Berástegui es un centro poblado del municipio de Ciénaga de Oro, en el departamento de Córdoba (Colombia). Está localizado al noroeste del departamento, entre su cabecera municipal y Cereté, y a 28 kilómetros de la capital departamental: Montería.
Está compuesto por su centro poblado y las siguientes veredas: La Zorra, La Gran China, San Antonio, Los Andes, Soledad, La Ermita, Florisantos y Malagana.
De acuerdo con el mapa político de Ciénaga de Oro, Berástegui tiene los siguientes límites:
Al norte con Bugre Al sur con el municipio de San Carlos Al este con la cabecera municipal Al oeste con el municipio de Cereté
Toponimia Su nombre hace alusión al sacerdote español José María Berástegui.
Historia A continuación se muestra un breve resumen de los orígenes del centro poblado, así como la fundación de la hacienda Berástegui y su ingenio azucarero, en una historia de casi tres siglos, cuyas tierras tuvieron importancia en el tejido empresarial y político del Valle del Sinú, la costa atlántica en particular y de Colombia en general a principios del y mediados del .
Orígenes Los terrenos en los que hoy se erige el actual centro poblado de Berástegui datan de la época virreinal. Fue creado por cédula real del Cabildo de Santiago de Tolú en 1734, siendo rey Felipe V y adjudicado a su súbdito Tomás Gómez y Barragán. En sus principios fue llamado Zapalería de Bugre.
La hacienda Berástegui miniaturadeimagen|Pbro. José María Berástegui Sus orígenes se remontan a finales del , cuando el sacerdote José María Berástegui ejercía su sacerdocio en la parroquia de Ciénaga de Oro, el cual alternaba mediante el cuidado de los terrenos de su madre llamados Zapalería del Bugre, que quedaban próximos a esa población. Su hermano José Antonio, cura de Lorica, murió después de que compró los terrenos de la sierra de Batista y Socorro. Luego de la muerte de su madre, se unieron dichos terrenos en una finca rural que redondeaba 8000 hectáreas de extensión, la cual se llamó inicialmente la «Hacienda Malagana».
De la relación entre el sacerdote José María Berástegui y María Josefa Burgos nace Manuel Burgos, el cual, en 1845, se gradúa de doctor en Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Cartagena. Este abre su bufete de abogado en Cartagena, la hacienda se desmejoraba y su propietario hubo de apelar al sistema de contraer deudas para gastos de mantenimiento. A los costos ruinosos de administración a distancia se agregaron los de intereses por usura.
Un día, el abogado Manuel Burgos leyó en Cartagena las cartas de los acreedores del sacerdote en el cual exigían el pago de acreencias, por lo que se desplazó de la ciudad de Cartagena y se trasladó al Sinú, para dedicarse a la dirección de los haberes paternos.
Escogió el centro de la hacienda para situar en él su administración. Plantó una granja y construyó casas para los que por una u otra razón debían establecerse allí. Al lugar le llamaban primero Hatonuevo y después, en homenaje al cura, Berástegui. A lo que antes se llamó «hacienda de Zapalería del Bugre» y después «hacienda Malagana» ahora se llamaba «hacienda Berástegui».
Dicha hacienda, de la mano de su administrador, el abogado Manuel Burgos, comenzó a traer soluciones a los problemas de la incipiente ganadería en la Colombia del . Una de las soluciones fue la introducción a la costa, en 1854, de la yerba del Pará (pasto Pará), la cual es una planta que sobrevive a terrenos inundados. miniaturadeimagen|Manuel José del Carmen Burgos Berástegui (1821–1884) Con la muerte en 1862 del sacerdote José María Berástegui, tomaron posesión de la hacienda, como propietarios, sus hijos. Un año después, Manuel Burgos formó con sus hermanos la sociedad comercial Desde entonces y durante muchos años, mientras existió, la llamaron, más comúnmente, "La Casa Burgos". miniaturadeimagen|Fotografía de la fachada principal de la Hacienda Berástegui Del matrimonio de Manuel José Burgos y Manuela González Rubio de la Vega nació Francisco Burgos Rubio, en Ciénaga de Oro, el día 6 de enero de 1865.
