miniaturadeimagen|Cultivo de choritos en Queilen, archipiélago de Chiloé. La acuicultura es una de las principales actividades económicas de Chile. A nivel global, Chile es el séptimo país del mundo en producción acuícola y el primero en América. El salmón es la principal especie de cultivo acuático del país —Chile es el segundo productor mundial de salmón del Atlántico después de Noruega y el primer productor mundial de salmón Coho—, pero también se cultivan moluscos como el chorito (mejilón chileno), ostras y abalón, y algunos tipos de algas.
La gran mayoría de la producción acuícola chilena se concentra en la zona sur-austral del país, principalmente en el mar interior de la Región de Los Lagos y en los fiordos y canales de Aysén —ambas regiones concentraron en 2019 el 90,6 % de la producción total—, pero la actividad también está presente en el norte de Chile.
Historia
Los orígenes de la acuicultura en Chile se remontan a la segunda mitad del . con los primeros intentos privados de introducción de peces exóticos al país. A comienzos de la década de 1870 se realizó el primer intento de cultivo en estanque de la carpa común en la ribera de isla Guacamayo, en las cercanías de Valdivia, con ejemplares importados desde Alemania, sin embargo, la crecida del río aledaño provocó el escape de los ejemplares. De todas formas, se continuó con la introducción de la especie. Fundamental en su propagación fue el acuario-piscicultura de la Quinta Normal de Agricultura, construido por el veterinario francés Julio Besnard a solicitud de la Sociedad Nacional de Agricultura e inaugurado en 1887, el cual proporcionó los ejemplares de carpa común que hacia fines de siglo ya poblaban numerosos estanques, lagunas y ríos del país.
Los primeros intentos de introducción de especies salmonídeas en los ríos de Chile también datan de la segunda mitad del , con los ensayos fallidos de empresarios como Luis Cousiño y José Tomás Urmeneta. Isidora Goyenechea —viuda de Luis Cousiño— habría realizado, con ovas (huevos) importadas de Escocia, la primera siembra de trucha común en el río Chivilingo (al sur de Lota) en la década de 1880.
En este mismo periodo, el Estado tomó la iniciativa de introducir salmónidos. Para ello, solicitó a Julio Besnard el estudio de traer a Chile ovas de salmón Chinook. El veterinario realizó diversos ensayos con ovas traídas desde Francia, sin embargo, todas sus experiencias fracasaron —la última de ellas fue en 1901— debido a diversos problemas en los viajes de regreso, los cuales provocaban alta mortandad de ovas.
La sobreexplotación de los bancos naturales de la ostra chilena en Llanquihue y Chiloé (la mayor explotación era en Ancud) durante las últimas décadas del , situación estudiada por personeros como el naturalista británico Edwyn C. Reed y el hidrógrafo chileno Francisco Vidal Gormaz, llevó a que el presidente José Manuel Balmaceda autorizara en 1888 al empresario francés Émile de Solminihac la instalación en el estero Huito (Calbuco) del primer criadero en Chile de esta especie y de cualquier molusco. Sin embargo, dicha autorización fue en realidad para la explotación «prudente» más que el cultivo de la especie.
