Bunge & Born fue una compañía de producción agrícola y alimentaria argentina, fundada en 1884 por Ernest Bunge y Jorge Born. Fue disuelta en 2001.

Origen

En 1818, Johann Bunge funda en Ámsterdam (Holanda Norte) la empresa Bunge & Co. para incursionar en el mercado de granos. Años después, Edouard Bunge, nieto de Johann, decide relocalizar la compañía en Bélgica. El primer Bunge en llegar a la Argentina fue Carlos Bunge, en 1827. En ese tiempo, varias familias belgas llegaron a la Argentina con reducidos capitales que invirtieron en desarrollos agrícolas: Bunge, Born, Tornquist, Bemberg y Steverlynck. Carlos Bunge contrajo matrimonio con Genara Peña Lezica, perteneciente a una familia destacada de la sociedad argentina, y fundó la firma Bunge, Hütz y Cia. Hacia 1840, se asoció a su hermano Heinrich, que se desempeñaba en Bunge, Bornefeld y Cia., dedicada a la exportación de lanas y cueros, la cual operó hasta 1858. Bunge & Born fue un grupo económico de Argentina que durante el fue considerado como la corporación más poderosa e influyente del país. El grupo Bunge & Born de Argentina tuvo su eje en la empresa de alimentos Molinos Río de la Plata. Después de sucesivos conflictos entre los principales accionistas sobre el rumbo estratégico de empresa, en el año 1994 la empresa argentina Bunge & Born fue absorbida por Bunge International Ltd., compañía de origen europeo con sede en Bermudas, una de las corporaciones más grandes del mundo en comercialización de commodities, y en especial soja. Bunge International puso en venta todas las empresas argentinas, para llegar al año 1999 con un único puerto bajo su control.

Origen y desarrollo

miniatura|derecha|300px|La región pampeana argentina, una de las zonas más fértiles de la Tierra.http://www.mininterior.gov.ar/municipios/gestion/regiones_archivos/Pampeana.pdf miniatura|300px|derecha|Elevadores de granos en Puerto Madero (1910). A partir de mediados del , el país adopta el "modelo agroexportador", que se mantendría hasta la década de 1930.

En 1818, Johann Bunge funda en Ámsterdam (Holanda Norte) la empresa Bunge & Co. para incursionar en los mercados mundiales de granos. Años después, Edouard Bunge, nieto de Johann, decide relocalizar la compañía en Bélgica como la Sociedad Bunge & Cía., dedicada a comerciar productos provenientes de la colonia del Congo Belga, mediante trabajo forzado, principalmente caucho y marfil.

Recién en 1876 llega a la Argentina Ernesto Bunge, hermano de Edouard, sobrino de Carlos y nieto de Johann, el primer fundador. Al poco tiempo, convocó a su cuñado Jorge Born para fundar una nueva empresa que se encargaría de exportar productos argentinos hacia la sede ubicada en Amberes, Bélgica. Allí funcionaba la firma fundada por su padre en 1850, dedicada al comercio de cueros, granos, lana, algodón y café.

Por entonces, la agricultura no era percibida por los productores argentinos como un negocio rentable en comparación con la ganadería. En 1873, el naturalista alemán Carlos Germán Burmeister había realizado un estudio según el cual, debido al calor y la sequedad de los suelos, nunca crecería trigo en la región pampeana.

En 1897, provenientes de Europa, se suman a la sociedad Jorge Oster y Alfredo Hirsch.Luna, F. (1993). Breve Historia de los Argentinos. Planeta. ISBN 950-49-1487-X. Para cuando estalló la crisis económica de 1929, la depresión del comercio internacional afectó enormemente al país, no solo por la caída de los precios de los productos agrícolas, sino también por el descenso de los flujos de comercio.

Hacia 1887, adquirió diferentes silos, molinos y puertos; en 1902, el grupo compró Molinos Río de la Plata, una de las mayores empresas de molienda de trigo.