Los inicios del ingenio azucarero Hacia 1870, la casa Burgos comenzó la siembra de caña de azúcar y, en 1872, con maquinaria especialmente importada, se producía en Berástegui azúcar centrifugado, iniciando la incipiente industria azucarera en la costa atlántica. Ya que, 5 años después, en 1877, se fundó otra fábrica de azúcar en María La Baja, sobre el canal del Dique.
Avanzada la fabricación de azúcar y de panela, el abogado Burgos, para aprovechar las melazas, introdujo e instaló un aparato para destilación de aguardiente, que fue apetecido en el estado. Popularmente lo llamaban «Ron Burguero».
El 4 de agosto de 1884, en la ciudad de Cartagena de Indias, muere Manuel Burgosde un infarto cardíaco. Al abogado Manuel Burgos lo heredaron su esposa Manuela González Rubio de Burgos y sus hijos Manuel, Francisco y Manuela Burgos Rubio y José María Berástegui. Con ellos continuó operaciones la Casa Burgos.
A finales de la década de 1920, viendo oportunidad de crecimiento, el general Francisco Burgos, junto con su hijo Remberto Burgos y , socio de la compañía , apostaron por la producción de azúcar refinada. Para ello, en 1928 se embarcaron en un viaje a Estados Unidos con el fin de adquirir la maquinaria necesaria, la cual viajó desde el puerto de Nueva York hasta el puerto de Cispatá. A principios del año 1929 llegó la maquinaria proveniente de Estados Unidos. Al año siguiente, la Empresa azucarera de Berástegui comenzó a producir azúcar refinada.
El ingenio y la bonanza azucarera miniaturadeimagen|General Francisco Burgos Rubio (1865–1947) miniaturadeimagen|Manuel Emigdio Burgos González Rubio (1863–1943) Según Gudilfredo Avendaño, la Empresa azucarera de Berástegui, entre 1897 y 1954, se convirtió en el motor de la economía del departamento de Córdoba. Los hermanos Manuel y el general Francisco Burgos Rubio dieron inicio a la fábrica, que alcanzó a producir 10 000 bultos de azúcar blanca mensualmente, los cuales eran comercializados hacia el resto del país, Europa y Centroamérica. miniaturadeimagen|Imagen restaurada y coloreada de los edificios centrales del Ingenio azucarero Dicha época de esplendor, conocida como la «Bonanza azucarera», trajo inmigrantes tanto del interior del país como extranjeros (mexicanos, rusos, brasileños, ingleses, argentinos, uruguayos y, especialmente, cubanos), en profesiones como ingenieros, técnicos, obreros, jornaleros, mensajeros y otros. Referente al proceso de inmigración que vivió el caserío durante las seis décadas en las que funcionó el ingenio, el Sr. Manuel, un habitante del pueblo entrevistado por Gudilfredo Avendaño cita: Como las casas del pueblo no alcanzaban a albergar a tanto foráneo, en los campos cañaverales de las extensas haciendas fueron construidos improvisados campamentos. Muchos de esos cambuches pasaron a ser, años más tarde, las casas que en la actualidad conforman el pueblo. El tamaño de la empresa en término de empleados fue grande, sabiendo que entre 1930 y 1954 contaba con más de 1500 empleados directos (se decía que los pagos de las jornadas podían durar más de una semana).
Por esos días, el caserío de Berástegui se convertía en una plaza de ferias, en donde los almacenes de ropa y zapatos, cantinas, distribuidores de insumos agropecuarios y vendedores ambulantes obtenían grandes utilidades. Los dueños de almacenes de Montería, Cartagena, Barranquilla y Sincelejo también se instalaron en el pueblo, así como damas de compañía, propietarios de cantinas y hasta promotores de espectáculos musicales llegaban a hacer su «agosto».
