El periodismo en Chile posee una historia que comprende el desarrollo de la prensa escrita, la radio, la televisión y los medios digitales en el país, desde los años de la Independencia hasta el presente. Su evolución ha estado estrechamente vinculada a la formación del Estado republicano, a los conflictos políticos del siglo XIX, a la modernización de la esfera pública, a la profesionalización universitaria del oficio en el siglo XX, a la censura y resistencia durante la dictadura militar, y a la transformación del ecosistema informativo en la era digital.
Historia Orígenes republicanos e independencia chilena thumb|200px|Primera edición de la Aurora de Chile (13 de febrero de 1812.). Los orígenes del periodismo chileno se remontan a la llegada de la imprenta al país en 1811 y a la fundación de La Aurora de Chile, cuyo primer número apareció el 13 de febrero de 1812. Dirigido por Camilo Henríquez, este periódico fue el primero del territorio y tuvo un rol en la difusión de ideas independentistas y republicanas. En este período, la prensa no constituyó aún una profesión autónoma, sino una herramienta de intervención política, formación cívica y propaganda ilustrada.
Tras la desaparición de La Aurora de Chile, la labor periodística de Henríquez continuó en El Monitor Araucano, publicación que prolongó la función de la prensa como vehículo de legitimación del nuevo orden político.
Otros periódicos y publicaciones de la época son El Sol de Chile (3 de julio de 1818 a 12 de febrero de 1819), El Semanario Republicano (7 de agosto a 23 de octubre de 1813), Viva el Rey: Gazeta del Gobierno de Chile (17 de noviembre de 1814 a 2 de noviembre de 1815), El Duende de Santiago (22 de junio al 14 de diciembre de 1818) y El Argos de Chile (28 de mayo a 5 de noviembre de 1818).
Prensa doctrinaria y lucha política en el siglo XIX thumb|200px|Rosario Orrego, considerada la primera periodista mujer de Chile. Durante gran parte del siglo XIX, la prensa chilena tuvo un marcado carácter doctrinario. Los periódicos actuaban como tribunas de discusión entre conservadores, liberales y otros grupos de poder, por lo que informar coexistía con una intensa función de propaganda y persuasión. En este contexto, publicaciones como El Mercurio de Valparaíso, fundado en 1827, y El Ferrocarril, aparecido en 1855, ocuparon un lugar central en la formación de la opinión pública y en la articulación de los debates políticos de la época.
Entre las figuras intelectuales y periodísticas más relevantes de este período destacaron José Victorino Lastarria y Domingo Faustino Sarmiento, ambos vinculados a El Mercurio de Valparaíso, así como otros escritores y publicistas que utilizaron la prensa como plataforma de intervención política. En esta fase, el periodismo fue ante todo un espacio de combate ideológico y de construcción de lenguajes políticos, más que una práctica orientada a la neutralidad informativa.
Otros periodistas destacados de la época son Benjamín Vicuña Mackenna (1831-1886), Vicente Pérez Rosales (1807-1886), Augusto Orrego Luco (1848-1933), Daniel Riquelme Venegas (1857-1912), Lucrecia Undurraga Solar (1841-1901), Rosario Orrego (1831-1879) y Justo Abel Rosales (1855-1896).
Otros periódicos de la época fueron El Progreso (1842-1853), El Independiente (1864-1890), El Estandarte Católico (1874-1891) y La Discusión de Chillán (1870-presente).
Modernización de la prensa y surgimiento de la prensa de masas thumb|200px|Portada de la revista Zig-zag de 1906. Hacia fines del y comienzos del , el periodismo chileno experimentó un proceso de modernización asociado a la expansión urbana, el crecimiento del mercado lector y el desarrollo de empresas periodísticas más complejas. En este contexto, la prensa comenzó a desplazar gradualmente su carácter puramente doctrinario para incorporar criterios de mayor diversidad temática, regularidad informativa, avisaje comercial y circulación ampliada.