Alfredo Hirsch, de origen judío, había nacido en Alemania en 1872 y tenía estudios de comercio. Inició su carrera en el rubro de la exportación de café y más adelante ingresó a la empresa Louis Dreyfus y Compañía, especializada en la exportación de granos. En 1895 emigró a la Argentina, donde comenzó colaborando con Alfredo Tewes en el negocio de importación de café. Dos años después, en 1897, ingresó a Bunge & Born. Fue designado apoderado en 1904 y se convirtió en socio en 1909. Hirsch provenía de una región con una cultura empresarial muy diferente a la de los Bunge y Born.

En 1899, Bunge & Born adquirió un taller de cromohojalatería llamado Centenera S.A., que era la principal compañía dedicada a la producción de envases de hojalata en la Argentina. Luego instalaron un molino harinero en el Dique III de Puerto Madero, en la ciudad de Buenos Aires. La empresa tomó el nombre de Molinos Río de la Plata.Nuestra historia, Molinos Bunge & Born, a través de Molinos Río de la Plata, instaló también plantas en Brasil (1904) y Uruguay(1910). Por entonces, Bunge & Born controlaba el 30 % de las exportaciones de Argentina.

Bunge & Born fortaleció su integración en Argentina a través de sucesivos lazos matrimoniales. Jorge Born II, hijo del fundador, contrajo matrimonio con Matilde Frías Ayerza; Jorge Born III se casó con Virginia Agote Lanusse; y Matilde Born contrajo matrimonio con Celedonio Pereda. Además, una hija de Eduardo Bunge —hermano de Jorge y presidente de Bunge Sociedad Anónima en Europa— se casó con el barón Víctor Bracht.

En 1905, Bunge & Born promovió la creación del Banco Hipotecario Franco-Argentino, una entidad financiera integrada, entre otros, por la Banque de l'Union Parisienne (París), la Société Générale de Belgique (Bruselas) y Bunge & Co. (Amberes). En 1907, tomó el nombre de Banco Anglo Sudamericano. Para 1925 sería el primer banco extranjero en Argentina por su capital y el sexto por sus reservas.

Diversificación e industrialización (1914-1943) El estallido de la Primera Guerra Mundial ocasionó dificultades a la Bunge & Born. El estancamiento de la producción agropecuaria y la desaceleración del comercio mundial llevaron a evaluar alternativas a la mera actividad agroexportadora. Comenzó a desarrollarse la idea de que, si la Argentina quería evitar el estancamiento, debía encarar un nuevo rumbo, promoviendo la expansión industrial, la diversificación de la producción primaria y el crecimiento del mercado interno.

Así fue que, a partir de la década de 1920, el grupo fue ampliando su producción a cultivos de algodón, girasol, maní, soja, arroz, yerba mate y aceites vegetales, lo cual le daba la posibilidad de iniciar la comercialización de productos de consumo masivo a través de diversas marcas. Así es que, en 1924, Bunge & Born crea La Fabril S.A., empresa especializada en actividades algodoneras. Dos años después, el holding establece una fábrica de aceites en Resistencia (Prov. del Chaco) y crea la empresa Grafa S.A. (Grandes Fábricas Argentinas S.A.), que instala su planta industrial en el barrio porteño de Villa Pueyrredón, dedicándose inicialmente a la producción de sábanas y frazadas, para luego incursionar en otros productos como telas para manteles, ropa fabril y toallas. En 1926, Bunge & Born inauguró su edificio corporativo de estilo neogótico en el centro de Buenos Aires.

Por aquel entonces, Bunge también se lanzó al mercado de pinturas con Albor S.A. (luego Alba S.A.), siendo esta la primera fábrica de pinturas de Sudamérica. Con el tiempo, la empresa desarrolló su participación hasta convertirse en la compañía más importante del sector en la Argentina y, para los años sesenta, sería considerada una de las fábricas de pinturas más importantes de América Latina.

En los años 1920, Bunge & Born no solamente creció en la Argentina, sino que también se expandió en Brasil, creando la Sociedad Algodonera del Norte Brasileño (SANBRA); más tarde crea la Sociedad Anónima Molinos Río Grande (SAMRIG) y finalmente también participa con diversos porcentajes en el grupo Santista Fluminense (SANFLU).

