El gobierno de Remigio Morales Bermúdez en el Perú se inició el 10 de agosto de 1890 y terminó el 1 de abril de 1894 con el fallecimiento de dicho presidente.

El coronel (luego general) Remigio Morales Bermúdez, del Partido Constitucional, llegó al poder tras ganar en las elecciones de 1890, en la que recibió el apoyo del gobierno de turno, que encabezaba su correligionario, el general Andrés Avelino Cáceres. Este incluso apresó al candidato favorito, Nicolás de Piérola, para dejar el camino despejado a Morales Bermúdez.

Durante este gobierno estalló una sublevación militar en el cuartel de Santa Catalina, en Lima, que fue reprimida sangrientamente por el ministro de Gobierno Mariano Nicolás Valcárcel. En el Congreso se forjó una alianza entre las fuerzas opositoras al gobierno, el Círculo Parlamentario y el Partido Civil, que tomó el nombre de Unión Cívica. En el aspecto internacional, al vencerse el plazo de la retención por parte de Chile de las provincias peruanas de Tacna y Arica, se gestionó la realización del plebiscito contemplado en el tratado de Ancón, pero este no llegó a realizarse por el desinterés del gobierno chileno en llevar a buen término las negociaciones. En el aspecto económico, se dio cumplimiento al Contrato Grace y se prosiguieron las obras de los ferrocarriles de penetración del centro y del sur, a cargo de la compañía británica Peruvian Corporation. De otro lado, se dieron leyes para proteger la industria y el comercio, se inauguró el camino de penetración al Pichis (selva central), se impulsó la actividad minera y llegaron dos buques de guerra.

Antes de culminar su mandato, Morales Bermúdez falleció en abril de 1894, luego de una corta enfermedad. Lo sucedió el segundo vicepresidente Justiniano Borgoño, quien convocó a elecciones para preparar el retorno de Cáceres a palacio de gobierno.

Contexto y antecedentes El gobierno de Morales Bermúdez pertenece al periodo de la historia republicana del Perú llamado la Reconstrucción Nacional, iniciada tras el desastre de la guerra del Pacífico de 1879-1884, que había dejado al país devastado y con sus fuerzas productivas paralizadas. El primer gobierno del general Andrés Avelino Cáceres (1886-1890) fue el iniciador de dicha Reconstrucción, siendo su primera tarea recuperar la confianza internacional, muy mellada por la enorme deuda externa. El país necesitaba para su renacimiento de la inversión y los préstamos extranjeros. Fue así como el gobierno de Cáceres se vio en la necesidad de firmar el Contrato Grace (1889), que entregó a los acreedores europeos los ferrocarriles, territorios en la región amazónica y una cantidad de guano, todo ello a cambio de la extinción de la deuda externa peruana. Los acreedores o bonistas, mayormente británicos, crearon la compañía Peruvian Corporation para explotar los bienes recibidos.

El gobierno de Cáceres significó también una nueva edición del predominio de los militares en la política peruana, que ha sido denominado como el segundo militarismo (el primero sería el que surgió tras la guerra de la independencia).

Elecciones presidenciales de 1890

Ya por finalizar el gobierno de Cáceres, se programaron las elecciones presidenciales para el 13 de abril de 1890. Los civilistas o miembros del Partido Civil, que habían apoyado a Cáceres en 1886, decidieron esta vez presentarse a elecciones con candidato propio. Se habló primero de la posible candidatura de Francisco García Calderón, el que fuera presidente bajo la ocupación chilena y que había regresado de su destierro con una aureola de heroísmo. Pero la idea no prosperó y los civilistas decidieron lanzar como candidato al médico Francisco Rosas Balcázar, que fuera ministro de Gobierno y Policía de Manuel Pardo y Lavalle y que tenía fama de estadista severo, más no de caudillo. El Partido Civil resurgía así desde la primera y última vez que había llegado al poder (1872-1876), aunque ahora carecía de popularidad, en parte porque se le consideraba responsable de la debacle económica de los años 1870, la misma que había sido aprovechada por Chile para desatar la guerra del Pacífico. Aun así, conservaba el apoyo de la plutocracia limeña, los profesionales destacados y los terratenientes de provincias.

