310px|miniaturadeimagen|derecha|Clasificación de los países del mundo por ingresos según el Fondo Monetario Internacional. En amarillo mostaza los países de renta media, la mayor parte de los estudiados y donde vive una mayoría de la población mundial 310px|miniaturadeimagen|derecha|Mapa con los llamados países recientemente industrializados en rojo; algunos de ellos, como Brasil, Sudáfrica o México se han identificado como países que se han visto atrapados en algún momento en la trampa de la renta media La trampa de la renta media (TRM), también conocida como trampa del ingreso medio (en inglés: middle-income trap) es una situación tanto teórica como empírica sobre desarrollo económico que postula que un país que alcanza un cierto nivel de ingresos gracias a las ventajas adquiridas por su situación previa se queda estancado en un nivel de renta media. El Banco Mundial define como países de ingresos medios a aquellos que tienen un PIB per cápita de entre 1000 y 12.000 dólares estadounidenses (USD) a precios constantes de 2011. Se trata pues de un problema de falta de convergencia de países en desarrollo respecto a los países desarrollados.
Según esta idea, un país que ha caído en la trampa del ingreso medio es aquel que ha perdido su ventaja competitiva en la exportación de productos manufacturados debido al aumento de los salarios aparejado al desarrollo económico vivido. Sin embargo, al mismo tiempo no tiene la capacidad para equiparase con las economías más desarrolladas en el mercado de alto valor agregado. Como resultado, economías recientemente industrializadas, como Sudáfrica y Brasil, llevan décadas estancadas en el rango de ingresos medios que fija el Banco Mundial. Como consecuencia, estos países pueden sufrir inversiones decrecientes, un lento crecimiento del sector industrial, una limitada diversificación de este y unas malas condiciones de trabajo. Las razones que explican por qué un país acaba en esta situación son numerosas y no existe un consenso entre los estudiosos, que defienden puntos de vista contradictorios entre sí. Sin embargo, en la literatura especializada se tienden a señalar «factores estructurales, problemas macroeconómicos particulares, reconcentración de ingresos, problemas tecnológicos e institucionales y síndromes como la enfermedad holandesa», aunque dependería de la situación particular de cada país analizado.
Evitar la trampa de la renta media implica identificar y luego aplicar distintas estrategias para introducir nuevos procesos y encontrar nuevos mercados que permitan mantener el crecimiento de las exportaciones. También es importante aumentar la demanda interna, pues la clase media en expansión puede usar su creciente poder adquisitivo para la compra de productos innovadores o de alta calidad que acerque el crecimiento real al crecimiento potencial del país. El mayor desafío es pasar de un crecimiento sostenido por una mano de obra barata —gracias a la cual se obtienen ventajas competitivas en el mercado internacional en un primer momento— a uno basado en la alta productividad y la innovación. Esto requiere de fuertes inversiones en educación e infraestructura y en definitiva de un sistema educativo de alta calidad que fomente la creatividad y apoye los avances científicos y tecnológicos que redunden en un beneficio para la economía.
Origen y definición El término tiene su origen en los trabajos de Idermit Gill y Homi Kharas para el Banco Mundial en 2007. Gill & Kharas definían la caída en la trampa de ingresos medios «como aquella situación donde una nación durante un periodo largo de tiempo consigue un pobre crecimiento, por debajo de su crecimiento potencial, acompañado de una deficiente industrialización, por lo que no tiene forma de alcanzar a los países desarrollados ni por nivel de renta ni por desarrollo tecnológico». En un principio estos autores achacaron el término a la situación de la mayor parte de países de América Latina y su bajo crecimiento de la productividad. En el trabajo de 2007 de Gill & Kharas ya aparecen además algunos conceptos y conclusiones habituales en la literatura especializada en la trampa de la renta media. Para ellos, de acuerdo a las teorías económicas vigentes, los países de ingresos medios vivirían, o deberían vivir, una especialización de la producción y el empleo, lo que debería dar lugar a una mayor innovación, adelantándose a inversiones decrecientes y a una desindustrialización parcial, a lo que debería añadirse un sistema educativo preparado para formar a los trabajadores en los procesos y productos requeridos.
Como norma general se utilizan dos tipos de mediaciones para clasificar a los países en el grupo de ingresos medios y en consecuencia, a aquellos que podrían enfrentarse a la TRM. En primer lugar se encuentra el método Atlas del Banco Mundial, mientras que otros estudios de referencia toman las series históricas del Maddison Project, que utiliza el PIB per cápita en dólares de 1990 en PPA. Dentro de la franja de ingresos medios, algunos estudios la dividen a su vez en grupos de «renta media baja» (de 2000 a 7250 USD) y de «renta media alta» (de 7251 a 11.750 USD). Como se puede apreciar, tanto los distintos cálculos como los estudios que toman como referencia esos cálculos, utilizan metodologías y franjas de ingresos que pueden variar sustancialmente o entrar en contradicción entre ellas.
