François-Étienne Damas (22 de junio de 1764 - 23 de diciembre de 1828) fue un general francés de la Revolución francesa y del Primer Imperio. Alcanzó el grado de general de división y desarrolló buena parte de su carrera en los estados mayores y en el mando de tropas de infantería. Su trayectoria estuvo particularmente vinculada a la de Jean-Baptiste Kléber, de quien fue jefe de Estado Mayor durante varias campañas y a quien las fuentes posteriores describieron como uno de sus amigos más cercanos. Damas participó en las campañas del Rin, en la campaña de Egipto y Siria, en las operaciones de 1800-1801 en Egipto y, después de varios años de apartamiento del servicio, en la campaña de Rusia de 1812, donde se distinguió durante la retirada y el paso de la Berezina.

Biografía Orígenes y comienzo de la carrera Damas nació en París en 1764, en una familia de origen modesto. Estaba destinado inicialmente a dedicarse a la arquitectura, para lo que había adquirido conocimientos de matemáticas y dibujo. El estallido de la Revolución francesa modificó sus proyectos y el 14 de julio de 1789 se incorporó a la Guardia Nacional. Sus conocimientos técnicos llamaron la atención del general del cuerpo de ingenieros Hugues-Alexandre-Joseph Meunier, que lo tomó como ayudante de campo y lo llevó consigo al Ejército del Rin.

En 1792 obtuvo sus primeros ascensos y en 1793 sirvió durante el sitio de Maguncia, donde se encontraba junto a Meunier cuando este fue mortalmente herido al intentar atravesar el río Meno. Después de la capitulación de la plaza, Damas continuó su carrera en los ejércitos revolucionarios y quedó vinculado al entorno del general Kléber. La relación profesional entre ambos se convertiría en uno de los elementos más importantes de su trayectoria militar.

Durante las campañas del Ejército de Sambre-et-Meuse Damas se distinguió especialmente en el paso del Rin de 1796. En las operaciones dirigidas por Jean-Baptiste Jourdan participó en el ataque contra las posiciones austríacas y, durante el combate, condujo personalmente a sus hombres al asalto a la bayoneta; fue herido en una pierna. Mullié, citando el informe de Jourdan, señaló que Damas había contribuido con su acción a «mostrar al ejército el camino de la victoria».

El episodio consolidó su reputación como oficial de Estado Mayor capaz de asumir también funciones de mando directo. Durante las campañas de 1796-1797 intervino en diversas operaciones del Ejército de Sambre-et-Meuse y adquirió experiencia en la conducción de destacamentos y en el trabajo de Estado Mayor, antes de volver a quedar asociado al general Kléber.

Relación con Kléber La carrera de Damas estuvo estrechamente relacionada con la de Jean-Baptiste Kléber. Ambos habían servido juntos durante las guerras revolucionarias y Damas pasó a desempeñar funciones de jefe de Estado Mayor de Kléber, relación que se mantuvo durante la expedición de Egipto. La documentación conservada por el Service historique de la Défense incluye incluso una noticia biográfica de Kléber redactada de puño y letra por Damas, lo que constituye un testimonio directo de la relación intelectual y personal que los unía.

La relación entre ambos no se limitó a la subordinación militar. En la historiografía posterior Damas aparece reiteradamente como uno de los hombres de mayor confianza de Kléber. Una inscripción conservada en su sepultura del cementerio de Montparnasse lo recuerda como jefe de Estado Mayor de Kléber en Egipto y como su «plus intime ami»; aunque esta fórmula procede de una inscripción funeraria posterior, coincide con el papel que Damas desempeñó junto a Kléber durante los últimos años de este.

La confianza de Kléber se manifestó también en la correspondencia oficial de la campaña de Egipto. En mayo de 1800, Damas firmaba documentos como general de división y jefe del Estado Mayor general del Ejército de Oriente, mientras Kléber ejercía el mando supremo.

Campaña de Egipto y Siria

thumb|General Damas en 1798, por André Dutertre (restauración con IA)

En 1798 Damas acompañó a Kléber en la expedición que Napoleón Bonaparte dirigió a Egipto. Participó en el desembarco y en las primeras operaciones de la campaña, y tomó parte en el asalto de Alejandría, la ocupación de Rosetta, el combate de Chebreiss y la batalla de las Pirámides. Durante las operaciones posteriores intervino también en el combate de Ghemélié y en las acciones destinadas a perseguir a las fuerzas mamelucas, distinguiéndose por su actividad como oficial de Estado Mayor y comandante de tropas.

Durante la expedición de Siria de 1799 Damas mandó una de las brigadas de Kléber. Participó en las operaciones contra las fuerzas otomanas y en la toma del campamento situado ante El Arish, y tomó parte en el asedio de Jaffa. Durante las operaciones de reconocimiento en Palestina sostuvo un combate prolongado en un desfiladero y resultó herido en el brazo izquierdo, lesión que contribuyó a poner fin a su participación directa en aquella fase de la campaña. En Jaffa contrajo además la peste, de la que posteriormente se recuperó.

Tras el regreso del ejército a Egipto, Damas volvió al Estado Mayor de Kléber. Cuando Bonaparte abandonó Egipto para regresar a Francia, Kléber quedó al frente del Ejército de Oriente y Damas continuó siendo uno de sus principales colaboradores. Participó en las operaciones de 1800, entre ellas la batalla de Heliópolis, la reconquista de localidades del delta y las operaciones contra la insurrección de El Cairo. La documentación militar de la época lo identifica como jefe del Estado Mayor general del ejército.