Por su parte, el presidente Cáceres, decidió apoyar a un candidato propio, de su Partido Constitucional, y eligió como tal al coronel Remigio Morales Bermúdez, que entonces era su primer vicepresidente. Todo el aparato del gobierno se puso al servicio de esta candidatura. izquierda|miniaturadeimagen|Nicolás de Piérola, líder del Partido Demócrata, era en 1890 el candidato presidencial con mayor popularidad, pero el gobierno de Cáceres lo anuló metiéndolo en prisión. Frente a Morales Bermúdez y Rosas se alzó la candidatura de Nicolás de Piérola, líder del Partido Demócrata. Durante el gobierno de Cáceres, Piérola y su partido se habían mantenido al margen de la política, pues consideraba que era necesario evitar confrontaciones políticas por estar el país en la etapa de recuperación de postguerra. Ello quedó expuesto en una Declaración de Principios que había sido publicada en 1889.

Ahora bien, si Morales Bermúdez contaba con el apoyo oficialista, y Rosas con el respaldo de la clase alta y de un partido experimentado, Piérola era el único que contaba con arraigo popular. El 26 de enero de 1890, los demócratas hicieron un desfile en Lima, desde la Alameda de los descalzos hasta la Plaza de la Inquisición, que fue una clara evidencia de la popularidad de su caudillo. Este, montado a caballo, pasó revista a los afiliados a su partido quienes, en número de diez mil, recibieron medallas.

El gobierno de Cáceres se propuso entonces eliminar la candidatura de Piérola. Mediante un decreto, ordenó abrir proceso en el fuero militar contra Piérola y Miguel Iglesias por haber usurpado el poder en los días de la guerra con Chile. Piérola protestó por tal arbitrariedad; su abogado, Manuel Pablo Olaechea, consideró que, siguiendo esa línea, el presidente Cáceres y otros militares como el mismo presidente Morales Bermúdez deberían también ser incluidos en el proceso, por haber servido a Piérola en su gobierno de 1879-1881. Otros dirigentes demócratas también fueron hostilizados y perseguidos. El 5 de abril de 1890, Piérola fue apresado y encerrado en la Intendencia. El órgano periodístico de su partido, El País, fue clausurado. El partido demócrata, obedeciendo la directiva de Piérola, se abstuvo entonces de participar en las elecciones, al no haber las garantías necesarias.

Contando, pues, con todo el manejo del proceso electoral a su favor, Morales Bermúdez resultó ganador con 2899 votos, que representaba el 68% de los votos válidos de los colegios electorales. Mientras que Rosas obtuvo 1315, que representaba el 30%. Factor clave para este triunfo fue el respaldo de un influyente grupo parlamentario, encabezado por Mariano Nicolás Valcárcel, presidente de la Cámara de Diputados, que se encargó de hacer las calificaciones de las actas de sufragio, en las que se favoreció claramente al candidato del cacerismo. Lo mismo ocurrió con las calificaciones de las elecciones del tercio parlamentario para la Cámara de Diputados, donde el partido de Morales Bermúdez obtuvo la mayoría de escaños. En contraparte, el partido civil acaparó el Senado.

Toma de mando miniaturadeimagen|Mariano Nicolás Valcárcel, abogado arequipeño, fue el primer presidente del Consejo de Ministros del gobierno de Morales Bermúdez. Pasó luego a la oposición.

Morales Bermúdez resultó así elegido presidente de la República para el período 1890-1894, siendo acompañado por Pedro Alejandrino del Solar y por Justiniano Borgoño, en la primera y la segunda vicepresidencia, respectivamente. No hubo manifestaciones ni protestas en contra del resultado; el mismo candidato Rosas felicitó al ganador. El respaldo que recibió Morales Bermúdez de parte de la guarnición de Lima fue también un elemento disuasivo de alguna posible rebeldía.