Sin embargo, «los infelices años 30» (nombre que los historiadores del dan a «La Gran Depresión»), junto con deudas adquiridas con firmas americanas. y malas decisiones administrativas, comenzaron a pasar factura. Para 1932 la casa Burgos se hallaba acosada por los acreedores; productos de los proyectos de exploración petrolera sin resultados y la empresa azucarera con pocas utilidades, debió recurrir al desmembramiento de la hacienda para atender sus obligaciones
El 27 de junio de 1947 muere el general Francisco Burgos en la más completa ruina, ya que su capital y gran parte del patrimonio lo invirtió en la empresa azucarera y esta fracasó. Cuenta su hijo Remberto Burgos Puche en su libro El general Burgos, referente a su sepelio que: […] Su cadáver lo llevaron en hombros, a Ciénaga de Oro (donde fue enterrado), trabajadores del Central Berástegui, por la carretera, ya en construcción, y que fue uno de sus grandes ideales, que comunicaría el valle del Sinú con toda la república. Rígidos y fríos, en ataúd cubierto con el emblema nacional, pasaron por ella cuando el cortejo fúnebre desfiló, lentamente, frente al ingenio, este lo despidió con una prolongada pitada, que resonó, lúgubre, por la planicie sinuana, y que parecía lamentar no solamente el fin de su empecinado creador, sino también su próxima desaparición, por la equivocada administración de unos, la incomprensión de otros y la avaricia, la especulación y el ansia inmoderada de ganancias de no pocos. Tras su muerte y la de su hermano Manuel Burgos, en 1943, concluyó de manera definitiva la firma
Cierre del ingenio azucarero y fin de la hacienda miniaturadeimagen|Ruinas del Ingenio, sección del alambique La muerte del general, con los altos pasivos que fue acumulando y los pocos resultados, llevó a los directivos a pensar vender el ingenio, lo cual lo llevaría a su desaparición. Respecto a la decadencia y cierre del ingenio azucarero, cuenta Gudilfredo Avendaño que: […] La excesiva carga de pasivos de la empresa obligó a sus propietarios a buscar socios que asumieran las deudas sin resultados.
A finales de 1954, el entonces presidente de Colombia, general Gustavo Rojas Pinilla, adquirió la compañía y se convirtió en el último propietario de la fábrica azucarera; decidió cerrar sus puertas ante el descalabro financiero y la falta de liquidez de la misma. La decisión obligó igualmente al cierre de casi la totalidad del comercio del pueblo, que volvió a la desesperanza y el olvido.
Dos años después, el 14 de marzo de 1956, el Juzgado Segundo Civil de Cartagena llevó a cabo el remate de toda la estructura de la industria azucarera y puso punto final a la principal etapa de un pueblo que se ilusionó con la dulzura de lo que producía su suelo, y que prometía aportar un enorme desarrollo a la región.Con respecto a la hacienda Berástegui, al iniciarse la década de 1950, los Burgos vendieron lo que quedaba de las tierras de la hacienda: una parte "La lechería" fue adquirida por el General Gustavo Rojas Pinilla en 1953 la cual bautizó como "San Antonio". Otra parte sería adquirida, posteriormente, por el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (Incora) con el fin de realizar un proyecto de parcelacionesculminado lo que en otros tiempos era la hacienda más importante del Bolívar Grande.
Erección Berástegui es incluido como centro poblado del municipio de Ciénaga de Oro el 18 de junio de 1952 por el doctor Remberto Burgos Puche, en la creación del departamento de Córdoba y el municipio de Ciénaga de Oro.
Geografía
Relieve Berástegui se encuentra emplazado en la llanura formada por el valle del río Sinú, la cual se extiende a una distancia aproximada de 16 km en su margen derecha, con una altitud media de Es por esta razón que Berástegui se encuentra ubicado en la subregión del Medio Sinú, por las características del terreno, a pesar de que gran parte del municipio de Ciénaga de Oro se encuentra clasificado en la subregión de las sabanas.
Dentro del territorio comprendido es notable destacar que presenta un sistema de elevación independiente conocido como cerro Malagana cuya altura máxima es de ; y que comprende una longitud aproximada de 2,9 km de largo y 540 m de ancho; teniendo así un área aproximada de 1,684.224 m². Este cerro es característico por poseer abundante vegetación nativa de la zona.
Hidrografía