El lesbianismo en la historia se ha hecho presente desde tiempos muy antiguos.

La identidad lésbica concebida como tal a través del tiempo, surgió más tarde que la masculina, ya que el desarrollo subcultural ha sido más lento debido al pensamiento de Occidente, la moral, las barreras religiosas, las creencias de la época y los miedos. Esta identidad sexual, considerada por gran parte del mundo durante muchos años como minoría, ha recibido diferentes tratos a lo largo de la historia.

Teniendo en cuenta el rol que el hombre ha ocupado históricamente, el lesbianismo ha sido menos difundido públicamente que la homosexualidad masculina. Aún existiendo durante toda la historia humana en la mayoría de las culturas antiguas, la presencia lésbica ha sido considerada como inexistente o desvalorizada, a diferencia de la homosexualidad masculina, que si bien no era aceptada, sí fue reconocida. Recientes estudios realizados en Estados Unidos demuestran que las relaciones femeninas han destacado la fuerza y la consistencia de lazos existentes entre mujeres, en donde la relación sexual puede o no haber desempeñado un papel importante.

Según la filósofa americana Judith Butler, la exclusión opera mediante la creación de un dominio de sujetos desautorizados, presujetos, de poblaciones borradas del panorama visual; y las lesbianas han ocupado ese dominio de sujetas borradas de lo posible de imaginar.Butler, Judith. Fundamentos contingentes: el feminismo y la cuestión del "posmodernismo". Buenos Aires, Centro de documentación sobre la mujer, 2000. ISBN 84-493-2030-5 Otra de las causas del poco conocimiento público sobre el lesbianismo se da en la errónea concepción social del mismo. Lillian Faderman asegura que hasta fines del , la sociedad no solo toleraba sino que fomentaba el amor entre mujeres (lo que entonces se conocía como "amistad romántica") a menos que esa relación pasara a un plano sexual o alguna de ellas intentara usurpar el rol masculino.Faderman, Lilian. Surpassing the Love of Men: Romantic friendship and love between women from the Renaissance to the present. Londres, The Women's Press, 1981. ISBN 0-688-13330-4

Grecia antigua thumb|200px|Safo, leyendo un poema junto a sus discípulas. Las referencias escritas más antiguas de amor entre mujeres datan de la Grecia antigua. Safo (el epónimo de "safismo"), originaria de la isla de Lesbos, representa uno de los principales iconos lésbicos de la historia. Compuso poemas en los cuales expresaba su atracción sexual hacia otras mujeres, pero algunos escritos también la describen como una persona que mantuvo asimismo relaciones con hombres. Máximo de Tiro escribió que las relaciones de Safo con otras mujeres en su escuela eran platónicas. Los estudiosos modernos sugieren un paralelo con las concepciones del amor entre hombres y jóvenes en la antigua Grecia y las amistades entre Safo y sus estudiantes, en las cuales "tanto la pedagogía como la pederastia pueden haber tenido sus roles en el hecho".Bryn Mawr Classical Review 1999.05.01 . Visitado el 15-10-2007Ellen Greene (ed.), Leyendo a Safo: Acercamientos Contemporáneos. Berkeley: University of California Press, 1996. ISBN 0-520-20195-7 De cualquier manera, la importancia de la obra y los intereses personales de la poetisa han sido tales que el término safismo se ha convertido en sinónimo de lesbianismo desde la época victoriana.

Oriente En el código de Hammurabi existen datos que comprueban la presencia de mujeres con inclinaciones lésbicas. Se reconoce un tipo aparte de mujer llamada salzikrum, palabra que significa "hija hombre". Poseía muchos más derechos hereditarios que mujeres comunes y, tal como una sacerdotisa, podía heredar gran parte de los bienes paternales, mientras que una mujer común no podía hacerlo. Esto podía ofrecer la posibilidad de que ella pudiese comenzar una familia con una o varias esposas.Código de Hammurabi. Página 178 y siguientes, y página 184 y siguientes.

China En la antigua China, se ha tenido una cierta tolerancia hacia el lesbianismo. Una de las razones más importantes es que las mujeres aportan el Ying (substancia o energía necesaria para el cuerpo), por lo que la idea de la masturbación femenina según este tren de pensamiento era la de un acto inofensivo. Algunos historiadores, como John Boswell, han descubierto ciertos elementos que denotan la existencia de relaciones homosexuales femeninas. Un ejemplo de esto figura en las palabras pronunciadas por Ying Shao (140–206), "Cuando dos mujeres se relacionan entre sí como marido y mujer, se denomina esa situación como dui shi’".Boswell, John. "Cristianismo, Tolerancia Social y Homosexualidad" Muchnik Editores, Barcelona, España. Trad. Marco Aurelio Galmarini. ISBN 84-7669-172-6

La palabra mojinzi ("espejos frotándose") se utilizó para describir las actividades lésbicas, tomando como idea a dos espejos frotándose uno contra el otro (o sea, formas similares sin protuberancias) representando a los órganos sexuales femeninos.

Se han encontrado también casos de la Corte en donde se realizaban casamientos grupales de lesbianas y las denominadas "Asociaciones de la Orquídea dorada", cuyas zonas más activas se hallaban en Shunte, Fanyu y Sajiao. La membresía para tal grupo era exclusivamente femenina y hubo miembros que vivieron en pareja durante toda su vida. Algunos miembros se casaban con hombres pero continuaban manteniendo relaciones lésbicas después del matrimonio, evitando los hogares junto a sus maridos lo máximo posible Y aquellas que eran forzadas a quedarse en sus casas con sus maridos, se suicidaban. Estas agrupaciones sobrevivieron hasta el e incluían ceremonias de casamiento e intercambio de presentes entre "esposa" y "marido". Dichas mujeres podían incluso adoptar niñas, que a su vez podían heredar de sus adoptantes.