Morales Bermúdez asumió oficialmente la presidencia el 10 de agosto de 1890. Desde 1876 no se había producido una transmisión constitucional del mando. Su primer gabinete ministerial estuvo presidido por Mariano Nicolás Valcárcel, que quedó a cargo del despacho de Gobierno. El diario El Comercio atribuyó la designación de Valcárcel a los servicios que había prestado en la elección de Morales Bermúdez. Integraban este gabinete: Alberto Elmore (Relaciones Exteriores); Francisco Gerardo Chávez (Justicia); el coronel Belisario Suárez (Guerra); e Ismael G. de la Quintana (Hacienda).

A principios de 1891, el expresidente Cáceres viajó a Europa, al ser nombrado ministro plenipotenciario en Francia e Inglaterra. El congreso, por Resolución Legislativa del 29 de agosto de 1892, ascendió a Morales Bermúdez a General de Brigada.

Aspecto político y administrativo La fuga de Piérola El 5 de octubre de 1890, el principal opositor al gobierno, Piérola, escapó de la cárcel, contando con la ayuda de un oficial de la prefectura, Manuel de Arboleda, y de su hijo Amadeo de Piérola. Salió por la puerta principal de la Intendencia, disfrazado, mientras los guardias estaban distraídos en medio de un festín. Permaneció meses escondido en Lima, hasta que el 14 de abril de 1891 se embarcó de incógnito en el Callao. La leyenda cuenta que un policía lo reconoció en el muelle, pero lo dejó ir, pues tal era la simpatía popular que causaba. Arribó a Guayaquil y de allí pasó a Panamá, para finalmente embarcarse a Europa.

Motín del cuartel de Santa Catalina miniaturadeimagen|izquierda|Fotografía del Batallón Zepita frente al cuartel de Santa Catalina, década de 1890.Cuando todavía Piérola se hallaba oculto en Lima, el 3 de diciembre de 1890 estalló un motín en el cuartel limeño de Santa Catalina, liderado por el coronel Arturo Morales, que invocó el nombre de Piérola. La represión fue muy severa, siendo fusilados el cabecilla y otros veintiún militares, entre los que se contaban el sargento mayor de artillería Teobaldo Palacios, Alberto Ramos y el coronel Francisco Eslava, cuyos cadáveres fueron echados a la fosa común del cementerio. Se dijo que el responsable de esa desmedida represión fue el propio primer ministro y ministro de Gobierno, Mariano Nicolás Valcárcel, que estuvo presente en el cuartel cuando se cumplió esa orden.

Esto motivó las quejas de los familiares de los fallecidos, uno de los cuales, la viuda del sargento Palacios, presentó una denuncia en el Parlamento contra el gabinete Valcárcel. Coincidentemente, Valcárcel renunció al despacho de Gobierno (que pasó a ser ocupado por Federico Herrera) y a la jefatura del gabinete (que quedó interinamente a cargo del canciller Alberto Elmore) y pasó a presidir la Cámara de Diputados, donde la acusación en su contra no prosperó, pues el gobierno contaba allí con mayoría. El Senado, en donde dominaban los civilistas, pidió interpelar a los ministros; un connotado líder de ese partido, el senador Manuel Candamo, condenó los sucesos del cuartel de Santa Catalina, con frases que tuvieron mucha repercusión en la opinión pública.

La interpelación a los ministros se programó para el 24 de agosto de 1891, pero en el ínterin se produjeron algunos cambios ministeriales. Juan Federico Elmore reemplazó en la cancillería a su hermano Alberto Elmore, y el ministro de Gobierno Federico Herrera pasó a encabezar el gabinete ministerial (14 de agosto de 1891).

Gabinete Borgoño