Desde su aparición, el término se ha convertido en parte de la literatura económica referida al estudio de los países en vías de desarrollo que han alcanzado un determinado umbral de renta, diferenciándose así de otros conceptos como la trampa de la pobreza. Su importancia se ha vuelto considerable en el mundo académico en muy poco tiempo y ha sido objeto de cientos de trabajos e investigaciones. Posteriores publicaciones en torno a este concepto parecen simplificar la definición a «una transición interminable de la fase de renta baja a una de renta alta, debido a que los países no pueden competir con sus bajos salarios y tampoco tienen la capacidad de innovar». Por lo general, dada la amplitud en la definición de parámetros y la categorización de países, se entiende que la TRM no es rígida en su definición, y los autores coinciden en la dificultad que puede suponer para un país salir de esta situación.
Causas y análisis Para un país está atrapado en la TRM «si permanece en un mismo grupo durante más años de los que necesitaron el promedio de países para pasar al grupo superior». Si bien existe consenso en la definición teórica de la trampa de la renta media «como una economía que tras un periodo de rápido crecimiento desde un nivel de ingresos bajos se estanca en un nivel de ingresos medios sin posibilidad de converger con países de ingresos altos», las causas difieren entre especialistas. Aunque se toma como motivo inicial el hecho de que las economías en desarrollo dejan de ser competitivas por el aumento de los salarios, dado que sus industrias se caracterizan por un empleo masivo de mano de obra, otros autores cuestionan el planteamiento, ya que ello implicaría que al alcanzar un nivel medio, el crecimiento de los salarios se sitúa por encima de la productividad, un fenómeno que sus defensores no explican. Una parte minoritaria de la literatura especializada ha llegado a cuestionar la existencia de la trampa de la renta media.
Algunos analistas postulan que de acuerdo a la evidencia empírica existirían dos franjas de ingresos en las cuales se ha observado una drástica reducción del crecimiento en los países afectados: una primera franja de entre 10.000 y 11.000 USD y otra de entre 15.000 y 16.000 USD (PPA de 2005). Para otros especialistas, los intervalos de ingresos utilizados en los diversos estudios para definir qué es un país de ingresos medios, por ejemplo los del Banco Mundial utilizados como referencia habitual, abarcan franjas excesivamente amplias. Otros estudios señalan que los cambios metodológicos introducidos para definir a los países de rentas medias y los cambios económicos de las últimas décadas favorecen la salida de los países de la TRM, al menos en términos estadísticos, lo que puede causar problemas de medición.
La investigación para desgranar las causas de la caída de un país en la TRM se ha centrado en distintos elementos, desde las políticas industriales, hasta las productivas. La desigualdad social y la falta de instituciones estatales de calidad son explicaciones recurrentes en la literatura especializada. Los autores han hecho hincapié en el deterioro de la competitividad por el aumento de los salarios y el correspondiente freno de las exportaciones como una de las causas principales. Los especialistas critican también a aquellos países que adoptaron una política de industrialización por sustitución de importaciones, pues aunque beneficiosa de ejecutarse correctamente, tuvo efectos negativos por no estar orientada a la exportación y carecer de penalizaciones (sobreprotección), que generaron ineficiencias. Algunos estudios critican también las políticas liberales posteriores, que antepusieron las penalizaciones pero no añadieron incentivos, especialmente en el caso de América Latina, mientras que los países asiáticos instauraron un sistema de incentivos selectivos con penalizaciones crecientes según se exponían progresivamente a los mercados internacionales. Además de no servir para impulsar cambios estructurales, las medidas liberales habrían obtenido en América Latina incluso peores resultados que las políticas de industrialización por sustitución de importaciones. Otros factores a tener en cuenta son la baja presión fiscal y el prematuro paso de algunos países subdesarrollados a una economía de servicios sin haber pasado una verdadera fase industrial.
En el caso de América Latina, algunos autores sostienen que entre finales del y principios del una de las principales causas del estancamiento económico se debió al recorte del gasto público, especialmente la inversión, sin que, al contrario de lo que se esperaba, la inversión privada llenase el vacío dejado por el Estado. Se han señalado como causas estructurales la incapacidad de algunos estados de aplicar políticas adecuadas por el poder de las oligarquías, que crea un círculo vicioso que no permite expandir la economía a través de la demanda interna por la falta de poder adquisitivo de una gran masa de población a raíz de la fuerte desigualdad económica. Numerosos estudios empíricos sostienen que es evidente que la desigualdad tiene un efecto bloqueo en el desarrollo a largo plazo de los países de renta media, especialmente aquellos que han caído en la TRM y que el bloqueo de cambios institucionales que lo solucionen proviene de la presión de las propias élites, que temen perder cuota de poder, entrando en una espiral de difícil solución.
En un contexto país, Gill & Kharas plantearon que los países de Asia oriental introdujeron cambios a principios del , especialmente la adopción de economías de escala en su pujante sector tecnológico, que les permitió continuar con su rápido crecimiento una vez atravesado el umbral de ingresos de la TRM. Por el contrario, los países de América Latina y Oriente Próximo no tomaron las medidas oportunas, sumiéndose en la trampa. En su posterior trabajo de 2015, Gill & Kharas cuestionaban las posibilidades de los países de América Latina y Europa del Este de escapar de la trampa por sí solos, a pesar de la llegada de la democracia, que en una parte de la economía política se entendía como un factor, junto a la liberalización, que conducía cuasi automáticamente a un mejor desempeño económico –un planteamiento sin evidencia empírica.
Otros planteamientos