Grigori Mijáilovich Semiónov, a veces erróneamente transcrito como Semenov , (-30 de agosto de 1946), fue un jefe contrarrevolucionario en la región del lago Baikal y alrededores entre 1917 y 1920, teniente general en 1919. Se lo considera el más importante de los jefes militares financiados por Japón en la región durante la guerra civil rusa; famoso por su crueldad y tachado de bandido incluso por los aliados.
Nacido y criado en un asentamiento cosaco en Siberia, estudió en una academia militar cosaca. Se lo destinó a la frontera y más tarde a Mongolia, donde se mezcló sin autorización en la política local. Reprendido, se lo trasladó a nuevos destinos hasta que su unidad fue enviada al frente durante la Primera Guerra Mundial.
Combatió en el frente sudoccidental y persa y trabó amistad con su futuro lugarteniente durante la guerra civil rusa, Ungern von Sternberg. Valeroso, fue nombrado caballero de cuarta clase de la Orden de San Jorge. Después de la Revolución de Febrero de 1917, propuso al Gobierno la formación de un ejército de voluntarios reclutado entre las minorías del Imperio y recibió el nombramiento de comisario para el reclutamiento en Siberia oriental, donde tuvo notable éxito entre los mongoles.
Tras la Revolución de Octubre comenzó su lucha armada contra el nuevo Gobierno soviético, denominado Consejo de Comisarios del Pueblo (Sovnarkom), y las autoridades locales con reclutas de variado origen. El frente fluctuó durante el invierno y la primavera de 1918 mientras Semiónov trataba con las demás autoridades antisoviéticas de la región e intentaba recabar el apoyo de los aliados, que logró como principal fuerza opuesta al nuevo Gobierno de Lenin. Respaldado financieramente por Francia y Gran Bretaña, su principal influencia y fuente de dinero y armas fue, sin embargo, Japón, del que se convirtió en agente en la zona en la práctica.
Aprovechando la revuelta de la legión Checoslovaca, logró finalmente avanzar contra los soviéticos y tomar Chitá, donde instauró su dominio de terror sobre la región, sostenido gracias al continuo apoyo japonés y al control de la red de ferrocarriles. Se opuso al golpe de Estado que nombró gobernante supremo a Aleksandr Kolchak, con el que mantuvo tensas relaciones y al que privó a voluntad de suministros gracias a su control de una sección del transiberiano y del transmanchuriano. Convertido en señor feudal de la zona, los intentos de Kolchak de destituirlo fracasaron por la oposición japonesa. A finales de 1919, ante la derrota militar frente a los soviéticos, Kolchak trató de lograr su ayuda para sostenerse, pero los esfuerzos de Semiónov por su teórico superior fueron escasos e inútiles.
Tras la derrota y muerte de Kolchak, quedó como gobernante provisional de Siberia y hubo de enfrentarse a las nuevas autoridades de la República del Lejano Oriente, respaldadas por Moscú. Pudo sostenerse hasta la retirada japonesa, que lo obligó a replegarse al este en el otoño de 1920. Sus intentos para retomar el poder en el Lejano Oriente ruso fracasaron y acabó exiliándose. Durante el periodo de entreguerras residió en el norte de China, siempre cercano a los japoneses y tras la Segunda Guerra Mundial fue capturado por los soviéticos, condenado y ejecutado en Moscú.
Comienzos y la guerra mundial Semiónov era de ascendencia ruso-buriata, hijo de un próspero comerciante cosaco y de madre buriata, nacido en la región de Transbaikal, en la aldea cosaca de Kuranzka, en el curso medio del río Onon, en 1891. Creció entre la tradición cosaca y las historias de la antigua grandeza mongol, convirtiéndose en un tipo de frontera, audaz pero brutal.
