La toma de Tihosuco fue un episodio de la primera etapa de la Guerra de Castas ocurrido en noviembre de 1847 en la villa de Tihosuco, entonces perteneciente al estado de Yucatán y actualmente al municipio de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo. El episodio constituyó uno de los primeros avances importantes de los insurgentes mayas en el oriente de la península.

Toma de Tihosuco (1847) El 11 de noviembre de 1847, alrededor de 2 000 insurgentes mayas sitiaron Tihosuco. Las fuerzas gubernamentales, comandadas por el coronel Antonio Trujeque, se vieron obligadas a evacuar la población junto con parte de sus habitantes y retirarse hacia Ichmul. Tras la retirada de las tropas, los insurgentes ocuparon la villa y continuaron su avance hacia otras poblaciones del oriente de Yucatán.

Antecedentes Tihosuco era uno de los principales centros comerciales del oriente de Yucatán y contaba con haciendas y ranchos dedicados a la producción agrícola y ganadera. Durante las décadas anteriores a la guerra, su importancia económica y su posición estratégica entre Valladolid y Bacalar hicieron de la población uno de los principales centros de la región.

El 18 de julio de 1847 se celebró una reunión de dirigentes mayas en la hacienda de Culumpich, propiedad de Jacinto Pat, cacique de Tihosuco. Entre los principales dirigentes relacionados con la conspiración se encontraban Pat, Cecilio Chi y Manuel Antonio Ay, cacique de Chichimilá. El descubrimiento de la conspiración y la posterior ejecución de Ay aceleraron el comienzo de la rebelión.

El 30 de julio de 1847, Cecilio Chi atacó Tepich, hecho considerado tradicionalmente como el inicio de la Guerra de Castas. Las autoridades yucatecas respondieron con medidas represivas contra las comunidades indígenas, mientras que la persecución de los dirigentes mayas contribuyó a ampliar la rebelión por el oriente de la península.

En Tihosuco, el coronel Antonio Trujeque había participado anteriormente en las operaciones contra los partidarios de Jacinto Pat. Según testimonios posteriores, las medidas tomadas por las autoridades contra los indígenas de la región incluyeron detenciones, castigos físicos, confiscación de cosechas y saqueos, lo que contribuyó a aumentar el apoyo a la insurgencia.

El sitio y la toma de Tihosuco El 11 de noviembre de 1847, alrededor de 2 000 insurgentes mayas sitiaron Tihosuco. Las fuerzas gubernamentales que se encontraban en la población estaban bajo el mando del coronel Antonio Trujeque.

Ante la superioridad numérica de los insurgentes, Trujeque ordenó la evacuación de las tropas y de algunas familias de vecinos. Los defensores abandonaron Tihosuco y se dirigieron hacia Ichmul, permitiendo que los rebeldes ocuparan la población.

La toma de Tihosuco formó parte de una rápida expansión de la rebelión por el oriente de Yucatán. Una semana después de la ocupación, los insurgentes avanzaron hacia Sacalaca y Dzonotchel. El 10 de diciembre de 1847, un gran contingente rebelde sitió Ichmul.

Durante esta primera etapa de la guerra se produjeron numerosos actos de violencia y destrucción. Tanto las fuerzas gubernamentales como los insurgentes recurrieron a asesinatos, saqueos, incendios de viviendas, destrucción de cosechas y daños a edificios civiles y religiosos. Tihosuco quedó asociado a esta destrucción y, durante el desarrollo posterior de la guerra, buena parte de sus construcciones quedó abandonada y en ruinas.

Destrucción del templo Uno de los principales testimonios materiales de la Guerra de Castas en Tihosuco es el Templo del Santo Niño Jesús. El inmueble, de origen colonial, fue gravemente afectado durante el conflicto.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la fachada principal del templo fue destruida durante la Guerra de Castas en 1847. La tradición histórica recogida por el INAH señala que los insurgentes destruyeron la fachada mediante una explosión para acceder al interior del templo, donde se habían refugiado habitantes de la población.

El templo quedó posteriormente en estado ruinoso. La destrucción de su fachada y de parte de sus elementos interiores se convirtió en uno de los principales testimonios arquitectónicos de la guerra en Tihosuco.

Tihosuco durante la continuación de la guerra La toma de 1847 no significó que Tihosuco permaneciera permanentemente bajo control insurgente. Durante los años siguientes la población cambió de manos y volvió a convertirse en escenario de operaciones militares.

En 1848, los insurgentes mayas extendieron su control sobre una gran parte del oriente de la península. Ese mismo año, Jacinto Pat inició negociaciones con el gobierno yucateco y participó en la firma de los Tratados de Tzucacab, celebrados en abril. El acuerdo establecía diversas concesiones a la población maya y reconocía la autoridad de Pat sobre la población indígena. Cecilio Chi rechazó el acuerdo y continuó la lucha armada.

En abril de 1849, Tihosuco volvió a ser sitiado por los rebeldes. Las fuerzas gubernamentales lograron derrotarlos en una batalla que terminó con la retirada de los insurgentes. Posteriormente, las tropas yucatecas abandonaron la población.

En 1866 tuvo lugar un nuevo sitio de Tihosuco, en el marco de una nueva fase de la Guerra de Castas. En esta ocasión, el ejército de Yucatán consiguió defender la población frente al ataque de los rebeldes. El episodio contribuyó a la destrucción y mutilación definitiva de varias estructuras del conjunto religioso del Santo Niño Jesús.

Abandono y repoblamiento La guerra provocó el abandono progresivo de Tihosuco. Después de la derrota definitiva de las fuerzas mayas de Chan Santa Cruz ante el ejército federal en 1901, la población permaneció durante años en estado de ruina.

El centro histórico de Tihosuco quedó cubierto progresivamente por la vegetación y sus antiguos edificios fueron abandonados. El templo del Santo Niño Jesús conservó únicamente parte de su estructura y de su fachada, mientras que numerosas construcciones civiles también quedaron en ruinas.

Tihosuco comenzó a ser repoblado a finales de 1928 por población maya procedente principalmente de localidades vecinas. En 1935, durante el gobierno territorial de Rafael E. Melgar, fue reconocido oficialmente como pueblo.

En 2019, el gobierno de México declaró a Tihosuco Zona de Monumentos Históricos, debido a la importancia de sus edificios y de los vestigios materiales relacionados con la historia colonial y la Guerra de Castas.

Véase también

Guerra de Castas Jacinto Pat Cecilio Chi Tihosuco Chan Santa Cruz

Referencias

Bibliografía

Categoría:Guerra de Castas