Guadalcázar es un municipio español de la provincia de Córdoba, Andalucía. En el año 2021 contaba con 1562 habitantes. Su extensión superficial es de 72,37 km² y tiene una densidad de 21,59 hab/km². Se encuentra situado en la comarca del Valle Medio del Guadalquivir, a una altitud de 158 metros y a una distancia de 28 km de la capital, Córdoba. Pertenece a la Mancomunidad de la Vega del Guadalquivir y al partido judicial de Posadas.
Los guadalcaceños son conocidos popularmente como cernícalos.
Toponimia El nombre del municipio procede claramente del árabe. Según la hipótesis más aceptada en la actualidad, planteada por Antonio Arjona y secundada por Félix Hernández, Guadalcázar debe su nombre a la existencia de un «qasr» o establecimiento para el descanso de viajeros en el camino de Écija a su paso por Guadalcázar. La transcripción de esta palabra al español como «alcázar» puede dar lugar a confusiones, ya que normalmente se traduce como "palacio" o "fortaleza". Esta hipótesis explicaría la ausencia de cualquier vestigio de una construcción de estas características no solo en el caso de Guadalcázar, si no en otros muchos lugares a lo largo de la geografía española donde se encuentra presente el topónimo. No obstante, algunas fuentes históricas describen estas posadas como auténticos palacetes, con elementos defensivos en muchos casos. Esto se explica debido a que estarían al servicio de funcionarios de la administración andalusí, dignatarios extranjeros y otras personalidades destacadas.
El arroyo de la Marota, muy próximo al núcleo urbano de la localidad, era conocido al menos desde la Edad Moderna con el nombre de arroyo "Guadalcázar" o simplemente "Alcázar", probablemente porque el «qasr» al que aludimos se encontraría muy cerca del mismo. Posteriormente, el nombre del mismo pasaría al núcleo de población.
Geografía Su extensión superficial es de 72 km². Se encuentra situada a una altitud de 158 metros y a 28 kilómetros de la capital de provincia, Córdoba. Su principal vía de acceso es por la A-4 (Autovía del Sur), a través del desvío a Guadalcázar en el km 420, en dirección a Sevilla.
Desde un punto de vista geográfico, Guadalcázar se encuentra en el espacio de transición entre la campiña y el Valle del Guadalquivir. Este paisaje se caracteriza por la alternancia entre pequeñas ondulaciones del terreno, y los valles que los cursos de agua han horadado en el terreno. El principal curso fluvial del municipio es el arroyo del Guadalmazán, afluente del Guadalquivir. Otros arroyos importantes son el de la Marota, el del Temple, o el de los Picachos, todos ellos tributarios también del Guadalquivir.
Estos arroyos, con un marcado estiaje, actúan como corredores ecológicos para numerosas especies de animales, gracias al buen estado de conservación de la vegetación ripícola natural y los bosques de galería, donde destacan sobre todo el Guadalmazán y la Marota.
Espacios naturales A pesar de que la mayor parte del territorio de Guadalcázar se dedica a la agricultura, se conservan algunos espacios adehesados y pastizales de gran valor ecológico y medioambiental que sirven de refugio para numerosas especies tanto animales como vegetales. Algunas de las aves más representativas que se pueden encontrar en la zona son: el milano real, águila imperial, alimoche, buitre negro, búho campestre, aguilucho pálido, alzacola rojizo, elanio azul, alcaraván común, sisón común, colirrojo real o tarabilla norteña. Algunas de ellas se encuentran a lo largo de todo el año y otras en determinados momentos como las migraciones.
La mitad de las especies de anfibios que habitan en la provincia se han avistado en Guadalcázar, algunos muy escasos, como el eslizón ibérico o la salamanquesa rosada. En el caso de los insectos destaca la población de Apteromantis aptera, una mantis sin alas, protegida e incluida en el incluida en el Listado Andaluz de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. Estudios recientes también han confirmado la presencia en Guadalcázar de la mosca serpiente Harraphidia laufferi o el saltamontes Harraphidia laufferi. Incluso está pendiente de confirmar la existencia de una nueva especie de arácnido de la familia Nemesia.
También los espacios que tradicionalmente se han dedicado al cultivo del cereal, poseen especial relevancia para la protección de las aves esteparias, ya que constituyen su hábitat principal. En los últimos años ha surgido interés por parte de algunas empresas y fondos de inversión para implantar en Guadalcázar grandes plantas solares fotovoltaicas, precisamente en aquellas fincas que han quedado al margen de la fiebre del olivar y el almendro. Esta situación, que supone una grave amenaza para estas especies, ha provocado un fuerte rechazo por parte de la población local.
Parque Municipal El Hecho Se trata de un parque de titularidad municipal de 5,8 hectáreas de monte mediterráneo donde abundan especies de porte arbóreo como las encinas, acebuches, lentiscos, y otras como la jara, el romero, el tomillo, lentisco o gamonitas. Es un lugar de esparcimiento y de recreo para la población local y otras poblaciones limítrofes. Se encuentra equipado con barbacoas, fuentes de agua potable y baños públicos.
Aquí tiene lugar el 15 de mayo de cada año la Romería de San Isidro Labrador.
Finca La Dehesilla Se trata de una finca de titularidad privada por la que discurren varios caminos públicos incluidos en el inventario de caminos municipal. La pervivencia de una cabaña de ganado ovino en extensivo, algo habitual en Guadalcázar hasta los años 50, ha favorecido la conservación de los valores naturales de la finca conformando un majadal.
