thumb|300px|Las barras bravas se pueden distinguir por las banderas que despliegan, ya que en el resto del estadio no existe otro sector donde haya tal cantidad. En la imagen, La Banda del Expreso, barra brava de Godoy Cruz Antonio Tomba.

Las barras bravas en Argentina, fueron identificadas por la sociedad como grupos organizados violentos en 1958 (algunos años después de la conformación de las primeras), tras la muerte del espectador Alberto Mario Linker a manos de la policía en un partido entre Vélez Sarsfield y River Plate. Tras el hecho, la prensa denominó como una barra fuerte al primero al que identificó como un grupo organizado violento, en tanto que el término barra brava como denominación para los mismos surgió, también desde la prensa argentina, en la década de 1960, aunque se popularizó en la década de 1980.

Al comienzo no eran grupos muy numerosos ni excesivamente violentos, pero con el paso de los años, las barras bravas fueron creciendo y tomando cada vez más poder dentro de los clubes, llegando al punto de haber algunas que han decidido en ocasiones quién sería el presidente del mismo u obligando a dirigentes a renunciar a sus puestos. Pasaron no solo a protagonizar hechos de violencia, sino a realizar actividades ilegales con el objetivo de obtener un rédito económico (el cual lo suelen controlar solo los miembros más importantes, ya que las barras bravas poseen estructuras jerárquicas), como ser la extorsión a jugadores y dirigentes, venta y tráfico de drogas, robos, etc., además de las actividades ilegales que puedan realizar los integrantes de las barras bravas de forma individual y ajena a su accionar dentro de las mismas. También suelen brindar servicios a dirigentes políticos y sindicales que las contratan como grupos de choque (ante posibles enfrentamientos con seguidores de otros partidos políticos o sindicatos durante actos, movilizaciones o protestas), guardaespaldas, etc. También son financiadas por los propios dirigentes de los clubes, que en ocasiones le dan sueldos a algunos de sus miembros, o porcentajes de las ganancias por ventas de jugadores, y, entre varios negocios más, suelen exigir que los vendedores ambulantes que los días de partido trabajan en el estadio y los alrededores, les brinden un porcentaje de sus ganancias, a cambio de dejarlos trabajar y protegerlos, por ejemplo, de robos.

Las barras bravas se han transformado y su financiación ha crecido al punto de que, actualmente, uno de sus principales propósitos es la obtención de dinero, al menos en las de gran tamaño o que pertenecen a clubes, como mínimo, medianamente importantes o populares. Debido a este fenómeno, desde la década del 2000 se comenzaron a producir cada vez más problemas internos en las barras bravas, habiendo disputas violentas entre algunos de sus miembros por el control de las mismas y, por ende, de sus negocios ilícitos. Debido a ello, un gran porcentaje de las muertes relacionadas con el fútbol desde entonces, han estado relacionadas con disputas internas dentro de estos grupos.

Por otra parte, aunque la violencia en el fútbol argentino ha estado presente prácticamente desde sus comienzos,Barnade e Iglesias (2006), p. 13. la aparición de las barras bravas hizo que aumente y se recrudezca. Desde el primer asesinato registrado, ocurrido en Rosario en 1922 (durante un partido entre el Club Atlético Tiro Federal Argentino y el Club Atlético Newell's Old Boys), hasta el año 2016, la violencia relacionada al fútbol argentino ha cobrado una cifra estimativa de por lo menos 201 víctimas fatales y gran cantidad de heridos, habiendo ocurrido la mayoría de los casos desde fines de la década de 1950 en adelante, coincidiendo con la aparición y el desarrollo de las barras bravas (sin que por ello todas las muertes tuvieran que ver con las mismas, ya que muchas se produjeron por represión policial o peleas entre hinchas que no tenían ningún tipo de relación con las barras bravas, incluso varios que ni siquiera asistían regularmente a los estadios por ser de otras regiones al del club por el que simpatizaban). Cabe destacar que, si bien en el listado de víctimas de la organización Salvemos al Fútbol se contabilizan 312 muertes, aproximadamente un tercio de ellas no se relacionan con hechos de violencia, ya que varias fueron por accidentes, problemas físicos (como paros cardiorrespiratorios), un suicidio y también un asesinato ajeno al fútbol argentino.Si bien el hecho ocurrió en territorio argentino, se produjo por una pelea entre hinchas colombianos del Club Atlético Nacional (M), club de la misma nacionalidad. Además, hay dos casos de muerte dudosa donde no se supieron las causas.