Establecimientos estatales A pesar de los intentos fallidos, a comienzos del el Estado continuó con sus intentos de introducir salmónidos al país. En 1901 el Ministerio de Industria y Obras Públicas le encargó al científico alemán Federico Albert un estudio sobre aclimatación del salmón y al año siguiente le comisionó un estudio definitivo para su introducción. Entre otras conclusiones, Albert aseguró que el salmón podía ser introducido con éxito desde la provincia de Aconcagua hasta la de Llanquihue, y también recomendó la siembra de salmón del Atlántico, la trucha común y la trucha arcoíris. Para ello, en 1903 se inició la construcción de una piscicultura en el río Blanco, valle de Aconcagua, en terrenos donados por el senador Daniel Oliva. El valle había sido seleccionado porque en ese tiempo se construía el Ferrocarril Trasandino, el que facilitaría la logística involucrada en la operación del centro. Con ovas de diversas especies importadas de Alemania, la piscicultura inició su producción en 1905. Durante los siguientes cinco años, gracias a las labores de la piscicultura Río Blanco, se poblaron numerosos ríos desde el valle del Aconcagua hasta el río Bueno; el éxito de la empresa llevó a que en 1910 se instalara una piscicultura itinerante en el desagüe del río Maullín (hoy la ciudad de Llanquihue) para el cultivo en ríos del sur del país, y en 1916 inició sus labores la piscicultura de Lautaro, ubicada en el río Cautín. En las siguientes décadas se construirían las pisciculturas estatales de Polcura (1952) y Pullinque (1971), destinadas a salmonídeos, y la de Curicó (1942), destinada a la producción de pejerreyes (chileno y argentino), carpas y tencas.
Durante la primera mitad del también se construyeron centros de cultivo de moluscos. En 1907 se promulgó una de las primeras leyes pesqueras, la Ley 1949, que permitió entregar en arrendamiento «playas o parte de mar» para instalar y explotar criaderos de moluscos. Basándose en esta ley, en 1910 se inició la construcción de la Escuela de Ostricultura de Quetalmahue, en Lechagua, Ancud, y a mitad de década las instalaciones fueron arrendadas a Laurencia Collongues —viuda de Émile de Solminihac—. La escuela tuvo una existencia efímera, pero Collongues, pionera y próspera empresaria pesquera y conservera de Calbuco, sí pudo realizar actividades de cultivo en Lechagua en 1916, aunque sin éxito.
De todas formas, en las décadas siguientes el Estado retomó su preocupación por la explotación de los moluscos. En 1935 creó la Estación de Ostricultura de Ancud, ubicada en la ensenada de Pullinque, golfo de Quetalmahue, y en 1943 estableció una estación de mitilicultura en Quellón, junto con centros de repoblación de ostras, choros, ostiones y otras especies en Mejillones, Tongoy, Los Vilos, Juan Fernández, golfo de Arauco, Mechuque, Chonchi, isla Talcán, Melinka y Las Huichas —aunque solo el centro de Talcán funcionaría realmente en las siguientes décadas—. La estación de Quellón tampoco alcanzó a operar, ya que en 1948 fue trasladada al estero de Castro, con lo cual posteriormente se crearía la Estación de Mitilicultura de Putemún.
Etapa moderna Un punto de inflexión en el desarrollo de acuicultura chilena ocurrió en los años 60. El terremoto y maremoto de Valdivia de 1960 afectó seriamente los bancos naturales de ostras y mitílidos de Chiloé y destruyó la estación de Pullinque. Esta situación llevó al gobierno de Jorge Alessandri a reimpulsar la actividad ostrícola y mitilicultora, trabajo que empezó a desarrollar el Departamento de Pesca y Caza de la recién creada Dirección de Agricultura y Pesca, dependiente del Ministerio de Agricultura. En 1961 comenzó a operar la estación de Putemún, pero fundamental fue la creación del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) en 1964, que continuó con la labor de investigación biológica y cultivos experimentales de diversas especies. Hacia fines de la década, el IFOP habrá establecido cultivos de ostra en Apiao, Pumalín (Chaitén) e isla Teresa (archipiélago de los Chonos), y a su vez cultivos o investigaciones de mitílidos en Talcán, estero Tubildad (Quemchi) e isla Puluqui.
