El Saab 39 Gripen, designado JAS 39 Gripen por la Fuerza Aérea Sueca, es un caza polivalente ligero, monomotor, desarrollado en los años 1980 por el consorcio de empresas suecas IG-JAS, liderado por la compañía aeroespacial Saab. Su fin perseguía —y consiguió— equipar a la Fuerza Aérea de Suecia con un caza, un avión de ataque y un avión de reconocimiento aéreo, para sustituir a los Saab 37 Viggen y finalmente, a los Saab 35 Draken y al entrenador SK 60. El aparato debía lograr un nivel de prestaciones similar al del F-16 estadounidense y los objetivos de diseño debían satisfacer el conjunto de requerimientos del gobierno sueco; pero con una manifiesta intención, desde su contratación, de ser un modelo para la exportación, bordeando o incluso infringiendo las estrictas leyes de exportación suecas para armamento. Por este motivo, se convirtió en el proyecto de ventas más grande de la industria de armamento sueco.
El nombre Gripen, «grifo» en sueco, cuya silueta forma parte del logotipo de Saab, fue seleccionado en concurso público fallado en 1982. Realizó su primer vuelo en 1988 y presentó serios problemas iniciales que pusieron en peligro su continuidad. Pese a ellos se desarrollaron tres versiones para la exportación que siguieron siendo mejoradas por separado.
Considerado un caza de cuarta generación o de quinta, el Gripen ha logrado contratos para equipar a la Fuerza Aérea Checa, la Fuerza Aérea Húngara, la Sudafricana, la Real Fuerza Aérea Tailandesa y la Fuerza Aérea de Brasil. Hasta mediados del año 2008, se habían encargado 236 unidades.
El Gripen puso de manifiesto los múltiples problemas técnicos que causaban este tipo de plataformas; pero también constituyó un ejemplo de cómo se les hace frente para superarlos hasta el punto de participar en misiones de guerra y ser el caza de reacción sueco vendido a más países.
Antecedentes
miniatura|300px|MiG-25 Foxbat soviético. Por el incremento alcanzado en la Unión Soviética en la tercera etapa de la Guerra Fría, era necesario la mejora constante del armamento occidental. Los estudios realizados por el alto mando sueco en la segunda etapa de la Guerra Fría, consideraba a la Unión Soviética como el principal enemigo en caso de declararse la Tercera Guerra Mundial.
Pese a la reiterada neutralidad sueca (llegó a retirar a sus 9000 voluntarios de Finlandia en la guerra de este país contra la Unión Soviética en 1939-40), la nación sería un objetivo para la URSS debido a que se halla en forma de "Estado tapón" entre dos miembros de la OTAN: Noruega y Gran Bretaña. En caso de conflicto con el Pacto de Varsovia, el dominio aéreo resultaría esencial para lograr mantener su independencia, como comprobaron los finlandeses en la contienda antes citada.
Gunnar Lindqvist informaba en 2007 que la «amenaza aérea extranjera» aumentó considerablemente en las décadas de 1950, 1960 y sobre todo, en los años 70. De producirse un ataque soviético, las más de 20 bases aéreas de Suecia podrían ser rápidamente destruidas, lo que dejaría a una nación de solamente nueve millones de habitantes sin el esencial apoyo aéreo frente a otra de unos 250 millones. Por el contrario, el país nórdico contaba con una vasta y bien pavimentada red de carreteras, con numerosos tramos útiles para ser empleados por aviones de combate como improvisados puntos de repostaje y rearme; siempre y cuando, los aparatos pudieran volver al aire con relativa rapidez. Estas dos particularidades suecas deberían ser tenidas en cuenta para futuros desarrollos.
Tras la entrada de los misiles guiados por calor o por radar en la guerra de Vietnam, nacía la segunda generación de cazas de reacción. En dicha nueva generación las armas que pudieran portar las aeronaves resultaban tan importantes o más que los propios aparatos, por ser las que aumentan la fiabilidad y posibilidades de sobrevivir en combate. Suecia se adelantó a la tendencia seguida por otras naciones europeas produciendo el J35 Draken. Este avión incorporaba la innovación de las alas en delta, en una configuración de doble delta, entre otras virtudes por las cuales fue posible realizar pequeñas ventas a Dinamarca, Finlandia y Austria.
