta cuestionando la presencia de Gonzales Iramain y de De Tomaso en un banquete servido en el Acorazado San Martín, como una «concesión al militarismo».
Entre otros conflictos, el casamiento religioso de Federico Pinedo el 29 de octubre de 1923 con María Teresa Obarrio, provocó un fuerte tormenta en el Partido. En noviembre es expulsado de su centro y obligado a renunciar como miembro de la junta ejecutiva de la agrupación, que posteriormente anula la expulsión. Una propuesta para separar del Partido a quienes participaran de ceremonias religiosas, presentada en el congreso socialista de Pergamino de 1916, había sido rechazada por amplia mayoría. El 4 de enero de 1925, se reúne el Quinto Congreso partidario en Córdoba, La comisión de poderes aconseja el rechazo de la acreditación de Pinedo, por haber contraído matrimonio religioso. Pinedo es impedido de defender su postura por un desorden promovido por los partidarios Joaquín Coca. Por 2803 votos a favor y 1596 en contra, pudo Pinedo participar del V Congreso. Los universitarios fueron sometidos a las agresiones constantes de sus nuevos colegas.
Oposición por el Partido Socialista Independiente En los comicios del 1 de abril de 1928, los radicales de Hipólito Yrigoyen obtuvieron en la Ciudad de Buenos Aires 127000 votos, los socialistas independientes 50000, consiguiendo la minoría al superar por 5000 votos a sus antiguos correligionarios. Gracias al resultado, se incorporaron a la cámara de Diputados Gonzales Iramain, Giusti, Pinedo, Muzzio, Bunge y Zaccagnini. Su labor parlamentaria los destacó en los años de la segunda presidencia de Yrigoyen, siendo los coordinadores del esfuerzo opositor en el congreso. miniaturadeimagen|Pinedo, De Tomaso, y González Iramain en 1927.