La esclavitud en la América británica fue una institución establecida y sostenida por el Imperio británico a través de su estructura colonial, con puertos como Bristol, Liverpool y Londres como centros principales de la trata transatlántica. Se desarrolló en territorios que abarcaban desde el norte de América del Sur, a través de las Indias Occidentales, hasta el continente norteamericano. Numerosas colonias practicaron la esclavitud, desde la Guayana Británica y Barbados en el sur, pasando por Jamaica, hasta las Trece Colonias y las colonias que conformarían el actual Canadá en el norte. La esclavitud en todas las posesiones coloniales británicas de América fue abolida en 1833 mediante la Ley de abolición de la esclavitud de 1833.

Según los Archivos Nacionales del Reino Unido, la esclavitud se practicó como trabajo no libre en el Caribe británico y en las colonias norteamericanas desde el siglo hasta el siglo . Se considera que el primer traficante de esclavos inglés fue John Hawkins, quien realizó expediciones a principios de la década de 1560, mientras que la primera colonia en tratar a personas esclavizadas como propiedad personal fue Bermudas.

De acuerdo con la base de datos Voyages: The Trans-Atlantic Slave Trade Database, el Imperio británico fue el segundo país más involucrado en la trata transatlántica, solo superado por el Imperio portugués. Se estima que alrededor de 3,2 millones de personas fueron transportadas a través del Atlántico en buques británicos. Según la BBC, la transformación de Gran Bretaña —de ser una de las principales naciones esclavistas del siglo a liderar una campaña para abolir la esclavitud— ha sido descrita como una de las grandes paradojas de la historia moderna. Orígenes y primeros comerciantes

La participación inglesa en la trata de esclavos comenzó con los viajes de John Hawkins en la década de 1560. Hawkins fue el primer comerciante inglés en obtener beneficios del comercio triangular: intercambiaba mercancías inglesas por personas esclavizadas en África occidental, las vendía en las colonias españolas del Caribe y regresaba a Inglaterra con productos americanos. Sus expediciones contaron con el respaldo financiero de la reina Isabel I, quien incluso le cedió buques de la Marina Real para sus viajes.

Las primeras colonias británicas en América, varias de las cuales fueron capturadas durante la expedición del Western Design entre 1654 y 1660, proporcionaron diversas materias primas como tabaco y algodón. Sin embargo, durante muchas décadas, el principal producto de exportación fue el azúcar, siendo Jamaica la mayor colonia productora de azúcar de Gran Bretaña.

La Royal African Company

A medida que aumentó la demanda de mano de obra esclava para la producción de azúcar en las islas del Caribe, un grupo de presión conocido como el West India Interest promovió la expansión de la esclavitud y defendió su continuidad en el Parlamento. Durante este período, según la Encyclopædia Britannica, se creó la Royal African Company, que mantuvo el monopolio sobre la trata de esclavos británica. La Compañía, fundada en 1672 bajo patrocinio real, transportó, según el historiador Kenneth Morgan, más personas esclavizadas a las Américas que cualquier otra empresa de su época.

Las colonias del Caribe

El historiador Eric Williams, en su obra Capitalism and Slavery (1944), analizó el papel del azúcar y la esclavitud en la economía del Caribe. Las plantaciones en estas colonias producían materias primas, los comerciantes traían productos de África como oro y marfil, y el comercio devolvía mercancías a Europa dentro del esquema del comercio triangular.

Según las Naciones Unidas, la esclavitud patrimonial (en inglés: chattel slavery, en la que las personas esclavizadas eran tratadas legalmente como propiedad del amo) alcanzó su forma «más extrema» con la promulgación de los Códigos Negros, que fueron introducidos inicialmente en Barbados y se extendieron rápidamente a otras colonias de las Américas. Estos códigos definían a las personas esclavizadas como propiedad personal del amo, privándolas de todo derecho legal.

El University College London, a través de su Centro para el Estudio de los Legados de la Esclavitud Británica, ha documentado la ubicación de plantaciones en las colonias de Granada, Jamaica y Barbados.

Las colonias de Norteamérica continental

La esclavitud también se extendió a las colonias continentales, desde Virginia hasta las posesiones más septentrionales. Según el historiador Robin Winks, tras la Revolución estadounidense, los propietarios de esclavos «lealistas» que fueron maltratados por los «patriotas» estadounidenses conservaron la propiedad de sus esclavos cuando se trasladaron al Canadá británico, donde la esclavitud siguió siendo legal hasta 1833.

