Marica mala es un término peyorativo que se usa para referirse a una persona LGBT que juzga, critica o ridiculiza a los demás. También se usa para referirse a aquellas personas LGBT arrogantes, manipuladoras y desafiantes.

Reivindicación del término En 2023, el escritor español Christo Casas publicó un libro al respecto, titulado Maricas malas. Construir un futuro colectivo desde la disidencia,en el que reflexiona sobre cómo algunas conquistas por los derechos LGBT, como el matrimonio igualitario, han apagado el espíritu disidente del colectivo y lo han acercado al capitalismo y la heteronormatividad. Para Casas, reapropiarse del término «marica» o «maricón» es importante para la disidencia porque es una palabra menos «limpia e higiénica» que gay u homosexual. Como maricas malas, Casas pone de ejemplo a Pepa Flores, Sara Montiel, Pedro Almodóvar y Samantha Hudson, figuras que no se dejan domar por el sistema y han defendido sus ideales, sin importar que estos estén lejos de lo socialmente aceptable. Según el columnista Raül de Tena, a propósito del libro de Casas: «El autor reivindica el término maricón precisamente como ese marica que no solo se sale de la norma, sino que atenta contra ella de forma premeditada y consciente».

Casas propone que una «marica buena» está integrada en el sistema heteropatriarcal y capitalista, y que incluso señala a las «maricas malas», que son disidentes, porque dan una mala imagen a la comunidad. Otros estudiosos, artistas y activistas también han planteado la reapropiación del insulto como un acto de fortaleza. Tal es el caso del libro Diario de una marica mala del argentino Ulises Rojas.

Referencias

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