Aquí encontramos por ejemplo la mayor mirteda (Myrtus communis) de la provincia de Córdoba, que ocupa un total de 4 hectáreas. También se encuentra la mayor población de la provincia de un pequeño narciso amarillo (Cavanillas Narcissus cavanillesii), incluido en el Listado Andaluz de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. Destacan también algunos árboles singulares como un mesto de gran porte, algunos acebuches centenarios y sobre todo un ejemplar de higuera (ficus carica) en la zona conocida como Huerta del Conde, que podría ser el más grande del mundo, ya que supera con creces a la que actualmente ostenta el título en Formentera.
Corredor Verde del Guadalmazán El Corredor Verde del Guadalmazán fue un proyecto de deslinde efectuado por parte de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en el año 2000 en la Vereda de Villafranquilla. A raíz del mismo se llevaron a cabo replantaciones de especies vegetales autóctonas como lentiscos, acebuches, romero o retamas; y se dotó de equipamientos para su uso y disfrute como miradores y bancos. Gracias a esta iniciativa, la localidad de Guadalcázar dispone de un sendero que atraviesa la localidad y buena parte de su término municipal.
En concreto, se puede recorrer desde la Fuente del Ladrillo, hasta las inmediaciones del Cortijo de Villafranquilla, atravesando campos de cultivo y lugares de interés paisajístico y ecológico, como el arroyo del Guadalmazán, la Marota o la Torvizca.
Vía Verde de la Campiña I La Vía Verde de la Campiña, con 91´4 km de longitud, es la segunda vía verde de mayor recorrido en Andalucía. A su paso por la provincia de Córdoba atraviesa los municipios de Córdoba, Guadalcázar, (un enclave de La Rambla) y La Carlota; para después adentrarse en Sevilla. Su gestión y mantenimiento corresponde a la Delegación de Medio Ambiente de la Diputación de Córdoba. Tras su inauguración en el año 2005 se han producido diferentes iniciativas que han dado como resultado la repoblación de especies vegetales en buena parte de su trazado. La Vía Verde se ha convertido de esta manera en un corredor verde de biodiversidad muy útil para la dispersión de especies animales autóctonas.
Historia Se tiene constancia de la existencia de una ciudad romana en el siglo IV llamada Cárbula a la que Plinio hacía mención y que, según algunos historiadores, podría ser la actual Guadalcázar. También los árabes dejaron su huella en esta localidad ya que se cree que en la llamada Huerta Jonda hay una alberca que en su origen era un baño árabe, además del nombre de la ciudad, que en árabe quieren decir río del palacio. Tras ser reconquistada por Fernando III en 1236, fue donada a don Gonzalo Fernández de Córdoba, que la permutó por el señorío de Montilla. En 1609 fue erigida en marquesado en favor de don Diego Fernández de Córdoba, Virrey del Perú. Luis Fernández de Córdoba, descendiente de Don Diego Fernández de Córdoba, fundó en esta villa el Convento de monjas de la orden de San Bernardo. miniaturadeimagen|Vista de la antigua estación de ferrocarril de Guadalcázar (hoy desaparecida) En 1885 se abrió al tráfico el tramo La Carlota-Valchillón de la prevista línea Marchena-Valchillón, lo que supuso la llegada del ferrocarril al municipio guadalcaceño, que contó con una estación de ferrocarril. La línea férrea fue inaugurada en 1885, permitiendo que Guadalcázar quedase conectada con el resto de la red ferroviaria española. Esto facilitó considerablemente el movimiento de personas y mercancías hacia Córdoba. La línea férrea se mantuvo en servicio hasta su clausura en 1971.
Economía miniaturadeimagen|Campos cultivados con girasoles en las inmediaciones de Guadalcázar.La economía de esta localidad es casi completamente agraria. Los dos tipos de cultivo con más presencia en los campos de Guadalcázar, como en el resto de la región mediterránea, son el cereal y el olivar. La superficie dedicada al cultivo cerealista y al olivar son similares en la actualidad, si bien en los últimos años se ha incrementado la superficie dedicada a otros cultivos leñosos como el almendro. La vid, el otro componente de la triada mediterránea no encuentra en estas tierras un terreno apto para su cultivo, no obstante, topónimos como el Cerro de la Viña, muy próximo al núcleo urbano de Guadalcázar, pueden hacer alusión a su cultivo en épocas pasadas de manera testimonial.
Desde un punto de vista histórico, el cultivo predominante ha sido el cereal, como así lo demuestran los datos recogidos en diversas fuentes. Según el Catastro de Ensenada (1749), en Guadalcázar se cultivaban 4.530 fanegas de tierra calma (75,1% de la superficie cultivada), y 1.498 fanegas de olivar (24,8% de la superficie cultivada). Un siglo más tarde, en 1840, Ramírez de las Casas Deza fijaba en 3.215 las fanegas dedicadas a tierra calma (62,l% del total de superficie cultivada) y 1.956 fanegas dedicadas al olivar (37,8% del total de superficie cultivada) Es decir, el olivar ha experimentado un importante crecimiento desde al menos el siglo XVIII en detrimento de las tierras cerealistas. El retroceso de la superficie dedicada al cereal y la proliferación de proyectos de plantas solares están suponiendo una grave amenaza desde un punto de vista ambiental y ecológico.
Guadalcázar cuenta con un silo construido durante el franquismo, que formó parte de la Red Nacional de Silos y Graneros. Hoy se encuentra en desuso y hace la función de almacén municipal. En la primera década del se proyectó la construcción de un polígono industrial en el paraje conocido como Majada Vieja, en las inmediaciones del núcleo urbano de Guadalcázar, algo que finalmente no ha ocurrido.
Demografía Guadalcázar cuenta con una población de .