San Cebrián (también conocido como Cuartos de la Hoz) es un despoblado español del municipio de La Guardia, perteneciente a la provincia de Toledo, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.
Toponimia
El topónimo San Cebrián procede de Cipriano, nombre de san Cipriano, obispo de Cartago, cuyo culto se difundió por Occidente desde el . En el había en Mérida una basílica dedicada a este santo. Por ello, es posible que el lugar ya estuviera poblado en aquella época.
Geografía
San Cebrián es un exclave del término municipal de La Guardia, situado a unos 10 km al noroeste del término principal. Se encuentra en la ribera del río Algodor, que atraviesa el territorio de oeste a este. Pertenecía a la comarca de la Sisla.
El exclave limita al norte con el término de Villasequilla, al este con el de Villamuelas, al sur con el de Mascaraque y al oeste con el de Almonacid de Toledo.
Historia
La antigüedad del topónimo ha llevado a plantear la posibilidad de que el lugar ya estuviera poblado en época visigoda. El nombre se relaciona con san Cipriano, cuyo culto se había difundido por Occidente desde el y al que ya estaba dedicada una basílica en Mérida en el .
Tras la conquista de Toledo por Alfonso VI en 1085, el territorio al sur de la ciudad quedó convertido en una zona fronteriza inestable. Las incursiones almorávides devastaron la vega toledana en 1090 y 1110, convirtiendo la comarca en una tierra de nadie. Mora y Consuegra se convirtieron en posiciones avanzadas frente a los almorávides al sur, mientras Ocaña y Oreja controlaban el acceso al valle del Tajo. La conquista de Oreja por Alfonso VII en 1139 consolidó el dominio cristiano sobre el sector, facilitó la recuperación de Ocaña y permitió iniciar la repoblación en la zona.
Durante el reinado de Alfonso VIII, La Guardia pasó a la jurisdicción de la iglesia de Toledo. A comienzos del , el arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada controlaba ya diversos territorios en torno al río Algodor, incorporados mediante compras, cambios o donaciones, entre ellos San Cebrián.
El 1 de diciembre de 1213, estos territorios pasaron al término de La Guardia mediante acuerdo entre Rodrigo Jiménez de Rada y el concejo de la villa. La concesión comprendía Bogas con su término, Villamuelas y Cierva Luenga con los suyos, y el curso del río Algodor «de Bogas hasta Benquerencia», con excepción de lo perteneciente a Melgar. También incluía Casar de Remondo, El Romeral, Villaverde, Dancos, Lillo y Aloyón. El acuerdo establecía que la heredad se repartiese entre seiscientos pobladores de La Guardia, quienes quedarían exentos de pagos al arzobispo durante los cuatro primeros años.
San Cebrián aparece documentado por primera vez en 1295 como aldea de La Guardia, villa de señorío eclesiástico bajo la jurisdicción del arzobispo de Toledo.
En 1297, Pedro Ibáñez y María Millán vendieron a Ferrán Pérez, compañero de la iglesia de Santa María de Toledo, una viña situada en San Cebrián. En 1299, el mismo Ferrán Pérez permutó con don Ibáñez unos viñedos en San Cebrián, añadiendo 11 maravedís para igualar los valores, y en 1311, Domingo, hijo de don Pascual Paniagua, vendió a Mayor López, hija de Lope Pérez, un viñedo en San Cebrián por 30 maravedís.
A finales de la Edad Media, las tierras de San Cebrián se convirtieron en dehesas y fueron objeto de disputas entre los concejos vecinos. En el archivo de La Guardia se conservaba una escritura del arzobispo Alonso Carrillo que acreditaba la venta antigua de las dehesas de San Cebrián por parte de la villa, así como un amojonamiento entre el arzobispado y el priorato de San Juan.
Una de las principales disputas fue la de La Hoz, dehesa situada en la ribera del río Algodor por la que pleitearon La Guardia y Lillo. En 1491, durante el proceso contra Jucé Franco por el llamado Santo Niño de La Guardia, este declaró que el niño había permanecido un día en «la hos de la guardia», que identificó como la dehesa sobre la que habían pleiteado La Guardia y Lillo.
En 1827, el Consejo y el rey concedieron a Villamuelas jurisdicción criminal preventiva, compartida con La Guardia, sobre los llamados «Cuartos de San Cebrián y la Hoz» para perseguir, prender y castigar delincuentes.
En 1834, durante el proceso de transformación de la propiedad de los bienes de propios, las once dehesas en que se dividía el territorio de San Cebrián fueron subastadas a censo enfitéutico por comisión del Gobierno al juez de primera instancia del partido de Lillo. La subasta recayó en vecinos de Mora, Tembleque, Villamuelas y Villasequilla.
Aparece descrito en el sexto volumen del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz de la siguiente manera:
Referencias
Bibliografía
Categoría:Despoblados de la provincia de Toledo Categoría:La Guardia (Toledo)