Martín Ignacio de Loyola y Mallea (Éibar, Guipúzcoa, 1556-Buenos Aires, 9 de junio de 1606), conocido también como Martín Mallea, fue un religioso franciscano, misionero, explorador, circunnavegante y obispo español. Desarrolló su actividad en Europa, América y Asia durante las últimas décadas del siglo XVI y comienzos del XVII.{Cita publicación|url=https://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/es/loyola-mallea-martin-ignacio/ar-89909/|título=Loyola Mallea, Martín Ignacio|publicación=Enciclopedia Auñamendi}}

Realizó dos circunnavegaciones, siguiendo itinerarios en sentidos opuestos, y participó en las primeras misiones franciscanas destinadas a China. Durante sus viajes recorrió Nueva España, Filipinas, Macao y otros territorios asiáticos y, en su regreso a América a través del Pacífico, viajó en la expedición dirigida por Pedro de Unamuno, que efectuó reconocimientos de la costa de la actual California.

Sus experiencias en Asia quedaron reflejadas en relaciones y memoriales sobre China, Filipinas y las Indias Orientales. El relato de su primera vuelta al mundo fue incorporado a la Historia de las cosas más notables, ritos y costumbres del gran reino de la China, de Juan González de Mendoza.

Durante la última etapa de su vida desarrolló su actividad en América del Sur. Fue nombrado obispo del Paraguay y el Río de la Plata y en 1603 convocó el sínodo de Asunción, dedicado entre otras cuestiones a la evangelización y doctrina de las poblaciones indígenas. Murió en Buenos Aires el 9 de junio de 1606.

Biografía

Orígenes y formación religiosa Martín Ignacio Loyola y Mallea nació en Éibar, Guipúzcoa, en 1556. Era hijo de Andrés Martínez de Mallea y Marina Usoa de Loyola. Por vía materna pertenecía al linaje de Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús.

Ingresó en la Orden Franciscana y orientó su actividad religiosa hacia las misiones ultramarinas de Filipinas y China.En este contexto comenzó una trayectoria viajera que lo llevó a atravesar sucesivamente los océanos Atlántico, Pacífico e Índico y a conocer diferentes territorios de América y Asia.

Primera circunnavegación En 1581 partió hacia Nueva España formando parte de un grupo de misioneros franciscanos destinados a Filipinas. Después de atravesar el territorio novohispano alcanzó la costa del Pacífico y embarcó hacia el archipiélago filipino, adonde llegó en 1582.

Durante su estancia en Filipinas participó en los proyectos franciscanos destinados a establecer misiones en China. Loyola y otros religiosos intentaron penetrar en territorio chino, aunque las restricciones existentes para la presencia de extranjeros dificultaron sus actividades y los franciscanos terminaron siendo expulsados.

Durante estos viajes estuvo también en Macao, entonces bajo administración portuguesa. Posteriormente alcanzó Malaca, desde donde emprendió el regreso a Europa siguiendo la ruta marítima portuguesa.

Atravesó el océano Índico y rodeó el cabo de Buena Esperanza antes de llegar a la península ibérica en 1584. Con este recorrido completó una circunnavegación iniciada tres años antes.

A su regreso informó a las autoridades civiles y religiosas sobre la situación de las misiones franciscanas en Extremo Oriente y las dificultades existentes para establecer una presencia permanente en China.

Las experiencias recogidas durante el viaje quedaron reflejadas en una relación posteriormente incorporada por Juan González de Mendoza a su Historia de las cosas más notables, ritos y costumbres del gran reino de la China. La obra, publicada inicialmente durante la década de 1580 y traducida posteriormente a varias lenguas europeas, contribuyó a difundir información sobre China en Europa. miniaturadeimagen|Nao del siglo XVI

Segunda circunnavegación Poco después de regresar a Europa, Loyola emprendió un nuevo viaje hacia Oriente. En 1585 partió desde Lisboa, siguiendo esta vez la ruta portuguesa del cabo de Buena Esperanza hacia el océano Índico y Asia.

Durante esta segunda estancia continuó relacionado con los proyectos franciscanos sobre China y Filipinas. En 1587 aparece junto con el franciscano Francisco Manrique en documentación dirigida a Felipe II relacionada con China y la presencia española en Asia.

Expedición de Pedro de Unamuno y desembarco en California En 1587 Loyola emprendió el regreso desde las proximidades de Macao hacia Nueva España a bordo de la fragata Nuestra Señora de la Buena Esperanza, capitaneada por Pedro de Unamuno.

En la embarcación viajaban religiosos franciscanos, soldados y varios tripulantes procedentes de Luzón, mencionados en las fuentes como «indios luzones». El viaje tenía como destino Nueva España, aunque durante la travesía se realizaron reconocimientos de la costa occidental de América del Norte.

Después de atravesar el Pacífico, la expedición alcanzó en octubre de 1587 la costa de Alta California y fondeó en un lugar denominado por los expedicionarios Puerto de San Lucas, identificado por la historiografía con un punto próximo a la actual Morro Bay, en California Unamuno organizó varias expediciones de reconocimiento en tierra. Martín Ignacio de Loyola participó personalmente en estos reconocimientos junto con miembros de la expedición, entre ellos varios de los tripulantes procedentes de Luzón. Durante las exploraciones se establecieron contactos con las poblaciones indígenas de la región. Posteriormente se produjo un enfrentamiento en el que murió uno de los tripulantes luzones. Ante las dificultades encontradas, Unamuno decidió abandonar el reconocimiento y continuar la navegación hacia Nueva España. La Nuestra Señora de la Buena Esperanza llegó finalmente a Acapulco en noviembre de 1587.

