La historia LGBT+ en Italia se refiere a la diversidad de prácticas, militancias y valoraciones culturales sobre sexualidad y géneros disidentes que se desplegaron históricamente en el actual territorio italiano.
Los griegos miniatura|300px|Fresco de una tumba en la colonia griega de Paestum, con la representación de un simposio.
A partir del hasta la invasión romana, los griegos crearon una pujante civilización en el sur de Italia, la Magna Grecia. El área estuvo completamente integrado en la cultura y la civilización griegas.
La forma socialmente aceptable de homosexualidad en la Antigua Grecia era la pederastía, que consistía en la relación amorosa entre un adulto libre a menudo de clase alta, el erastés, y un adolescente entre 12 y 17 años o a veces algo mayor, el eromenos. La relación servía como iniciación como adulto para el eromenos; el erastes era responsable de la educación como ciudadano de su pupilo y la relación acababa habitualmente con la aparición del primer vello, el anthos, momento en el que dejaba de ser atractivo para el erastes. Existían algunas excepciones, era el caso de los philoboupais, en los que el eromenos seguía manteniendo el interés del erastes. El eromenos, después de hacerse adulto, pasaba a convertirse a su vez en erastes. Esta actividad como erastes no impedía tener una esposa e hijos, o tener relaciones con las hetairai, pero el amor romántico, tal como se entiende hoy, estaba reservado a las relaciones entre hombres.
La homosexualidad, tanto entre adultos como en forma de relación pederástica, es relativamente común en la literatura griega. El amor entre Aquiles y Patroclo en la Ilíada, una de las obras más antiguas de la literatura griega, ha sido interpretado tanto en la antigüedad como en época moderna como un amor homosexual. En la Ilíada también aparece el rapto de Ganimedes y en la Odisea la relación entre Telémaco y Pylos. Hesíodo, Arquíloco, Alceo de Mitilene, Píndaro y la mayoría de los poetas griegos clásicos hablan en sus obras sobre la pederastia con normalidad. Es muy conocida la explicación de la homosexualidad que da Aristófanes en El banquete de Platón. Con la edad, Platón se hizo cada vez más hostil a la práctica de la homosexualidad, calificándola de «contra natura» (elemento que emplearon autores judeocristianos posteriores en sus razonamientos). No obstante la idea platónica del amor, entraba dentro de su profunda misoginia, por lo que para él el verdadero amor (eros) era el homosexual siempre y cuando este no se viera consumado. Aristóteles diferenció entre dos tipos de homosexualidad: la innata y la adquirida, habitualmente por abuso sexual. La medicina griega tenía tendencia a considerar la homosexualidad como parte del carácter de la persona. Pitágoras fundó en el año 530 a.C. en Croton una escuela pederástica de filosofía.
La actitud de los griegos frente a la sexualidad estaba definida por tres puntos básicos: la distinción primordial era entre activos, ho poion, y pasivos, ho paschon, no entre homo y heterosexuales; las actitudes cambiaban según la clase social; y los únicos que tenían derecho a seguir su placer sexual fuera del matrimonio eran los hombres. En general, las mujeres y los niños eran considerados inferiores y los hombres afeminados eran tratados con desprecio y burla, como demuestran las obras de teatro de Aristófanes. Existe poca información sobre la actitud frente al lesbianismo, pero, gracias a las noticias que existen sobre la vida de Safo, que pasó una larga temporada exiliada en Siracusa, en Sicilia, se cree que podía haber existido una institución similar a la pederastia masculina para las mujeres.
Los etruscos miniatura|300px|derecha|Fresco etrusco (hacia 540 a.C.) de la necrópolis de Tarquinia en el Lacio. Los etruscos dominaron el centro de la Península itálica entre los siglos VI y III a.C. Se considera que su civilización estuvo muy influenciada por los antiguos griegos, pudiéndose considerar incluso como parte de la civilización clásica.