A finales de la década de 1960, cuando el Draken entró en servicio, la Administración de Material de Defensa de Suecia (Försvarets Materielverk en sueco) redactó el proyecto Flygplan 37 para estudiar su posible sustitución. Nuevamente, Suecia se adelantó a otros fabricantes europeos con el nuevo SAAB 37 Viggen. El Viggen era una máquina de combate supersónica, muy maniobrable, capaz de aterrizar en solo 500 metros en pistas no preparadas, carreteras y aeropuertos comerciales solo dotados de algunos instrumentos para el guiado y, según Karl Johan Åström, el mejor caza europeo de la época. Sin embargo, este modelo no logró más clientes que la Fuerza Aérea Sueca. Se intentó exportarlo a la India en 1978, pero los Estados Unidos no dieron permiso para emplear sus piezas, como el motor RM/JT8D, por lo que la venta no se llevó a cabo. Así mismo, según declaraciones de Bengt Sjöberg, Saab tuvo que vencer muchos obstáculos a la hora de incluir tecnología digital en sus máquinas, aunque finalmente optó por ella en sus últimas versiones. El Viggen terminó contando con tres pantallas multifunción en la cabina de mando a las órdenes de un ordenador central, las cuales mostraban al piloto la información necesaria en el momento necesario; bien es verdad que dichos dispositivos se veían rudimentarios debido a la poca potencia gráfica del cerebro electrónico y el requerir monitores de rayos catódicos para las presentaciones. Pese a todo, el caza constituyó el primer ensayo en profundidad para desarrollar la estrategia de utilizar carreteras y autopistas del país como improvisadas bases aéreas, además de la tecnología digital para manejar subsistemas de control de vuelo a bordo del aparato. Asimismo, aquellas mejoras revelaron lo complicado de integrar varios sistemas en una red informatizada, algo en el límite tecnológico de la época. Por último, el nuevo diseño de ala en delta mostró un serio fallo estructural, que llegó incluso a dejar la totalidad de la flota en tierra hasta poder solucionarlo.
A principios de los años 1970, cuando el Viggen entraba en servicio, a la Fuerza Aérea Sueca la equipaban los ya mencionados Draken y el avión entrenador de pilotos Sk 60, el cual podría servir como un avión ligero de ataque a tierra, llegado el caso. Sin embargo, las recientes batallas aéreas libradas en Vietnam, estaban marcando la necesidad de sustituir los grandes aviones cazas, como el McDonnell Douglas F-4 Phantom II de los Estados Unidos o el Mirage III de Francia, por unos aparatos totalmente diferentes, pequeños y maniobrables. En otro orden de cosas, la entrada de la microcomputación y los nuevos avances que se preveían en pantallas de cristal líquido y presentación visual digital, permitían anticipar que las nuevas aeronaves de combate por entonces en desarrollo, como el Lockheed Martin F-16 Fighting Falcon, el Mirage F-1, el MiG-29 y el más grande McDonnell Douglas F/A-18 Hornet y el propio Viggen, serían rebasados en un futuro próximo por una nueva generación de aparatos con controles digitales más complejos.
Desarrollo
Las necesidades de Suecia iban más allá de reemplazar un caza por otro más moderno, como se verá más adelante. Casos como las adaptaciones aplicadas al diseño del Viggen para convertirlo en un aparato de reconocimiento o las distintas versiones del interceptor Dassault Mirage III, indicaban que un mismo modelo podía desempeñar varias misiones diferentes a la de caza y ataque, con un considerable ahorro de costos en fabricación y mantenimiento; pero esta posibilidad traía consigo un aumento de peso y del precio, lo que se conoce como las leyes de Augustine, además de resultar mucho más complejos de desarrollar. Los avances y abaratamientos en informática y telecomunicaciones quizá pudieran compensar dicho aumento de costes, pero no se sabía con claridad en el momento de comenzar a planificar el caza sueco para el .
