mini|San Martín de Fromista, España, iglesia situada en el Camino de Santiago. Es considerada uno de los prototipos del románico () mini|Iglesia de Santa María La Real (Sasamón), España thumb|Iglesia de Ursuskerk de Termunten, en el norte de los Países Bajos () mini|Iglesia de la Misión San Diego de Alcalá (1769), estilo barroco desnudo, adaptado a las misiones españolas en Norteamérica
El concepto de arquitectura de iglesias hace referencia a la configuración de los edificios dedicados al culto de las distintas corrientes del cristianismo. Desde el punto de vista histórico, es apreciable la evolución experimentada en estos edificios a lo largo de los siglos, en parte por la introducción de innovaciones técnicas y en parte por la influencia de distintas corrientes arquitectónicas, así como respondiendo a creencias, prácticas y tradiciones locales cambiantes. Desde el origen de la cristiandad hasta el presente, algunos de los hitos de transformación más significativos en el diseño y la arquitectura de los templos cristianos fueron las grandes iglesias de Bizancio, las abadías románicas, las catedrales góticas y las basílicas renacentistas, con su énfasis en la armonía. Estos grandes edificios, a menudo demostraciones del poder y de la influencia de la jerarquía eclesiástica, eran elementos dominantes de las ciudades y de los lugares en los que se encontraban.
Sin embargo, mucho más numerosas fueron las iglesias parroquiales, el foco de la devoción cristiana en cada pueblo y aldea. Si bien unas pocas se cuentan como obras de arquitectura sublimes comparables a las grandes catedrales, la mayoría se desarrolló siguiendo líneas más simples, mostrando una gran diversidad regional y, a menudo,incorporando tecnología y decoración propias de cada lugar.
Al principio, las primeras iglesias fueron edificios originalmente destinados a otros fines, pero, con el surgimiento de una arquitectura eclesiástica distintiva, los edificios de las iglesias llegaron a influir en los edificios seculares, que a menudo han imitado a la arquitectura religiosa. En el , el uso de nuevos materiales, como el acero y el hormigón, produjo un notable efecto en el diseño de las iglesias. La historia de la arquitectura de la iglesia se divide en períodos, países o regiones y corrientes religiosas. El asunto se complica por el hecho de que los edificios construidos para un propósito pueden haber sido reutilizados para otro, que las nuevas técnicas de construcción pueden permitir cambios de estilo y tamaño, que los cambios en la práctica litúrgica pueden resultar en la alteración de los edificios existentes y que un edificio construido por un grupo religioso puede ser utilizado por un grupo sucesor con diferentes propósitos.
Factores que afectan a la arquitectura de las iglesias
mini|left|Ejemplo de una pequeña iglesia rural: Ermita de San Bartolomé, Soria (España) mini|Iglesia de Santa María la Blanca (Villalcázar de Sirga), Palencia (España), ejemplo de una gran iglesia parroquial gótica en una pequeña localidad, potenciada por el Camino de Santiago mini|Catedral de León ciudad de León (España), ejemplo de un gran templo cristiano. Estas tres construcciones tan distintas funcionalmente se hallan en lugares próximos, y datan de períodos históricos no muy alejados
El proceso mediante el que se desarrolló la arquitectura eclesial y se diseñaron y construyeron iglesias individuales fue diferente en las distintas regiones con presencia de comunidades cristianas, y aunque se pueden establecer períodos históricos más o menos homogéneos en los que son evidentes unos rasgos arquitectónicos comunes en numerosos edificios de épocas similares, aunque se encuentren en países muy alejados (las denominadas corrientes estilísticas, como el estilo bizantino, el románico, el gótico, el estilo renacentista, o el barroco, en muchas ocasiones puede diferir de una iglesia a otra en la misma región y dentro del mismo período histórico.
Entre los factores que determinaron cómo se diseñó y construyó una iglesia están la naturaleza de la comunidad local; la ubicación en la ciudad, pueblo o aldea; si la iglesia era abacial, una colegiata, gozaba del patrocinio de un obispo o de una familia adinerada; y si la iglesia contenía reliquias de un santo u otros objetos sagrados que atraían la afluencia de peregrinos.
Las iglesias colegiatas y las iglesias abaciales, incluso aquellas que servían a pequeñas comunidades religiosas, generalmente muestran una mayor complejidad de forma que las iglesias parroquiales en la misma área y de una fecha similar.
Cuando se han construido bajo el patrocinio de un obispo, generalmente empleaban a un arquitecto eclesiástico competente, y su diseño muestra un refinamiento de estilo diferente al del constructor parroquial.
Muchas iglesias parroquiales tuvieron el patrocinio de familias locales adineradas, aunque el efecto de este hecho en la arquitectura puede diferir enormemente. Así, puede implicar que el diseño y la construcción de todo el edificio hayan seguido un determinado patrón en particular, o bien ser solo evidente en la acumulación de capillas, sepulturas, monumentos, accesorios, vidrieras y otras decoraciones.
Las iglesias que contienen reliquias u objetos de veneración famosos, y que por lo tanto se han convertido en lugares de peregrinación, son a menudo muy grandes y han sido elevadas al estado de basílicas. Sin embargo, muchas otras iglesias conservan la sepultura o están asociadas con las vidas de determinados santos en particular, sin por ello haber atraído la peregrinación continua y el consiguiente beneficio financiero.