Dejaron pocos testimonios escritos, por lo que no existe demasiado información directa sobre su pensamiento y sociedad. Por otra parte, se han conservado numerosas obras de arte, entre las que destacan algunas con motivos homoeróticos. La más antigua es un fresco de hacia 540 a. C. en una tumba de Tarquinia, una de las ciudades etruscas más importantes. No está claro lo que representa la escena, pero se puede ver a un hombre penetrando analmente a otro, mientras un toro embiste a ambos por delante. Otros frescos en tumbas etruscas representan simposios al estilo griego, con hombres semidesnudos y desnudos en gestos íntimos. Las representaciones de hombres desnudos son numerosas en el arte etrusco, tanto en jarrones como en reverso de los espejos, siguiendo el modelo griego. En una cista de hacia el 400 a. C. se representa a hombres desnudos en diecisiete poses distintas. También existen algunas representaciones de escenas míticas homosexuales griegas, como el rapto de Crisipo por Layo.
Los romanos miniatura|200px|Estatua colosal de Antínoo, amante del emperador Adriano. Aquí representado como Dioniso-Osiris. Obra romana en mármol, conservada en Roma, en el Museo Pio-Clementino.
En la sexualidad romana era más importante el estatus que la persona, que su sexo. Así, los hombres podían penetrar a jóvenes esclavos, eunucos, prostitutos de la misma forma que a sus esposas, esclavas, concubinas o prostitutas. En cambio, ningún ciudadano de reputación tendría sexo con otro ciudadano, ni dejaría que otro hombre lo penetrara, independientemente de la edad o el estatus. La distinción era estricta entre el homosexual activo (que a veces se acostaba con mujeres y a veces con hombres) y el pasivo, que era visto como servil y afeminado. Esta moralidad fue usada por ejemplo contra César, cuyos supuestos escarceos con el rey de Bitinia estaban en boca de toda Roma. En general, en Roma dominaba una forma de pederastia muy similar a la practicada por los griegos.
El lesbianismo también era conocido, tanto en su forma sáfica, es decir, entre mujeres femeninas que compartían el sexo con adolescentes —una especie de pederastia femenina—, como el tribadismo, en el que mujeres de aspecto varonil desempeñaban actividades masculinas, incluyendo la lucha, la caza y la relación con mujeres.
El color verde fue durante siglos un código para los homosexuales. A los hombres afeminados se les llamaba galbinati, precisamente por su supuesta afición por el color verde.
La llegada del cristianismo La moralidad romana ya había cambiado hacia el , en el que Amiano Marcelino critica amargamente las costumbres sexuales de los taifali, una tribu bárbara situada entre los Cárpatos y el Mar Negro, que practicaba la pederastia de estilo griego. En 342 los emperadores Constantino y Constancio introdujeron una ley para castigar la homosexualidad pasiva, posiblemente con la castración, ley que fue ampliada en el 390 por Teodosio, que deja quemar en la hoguera a todos los homosexuales pasivos que trabajaban en burdeles. En 438 la ley fue ampliada a todos los homosexuales pasivos y en el 533 Justiniano castigaba cualquier acto homosexual con la castración y la hoguera, ley que se hizo más estricta en el 559.
Se han dado tres razones para este cambio de actitud. Procopio de Cesarea, historiador de la corte de Justiniano, consideró que tras las leyes había motivos políticos, ya que permitieron a Justiniano eliminar a enemigos políticos, quedarse con sus propiedades y no tuvieron mucha eficacia eliminando la homosexualidad entre la gente corriente. La segunda razón y quizás la de más peso, sería la extensión del cristianismo dentro de la sociedad romana, que fue asumiendo el paradigma cristiano de que el sexo debe servir exclusivamente para la reproducción. Colin Spencer, en su libro Homosexuality. A history, avanza la posibilidad de que un cierto sentido de autoprotección de la sociedad romana tras sufrir alguna epidemia (como la peste, por ejemplo) aumentó la presión reproductiva sobre los individuos. Este fenómeno estaría combinado con la extensión del estoicismo en el Imperio.