El Ferrocarril fue uno de los diarios que mejor expresó este tránsito, tanto por su vocación modernizadora como por el uso de mecanismos de financiamiento y distribución que le dieron mayor autonomía económica. Al mismo tiempo, revistas ilustradas como Zig-Zag contribuyeron a renovar los formatos y a ampliar la dimensión visual, cultural y de entretenimiento del periodismo nacional. Este período marcó la transición hacia una prensa de masas, capaz de mediar entre política, sociedad y consumo cultural.
En este periodo también surgieron múltiples medios de comunicación que continúan en circulación en Chile, como son El Mercurio de Santiago, Las Últimas Noticias, El Diario Ilustrado, y La Nación (1917), junto a revistas influyentes como Sucesos, El Peneca, Selecta, Corre Vuela y Los Sports.
Periodistas relevantes en esta época son Joaquín Díaz Garcés ("Ángel Pino") (1877-1921), Carlos Silva Vildósola (1870-1939), Emilio Rodríguez Mendoza (1873-1960), Fernando Santiván (1886-1973), Luis Emilio Recabarren (1876-1924), Joaquín Edwards Bello (1887-1968) e Inés Echeverría Bello ("Iris") (1868-1949).
Profesionalización del oficio y expansión de nuevos medios thumb|Decano de radioperadores, Raúl Lara, y el periodista y empresario Renato Deformes (1958). Durante el siglo XX, el periodismo chileno avanzó hacia su profesionalización institucional. Un hito fundamental en este proceso fue la creación de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, autorizada en 1952 e inaugurada en 1953, primera de su tipo en el país y una de las pioneras en América Latina. A ello se sumó la fundación del Colegio de Periodistas de Chile en 1956, lo que fortaleció el reconocimiento gremial del oficio y su legitimidad pública.
En paralelo, la irrupción de la radio transformó el modo de producir y consumir noticias. La primera transmisión radiofónica en Chile se realizó en 1922 y la primera emisora, Radio Chilena, fue fundada en 1923. La radio consolidó una nueva inmediatez informativa y se convirtió en un medio de comunicación de masas de alcance nacional.
Entre las radioemisoras más influyentes del siglo XX en Chile se contaron Radio Minería, que alcanzó enorme centralidad en la cultura de masas gracias a programas como Discomanía, creado y conducido desde 1946 por Raúl Matas y continuado luego por Ricardo García, espacio que consolidó el disc-jockey y en la difusión de la música popular; Radio Portales, que en la década de 1960 transmitió El show de la Nueva Ola bajo la conducción de Camilo Fernández, uno de los programas dedicados a la música juvenil chilena; Radio Agricultura, cuya programación musical diaria reunió a comentaristas y locutores como Agustín Fernández, Carlos Alfonso Hidalgo, Carlos Santa Cruz, Julio Gutiérrez, Ricardo García; y, ya en el ámbito informativo y político de las décadas finales del siglo, Radio Cooperativa, cuyo noticiario El Diario de Cooperativa, conducido por Sergio Campos, se convirtió en una de las principales referencias del periodismo radial chileno.
Posteriormente, la televisión, iniciada en 1959, reconfiguró el lenguaje periodístico y otorgó una centralidad inédita a la información audiovisual. Desde entonces, el periodismo pasó a ser una actividad cada vez más visible, inmediata y ligada a la vida cotidiana de amplios sectores de la población.
En la televisión chilena del siglo XX, entre los canales más relevantes destacaron UCV Televisión, primer canal de televisión abierta del país, cuyas transmisiones comenzaron en 1957; TVN, que desde fines de la década de 1960 consolidó una señal de alcance nacional y convirtió al noticiario 60 Minutos en uno de los espacios informativos más emblemáticos del período, con figuras como Raúl Matas, Rodolfo Herrera y el periodista Francisco Castillo; y Canal 13, cuyo departamento de prensa dio forma a uno de los noticiarios más antiguos de la televisión chilena, Teletrece, y a espacios de entrevista y actualidad donde sobresalieron periodistas como Raquel Correa, Bernardo de la Maza, Karen Ebensperger y Eduardo Riveros.
