miniaturadeimagen|Vista de la ermita de Nuestra Señora de Belén hacia el presbiterio. La ermita de Nuestra Señora de Belén es un pequeño templo católico ubicado en el municipio de Liétor, Albacete (España). Fue construido entre los años 1536 y 1570 y destaca por el notable contraste entre su austera arquitectura exterior y su abundante y rica decoración interior. Es conocida por su conjunto de pinturas murales realizadas entre los años 1734 y 1737, cubriendo la totalidad de las superficies interiores en un estilo barroco popular.Además de su relevancia patrimonial, el templo también cuenta con gran popularidad al haber sido escenario de varias escenas en el rodaje de la película Amanece, que no es poco (1989), dirigida por el director de cine albaceteño José Luis Cuerda. El conjunto pictórico ha sido considerado por numerosos especialistas como uno de los mejores ejemplos de este estilo en el siglo XVIII en territorio español.La ermita fue declarada como Bien de Interés Cultural en 1976.

Historia La construcción de la ermita de Nuestra Señora de Belén comenzó hacia el año 1536.Previamente, a finales del y principios del , la población de Liétor ya había orientado su devoción hacia santos protectores contra la peste, levantando las ermitas dedicadas a San Cristóbal y San Sebastián.En junio de 1536, los visitadores de la Orden de Santiago inspeccionaron la obra e informaron de su ubicación en un alto cerca de la población.En aquel momento, el templo contaba con cimientos de piedra y muros de tapiería de altura completa, aunque todavía se encontraba sin cubrir.Su proceso constructivo fue lento debido a que dependía exclusivamente de las limosnas de los devotos, al no poseer el templo bienes propios.Aunque su estructura original data del siglo XVI, el edificio actual responde primordialmente a la profunda reforma decorativa realizada durante el primer tercio del siglo XVIII.

A partir de una fecha desconocida (que algunos autores plantean como posible hipótesis vinculada a los procesos desamortizadores), la ermita dejó de estar cuidada y comenzó a deteriorarse.Durante los treinta años posteriores a la Guerra Civil de 1936, la solidez del edificio estuvo siempre en precario, llegándose a temer su derrumbamiento total debido al mal estado de las cubiertas, las grietas y la gran humedad.Esta situación crítica motivó una movilización social liderada por figuras como el cura párroco Francisco Navarro Pretel y José Luis García Fernández.Este último fue el autor de un cartel diseñado en 1975 para dar a conocer la problemática y recaudar fondos para obras urgentes de consolidación, logrando salvar los murales y la integridad del inmueble.

Ante la precariedad de la construcción, se realizaron gestiones que culminaron el 5 de marzo de 1976, momento en el que el templo fue declarado monumento histórico-artístico de carácter nacional mediante el decreto 893, con su publicación en el B.O.E. el 29 de abril del mismo año.

Esta declaración permitió intensificar las gestiones ante organismos estatales en una conjunción entre la Parroquia, el Ayuntamiento y la opinión pública.Gracias a las partidas económicas de las Direcciones Generales del Patrimonio Artístico y de Ordenación del Turismo, el inmueble fue restaurado en 1979 bajo la dirección del arquitecto Agustín Peiró Amo.Tras concluir esta fase de obras estructurales, la ermita de Nuestra Señora de Belén fue inaugurada solemnemente el 22 de diciembre de 1979.

Descripción arquitectónica La ermita de Belén presenta una disposición arquitectónica que destaca por la sobriedad y sencillez de sus volúmenes.Este aspecto exterior pobre y escasamente atractivo contrasta de forma significativa con el abigarrado y rico interior decorado con pinturas murales.El edificio responde a un tipo de arquitectura gótico-mudéjar muy difundido en las iglesias rurales y ermitas de la provincia de Albacete entre los siglos y .

Emplazamiento y exterior miniaturadeimagen|Exterior sobrio de la ermita de Nuestra Señora de Belén de Liétor.El templo se ubica en un paraje elevado, situado en la ladera de la montaña en las cercanías de la población de Liétor.Su volumen arquitectónico es netamente prismático, destacando el añadido posterior del cuerpo que forman la sacristía y el camarín, probablemente añadido en el primer cuarto del siglo XVIII. Desde el exterior, el edificio ofrece un aspecto humilde, construido en mampostería que posteriormente fue enlucida y pintada.La construcción carece actualmente de una fachada principal diferenciada, ya que la antigua puerta situada a los pies del edificio fue tapiada en el siglo XVIII para permitir la ejecución de las pinturas interiores.El acceso actual se realiza a través de dos puertas laterales situadas en el tercer tramo de la nave, estando la puerta del lado noroeste protegida por un pequeño tejadillo construido en la restauración de 1979.La iluminación del interior es asistemática y escasa, basada en seis pequeñas ventanas de tamaños desiguales y distribución irregular.El conjunto se remata con una cubierta a dos aguas de teja árabe y una sencilla espadaña situada sobre la pared del suroeste.miniaturadeimagen|Arcos de diafragma de la ermita de Nuestra Señora de Belén de Liétor.

Planta y estructura interna El interior del templo se organiza a partir de una planta rectangular de nave única, cuyas dimensiones son de 16 metros de longitud por 7 metros de anchura.El espacio es unitario y carece de capillas laterales, lo que permite que la atención se focalice directamente hacia el presbiterio.

La estructura de la ermita se sostiene mediante un sistema de arcos de diafragma de medio punto que dividen la nave en cuatro tramos de dimensiones desiguales. Estos arcos tienen la función técnica de soportar la techumbre, consistente en una estructura de madera con bovedillas de yeso que sigue la inclinación del tejado a dos aguas.Esta solución arquitectónica es característica de las construcciones gótico-mudéjares de la zona, permitiendo crear espacios amplios con materiales sencillos.