Se graduó en la Escuela Militar cosaca de Oremburgo en 1911. Fue destinado al primer regimiento de Verjneúdinsk del Ejército cosaco del Transbaikal del Ejército Imperial ruso, acuartelado en Troitskosavsk, en la frontera mongola, y más tarde en Urga. De inmediato se pusieron de manifiesto tanto su fascinación por los asuntos mongoles como su tendencia a la intriga e intervino sin haber recibido órdenes en la independencia mongola de 1911 dispersando a la guarnición china. Reprendido por sus superiores, se lo envió lejos de Mongolia. Primero se lo destinó a la escuela militar de Chitá y más tarde al Lejano Oriente ruso, patrullando la frontera del río Ussuri.
Al estallar la Primera Guerra Mundial, su unidad fue enviada al frente suroccidental, donde sirvió hasta enero de 1917, cuando se lo transfirió al frente persa, al mando de la 3.ª centuria del Regimiento de Verjneúdinsk. Ascendió a yesaul (equivalente a capitán de infantería en la jerarquía cosaca). Soldado valeroso, había sido condecorado con la Orden de San Jorge de cuarta clase. Durante su estancia en el frente occidental, forjó su amistad con su futuro subordinado, el barón Roman Ungern von Sternberg, de carácter similar.
Con el comienzo del periodo revolucionario, Semiónov se convenció de la necesidad de reclutar un nuevo ejército de voluntarios y se convenció de la posibilidad de hacerlo entre las minorías de Imperio ruso, especialmente de las siberianas, tomando a los buriatos como centro del mismo. Tras la disolución del II Cuerpo de Cosacos volvió a la Brigada de Ussuri, proponiendo en mayo a Kérenski su plan, para lo que viajó a la capital; propuso además sin éxito un golpe de Estado en favor del general Alekséi Brusílov.
En agosto de 1917, Semiónov recibió el nombramiento de comisario del Gobierno Provisional en la región de lago Baikal, responsable del reclutamiento de unidades militares voluntarias buriatas para luchar en la guerra. Inmediatamente comenzó sus actividades entre las diversas agrupaciones mongolas, con notable éxito.
La guerra civil rusa en el Transbaikal
Situación en Transbaikalia La región del Transbaikal estaba constituida por ocho distritos limitados por el Baikal al oeste, Manchuria al este y Mongolia al sur; quedaba separada en dos por los montes Yáblonoi, siendo Chitá y Verjneúdinsk sus principales centros urbanos, que habían crecido notablemente desde comienzos del siglo . Hasta la inauguración del ferrocarril transiberiano a comienzos de siglo, la zona había sido famosa por sus minas de oro, su comercio de té con China y por ser una región utilizada por el Gobierno imperial para el exilio interior y prisión de rebeldes y adversarios. Los cosacos del Ural habían sido deportados a la región tras su participación en la revuelta de Yemelián Pugachov. Durante el siglo , les siguieron numerosos deportados políticos. La región también había sido zona de asentamiento de disidentes religiosos y contaba con una comunidad decreciente de mongoles buriatos (26 % de los 795 796 habitantes según el censo de 1911).
Tras la Revolución de Febrero de 1917 en Petrogrado, las autoridades zaristas fueron rápidamente apartadas y la organización de la revolución quedó principalmente en manos de los políticos socialrevolucionarios de la zona. En las dos principales urbes de la región, controlaban tanto las instituciones dependientes del Gobierno Provisional Ruso como el sóviet.
A esta zona, las consecuencias de la Revolución de Octubre llegaron tardíamente. Hasta finales de 1917 y comienzos de 1918, los diversos partidos socialistas cooperaron en aplicar reformas agrarias y sobre el trabajo, y los sóviets (consejos) locales no tomaron el poder hasta esas fechas.