Entre las figuras destacadas de este ciclo se encuentran Lenka Franulic, primera mujer en obtener el Premio Nacional de Periodismo en 1957, y Raquel Correa, reconocida por su influencia en la entrevista política y por haber recibido dicho galardón en 1991.
Dictadura militar, censura y prensa de oposición thumb|Memorial en Homenaje a los Periodistas Víctimas de la Dictadura, Colegio de Periodistas, Santiago. Tras el golpe de Estado en Chile de 1973, el periodismo chileno enfrentó un período de fuerte censura, clausura de medios, control estatal de la información y represión contra periodistas. En este contexto, gran parte de la prensa quedó intervenida o alineada con el régimen militar, restringiéndose severamente la pluralidad informativa. Durante estos años, la relevancia del periodismo radicó no solo en su función informativa, sino también en su carácter ético y político como práctica de resistencia ante la censura y el autoritarismo.
En la televisión, junto a los noticiarios, se conformaron programas de conversación y variedades de gran impacto cultural, como Vamos a Ver, conducido por Raúl Matas en TVN, y Martes 13, emitido por Canal 13 entre 1983 y 1995, espacio que alcanzó gran notoriedad en la cultura de masas chilena y que fue conducido en distintas etapas por César Antonio Santis, Javier Miranda y otros animadores
A mediados de la década de 1970 comenzaron a surgir medios opositores como APSI, Hoy y Análisis, que desempeñaron un papel fundamental en la denuncia de violaciones a los derechos humanos, la documentación de abusos y la apertura de espacios alternativos de deliberación pública. En estas publicaciones se destacó el trabajo de periodistas como José Carrasco Tapia, Patricia Verdugo, Juan Pablo Cárdenas y Mónica González. El asesinato de Carrasco Tapia en 1986 se convirtió en uno de los casos más emblemáticos de la violencia ejercida contra la prensa durante la dictadura.
En los años finales de la dictadura, además, la producción audiovisual opositora Teleanálisis, aunque no correspondió a un canal de televisión abierto, ocupó un lugar central en el periodismo televisivo y documental de resistencia, con participación de periodistas y realizadores como Fernando Paulsen y Cristián Galaz.
Transición a la democracia y periodismo de investigación Con el retorno a la democracia en 1990, el periodismo recuperó libertades básicas, aunque continuó operando en un sistema mediático altamente concentrado. En este nuevo escenario, el periodismo de investigación adquirió especial relevancia como mecanismo de escrutinio del poder político, económico e institucional. La investigación periodística desarrollada en esta época contribuyeron a instalar temas de corrupción, memoria, derechos humanos y conflictos de interés en la agenda pública. thumb|Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle y su esposa Marta Larraechea en una entrevista con Felipe Camiroaga y Tonka Tomicic en el programa Buenos días a todos (2009). Un hito importante en este proceso fue la fundación en 2007 del Centro de Investigación e Información Periodística (CIPER), medio dedicado al periodismo de investigación y orientado al examen crítico de los poderes públicos y privados. Su aparición reflejó la consolidación de un modelo periodístico centrado en la transparencia, la rendición de cuentas y la fiscalización democrática.
En este periodo los periodistas chilenos más influyentes en la esfera pública fueron, en prensa escrita, Patricia Verdugo, reconocida por sus investigaciones sobre derechos humanos y galardonada con el Premio Nacional de Periodismo en 1997; Juan Pablo Cárdenas, figura central de la prensa crítica y opositora, distinguido con el mismo premio en 2005; y María Olivia Mönckeberg, cuya labor investigativa sobre poder económico, educación superior y redes de influencia alcanzó gran relevancia pública en los años 2000. Otros periodistas relevantes para este periodo son Ascanio Cavallo, Arturo Fontaine Aldunate y Raquel Correa.