Los Archivos de folklore de Estonia (AFE) son los principales archivos de folklore en Estonia. Los AFE actualmente funcionan como una subdivisión del Museo Literario de Estonia,Oras, Janika; Västrik, Ergo-Hart (2002). "Estonian Folklore Archives of the Estonian Literary Museum". The World of Music. 44 (3): 153–156. pero fueron creados en 1927 como parte del Museo Nacional de Estonia.Järv, Risto (2013). "Estonian Folklore Archives"(PDF). Oral Tradition. 28 (2): 291–298. doi:10.1353/ort.2013.0022. El actual Director de los Archivos es el Dr. Risto Järv.Teadusinfosüsteem, Eesti. "CV: Risto Järv". www.etis.ee. Retrieved May 4, 2018.
Historia Establecidos en 1927, los AFE se consolidaron como la institución central de archivos de folklore e investigación. Ubicados en Tartu, el propósito principal de los archivos era centralizar las colecciones existentes para facilitar su búsqueda, realizar investigaciones con mayor alcance y organizar el trabajo de campo en Estonia.
Fundación y Primeros Años La colección original de los archivos se basó en los informes de manuscritos y cuentas de folklore estonio recolectadas por el coleccionista estonio de folklore Jakob Hurt (1839-1907). El folklore estonio en un principio fue recolectado por Alemanes del Báltico, como pasatiempo literario o actividad lingüística amateur.Saarlo, Liina (2018). "Folk and Nation in Estonian Folkloristics". Folklore Fellow's Network. 1/2018: 15–26. Jakob Hurt implementó diferentes iniciativas y animó a las personas en Estonia para recolectar folklore. La recolección de su propio folklore y la creación de su propia historia a través de las colecciones de folklore ayudó al Despertar Nacional. El trabajo de Jakob Hurt dio como resultado una colección de manuscritos de 114 696 páginas que contienen canciones, proverbios, adivinanzas, leyendas, cuentos folklóricos y otros materiales del folklore de varias regiones de Estonia, colectado por más de 1400 coleccionistas. Hurt sistematizó manuscritos y organizó el material recolectado en volúmenes por formato y lugar de recolección. Después de la muerte de Hurt su colección fue transferida al repositorio de la Sociedad de Literatura Finesa en Helsinki debido a que en aquel tiempo las condiciones políticas de Estonia no eran las adecuadas para la conservación del material. El folklorista finlandés Kaarle Krohn (1863–1933) fue quien inició la transferencia del material a Helsinki.
Las discusiones sobre el regreso de las colecciones de Jakob Hurt iniciaron en 1924 con la idea de fundar los archivos de folklore en Estonia. El folklorista estonio Oskar Loorits (1900-1961) fue uno de los eruditos que respaldaron esta idea. Los archivos de Estonia se basaron en el formato de la Sociedad de Literatura Finesa y se inspiraron en los Archivos del folklore de Letonia , que se fundaron en 1924 como los primeros de su tipo en la región. El 24 de septiembre de 1927, se formaron los Archivos de Folklore de Estonia como una subdivisión independiente del Museo Nacional de Estonia, dirigidos por Oskar Loorits. Los archivistas se concentraron en procesar el material previamente recopilado, poniéndolo a la disposición de investigadores, y comenzaron a recopilar folklore y publicaciones. Las colecciones de los Archivos crecieron considerablemente durante los 13 años previos a la ocupación soviética. Además de los manuscritos, se establecieron las colecciones de grabaciones de audio y fotografías. Se tomó en cuenta la distribución geográfica de los materiales folklóricos recopilados; el objetivo era complementar el trabajo de la recopilación anterior. Los Archivos comenzaron a documentar el folklore de las minorías de Estonia, así como de grupos fino-ugrios, ampliando el área de las colecciones.Västrik, Ergo-Hart (2007). Archiving Tradition in a Changing Political Order: From Nationalism to Pan-Finno-Ugrianism in the Estonian Folklore Archives. In: Culture Archives and the State: Between Nationalism, Socialism, and the Global Market.(Working Papers of the Center for Folklore Studies, 1.) Columbus, OH: The Ohio State University, pp. 1–25. http://hdl.handle.net/1811/46903
Segunda Guerra Mundial En 1940, los AFE se incorporaron al Departamento de Folklore del Museo Literario del Estado. Durante la ocupación alemana nazi (1941-1944) hubo una reubicación. El Departamento de Folklore junto con sus colecciones pasó a formar parte de la Universidad de Tartu y el Museo Literario del Estado dejó de existir. Oskar Loorits fue destituido del cargo como director de los Archivos. En 1943, las colecciones de folklore se enviaron a diferentes lugares de Estonia como medida para evitar su destrucción. La Unión Soviética ocupó nuevamente Estonia en 1944, por lo que el Departamento de Folklore volvió a pertenecer al Museo Literario del Estado y las colecciones de folklore se regresaron a sus antiguas ubicaciones. Las censuras y revisiones de las colecciones durante la primera parte de la ocupación soviética (1940-1941) fueron superficiales, pero esto cambió a partir de 1945, cuando las represiones soviéticas se hicieron notorias.
Periodo de Ocupación Soviética En 1944, Estonia fue liberada de los nazis por el ejército soviético. Sin embargo, la realidad fue que solo se trataba de reemplazar sustituir un ocupante por otro. Los soviéticos incorporaron a Estonia a la Unión Soviética y establecieron la RSS de Estonia, que permaneció hasta la caída de la URSS en 1991. La ocupación soviética influyó en todos los niveles de la vida política, social y cultural del país. Los Archivos de Folklore de Estonia, renombrados en ese período como Departamento de Folklore del Museo Literario del Estado, no fueron una excepción. Bajo el dominio de la ideología soviética se produjeron algunos cambios significativos. El enfoque que se le dio al folklore, la dinámica de las prácticas de recopilación y el archivo, se ajustaron para adaptarse a la ideología soviética. Además, algunos de los archivadores fueron reprimidos a fines de la década de 1940.