La popularidad de los santos, la veneración de sus reliquias y el tamaño y la importancia de la iglesia construida para honrarlos no tienen coherencia y pueden depender de factores completamente diferentes. Dos santos guerreros virtualmente desconocidos, San Giovanni y San Paolo, son honrados en la Basílica de San Juan y San Pablo, una de las mayores iglesias de la ciudad, construida por los Frailes Dominicos en competencia con los Franciscanos que estaban construyendo el Basílica de Santa María dei Frari al mismo tiempo. La iglesia mucho más pequeña que contenía el cuerpo de Lucía de Siracusa, una mártir venerada por católicos y protestantes en todo el mundo y la santa patrona de numerosos lugares, fue demolido a fines del para dar paso a la estación de tren de Venecia.
La primera fachada verdaderamente barroca se construyó en Roma entre 1568 y 1584 para la iglesia del Gesù, la iglesia madre de los jesuitas. Introdujo el estilo barroco en la arquitectura, como un elemento visible más de la tarea teológica emprendida por la Compañía de Jesús como punta de lanza de la Contrarreforma. El nuevo estilo pronto se convirtió en una característica de la arquitectura de la Iglesia católica.
Después de la Segunda Guerra Mundial, se introdujeron materiales y técnicas modernas como el hormigón y los paneles metálicos en la construcción de iglesias en Noruega. La Catedral de Bodø, por ejemplo, se construyó en hormigón armado, lo que permitió erigir de una basílica de amplias proporciones. Durante la década de 1960 hubo una ruptura más pronunciada con la tradición, con ejemplos como en la Catedral del Ártico, un edificio construido en hormigón ligero y revestido con elementos de aluminio.
Superposición de estilos arquitectónicos mini|Santa María de los Ángeles (Roma), antiguas Termas de Diocleciano
Existen abundantes ejemplos de iglesias que presentan combinaciones de distintos estilos, motivados tanto por sucesivas reformas y ampliaciones de templos cristianos a lo largo de distintas épocas; como por los cambios de corriente arquitectónica durante los decenios o incluso siglos que podía durar la construcción de una gran catedral; y por las guerras de conquista, que podían provocar que un templo construido para el culto de una determinada religión acabara siendo adaptado arquitectónicamente para ser utilizada por los feligreses de otra. Se pueden citar numerosos casos notables de superposición de estilos por los tres motivos citados:
Ampliación: la Catedral de Santiago de Compostela (España), en la que se añadió una monumental fachada barroca (conocida como el Obradoiro) en el a un templo románico iniciado en el . Cambio de tendencia arquitectónica: la Catedral de Santa María del Fiore en Florencia (Italia), mezcla de los estilos gótico y renacentista. Iniciada en 1296, el edificio no coronó la cúpula ideada por Filippo Brunelleschi hasta 1436 (el cimborrio sería rematado en 1471). Cambio de culto: se pueden citar casos de edificios civiles o religiosos transformados en iglesias; como el Panteón de Roma; la Basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires también en Roma (antiguas termas de Diocleciano, transformadas en iglesia por Miguel Ángel); o templos islámicos como la Mezquita de Córdoba (España), convertidos en iglesias durante la Reconquista.
Estos edificios suelen mostrar un carácter propio casi siempre singular, fruto de unas circunstancias históricas particulares que pueden llegar a producir templos dotados de una marcada personalidad propia.
Desarrollo histórico
Orígenes del edificio eclesial El edificio de iglesia más simple comprende un solo espacio de reunión, construido con los materiales disponibles localmente y utilizando los mismos procedimientos de construcción que las viviendas de la zona. Estas iglesias son generalmente rectangulares, pero en los países africanos donde las casas circulares son la norma, las iglesias vernáculas también pueden ser circulares. Una iglesia simple puede construirse con ladrillos de barro, bahareque, troncos partidos o materiales de deshecho. Puede techarse con paja, hojas de plátano, chapa ondulada o tejas. Sin embargo, las comunidades cristianas desde el en adelante buscaron construir edificios que fueran tanto permanentes como estéticamente agradables. Esto generó una tradición en la que las congregaciones y los líderes locales han invertido considerables cantidades de tiempo, dinero y prestigio personal en la construcción y decoración de iglesias.
Dentro de cualquier parroquia, la iglesia local es a menudo el edificio más antiguo y es más grande que cualquier estructura anterior al , excepto quizás un granero. A menudo está construida con el material más duradero disponible, en muchas ocasiones piedra o ladrillo revestido. Los requisitos de la liturgia generalmente han exigido que la iglesia se extienda más allá de una sola sala de reunión a dos espacios principales, uno para la congregación y otro en el que el sacerdote realiza los rituales de la misa. A la estructura de dos salas a menudo se agregan pasillos, una torre, capillas y sacristías y, a veces, transeptos y capillas mortuorias. Las cámaras adicionales pueden ser parte del plan original, pero en el caso de muchas iglesias antiguas, el edificio se ha ampliado poco a poco, y sus diversas partes atestiguan su larga historia.
Inicios
En los tres primeros siglos de su historia, la práctica del cristianismo estaba perseguida y se construyeron muy pocas iglesias. Al principio, los cristianos desarrollaban sus ritos junto con los judíos en las sinagogas y en casas privadas. Después de la separación de judíos y cristianos, estos últimos continuaron adorando en algunos hogares, conocidos como iglesias caseras. Estos eran a menudo las viviendas de los miembros más ricos de la fe. San Pablo, en su primera epístola a los corintios, escribió: "Las iglesias de Asia envían saludos. Aquila y Prisca, junto con la iglesia en su casa, te saludan calurosamente en el Señor".
Algunos edificios domésticos fueron adaptados para funcionar como iglesias. Una de las primeras residencias adaptadas es la casa de la iglesia de Dura Europos, en Siria, construida poco después del 200 d.C., donde dos habitaciones se convirtieron en una, quitando una pared, y se instaló un estrado. A la derecha de la entrada, una pequeña habitación se convirtió en un baptisterio.