El Flygplan 80 Tras la entrada en servicio del caza J37 Viggen, la FMV comenzó los trabajos para el llamado proyecto Flygplan 80 («Avión 80», traducido del sueco), más tarde llamado Flygplan 85. Dichos trabajos tenían la intención de estudiar la posible sustitución del avión cuando llegase el momento, así como a los Draken que pudiesen estar operativos, en el supuesto caso de que aún se mantuviese alguno. Dicho estudio sacó la conclusión de que la vida útil del J37 terminaría a mediados de la década de los años 1980 y, por tanto, desde 1985, se debería comenzar a equipar los escuadrones de la Fuerza Aérea de Suecia con nuevos aviones de combate. Así mismo, debería tenerse en cuenta que los entrenadores Sk 60 necesitarían ser sustituidos en fechas muy próximas a las del Viggen.
Al futuro nuevo caza de Suecia se le llamó proyecto A-20 y al sustituto del Sk 60 se le denominó proyecto B3LA, que también podría realizar labores de ataque a tierra en forma opcional. El informe recomendaba producir suficientes A-20 para equipar seis alas de la Fuerza Aérea Sueca y fabricar otros 45 B3LA, además de un nuevo avión entrenador más pequeño que el B3LA, conocido como Sk 38/A 38. Pero el responsable del Flygplan 80, el general Lennart Ljunt, informó al Gobierno sueco sobre los numerosos riesgos económicos y tecnológicos que amenazarían al proyecto A-20, teniendo en cuenta los problemas y fallos encontrados en el modelo que pretendía sustituir. Dichos riesgos podrían suponer un incremento de peso y precio.
En 1978, el Sveriges Riksdag (Parlamento sueco) decidió cancelar los programas para construir el entrenador B3LA y el Sk 38/A 38 por su alto costo. Solo el proyecto Sk 38/A 38 necesitaría 171 millones de coronas suecas para su desarrollo inicial. Asimismo, se veía necesario que la industria invirtiera en ello y el Estado sueco diera garantías financieras para su construcción.
En febrero de 1979, el programa del nuevo avión A-20 es cancelado también.
En noviembre de 1979, el gobierno de Thorbjörn Fäldin encargó al Överbefälhaveren u ÖB (comandante en jefe de la Fuerza Aérea Sueca) buscar un fabricante para un avión de combate que pudiese realizar las misiones de Jakt, Attack y Spaning («caza», «ataque» y «reconocimiento» en sueco). El ÖB recogió la información y recomendó al Parlamento reunir en una sola aeronave de combate todos los requerimientos del programa, porque la tecnología de la época y, sobre todo la futura, harían posible dicha polivalencia. Se barajaron también otras opciones posibles. Se propuso unirse a un proyecto en desarrollo, caso del nuevo caza del consorcio europeo Eurofighter Typhoon. Igualmente, se consideró fabricar un nuevo avión de combate junto con otra nación, la más plausible era Alemania. Sin embargo, todas las opciones fueron descartadas por distintas razones, especialmente porque las especificaciones de la Fuerza Aérea Sueca tenían prioridad. Por tanto, se necesitaba desarrollar un avión de nueva generación o adquirir uno ya construido que cumpliese con los objetivos del proyecto.
Objetivos del proyecto
miniatura|200px|Thorbjörn Fälldin en 1966. Su gobierno lanzó el Proyecto JAS sin contar con un apoyo unánime ni en su partido ni en la sociedad; movimientos como el Plowshare se oponían frontalmente. Algunas de las especificaciones más importantes eran: Poder realizar misiones de caza, reconocimiento y ataque al suelo con un mínimo de cambios, sin necesitar versiones diferentes. Prestaciones similares a las del Viggen en aterrizaje y despegue, es decir, en 500 metros a plena carga, en concreto 1640 pies. Ser capaz de despegar en un minuto de tiempo. Poder recibir un reabastecimiento, rearme y mantenimiento básico por personal poco cualificado, como soldados de reemplazo, tanto en bases aéreas como en carreteras improvisadas para tal fin. Poder aterrizar y despegar en pistas no preparadas, carreteras y aeropuertos comerciales.