La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Cádiz, denominada también Sociedad Económica Gaditana, fue una corporación reformista española instalada en Cádiz el 19 de marzo de 1814. Heredera del programa de las Sociedades económicas de amigos del país, reunió a comerciantes, militares, clérigos, médicos, juristas y técnicos con el propósito de promover la agricultura, la industria, el comercio, la navegación, la educación y la beneficencia en la ciudad y su provincia.
La institución comenzó a organizarse durante el último año de la Guerra de la Independencia y desarrolló su actividad a lo largo de todo el siglo XIX. Entre sus realizaciones figuraron la introducción de la enseñanza mutua en Cádiz, la gestión de escuelas gratuitas, la experimentación con el cultivo del nopal y la cochinilla, informes y campañas sobre la economía provincial, exposiciones industriales y la creación en 1827 de la Junta de Damas de Cádiz, dedicada a la educación femenina y la asistencia a los expósitos. Su primera etapa concluyó con la disolución de 1905; reconstituida en 1910, la entidad está documentada hasta 1932, probable fecha de su desaparición definitiva.
Antecedentes y fundación
En Cádiz hubo tres intentos fallidos de constituir una sociedad económica, en 1774, 1778 y 1784. En el segundo de ellos, Gaspar Melchor de Jovellanos planteó a la Sociedad Económica de Sevilla promover una filial gaditana que favoreciese el comercio con América. El Consejo de Castilla aprobó además, el 23 de febrero de 1780, una junta de la ciudad agregada a la Sociedad Económica de Soria. El proyecto de 1784, articulado en las Memorias para el establecimiento de una Sociedad Gaditana de Gaspar Rafael Procurante, fue el más desarrollado y llegó a producir estatutos, pero tampoco se consolidó.
El Decreto CCLXI de las Cortes de Cádiz, de 8 de junio de 1813, dispuso con carácter general reactivar las sociedades económicas existentes y establecer otras en las capitales de provincia y pueblos principales que careciesen de ellas. En ese marco, un grupo de vecinos gaditanos comenzó a reunirse a comienzos de agosto para preparar proyectos de reactivación del comercio, promoción de las artes, difusión de la cultura y fomento económico. El 26 de enero de 1814 el Ayuntamiento nombró una comisión organizadora; esta presentó el 12 de marzo una relación de cuarenta y cinco vecinos y el día 19 se celebró la sesión de instalación. Los estatutos fueron aprobados por la asamblea el 3 de octubre de 1816 y refrendados mediante real orden de 24 de febrero de 1817.
miniatura|izquierda|upright=0.78|alt=Retrato de Juan Nicolás Böhl de Faber|Juan Nicolás Böhl de Faber, comerciante y escritor, formó parte del grupo fundador.
Entre los fundadores se encontraban el capitán de caballería Tomás de Sisto; Carlos Francisco Ameller, director del Real Colegio de Cirugía de Cádiz; los comerciantes Nicolás Böhl de Faber y Santiago Terry; el magistral Antonio Cabrera, el canónigo Antonio Manuel Trianes y el religioso fray Juan de Cádiz.
Organización
La Sociedad se gobernaba mediante una junta particular, encabezada por un director y asistida por secretario, tesorero y otros cargos electivos. Sus socios procedían principalmente de las élites mercantiles y profesionales gaditanas. Los estatutos iniciales establecieron tres clases —Agricultura, Artes y Comercio—; la de Educación celebró su primera junta el 12 de mayo de 1817 y quedó incorporada como cuarta sección. Cada integrante se adscribía al área más próxima a sus conocimientos o intereses.
A los dieciséis integrantes iniciales de 1814 se sumaron veintiocho socios en 1817, trece en 1818, cuatro en 1819, uno en 1820 y cuatro en 1821, hasta totalizar sesenta y seis miembros en la primera etapa de expansión. Más del 28 % pertenecía al comercio; los militares representaban el 14 %, los docentes —en su mayoría vinculados al Real Colegio de Medicina y Cirugía— más del 11 %, los eclesiásticos el 9,5 % y la nobleza titulada el 3,1 %.