En cuanto a la organización del espacio, a los pies del templo se sitúa un coro elevado de madera que descansa sobre una gran viga transversal y canecillos.En el extremo opuesto se halla el presbiterio, el cual se encuentra elevado sobre tres gradas y separado de la nave por una reja de madera.Tras el altar mayor se abren los accesos a la sacristía y al camarín de la Virgen, estancias que fueron añadidas al cuerpo principal del edificio en una etapa posterior.A pesar del uso de materiales humildes, como el yeso y la madera, la arquitectura sirve de soporte continuo para el denso programa pictórico que cubre todas sus superficies.

El altar mayor y el presbiterio miniaturadeimagen|Retablo Mayor de la Adoración de los Pastores. Fresco ubicado en la ermita de Nuestra Señora de Belén de Liétor. El presbiterio constituye el espacio de mayor relevancia litúrgica del templo. Ocupa aproximadamente dos tercios del primer tramo de la nave y se encuentra elevado sobre el resto del pavimento, una diferencia de nivel que se hizo más evidente tras la restauración de 1979.Aunque mantiene la sencillez estructural del edificio, se distingue por albergar el programa iconográfico más denso y complejo de la ermita.

El elemento central de este espacio es un gran retablo fingido o pintura arquitectónica que cubre por completo el muro testero.Esta solución pictórica simula una estructura barroca compuesta por un cuerpo principal y un ático.El cuerpo se organiza en torno a una hornacina central de medio punto, flanqueada por dos columnas salomónicas con fustes decorados con zarcillos y racimos de uvas.Sobre estas columnas se apoya un entablamento rematado por elementos decorativos como pirámides y bolas.

Esta arquitectura fingida no solo responde a limitaciones económicas, sino que busca crear un efecto de monumentalidad y profundidad mediante el uso del trampantojo, integrando la decoración con la estructura real del inmueble.En el vano central del retablo se sitúa la imagen titular de la Virgen de Belén, permitiendo la comunicación visual con el camarín, una estancia independiente situada tras el muro de la cabecera que actúa como el eje devocional del conjunto.

Decoración y pinturas murales El detalle más destacable de la ermita de Belén es su programa visual, que cubre prácticamente la totalidad de las superficies interiores, incluyendo muros, arcos, techumbres y coro. Este conjunto pictórico transforma un edificio arquitectónicamente sencillo en un espacio de gran riqueza visual, siendo considerado el mejor ejemplo de pintura religiosa popular mural en la provincia de Albacete y uno de los más significativos de España. La decoración no solo cumple objetivos estéticos, sino que funciona como un "libro de imágenes" destinado a la instrucción religiosa y la exaltación de las devociones de la comunidad rural del siglo XVIII.

Técnica y cronología miniaturadeimagen|Escrito en el que se encuentra datado el comienzo de la decoración de la ermita de Nuestra Señora de Belén de Liétor. Las pinturas se realizaron mediante la técnica del temple con retoques al óleo.Esta combinación permitió una aplicación colorida y vibrante sobre los aproximadamente 550 metros cuadrados de superficie, aunque ha provocado que el conjunto sea extremadamente sensible a la humedad y a las filtraciones de agua.

Desde un punto de vista cronológico, las decoraciones se fechan en el segundo tercio del siglo XVIII. Las inscripciones conservadas en las paredes mencionan explícitamente los años 1734, 1735 y 1737, estimándose que los trabajos duraron un total de cinco años.Aunque se desconoce la identidad oficial del autor, la historiografía lo denomina como el Maestro de Liétor.Existe la hipótesis de que el artífice podría ser un valenciano llamado Biçent, cuyo nombre aparece al final de una inscripción en el púlpito fechada en 1737.

El estilo se caracteriza por su carácter imitativo y popular, alejado de las corrientes académicas de la época.El pintor utilizó como fuentes de inspiración colecciones de estampas piadosas y grabados muy difundidos en la época, así como modelos de la industria textil local, especialmente diseños de las alfombras de Liétor, para las cenefas y motivos vegetales.

Estilo: barroco popular El conjunto pictórico de la ermita de Belén constituye una de las muestras más destacadas de la pintura popular del siglo XVIII en España.Se caracteriza por una estética espontánea e ingenua, resultado de la mano de un artífice no académico que releva la carencia de formación técnica con una gran expresividad y fuerza comunicativa.El objetivo primordial fue transformar una arquitectura humilde en un espacio de magnífica escenografía a través de un denso abarrotamiento decorativo.

La identidad estilística del conjunto se define por el horror vacui, respondiendo a la necesidad de cubrir la totalidad de las superficies interiores, incluyendo muros, vigas, arcos y techumbres.Esta intención busca eliminar cualquier espacio en blanco para generar una atmósfera envolvente que atrape al fiel.

Las pinturas poseen una fuerte base dibujística, donde todas las figuras y motivos están perfilados por gruesos contornos negros.La técnica empleada compensa la falta de perspectiva científica, facilitando el rápido reconocimiento de las imágenes desde cualquier punto del templo.Ante la sencillez de los muros reales, el pintor empleó continuamente la arquitectura fingida y el trampantojo para reproducir retablos, columnas salomónicas con motivos vegetales, cornisas molduradas y un zócalo de paralelepípedos en la base que sugiere profundidad espacial.

En cuanto a la técnica, se utilizó el temple con retoques al óleo, empleando una paleta de colores vivos donde predominan el rojo, el azul, el gris, el ocre y el blanco.Aunque la aplicación parece directa, el autor utilizó la técnica del rayado para intentar dotar de cierto volumen a las figuras.