La esclavitud estuvo igualmente presente en la Guayana, aunque principalmente bajo dominio neerlandés. Cuando Gran Bretaña estableció Guyana como colonia británica en 1815, la esclavitud continuó como antes. En su apogeo, Guyana se convirtió en una de las colonias azucareras más productivas del Imperio británico.

El Asiento y la Guerra de la Oreja de Jenkins

El elevado volumen de la trata británica se explica en parte por el Tratado de Utrecht de 1713, mediante el cual Gran Bretaña obtuvo el Asiento de negros, un monopolio sobre el comercio de esclavos destinados a las plantaciones de la América española. Este monopolio sobre la trata generó tensiones entre España y Gran Bretaña en relación con los términos del contrato y las tarifas por el transporte de esclavos, lo que finalmente desembocó en la Guerra de la Oreja de Jenkins. El Asiento y el conflicto subsiguiente tuvieron un impacto significativo en la esclavitud en la América británica.

Resistencia y condiciones de vida

Las personas esclavizadas en las colonias británicas se enfrentaron a condiciones de trabajo extremas, castigos corporales severos y altas tasas de mortalidad, especialmente en las plantaciones de azúcar del Caribe. La esperanza de vida en las plantaciones era significativamente inferior a la de los colonos europeos.

A lo largo de los siglos y , las personas esclavizadas resistieron su cautiverio de diversas formas: huidas individuales y colectivas (cimarronaje), sabotaje en las plantaciones, mantenimiento de prácticas culturales africanas y rebeliones armadas. Entre las insurrecciones más significativas se encuentra la rebelión de Demerara de 1823, en la que aproximadamente 10.000 personas esclavizadas se levantaron en la colonia de la Guayana Británica exigiendo su libertad. La represión colonial fue severa: cientos de rebeldes fueron ejecutados.

Estos actos de resistencia, junto con la presión del movimiento abolicionista en Gran Bretaña, contribuyeron a la creciente presión política que condujo a la abolición.

Marco legal

Los Códigos Negros

Los Códigos Negros establecieron el marco jurídico de la esclavitud en las colonias británicas. El primero y más influyente fue el Código de esclavos de Barbados de 1661, que sirvió de modelo para la legislación esclavista en Jamaica, Carolina del Sur y otras colonias. Estos códigos clasificaban a las personas esclavizadas como propiedad personal del amo, negándoles personalidad jurídica y autorizando castigos severos.

Somerset contra Stewart

En el momento en que se resolvió el caso Somerset contra Stewart en 1772, existían cerca de 30 colonias dedicadas a la esclavización de personas africanas. Si bien la sentencia del juez Lord Mansfield eliminó la base legal de la esclavitud en Inglaterra, «el menoscabo del estatus legal de la esclavitud en el ámbito de Inglaterra no se extendió a las colonias».

Abolición

La abolición de la esclavitud en el Imperio británico se desarrolló en dos etapas. Primero, el Acta del Comercio de Esclavos (1807), impulsada por William Wilberforce y el movimiento abolicionista, prohibió la trata de esclavos en todo el Imperio. Posteriormente, la Ley de abolición de la esclavitud de 1833 abolió la institución misma de la esclavitud en todas las colonias británicas, aunque estableció un período transitorio de «aprendizaje» mediante el cual las personas liberadas debían seguir trabajando para sus antiguos amos durante un tiempo determinado. El gobierno británico reservó 20 millones de libras esterlinas para compensar a los propietarios de esclavos, sin ofrecer reparación alguna a las personas que habían sido esclavizadas. Los historiadores han debatido las motivaciones de la abolición: el historiador Eric Williams argumentó en Capitalism and Slavery que los intereses económicos fueron el factor determinante, mientras que otros historiadores, como Seymour Drescher, han enfatizado el papel de la movilización moral y humanitaria del movimiento abolicionista.

Véase también Abolicionismo América británica Comercio atlántico de esclavos Comercio trasatlántico de esclavos por Gran Bretaña Esclavitud en América Esclavitud en el Caribe británico y francés Esclavitud en los Estados Unidos Esclavitud hereditaria en América

Referencias

Bibliografía

Categoría:Historia del colonialismo europeo Categoría:Historia del colonialismo Categoría:Comercio de esclavos Categoría:Esclavitud en América Categoría:Imperio británico