Intervención Aliada y asentamiento en Siberia Estación de ferrocarril de Chitá en 1910. El control del nudo ferroviario de Chitá por Semiónov le confirió poder frente al Gobierno del almirante Aleksandr Kolchak y le permitió saquear a voluntad el transporte entre Siberia occidental y el Lejano Oriente ruso y Manchuria.|thumb|right Después de la Revolución de Octubre y la toma del poder por los bolcheviques en Irkutsk el , Semiónov organizó una rebelión antisoviética con sus cerca de seiscientos hombres pero, derrotado, huyó hacia Manchuria. A comienzos de diciembre, empezó a buscar reclutas en el Onon y a solicitar apoyo al general Horvat en Manchuria para reforzar sus primeras unidades. Alrededor de las mismas fechas, envió un delegado a tratar con Kolchak en Shanghái, tratando de recabar su apoyo, sin lograrlo.
A mediados de enero de 1918, comenzó a atacar los pueblos del Transbaikal, acciones que aumentaron el temor de los socialrevolucionarios sobre una guerra civil si el poder pasaba exclusivamente a los sóviets como exigían bolcheviques y algunos mencheviques. La nueva autoridad política formada por consenso de las fuerzas políticas locales por esas fechas para llenar el vacío del Gobierno provisional y afrontar la toma del poder por los bolcheviques tachó a Semiónov de contrarrevolucionario y ordenó su arresto. Mientras, este había tomado el control del norte del ferrocarril transmanchuriano, hasta entonces administrado por los rusos como una colonia en China. Durante diciembre de 1917 y enero de 1918, envió agentes para reclutar seguidores y obtener armas de los poblados cosacos cercanos a la frontera siberiano-manchú. A mediados de enero, contaba con algo más de quinientos hombres y trató de avanzar sin éxito hacia Chitá, frustrado por la llegada de tropas que regresaban del frente y sostuvieron al sóviet popular frente a las unidades de Semiónov. Con la toma del poder en la región por los bolcheviques poco después, el nuevo comandante continuó obligando a Semiónov a replegarse hacia Manchuria. Por otro lado, las tropas chinas, que habían tomado el control de gran parte del transmanchuriano a petición de los Aliados, presionaban a Semiónov desde el sur, aunque consiguió mantener el control de Manchuli y Hailar.
A comienzos de 1918, con la llegada de las primeras tropas Aliadas de la intervención aliada en la guerra civil rusa, los Gobiernos de la Entente confiaron en Semiónov para acaudillar las fuerzas opuestas a los bolcheviques en Siberia. Semiónov, considerado corrupto e indeseable, parecía ser la única alternativa a los bolcheviques en la región y contaba con trenes blindados que le permitían controlar las comunicaciones de la zona a pesar de sus escasas tropas. Hasta la revuelta de la Legión Checoslovaca, sus tropas constituían la única fuerza antibolchevique de importancia en la zona.
A finales de enero de 1918, representantes de Semiónov viajaron a Pekín para presentar sus planes de oposición al avance bolchevique y para solicitar su ayuda, militar y económica. Los informes británicos, favorables, hicieron que el Gobierno de Londres aprobase la ayuda al caudillo (atamán) cosaco. A finales de febrero y principios de marzo, Semiónov comenzó a recibir subsidios (diez mil libras mensuales) y armamento de los británicos. A la vez y sin saberlo estadounidenses y británicos, el Gobierno japonés había alcanzado un acuerdo con Semiónov para abastecerlo a gran escala, convirtiéndolo pronto en su agente en la región. Los japoneses no sólo armaron al cosaco, sino que le enviaron tropas especializadas para reforzar sus unidades. Los instructores japoneses para el armamento regalado a Semiónov viajaron a su territorio con uniformes rusos. El zaibatsu Kuhara corrió con los gastos del apoyo a Semiónov. Tanto el Gobierno británico como el francés entregaron también armamento y dinero a Semiónov por las mismas fechas, en secreto, para no perturbar sus negociaciones simultáneas con el Gobierno de Lenin para tratar de lograr su vuelta a la guerra contra los Imperios Centrales. A pesar de estos apoyos, en marzo Semiónov se encontraba arrinconado entre las tropas soviéticas que avanzaban hacia Manchuria y las unidades chinas en el transmanchuriano.