El enfoque soviético del folklore y las identidades nacionales era en cierto modo contradictorio; por un lado, reprimió el nacionalismo y por otro, apoyó significativamente cada cultura nacional de la República Socialista Soviética, reclamando el derecho a la autonomía nacional y cultural de cada nación. Por ejemplo, se vio claramente en el aumento del número de conjuntos folklóricos, en el uso de motivos populares en el arte oficial y la propaganda estatal, en el mantenimiento de las tradiciones populares, etc. Junto con ello, se apoyó el estudio del folklore únicamente en formas que se ajustaran al régimen. En términos generales, se hizo hincapié en la clase trabajadora y los estratos sociales más bajos, mientras que se omitieron temas como la religión y las creencias. Durante la era estalinista, se enalteció el concepto de folklore soviético. En lugar de retratar las influencias finlandesas, escandinavas, germánicas o bálticas, se enfatizó el impacto de la tradición rusa. Se elogió el nuevo orden social y los líderes soviéticos, mientras que se permitió satirizar las figuras de los estonios burgueses y los terratenientes alemanes. Se promovieron temas que reforzaban la retórica soviética, como las epopeyas heroicas, consolidando una construcción unilateral de la historia. Temas como la lucha de clases sociales retratados desde la perspectiva de los trabajadores o la vida en las granjas colectivas se impusieron como referencia al pensamiento moderno que promulgó el régimen soviético.
Como parte del nuevo régimen se produjo una intensa revaluación de las colecciones. Por ejemplo, Jakob Hurt fue proclamado investigador burgués y fundador de los archivos, Oskar Loorits, fue considerado inútil y su nombre fue borrado de los índices y rara vez se lo mencionaba en nuevas obras y publicaciones académicas. Todas las colecciones existentes fueron censuradas entre 1945 y 1952, y los volúmenes de los manuscritos fueron revisados página por página. Los métodos de censura incluían recortar, tachar, pegar y arrancar páginas de los volúmenes. La mayor parte de este trabajo fue realizado por los propios folkloristas y la censura era parte de los planes de trabajo del personal del Departamento de Folklore. Algunos volúmenes estaban controlados por empleados de los Archivos Centrales del Estado y allí, la censura fue más estricta.
La mayor parte del material censurado consistía en canciones y chistes de géneros que reflejaban con mayor claridad la sociedad contemporánea. Durante las décadas de 1940 y 1950, el folklore antisoviético que era hostil o irónico hacia las ideas soviéticas fue recortado o tachado con tinta. También se censuraron chistes, canciones, acertijos o dichos de folklore considerados obscenos. De igual forma, los principios para copia e indexar se vieron afectados por la ideología estatal dominante. Por ejemplo, como antes mencionado, Oskar Loorits fue borrado de los índices y así encontrar su material fue muy complicado. Se elaboraron índices nuevos y detallados sobre temas como luchas de clases y eventos históricos como la Gran Guerra Patriótica, mientras que se omitieron otros temas (por ejemplo, la República de Estonia). Esta indexación obstaculizó significativamente la posibilidad de encontrar en los archivos cualquier cosa que no fuera oficial.Kulasalu, Kaisa (2017). From Estonian Folklore Archives to Folklore Department of the State Literary Museum: sovietization of folkloristics in late Stalinist Estonia. In: Laime, Sandis; Bula, Dace (Ed.). Mapping the History of Folklore Studies: Centers, Borderlands and Shared Spaces. Newcastle upon Tyne: Cambridge Scholars Publishing, pp. 132−153. En la década de 1960, después del llamado período del "Deshielo de Jruschov", se devolvieron al Departamento de Folklore páginas y documentos separados durante el período estalinista. Dado que los oficiales locales de la KGB monitorearon sistemáticamente el contenido de las colecciones hasta finales de la década de 1980, el material se mantuvo en cajas separadas para evitar complicaciones.
Durante el período soviético se comenzaron a realizar viajes de campo colectivos de 10 a 15 folkloristas. Hasta la década de 1990, las expediciones a las zonas rurales eran de gran interés y se centraban principalmente en el folklore arcaico. Sin embargo, paso a paso los folkloristas volvieron a temas actuales. Durante la última década del período soviético, las tradiciones infantiles se convirtieron en un nuevo tema de investigación y en una colección especial fue creada (RKM, KP). Con la caída de la Unión Soviética en 1991, el interés por el origen y las raíces aumentó, así como el de las creencias tradicionales se hizo popular. Los archivos de folklore recuperaron su antiguo nombre.
Actualidad Después de la re-independencia de Estonia y la reorganización institucional de los Archivos de Folklore de Estonia en 1995, las colecciones del Departamento de Literatura y Folklore de la Universidad de Tartu y el Instituto de Lengua y Literatura de Tallin de la Academia de Ciencias de Estonia se incorporaron a los Archivos de Folklore de Estonia. Así, para el año 2000, las colecciones más importantes de folklore que anteriormente habían estado en manos de diferentes instituciones, se concentraron en los Archivos de Folklore de Estonia. Hoy en día, el material archivado está destinado principalmente para el uso de investigadores y estudiantes en el campo de los estudios del folklore. Los empleados de los archivos ofrecen asistencia y consultas a etnólogos, antropólogos culturales e investigadores de otras disciplinas en Estonia y en otras partes del mundo. Además de esos investigadores, el grupo de usuarios objetivos de los archivos podría consistir de manera más general en todas las personas interesadas en el folklore estonio.