Los ecosistemas emergentes o novedosos son nichos del Antropoceno construidos, modificados o diseñados por el ser humano, que incluyen zonas urbanas, suburbanas y rurales. Existen en lugares cuya estructura y función han sido alteradas por la acción humana y carecen de análogos naturales debido a las alteraciones humanas en los sistemas climáticos globales, las especies invasoras, la extinción masiva global y la disrupción del ciclo global del nitrógeno. Es por ello que plantean diversos dilemas para los biólogos de la conservación terrestre y marino.

Entre los ecosistemas emergentes insulares famosos se incluyen la Isla Ascensión y Oahu.

A escala local, algunos ejemplos de lugares donde se está desarrollando la investigación sobre la ecología de estos ecosistemas son:

Comunidades vegetales en edificios antiguos. Crecimientos a lo largo de los muros de piedra delimitadores en antiguos paisajes agrícolas. Entornos naturales resultado de la restauración ecológica de ecosistemas previamente dañados.

Características La principal característica definitoria de los ecosistemas emergentes es su "práctica irrecuperabilidad" porque muchas especies nativas se han extinguido o el paisaje original ha cambiado mucho, junto con la naturalización de especies no nativas en un todo integrado y autosuficiente que es poco probable que vuelva a un "estado natural" anterior.

Son biomas antropogénicos, también llamados antropomas, e incluyen tecnoecosistemas que interactúan con los ecosistemas naturales que sustentan la vida de forma competitiva y parasitaria. El término tecnoecosistema se atribuye a una publicación de 1982 de Zev Naveh; sin embargo, aparece impreso por primera vez en un informe técnico de 1976 y también puede encontrarse en un capítulo de un libro.

El concepto de tecnoecosistema desarrollado por los ecólogos Howard T. Odum y Zev Naveh los caracteriza como economías de mercado basadas en el dinero y tecnología avanzada (o tecnodiversidad), que interfieren con los sistemas naturales, compiten con ellos, y dejan una gran huella ecológica, en concreto:

Poseen requerimientos energéticos mucho mayores que los ecosistemas naturales. Presentan un consumo excesivo de agua. Liberan al entorno sustancias químicas tóxicas y eutrofizantes.

Algunos ecólogos también consideran la extensa red global de sistemas viales como un tipo de tecnoecosistema.

Impacto ambiental Se han identificado veintiún tipos diferentes de biomas antropogénicos, que se clasifican en los siguientes grupos: asentamientos densos, aldeas, tierras de cultivo, pastizales, bosques y tierras silvestres. Estos antropomas crean a nuestro alrededor lo que se ha denominado como tecnosfera, caracterizada por la tecnodiversidad, o diversidad de tecnologías y artefactos tecnológicos, que extienden su influencia a la biosfera.

Dentro de la tecnosfera, la especie humana (una especie entre miles de millones) se apropia del 23,8 % de la producción primaria neta global. Se ha sugerido que el peso de la tecnosfera terrestre es de 30 billones de toneladas, una masa superior a 50 kilos por cada metro cuadrado de la superficie del planeta. Su impacto ambiental es tal que ha dado lugar a un nuevo grupo de suelos, denominado tecnosol, en la Base de Referencia Mundial para el Recurso Suelo. Referencias

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