Las Fallas de Gandía son una festividad tradicional que se celebra anualmente en la ciudad de Gandía, en la Comunidad Valenciana, España. Esta celebración tiene lugar del 15 al 19 de marzo y, estando profundamente arraigada a la tradición valenciana combina arte, creatividad y sátira y da voz a los sentimientos de la localidad. Caracterizadas por las ofrendas florales, la música y acompañadas del fuego, las fallas se convierten en una experiencia intergeneracional que favorece la cohesión comunitaria de la localidad. Además, fueron declaradas Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2023, destacando por arraigo popular y por su evolución a lo largo del tiempo.

Historia La tradición fallera en Gandía se remonta al , influenciada por las celebraciones en Valencia. En ese entonces la ciudad contaba con apenas 7000 habitantes, por lo que nació una nueva necesidad de expansión. Así fue como en 1876, según J.J. Coll, en una crónica del diario de “Las Provincias” aparece documentada la primera falla, basada en la sátira moral y cuyo emplazamiento tuvo lugar en la Plaza Mayor de la ciudad. Las fallas ya eran usadas por los gandienses antes de ese año a modo de hoguera, pero el elemento que marcó la diferencia fue la inclusión de un ninot crítico y satírico por parte de las clases populares que aludía a la capital. Aunque existe la posibilidad de que se hubiesen plantado otros monumentos previamente, no hay registro oficial que lo pruebe.

El origen de esta festividad tiene como motivo reivindicar a través del humor las desigualdades que mantenían las localidades respecto a la capital. Esto despertó el recelo de la burguesía de la época, puesto que sus privilegios estaban siendo cuestionados por las protestas de las clases populares.

La repercusión que las fallas estaban teniendo en la capital fue advertida, pues las fiestas oficiales no tenían tanta repercusión, y el pueblo prefería sus fiestas de barrio vecinales.

Entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX hay constancia de la existencia de otros monumentos. Se destaca uno realizado en 1885 con motivo de la inauguración del puente sobre el Río Serpis que unía el ferrocarril Carcaixent-Gandía-Denia y que exaltaba el progreso de forma patriótica. Por su parte, los artistas Josep Martínez y Francesc Sambotet, instalaron una tienda de carpintería religiosa, conocida como “Los Doradores”, y se encargaron de promover la costumbre de plantar una falla el día de San José. Así fue como en 1904 plantaron una falla para exigir mejoras en el funcionamiento del alumbrado público y el agua potable, que finalmente fue reprimida por lo cargos relevantes de la ciudad.

Sin embargo, no es hasta 1927 cuando las celebraciones comenzaron a organizarse de manera más estructurada. Tras alertar la popularidad alcanzada por las fallas en la capital, se tomó la decisión de institucionalizarlas para convertir a Gandía en un mayor atractivo turístico. A raíz de ese acuerdo se construyen monumentos todos los años, algunos con más o menos repercusión.

El año 1936 fue esencial para la fiesta fallera de la localidad. Esto se debió a la creación de nuevas comisiones y la tendencia participativa de la comunidad en los diferentes actos populares. Sin embargo, todo eso fue vulnerado por la guerra civil española, que debilitó el optimismo del pueblo y la organización de las comisiones. Esto derivó en una dependencia total hacia el Ayuntamiento.

Desde ese momento, la festividad ha crecido en popularidad y participación, convirtiéndose en uno de los eventos más importantes de la ciudad. Caracterizada por su música singular y su laboriosa indumentaria, las bandas y los “dolçaines” enriquecen a la ciudad mediante melodías tradicionales que acompañan a cada acto de la celebración. A esto se suman los trajes falleros laboriosamente bordados y las peinetas y mantillas que se siguen transmitiendo de generación en generación y que aportan un matiz único a la localidad y sus tradiciones.

Organización En 1929 se formaron cinco comisiones. Por el contrario, en 1933 solo se plantó una falla. Para solucionar el estancamiento que la celebración estaba sufriendo, entre 1934 y 1935 se constituyó el Comité Fallero, ya que anteriormente las comisiones falleras desarrollaban su actividad de forma independiente sin ninguna coordinación entre las mismas, lo que provocó una necesidad de planificación conjunta para alcanzar unos objetivos comunes.

Debido a los retrocesos que ocasionó la guerra civil, se creó la Junta Local Fallera, que hasta día de hoy se encarga de gestionar la fiesta de forma independiente gracias al apoyo que recibió por parte del Ayuntamiento.

Las comisiones fueron en aumento progresivamente. En 1947 se contaba con 8 comisiones. Actualmente, este municipio cuenta con 23 comisiones falleras que representan distintos barrios de la ciudad, cada una encargada de la creación y gestión de su propio monumento fallero y coordinadas por la Junta Local Fallera de Gandía. Estas comisiones eligen a su reina o fallera mayor y reina infantil o fallera mayor infantil, además participan en la elección de las falleras mayores de la ciudad. También participan activamente en la organización de diversos eventos durante la semana fallera y en la preservación de las tradiciones.

Debido a diversos desacuerdos que tuvieron lugar en nuevos actos, premios, reinas y denominaciones falleras, la Junta Fallera de Gandía se separó de la Junta Central Fallera de Valencia entre 1976 y 1977.