Edad Media miniaturadeimagen|Grabado del de Giovanni Antonio da Brescia. En la Edad Media europea, al , la condición homosexual fue reprimida y ocultada. Por lo tanto es difícil encontrar casos y datos con referencias históricas sobre relaciones erótico-amorosas entre mujeres. Las principales fuentes son los archivos eclesiásticos (sermones, homilías, encíclicas, concilios, catecismos) y jurídicos (procesos judiciales, denuncias, sentencias).

Los Concilios de París (1212) y Ruan (1214) prohibían a las monjas, a fin de evitar la tentación, dormir juntas y se exigía que una lámpara ardiese toda la noche en los dormitorios. En los siglos subsiguientes, XVI, XVII y XVIII, las relaciones sexuales entre monjas eran un tema recurrente en la literatura de la época, sobre todo en los países protestantes y círculos católicos. Existen novelas cortas y poemas que de alguna forma documentan sobre estas relaciones sexuales entre monjas dentro de los conventos.

Legislación medieval Hasta época reciente se creía que el lesbianismo había sido ignorado por las leyes civiles. Estudios más modernos tienden a desmentir el hecho, a pesar de que todavía es necesaria mucha más investigación. La primera ley civil que condenaba el lesbianismo fue el código de Orléans, el Li Livres de jostice et de plet (1260). La ley condenaba a los sodomitas masculinos a la pérdida de los testículos a la primera ofensa, del miembro en la segunda y a la quema en la hoguera a la tercera. La ley fue ampliada para incluir a las mujeres:

No está claro que significa exactamente «perder cada vez un miembro».

Sin embargo, sería Cino da Pistoia quien en 1314, con la publicación de su Comentario, interpretaría por primera vez el derecho romano de forma condenatoria para el lesbianismo. Da Pistoia interpretó una oscura ley de Diocleciano y Maximiano, la Lex foedissiman de 287 d. C., que condenaba la prostitución y las mujeres libertinas, para condenar a las mujeres que tenían relaciones con otras mujeres. En 1400 Bartholomeo de Saliceto retomó esta interpretación de la Lex foedissiman para condenar el lesbianismo a la pena de muerte. Las Lecturas de Saliceto se convertirían en una referencia para toda Europa, cuya legislación se basaba en la romana, hasta el .

En el cristianismo

Las referencias que se hacen al lesbianismo en la Biblia son abiertas a distintas interpretaciones. Existe una historia bíblica que puede ser considerada como la más temprana en términos lésbicos: el amor entre Noemí y Rut. Aunque trataba de amor familiar, también puede ser interpretado como una viva declaración de amor en sentido más explícito: “Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Yavé y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos.” Ruth 1:16-17

Aun así, el cristianismo ha concebido al lesbianismo como un acto "contranatura" para las relaciones entre mujeres. En el año 1073, todas las copias de los poemas de Safo fueron quemados en Roma y Constantinopla por orden de la Iglesia Católica.

En el , Gregorio López en su edición y comentario de las Siete Partidas (Salamanca, 1555) escribía en el titulado "Omes en la Setena Partida" que "aunque dice la ley, hombres, se incluye también a las mujeres tanto cuando una con otra haga contra natura como cuando varón con hembra haga el coito contra natura [...], así pues el pecado femenino es posible y ha de ser castigado". A pesar de esto, la ley divina o la secular no castigaba el coito entre dos mujeres pero recibirían una pena menos severa que la hoguera, a menos que se utilizara algún elemento para emular un miembro reproductor masculino durante el sexo. Hasta 1560, el Tribunal Supremo Inquisitorial de Madrid no reconocía casos de lesbianismo sin el uso del mencionado "instrumento", a pesar de acusaciones al contrario. En la primera década del , es conocido el caso de Catalina de Belunza y Mariche, en el cual el fiscal general de San Sebastián acusa de "penetrarse entre sí como lo harían un hombre y una mujer desnudas, en la cama, tocándose y besándose, la una encima del vientre o la panza de la otra, un crimen que habían perpetrado en numerosas y diversas ocasiones". Tras apelación, el Tribunal Supremo terminó retirando todos los cargos.La sodomía femenina o lesbianismo visitado el 16-10-2007

América Tras el primer encuentro de los conquistadores europeos con el continente americano, se comienza un registro a modo de crónica sobre el comportamiento de los nativos, siendo la sexualidad uno de los aspectos que más escandaliza. En estos textos se menciona la sodomia foeminarum, lo cual representa una prueba fehaciente de la existencia de prácticas homosexuales en varias etnias del continente americano. Puntualmente, el jesuita Pêro Correa escribe:

Hacia 1576, Pêdro de Magalhães de Gândavo se refiere a relaciones homosexuales de mujeres tupinambás

Durante el otros europeos, misioneros y exploradores describían a personas del Tercer sexo como berdaches, tanto en los casos femeninos como masculinos. Para las mujeres específicamente, se relata que vestían ropas de hombre y participaban en actividades guerreras, de caza y otras que su cultura consideraba masculinas, como la confección de armas; pero además tenían esposas o compañeras duraderas.

Según investigaciones del ensayista argentino Jorge Salessi, la representación de la homosexualidad fememina en Argentina a principios del dentro de la política constitucional y la higiene, se basó en la propagación de un "pánico homosexual", ansiedad cultural producida, promovida y utilizada para controlar a la población, siendo las prácticas lésbicas consideradas como "peligrosas por la cultura patriarcal y burguesa hegemónica".

Durante el nazismo