El 14 de junio de 1800 Kléber fue asesinado en El Cairo por Suleimán al-Halabi. Damas se encontraba con él poco antes del atentado, después de haber compartido una comida con el general en jefe. Tras la muerte de Kléber, Damas continuó desempeñando funciones importantes bajo el mando de Jacques-François Menou, sucesor de Kléber al frente del Ejército de Oriente.

Conflicto con Menou y apartamiento del servicio

Las relaciones de Damas con Menou fueron mucho más difíciles que las que había mantenido con Kléber. Durante las operaciones de 1801, Damas sirvió bajo el mando de Louis Reynier y participó en la batalla de Canope. La derrota francesa dio lugar a fuertes acusaciones dentro del mando del Ejército de Oriente. Menou atribuyó parte de la responsabilidad a sus subordinados, entre ellos Damas, mientras otros generales habían criticado a su vez la dirección de las operaciones por parte del comandante en jefe.

Damas fue enviado de regreso a Francia y quedó apartado del servicio activo. El episodio perjudicó considerablemente su carrera imperial durante los primeros años del Consulado. Posteriormente fue relacionado con el entorno político de Jean-Victor Moreau y llegó a ser detenido. Su situación se resolvió gracias a la intervención de Joachim Murat, que intercedió ante Napoleón y contribuyó a su liberación.

Servicio bajo Murat y campaña de Rusia

La intervención de Murat permitió a Damas recuperar una posición de importancia. Cuando Murat se convirtió en gran duque de Berg, Damas pasó a su servicio y ocupó funciones administrativas y militares en el Gran Ducado de Berg. Esta etapa le permitió recuperar progresivamente una posición de confianza después de varios años de apartamiento.

En 1812 Damas volvió a participar en una gran campaña militar al incorporarse a las fuerzas reunidas para la invasión de Rusia. Mandó una brigada formada por tropas del Gran Ducado de Berg y quedó integrada en las fuerzas que, durante la retirada, estuvieron bajo el mando del mariscal Víctor. En la batalla de Berezina, su brigada ocupó una posición en el dispositivo defensivo francés al sur de Studianka, donde las tropas de Víctor sostuvieron intensos combates contra las fuerzas rusas mientras se intentaba asegurar la retirada de los restos de la Grande Armée.

La participación de Damas en la campaña de Rusia resulta particularmente significativa porque su hermano menor, François-Auguste Damas, también servía en las fuerzas napoleónicas. François-Auguste había acompañado a Kléber durante la expedición de Egipto y posteriormente había servido en los ejércitos de Holanda y Westfalia. En 1812 recibió el mando de una brigada de tropas westfalianas y murió el 7 de septiembre de ese mismo año durante la batalla de Borodinó o de la Moskova, a los treinta y ocho años.

La muerte de François-Auguste convirtió la campaña de Rusia en un episodio particularmente trágico para la familia Damas. El nombre de François-Auguste figura entre los generales muertos durante la batalla de Borodinó, mientras que el de François-Étienne quedó asociado a los combates de la retirada y, especialmente, a la defensa de la Berezina.

Últimos años militares

Después de la retirada de Rusia, Damas continuó desempeñando funciones militares. En 1813 participó nuevamente en las operaciones de Alemania y recibió responsabilidades de mando en el Ejército francés. En 1814 se encontraba al frente de tropas en Maguncia, cuya fortaleza permaneció en manos francesas hasta su capitulación ante los aliados. Tras la primera abdicación de Napoleón se adaptó al nuevo régimen y conservó una posición militar bajo los Borbones.

Durante los Cien Días, Damas volvió a servir a Napoleón y recibió funciones de inspección de infantería. Después de la segunda Restauración quedó apartado temporalmente del servicio activo, aunque posteriormente fue reintegrado. Durante los últimos años de su carrera desempeñó funciones de inspección y organización militar, especialmente relacionadas con la infantería y la gendarmería.

Su trayectoria resulta así característica de numerosos oficiales de la generación revolucionaria: alcanzó los grados superiores bajo la República, sirvió después al Imperio, sufrió una etapa de desgracia política y finalmente conservó responsabilidades durante la Restauración. A diferencia de otros generales que desaparecieron completamente de la vida militar después de 1815, Damas continuó ocupando puestos de responsabilidad hasta los últimos años de su vida.

Personalidad y reputación

Las fuentes del suelen presentar a Damas como un oficial de notable valor personal, capacidad de trabajo y competencia técnica. La descripción de Mullié destaca especialmente su actuación durante el paso del Rin y su participación reiterada en las campañas de Egipto y Siria, mientras que la tradición biográfica vinculada a Kléber subraya su capacidad como jefe de Estado Mayor.

Una apreciación especialmente favorable aparece en la biografía de Kléber de Antoine-François de Saint-Joseph, barón Ernouf, quien describió a Damas como un oficial «aussi intrépide qu'intelligent» y sostuvo que era un jefe de Estado Mayor comparable a Louis-Alexandre Berthier y, como general, incluso superior a este. Esta valoración debe entenderse como el juicio de un biógrafo posterior y no como una medición objetiva de sus capacidades militares, pero resulta significativa para conocer la reputación que alcanzó Damas en la historiografía militar francesa del .

También resulta revelador el testimonio de Laure Junot, duquesa de Abrantes, cuyas memorias fueron escritas después de los acontecimientos. Al referirse a Damas después de su muerte, lo presenta como un «homme de bien», aunque señala que podía equivocarse en determinadas cuestiones; asimismo afirma que a sus funerales acudieron numerosos generales para acompañar a su antiguo compañero de armas y que el general Édouard Colbert pronunció el discurso fúnebre. El pasaje muestra que, al final de su vida, Damas conservaba entre una parte de sus antiguos camaradas una consideración basada tanto en sus cualidades personales como en su trayectoria militar.