Hoy por hoy en cada casal se organiza el calendario fallero junto con todas las actividades que lo conforman. La toma de decisiones en las distintas comisiones se toma de forma democrática, incitando a la participación comunitaria y la convivencia entre generaciones. Contribuyen a la causa personas de todas las edades, teniendo asignadas diferentes funciones en base su rango de edad. Toman protagonismo las falleras mayores, los artistas, músicos o los cocineros voluntarios. Su rasgo dinamizador radica en la transformación que experimenta la festividad junto con la progreso de la sociedad, es decir, no son estructuras rígidas y permanentes en el tiempo.

Eventos y tradiciones Las festividades comienzan oficialmente el 15 de marzo con la “Plantà”, momento en el que se instalan los monumentos falleros en las calles. Durante los siguientes días se celebran diversos actos.

Actos principales

Plantà: El 15 de marzo, las comisiones falleras instalan los monumentos en las calles Mascletà: Espectáculo pirotécnico diurno caracterizado por su intensidad sonora. Bautizo: El 16 de marzo, pasacalles y entrega de premios de las fallas de Gandía en la plaza del Ayuntamiento Nit del foc: El 17 de marzo, se realiza un espectáculo de fuegos artificiales en el parque Ausiàs March. Ofrenda: El 18 de marzo, los falleros ofrecen a la Mare de Déu dels Desamparats en un desfile emotivo hacia la colegiata de Santa María. Por otra parte, las comisiones del distrito marítimo realizan también una ofrenda a la Mare de Déu Blanqueta, patrona de los pescadores. Procesión de San José: El 19 de marzo, se celebra una procesión en honor al patrón de los carpinteros donde los falleros en silencio portan cirios. La  Cremà: La noche del 19 de marzo, se queman los monumentos falleros, simbolizando la renovación y el fin de las festividades.

Premios y Reconocimientos Cada año, se otorgan premios a las mejores fallas en distintas categorías. Según el vicepresidente segundo de la Federación de Falles de Gandía, Josep Valls, la Falla Plaça Prado es la ganadora en términos de cantidad de banderines que ha conseguido hasta la actualidad, siendo su número 513. Se ha llevado más de 5000 premios que se han repartido durante los últimos 80 años. Además, también resaltan la Falla Corea, con 424; y la falla Màrtirs, con 347 banderines. En 2025, la Falla Vilanova ganó por octavo año consecutivo el primer premio de la sección Especial, en ambas categorías.

Las Fallas de Gandía han recibido varios reconocimientos por su valor cultural:

Bien de Interés Cultural (2015): Reconocimiento otorgado por su relevancia patrimonial. Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO (2016): Junto con otras localidades valencianas, por su importancia cultural y social. Fiestas de Interés Turístico Nacional (2023): Distinción que resalta su atractivo turístico y cultural a nivel nacional.

Infraestructuras y Recursos El Museu Faller de Gandía, fue inaugurado en 2008, es un centro que ofrece una experiencia interactiva y didáctica sobre la historia, la cultura y la tradición fallera. Asimismo es la sede de la Federación de Falles de Gandia.

El museo se divide en varias secciones o escenas que hablan sobre la tradición fallera desde sus diversas perspectivas. Entre los elementos que se pueden encontrar destacan trajes y aderezos del siglo XVIII y XIX y una exposición acerca del montaje de un monumento fallero, desde el boceto de su maqueta oficial hasta el resultado del “ninot” definitivo. El museo se sitúa en un edificio que además cuenta con cafeterías, tres salones, vestíbulos, los despachos administrativos de la Federación de Fallas y los despachos del Centro de Documentación y gerencia. De forma adicional, dispone de aparcamiento al servicio de colectivos, asociaciones culturales y organismos que se pueden alquilar para la realización de actividades.

Desde 1974, se publica el libro oficial “Foc i Flama”, que recoge información sobre las comisiones y los monumentos falleros, siendo declarado Libro de Interés Turístico en 2019. El libro ha permitido recopilar las críticas y la sátira de los monumentos falleros hasta día de hoy.

En 2024, bajo la candidatura Moviment Faller, liderada por Francisco Martínez, se habilitó un pabellón gallero en la plaza Tirant para facilitar la participación de comisiones ubicadas lejos del centro como alternativa en caso de inclemencias meteorológicas. La instalación de la carpa también tiene como finalidad promocionar la fiesta fallera entre los más jóvenes o los turistas que vengan a experimentar de primera mano la festividad. Para ello se realizan talleres y actividades que refuerzan la tradición. De igual modo, la instalación servirá como una ampliación para aquellos actos que no tengan cabida por espacio en el Museu Faller, como puede ser el Ball de Gala.

Importancia Cultural Las Fallas de Gandía no solo son una manifestación festiva, sino también una expresión de identidad cultural de la ciudad. La combinación entre el arte efímero, participación comunitaria y tradición hace de esta celebración un elemento distintivo del patrimonio.

Asimismo, las fallas constituyen un proceso continuo de transmisión cultural, puesto que desde los colegios y los casales se les enseña a los infantes el valor de la fiesta, sus símbolos, ritmos y sus significados. La transmisión de la festividad entre generaciones permite, a su misma vez, que la misma prospere y evolucione.

Además destacan por su carácter solidario colaborando con diversas entidades benéficas y promoviendo valores como la inclusión y el respeto al medio ambiente.