La corporación formuló su programa en términos de «felicidad pública»: protección de la agricultura, el comercio, la industria y las artes, socorro público, recompensa del trabajo y promoción de los talentos útiles. Aunque dependía de recursos limitados y solicitó reiteradamente apoyo de las autoridades, actuó también como órgano consultivo y como espacio de asociación de las élites liberales de la provincia.
En 1827 se añadió una quinta clase, la Junta de Damas, que asumió funciones educativas y benéficas. Esta sección femenina mantuvo una organización propia bajo la presidencia de Josefa Fernández de Rábago y O’Ryan.
Fomento económico y científico
Agricultura y cochinilla
La clase de Agricultura fue una de las secciones más activas pese a la reducida extensión del término municipal de Cádiz. La Sociedad asesoró a las autoridades provinciales sobre la supresión de los pósitos, la repoblación de pinares y la cría caballar, y promovió la aclimatación de especies vegetales procedentes de otros territorios.
miniatura|derecha|page=1|alt=Portada de una instrucción sobre el cultivo del nopal y la cría de cochinilla|Publicación de la Sociedad sobre el cultivo del nopal y la cría de la cochinilla.
Su experiencia agronómica más destacada fue la aclimatación de nopales o tunas de Nueva España para criar cochinilla, utilizada como colorante textil. A finales de marzo de 1820, Pedro José Carazo remitió desde Santa Cruz a Ildefonso Ruiz del Río siete variedades de nopal con grana viva. Aunque las colonias mantenidas por la Sociedad se perdieron en 1823, pudieron recuperarse a partir de ejemplares distribuidos previamente en otros criaderos.
En 1825 la corporación publicó una instrucción práctica, traducida al inglés en Malta en 1827 y adaptada posteriormente al portugués en 1837. Entre 1820 y 1834 efectuó noventa y dos remisiones de grana a catorce localidades de la provincia de Cádiz; el 1 de noviembre de 1836 declaró consolidada la aclimatación y abandonó su crianza directa.
Comercio, industria y servicios públicos
Desde sus primeras sesiones, la clase de Comercio elevó informes sobre la crisis del tráfico gaditano y propuso medidas para reactivarlo. En 1826 la Sociedad encabezó la petición de una fábrica de cigarros para Cádiz, establecimiento que comenzó a funcionar en 1829. También defendió la conversión de la ciudad en puerto franco, franquicia concedida en 1829 y retirada en 1832.
El 10 de noviembre de 1817 la clase de Industria y Artes realizó un ensayo de alumbrado con gas obtenido de la destilación del carbón, que repitió ante las autoridades el día 26. Antonio Banetti construyó los aparatos y Tomás de Sisto redactó el informe remitido a otras sociedades. La Sociedad creó además una beneficencia domiciliaria y una Junta Filantrópica de Cárcel, que instaló un taller en la prisión pública.
En 1845 organizó una exposición de las industrias establecidas en Cádiz. En 1879 celebró una Exposición Regional agrícola, industrial, artística y marítima que amplió su alcance al ámbito nacional e internacional. Su actividad consultiva abarcó asuntos muy diversos: en 1877, por ejemplo, realizó gestiones para pedir la abolición de las corridas de toros.
Labor educativa
La educación fue una prioridad desde la instalación de la Sociedad. Durante sus primeros años estudió la crianza de los niños expósitos y trató, sin éxito, de asumir la dirección de la casa gaditana que los acogía. En 1818 administró temporalmente la escuela gratuita de la Compañía de Jesús y, a finales de ese mismo año, existían en la ciudad cuatro centros gratuitos: aquella escuela, la Casa de la Misericordia, una escuela de niñas del callejón de la Cerería y la escuela mutua promovida por la Económica.
Enseñanza mutua
La principal experiencia inicial fue una escuela gratuita de enseñanza mutua o monitorial, sistema desarrollado por Andrew Bell y Joseph Lancaster en el que los alumnos más avanzados colaboraban con el maestro. Abrió el 18 de julio de 1818 en la calle de la Rosa, en la antigua Casa de la Moneda, con treinta y nueve alumnos; en la apertura oficial del 3 de octubre asistían ciento ocho. Madrid y Cádiz fueron pioneras en la implantación del método en España: la escuela madrileña abrió el 9 de enero de 1818, varios meses antes que la gaditana.
