Montana o Montaña (Omicron2 Eridani A II) es uno de los mundos ficticios, existentes en el universo del juego de rol 2300 AD.

En esta obra de ficción, México y Argentina son representados como naciones con una cooperación espacial histórica especialmente estrecha. Dentro del marco narrativo, la colonización conjunta del planeta Montaña se presenta como el mayor éxito alcanzado por ambos países en sus actividades fuera de la Tierra, un logro que no tiene equivalente en la realidad actual y forma parte del trasfondo imaginario del universo descrito.

Sistema Estelar

En el juego de rol 2300 AD, Ómicron² Eridani es presentado como un sistema estelar trinario compuesto por estrellas pequeñas. En el relato, la estrella principal es una enana naranja de tipo espectral K1-V. A gran distancia, unas 400 unidades astronómicas (UA), orbitan conjuntamente dos estrellas adicionales: una enana blanca y una estrella de tipo M de la secuencia principal, separadas entre sí por unas 34 UA. Este par externo no alberga planetas de tamaño significativo, aunque la estrella tipo M —denominada Ómicron² Eridani C en la ficción— posee un cinturón disperso de restos asteroidales situado a unas 2,3 UA.

En contraste con estas estrellas secundarias, la narrativa atribuye a Ómicron² Eridani A un sistema planetario amplio y complejo, compuesto por seis planetas y dos cinturones de asteroides. Uno de estos planetas, llamado Montaña, orbita a unas 0,6 UA de la estrella y es descrito como el emplazamiento de una colonia humana conjunta de México y Argentina, un elemento claramente ficticio del escenario.

El sistema planetario imaginado incluye además varios cuerpos menores cercanos a la estrella. Entre ellos se encuentra Phaeton, un pequeño planeta rocoso sin atmósfera ni satélites, situado muy cerca de la estrella y nunca visible a simple vista desde Montaña. En la historia, cumple el papel de “guardia solar” del planeta habitado.

Más allá de Montaña, el relato introduce dos planetas desérticos: San Martín, a 1 UA, y San Pedro, a 2 UA. San Martín es descrito con una atmósfera muy delgada y un fuerte campo magnético que lo protege de la radiación estelar. La exploración de este mundo, según la ficción, es llevada a cabo por una institución científica imaginaria en busca de recursos naturales que podrían justificar la instalación de una base permanente bajo domo.

A mayores distancias, el sistema incluye dos cinturones de asteroides situados aproximadamente a 5 y 10 UA, considerados de escaso interés debido a la abundancia de recursos en Montaña. Más lejos aún, a unas 20 UA, aparece un gigante gaseoso llamado Gabriel, dotado de anillos y numerosos satélites helados con nombres de inspiración angelical. Finalmente, a unas 40 UA, se menciona un objeto helado denominado Nieve, que permanece prácticamente inexplorado, salvo por misiones de sondas muy básicas.

En conjunto, este texto construye un sistema planetario detallado como parte de un universo ficticio de ciencia ficción, utilizando conceptos reales de la astronomía —como tipos estelares, unidades astronómicas y clases de planetas— para dar verosimilitud a un escenario imaginario.

Información Planetaria En este escenario de ficción, Montaña es un planeta de tipo “mundo jardín”, es decir, un mundo habitable diseñado con características similares a las de la Tierra. Según la descripción narrativa, posee un diámetro ecuatorial de 11 347 km y una gravedad superficial cercana a la terrestre (aproximadamente 0,98 g). Su atmósfera es comparable a la de la Tierra en composición y presión, con un valor medio de 0,965 atmósferas a nivel del mar, suficiente para sostener vida humana sin grandes adaptaciones tecnológicas.