En paralelo, se retomó el interés de introducir en Chile salmones del Pacífico —los que tenían un alto valor comercial— después del fracaso de los intentos realizados en los años 20. Para ello, la División de Pesca y Caza del Servicio Agrícola Ganadero (SAG) ejecutó entre 1968 y 1972 un programa cooperativo con el Cuerpo de Paz de Estados Unidos el que incluyó siembras de alevines en ríos de Valdivia a Puerto Montt. Asimismo, en el mismo periodo la misma entidad realizó en la laguna Trupán, en laguna La Poza (Puerto Varas) y en el lago Panguipulli los primeros cultivos experimentales de truchas salmonídeas en balsas jaulas. En 1971 una tonelada de truchas producidas en La Poza fue comercializada en el Terminal Pesquero de Santiago.
Otro hito clave en el desarrollo de la salmonicultura nacional fue el «Programa de introducción del salmón del Pacífico en Chile», iniciado en 1969. Se trató de un convenio de colaboración suscrito entre el Estado de Chile y el gobierno de Japón —a través de su Agencia de Cooperación Internacional—, para introducir salmónidos en la zona austral del país. Una de las obras más importantes de este programa fue la inauguración de la Piscicultura Dr. Yoshikazu Shiraishi, localizada en la ciudad de Coyhaique, a orillas del río Simpson. El programa tenía como objetivo introducir el salmón chum, el salmón cereza y el salmón rosado en los ríos de Aysén y Magallanes; terminaría en 1987, después de sembrar más de 27 millones de alevines de distintas especies, sin cumplir esta meta, pero su ejecución permitió la formación y especialización de decenas de profesionales chilenos en salmonicultura, además de la generación de conocimiento biológico pesquero e infraestructura.miniaturadeimagen|Producción de la acuicultura chilena, desde 1982 a 2019. Acuicultura comercial Durante la década de 1960 se establecieron los primeros reglamentos específicos sobre acuicultura para fines comerciales: en 1962 se publicó la normativa para pisciculturas y en 1967 las de centros de mitilicultura y ostricultura. Si bien hubo centros de cultivo autorizados antes de 1973, la acuicultura comercial chilena en términos prácticos se inició después del golpe de Estado de ese año. A la política de apertura económica promovida por la dictadura militar, se sumó el desarrollo de la acuicultura comercial en otros países: a fines de los 50 se había iniciado el cultivo de trucha arcoríris en países como Estados Unidos, Francia, Alemania e Italia, mientras que alrededor de 1970 Noruega había comenzado con el cultivo comercial de salmón del Atlántico. Esto llevó a que a partir de mediados de la década de 1970 se iniciaran en Chile las primeras experiencias privadas de cultivo de salmonídeos.
En 1974 la empresa chilena Piscicultura Lago Llanquihue Ltda. inició el cultivo de truchas en río Pescado, Puerto Varas, el cual incluía una fase de cultivo en balsas jaulas en el lago Llanquihue. En ese mismo periodo la empresa estadounidense Union Carbide, a través de su filial Domsea Pesquera Chile, inició en Curaco de Vélez, Chiloé, la producción de salmón Coho y salmón Chinook mediante el sistema abierto (sea ranching). En 1979, Nichiro Chile —de capitales japoneses— y la chilena Mytilus —que había empezado en 1974 con mitílidos— iniciaron el cultivo de salmón Coho con balsas jaulas en el mar: en Chinquihue (Puerto Montt) y en estero Huito (Calbuco), respectivamente. Asimismo, también durante la década se inició el cultivo a pequeña o mediana escala de ostras y mejillón.
En 1976 el gobierno creó la Subsecretaría de Pesca y dos años después el Servicio Nacional de Pesca, dependientes del Ministerio de Economía, mientras que a fines de la década se inició la privatización de los centros estatales. Para adecuar la actividad bajo este nuevo esquema institucional, en 1980 publicó un nuevo reglamento para la pesca y acuicultura. Hacia 1982, luego de este reordenamiento sectorial, ya existía más de una veintena de centros ostrícolas y mitilicultores de carácter comercial, casi todos ubicados en la Región de Los Lagos, y también había más de una decena de criaderos de trucha y/o salmón plateado, ya sea de agua dulce o marinos.