El currículo comprendía lectura, escritura, doctrina religiosa y cálculo. Los alumnos se distribuían por niveles y aprendían primero a trazar letras sobre arena, después a escribir en pizarra y finalmente sobre papel. La asistencia estuvo condicionada por la pobreza familiar y por el trabajo infantil; la Sociedad premió la aplicación y la asistencia con ropa y calzado.
En agosto de 1819 abrió además una escuela de pago en el callejón del Tinte, cuyos ingresos debían contribuir al sostenimiento de la gratuita. El descenso de la matrícula llevó a integrar en 1821 la escuela de pago en la gratuita, que continuó con ayuda municipal. Tras exigir los franciscanos el desalojo de su local en 1826, la Sociedad trasladó la enseñanza a la Casa de la Camorra, donde reabrió el 1 de enero de 1827.
Enseñanzas técnicas
Durante el siglo XIX la Sociedad promovió o sostuvo enseñanzas vinculadas a la formación profesional y a las «artes útiles». Entre las materias documentadas figuran dibujo lineal, geometría industrial, mecánica, química aplicada a las artes, geografía, cosmografía, comercio, filosofía ecléctica y gramática industrial. La disponibilidad de recursos hizo que estas cátedras funcionaran de manera intermitente.
Junta de Damas
La participación femenina tuvo un precedente inmediato en la Sociedad Patriótica de Señoras de Fernando VII, creada en Cádiz en 1811. La Económica intentó constituir una sección de mujeres en 1817: Josefa Fernández de Rábago y su madre, Mariana O’Rian Perry, estuvieron entre las damas electoras, pero el proyecto no llegó entonces a consolidarse.
La constitución efectiva se produjo el 8 de marzo de 1827. La quinta clase quedó presidida por Josefa Fernández de Rábago; María Ignacia Valiente de Zaldo fue secretaria y Margarita Gómez de Urcullu, vicesecretaria. Su primera obra fue una escuela gratuita de niñas pobres, inaugurada el 1 de junio de 1827 en la Casa de la Camorra con sesenta alumnas. El aumento de solicitudes motivó su traslado a la calle del Beaterio, donde funcionaba un año después. La enseñanza combinó religión, lectura, escritura, aritmética y labores de costura.
Una real orden de 12 de febrero de 1829 incorporó a las damas a la Junta Protectora de la Inclusa; el 16 de marzo asumieron tareas de asistencia en la Casa de Expósitos de Cádiz. Entre 1838 y 1843, la escuela mantuvo una media anual de 116 alumnas; en 1841 llegó a registrar trescientas. En 1842 pasó a ser la primera escuela pública municipal de la ciudad, aunque continuó bajo la vigilancia de las damas.
La Ley General de Beneficencia de 1849 reorganizó la asistencia pública y alteró la relación de las damas con la Económica y las autoridades. En 1852 constituyeron la Sociedad Protectora y Conservadora de Maternidad y Expósitos de la provincia de Cádiz, cuyo reglamento de 1858 la declaró independiente. La Económica intentó conservarla como sección en sus estatutos de 1860 y su reglamento de 1861. Una real orden de 24 de enero de 1863 aceptó que Isabel II asumiera la presidencia; bajo la denominación de Real Junta de Damas de Cádiz y su provincia, la entidad se separó definitivamente de la Sociedad Económica.
Últimas décadas, disolución y reconstitución
La actividad de la Sociedad se prolongó hasta comienzos del siglo XX, aunque con recursos y visibilidad variables. A finales del siglo XIX estudió la posibilidad de promover la educación católica de los trabajadores, iniciativa que no llegó a consolidarse. Entre 1890 y 1896 su actividad fue ya escasa; Cayetano del Toro la presidió desde 1892 hasta el término de su primera etapa. Su serie documental de esta fase alcanza hasta 1904.