El planeta orbita su estrella de tal manera que su año dura 103,6 días locales, equivalentes a unos 155,4 días terrestres. Para simplificar la vida civil, los colonos emplean un calendario ficticio que alterna años de 103 y 104 días. Los días locales tienen una duración exacta de 36 horas, por lo que todos los sistemas de cronometraje están ajustados a este ciclo. El eje de rotación del planeta presenta una inclinación cercana a los 25°, similar a la terrestre, pero la corta duración del año provoca estaciones más intensas. Las regiones polares desarrollan capas de hielo en invierno que se reducen notablemente durante el verano, un fenómeno atribuido en la historia tanto a las corrientes oceánicas como a la fuerte irradiación directa de la estrella primaria.

El nombre del planeta refleja su intensa actividad geológica. En la ficción, Montaña es extremadamente tectónico, con más de 200 volcanes activos. Posee grandes cadenas montañosas de formación relativamente reciente, que se elevan desde zonas profundas de la corteza hasta regiones altas donde la erosión es lenta. Las mesetas elevadas entre las montañas y los valles son presentadas como los lugares más adecuados para el establecimiento de asentamientos humanos.

Montaña cuenta con un único satélite natural, una luna de unos 3 544 km de diámetro, ligeramente mayor que la Luna terrestre. En la narrativa, la interacción gravitatoria con este satélite contribuye a mantener el núcleo del planeta geológicamente activo. Las mareas oceánicas generadas por la luna producen un ciclo de aproximadamente 19 horas entre pleamar y bajamar.

La superficie del planeta está dominada por los océanos, que cubren cerca del 90 % del total. Solo existe un gran continente y tres grandes islas situadas al este. La explotación de los recursos marinos es limitada, aunque se exploran posibilidades de acuicultura, ya que las especies oceánicas ficticias resultarían más productivas y fáciles de procesar que los cultivos terrestres locales. En cuanto a la fauna, algunos peces de agua dulce son comestibles, pero la ganadería sigue siendo la principal fuente de carne para los colonos.

Las tres grandes islas al este del continente, llamado Chimborazo, reciben los nombres de Carmen, Isla Oeste y Monte Patria. Todas son de origen volcánico, siendo Monte Patria la más alta y activa. En esta isla, la lava incandescente ilumina con frecuencia las nubes bajas. La actividad volcánica se explica, dentro de la ficción, por un conducto secundario de placas tectónicas en el fondo marino que se extiende de suroeste a noreste y que, con el tiempo, podría formar montañas submarinas y unir las islas en un solo continente. El mar circundante se mantiene cálido debido a respiraderos hidrotermales, que ocasionalmente provocan fuertes marejadas y explosiones de vapor cuando el agua entra en contacto con zonas muy calientes. Esta región es conocida por los colonos como el Mar Humeante.

Los volcanes insulares son descritos como basálticos, con erupciones frecuentes pero poco explosivas, caracterizadas por flujos de lava relativamente fluidos. Aun así, solo el extremo de Isla Oeste se considera relativamente seguro para la ocupación humana, al estar protegido por formaciones naturales que desvían las corridas de lava. Monte Patria, por el contrario, sufre inundaciones de lava tan frecuentes que incluso su línea costera emite vapor, aunque algunas plantas logran sobrevivir el tiempo suficiente como para crecer gracias a breves periodos de estabilidad.

En el continente de Chimborazo, varios volcanes son de tipo andesítico, más peligrosos en términos eruptivos. Aunque muchos de ellos se limitan a emitir gases y ceniza, el registro histórico ficticio de la colonia menciona siete erupciones explosivas a lo largo de sus primeros 55 años de existencia.

En conjunto, esta descripción utiliza principios reales de geología, climatología y astronomía para construir un mundo coherente dentro de una narrativa de ciencia ficción, sin pretender representar un planeta real.

Véase también 2300 AD Brazo Chino

Referencias Bibliografía

Enlaces externos

https://web.archive.org/web/20060511172448/http://personal.nbnet.nb.ca/huntergb/mexframe.html - Los Estados Unidos Mexicanos en 2300 AD (en inglés) https://web.archive.org/web/20041107120356/http://home.earthlink.net/~ad2300/mexico.htm - The United Mexican States in 2300 AD (en inglés)

Categoría:Planetas habitables en 2300AD