La participación de Loyola en esta expedición lo vinculó así a uno de los primeros reconocimientos españoles de la costa de la actual California realizados durante las navegaciones transpacíficas entre Asia y Nueva España.

Regreso a Europa y segunda vuelta al mundo Después de alcanzar Nueva España, Loyola atravesó nuevamente el territorio novohispano y continuó su viaje hacia Europa.

Con este recorrido completó su segunda circunnavegación. La particularidad de sus dos vueltas al mundo fue que siguieron itinerarios generales en sentidos opuestos. En la primera alcanzó Asia atravesando América y el Pacífico y regresó a Europa por el océano Índico y el cabo de Buena Esperanza; en la segunda llegó a Asia siguiendo la ruta portuguesa alrededor de África y regresó a través del Pacífico y América.

De forma simplificada, sus recorridos fueron:

Primera circunnavegación: península ibérica → Nueva España → océano Pacífico → Filipinas y China → océano Índico → cabo de Buena Esperanza → Europa.

Segunda circunnavegación: Europa → cabo de Buena Esperanza → océano Índico → Asia → océano Pacífico → California y Nueva España → Europa.

Esta trayectoria convirtió a Loyola en uno de los primeros viajeros que completaron más de una circunnavegación.

Proyectos sobre China y Filipinas Los viajes de Loyola estuvieron estrechamente relacionados con los proyectos franciscanos de expansión misional en Asia oriental.

Participó en la elaboración de relaciones y memoriales destinados a informar a la Corona y a las autoridades religiosas sobre China, Filipinas y las Indias Orientales. En ellos se abordaban las posibilidades de evangelización, las dificultades encontradas por los religiosos europeos y diferentes cuestiones relacionadas con la presencia ibérica en Asia.

Su experiencia directa en América y Asia le permitió proporcionar información obtenida durante sus desplazamientos por territorios que las autoridades de la Monarquía conocían principalmente a través de comerciantes, navegantes, religiosos y funcionarios.

Su actividad se desarrolló en un periodo en el que Filipinas se estaba consolidando como punto de conexión entre Nueva España y las redes comerciales y políticas del este y sudeste asiático.

Actividad en América del Sur Durante la década de 1590 Loyola trasladó su actividad hacia América del Sur. Participó en la organización y expansión de las misiones franciscanas relacionadas con los territorios del Río de la Plata, Paraguay y regiones próximas.

Esta etapa supuso un cambio respecto a su trayectoria anterior, vinculada principalmente a las comunicaciones entre Europa, Nueva España y Asia. A partir de entonces centró su actividad en los problemas religiosos, sociales y misionales de los territorios sudamericanos.

En 1601 fue presentado para ocupar el obispado del Paraguay y Río de la Plata.

Como obispo, Loyola intervino en la organización eclesiástica de un territorio de gran extensión y con una población dispersa, así como en las relaciones entre los religiosos, las autoridades coloniales y las poblaciones indígenas.

En 1603 convocó el Sínodo de Asunción, uno de los principales acontecimientos de su episcopado. El sínodo estableció disposiciones relativas a la evangelización y enseñanza de la doctrina cristiana entre las poblaciones indígenas y abordó diferentes aspectos de la organización religiosa de la diócesis.

Entre las cuestiones tratadas se encontraba la utilización de las lenguas indígenas en la evangelización. La actividad desarrollada durante su episcopado estuvo también relacionada con los problemas derivados del sistema de encomienda y las condiciones de las poblaciones indígenas.

Loyola permaneció al frente de la diócesis hasta su muerte en 1606.

Viajes y escritos La trayectoria de Martín Ignacio de Loyola estuvo vinculada a la circulación de personas, conocimientos e información entre Europa, América y Asia durante las últimas décadas del siglo XVI.

Su experiencia asiática alcanzó difusión europea principalmente a través de la obra de Juan González de Mendoza. El relato de Loyola constituye una de las fuentes incorporadas a la Historia de las cosas más notables, ritos y costumbres del gran reino de la China, una de las obras europeas sobre China de mayor difusión de finales del siglo XVI.

Loyola elaboró asimismo relaciones y memoriales vinculados con China, Filipinas y las Indias Orientales, algunos de ellos dirigidos a las autoridades de la Monarquía Hispánica.

Parte de su producción y de la documentación relacionada con sus viajes fue posteriormente recopilada y estudiada por el historiador José Ignacio Tellechea Idígoras.

Sus desplazamientos conectaron algunos de los principales espacios marítimos de su época: la península ibérica, Nueva España, California, el océano Pacífico, Filipinas, China y Macao, el océano Índico, el cabo de Buena Esperanza y, durante la última etapa de su vida, Paraguay y el Río de la Plata.

Obras

Itinerario o relación de su primera vuelta al mundo, incorporada a la Historia de las cosas más notables, ritos y costumbres del gran reino de la China, de Juan González de Mendoza.

Relaciones y memoriales sobre China, Filipinas y las Indias Orientales.

Véase también Expedición de Magallanes-Elcano Historia marítima guipuzcoana en los siglos XVI y XVII Misioneros guipuzcoanos durante los siglos XVI y XVII

Referencias

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