Hasta el año 313 no hubo una doctrina común en el cristianismo sobre la homosexualidad, pero anteriormente san Pablo ya había criticado la homosexualidad como contra natura: Poco a poco los Padres de la Iglesia fueron creando un cuerpo literario en el que se condenaba la homosexualidad y el sexo en general en los términos más enérgicos, luchando contra una práctica común en la sociedad de la época, incluyendo la primitiva Iglesia.El poeta Ausonio (310-395) tuvo una apasionada relación con San Paulino, obispo de Nola. No se sabe si ese amor fue físico, pero la pasión ha quedado plasmada en las cartas que se escribían. Las cartas de Ausonio, 43 años mayor que Paulino, también señalan su tristeza por el alejamiento de éste cuando intensifica su vida cristiana. Incluso San Agustín confesó amores homosexuales en su juventud, aunque más tarde rechazaría esa lujuria como pecaminosa (Homosexuality. A history de Colin Spencer ISBN 1-85702-447-8). Por otra parte se identificó a la homosexualidad con la herejía desde muy pronto, no solo a causa de las costumbres paganas, sino también debido a los rituales de algunas sectas gnósticas o del maniqueísmo, que, según San Agustín, practicaban ritos homosexuales.
La Edad Media En 1233 el papa Gregorio IX creó la Inquisición papal, que, aunque tenía como misión principal velar por ortodoxia religiosa, no dejó de imponer la moral sexual cristiana, ya que herejía y sodomía seguían siendo consideradas próximas. A principios del se formaron en Italia confraternidades de hombres píos que ayudaban a la Inquisición en su trabajo. Una de ellas, la Sociedad de María Inmaculada, fue nombrada en la década de 1260 responsable de la persecución de sodomitas por las leyes de la ciudad de Bolonia. En 1242 los estatutos de Perugia nombraban a 40 hombres como responsables de la persecución de sodomitas, ocho por cada uno de los cinco distritos de la ciudad.
Así, en la década de 1230 triunfaba una moral más estricta, contra el juego, la bebida, la prostitución, el aborto y la sodomía. La primera ciudad en introducir la pena de muerte para la sodomía fue Bolonia, un feudo papal, en 1259; le siguieron Padua en 1329, Roma en 1363, Cremona en 1387, Lodi en 1390, Bassano en 1329, Carpi en 1494 y Génova en 1556. La mayoría de las ciudades condenaban a muerte en la hoguera a la primera ofensa; las menos condenaban a castración o multas. No es conocido hasta que punto estas leyes eran aplicadas, debido a la falta de documentación y estudio.La historia de Rolando Roncaglia se puede seguir en:
Durante la Edad Media se encuentran algunos elementos homoeróticos en la literatura, aunque el mayor número de menciones de la sodomía es para condenarla. Entre estos segundos destaca Pedro Damián y su Liber gomorrhianus. Entre los primeros se puede mencionar el poema O admirabile veneris, escrito por un clérigo en el , y, ya en el , algunas obras de Brunetto Latini, Rustico di Filippo y Guido Cavalcanti. Una de las menciones más sorprendentes de los sodomitas es la que hace Dante en la Divina comedia. En los cantos decimoquinto y decimosexto del «Infierno» los sodomitas aparecen en el séptimo infierno, entre aquellos que más ofenden a Dios; en cambio estima personalmente a los pecadores, entre los que se encuentra Brunetto Latini. En cambio, en el «Purgatorio», en el «Canto Vigésimo sexto», la sodomía aparece entre los pecados de lujuria, el menos grave de los siete pecados capitales.
El Renacimiento miniatura|derecha|Dos hombres besándose (hacia 1600) de Bartolomeo Cesi.