La conducción de la empresa argentina experimenta varios cambios durante estos años, ya que en 1920 fallece Jorge Born, por lo que Ernest Bunge pasa a tomar las riendas del grupo. Sin embargo, en 1927 muere Édouard Bunge, en su residencia de Hoogboom, Bélgica, lo que provoca la partida de Ernest hacia Europa. A partir de entonces, y durante los próximos 28 años, Alfredo Hirsch se encargaría de conducir el holding en Buenos Aires, otorgándole un marcado perfil industrial.

Paralelamente, a partir de la década de 1920, Estados Unidos comienza a elevar las tarifas aduaneras como forma de proteger su producción. En 1921 se elevan las tarifas para productos agropecuarios y en 1922, la ley Fordney-McCumber las eleva para productos industriales que usualmente se importaban de Europa. Esto crea una barrera al crecimiento de la industria europea y termina repercutiendo en la agricultura norteamericana. En 1924, ante la caída de las exportaciones de los productos agropecuarios de Estados Unidos, se dicta la ley McNaury-Hagen, que establecía precios mínimos y cuotas para la compra de cereales en el mercado norteamericano. Este tipo de medidas comenzaron a alterar los mercados y los mecanismos de formación de precios. Pero ese no fue su único efecto: las tarifas evitaron la entrada de productos europeos a Estados Unidos, imposibilitando a estos equilibrar sus balanzas de pagos a través de un superávit en la balanza comercial, lo que también llevó a una caída de las importaciones de mercaderías norteamericanas.

Mientras tanto, la Argentina experimenta uno de los períodos más prósperos de su historia.

Las exportaciones del país se incrementan considerablemente y los precios internacionales de los productos agroganaderos se mantienen en alza. Por aquel entonces, la República Argentina es el primer exportador mundial de maíz y lino y el segundo de trigo, representando los tres productos el 52,9% de las exportaciones en el período 1925-29.

Para cuando estalló la crisis económica de 1929, la depresión del comercio internacional afecta considerablemente al país, no solo por la caída de los precios de los productos agrícolas, sino también por el descenso de los flujos de comercio. Para aquel entonces, el mundo había abandonado por completo el librecambismo y el patrón oro, mientras que las barreras aduaneras se elevaban, reduciendo el flujo de comercio internacional. Se produjo una salida de capitales de tal forma que el gobierno de Yrigoyen abandonó la convertibilidad en 1929 y tuvo que emitir dinero sin respaldo para evitar agravar la situación de dificultad de algunos bancos, lo que provocó una pérdida de valor del peso con respecto al dólar. Finalmente, la crisis contribuyó a la caída del gobierno de Hipólito Yrigoyen.

El gobierno de José Félix Uriburu adoptó algunas medidas promovidas por los empresarios locales, como la elevación de los derechos aduaneros del país. A estas medidas se sumó la devaluación de la moneda y el control cambiario establecido con el objetivo de asegurar el equilibrio en la balanza de pagos y el cumplimiento de la deuda externa. La aplicación de estas medidas permitió, sobre la base de una estructura industrial existente, el inicio de la sustitución de importaciones en la Argentina.

Durante la gestión del Ministro de Agricultura, Dr. H. Béccar Varela, se formó una comisión compuesta por representantes de las principales instituciones agropecuarias (SRA, Unión de Productores Agrarios, etcétera) para "el estudio de diversas medidas para la defensa de la agricultura nacional". El Control de Cambios impuesto en 1931 afectó a los productores. En aquellos momentos, los precios agrícolas y ganaderos del mercado internacional descendían persistentemente y, al mantenerse fijo el tipo de cambio, el reajuste recaía totalmente sobre los productores, obligándolos a rectificar sus costos de acuerdo con los precios del mercado internacional. En este marco, y ante la solicitud de varios sectores para que se fijase un precio mínimo para ciertos granos, es que el 28 de noviembre de 1933 se crea, por decreto 31.864, la Junta Reguladora de Granos.