Hasta el año 2000, solo 16 casos terminaron en condena, involucrando a 33 personas.

Antecedentes violentos Se tienen noticias de la violencia en el fútbol argentino desde principios del tanto en los partidos del campeonato local como en los partidos entre Argentina y , en Buenos Aires y en Montevideo. El primer hecho que trascendió se produjo en el último partido del Campeonato Sudamericano de 1916, que definiría al campeón, disputado el 16 de julio de 1916 en el estadio de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires. Debido a la sobreventa de entradas 40 mil personas se acercaron a ver el partido en un estadio que solo podía albergar a la mitad. El encuentro fue suspendido debido a los desmanes producidos en las tribunas, las cuales terminaron incendiadas. También el primer superclásico,Denominación del partido jugado entre Boca Juniors y River Plate. disputado en 1913, terminó con un enfrentamiento entre las hinchadas.

El 21 de octubre de 1922 se produce la primera muerte en el fútbol argentino relacionada con la violencia. Sucedió en Rosario, en el estadio del Club Atlético Tiro Federal Argentino, en un partido entre el club local y el Club Atlético Newell's Old Boys por la Copa Estímulo de la 1ª división local, donde Enrique Battcock, obrero ferroviario simpatizante de Tiro Federal Argentino (también exjugador y exdirigente del club), fue interpelado por su comportamiento por Francisco Campá, pretesorero del club visitante, comenzando así una discusión que terminó cuando Battcock le dio un puñetazo en la cara al simpatizante de Newell's Old Boys, quien se retiró del estadio, volvió al poco tiempo, extrajo un arma de fuego y le disparó, causándole así la muerte.

En 1924 en Montevideo, Uruguay, se produjo otro asesinato donde estaba involucrado un hincha argentino. El 2 de noviembre, tras disputarse el último partido del Campeonato Sudamericano que coronó campeona a la selección de fútbol uruguaya, se produjeron incidentes frente al hotel donde se alojaba la selección argentina, interviniendo en la pelea hinchas uruguayos e hinchas y jugadores argentinos.Barnade e Iglesias (2006), p. 16. Durante los incidentes, el argentino José Lázaro Rodríguez disparó contra Pedro Demby (hincha uruguayo), quien fallecería al día siguiente. Rodríguez logró escapar y regresar a Argentina gracias a la ayuda de los jugadores de su país, ya que regresaron en un buque que partió una hora antes de lo programado y no fue interceptado por la policía. La policía uruguaya logró identificarlo gracias a una fotografía publicada el 4 de noviembre en el diario argentino Crítica, en donde se lo veía cenando con jugadores argentinos.Barnade e Iglesias (2006), pag. 17. Fue detenido el 24 de ese mes, pero nunca fue deportado.Barnade e Iglesias (2006), pag. 18.

El 14 de mayo de 1939, en el estadio de Lanús, en un partido por la cuarta división entre el local y Boca Juniors, tras una falta cometida por un jugador de Lanús, los jugadores comenzaron a pelearse. Al ver esto, los hinchas de Boca Juniors quisieron derrumbar el alambrado e ingresar el campo de juego, lo que motivó que la policía realizara disparos para dispersarlos. Pero un policía, llamado Luis Estrella, disparó hacia la tribuna, alcanzando a dos espectadores: Luis López y Oscar Munitoli (un menor de 9 años), provocándoles la muerte.

Pero esta violencia no era solo entre hinchas, sino también contra los árbitros. El 27 de octubre de 1946, durante un partido entre Newell's Old Boys y San Lorenzo de Almagro en Rosario, intentaron ahorcar al árbitro Osvaldo Cossio. El partido iba igualado en dos goles cuando Cossio anuló un gol del local, empeorando la situación cuando, en la jugada siguiente, el visitante convirtió el tercer gol. Promediando el minuto 89 del partido, varios hinchas ingresaron al campo de juego logrando golpear al árbitro e intentándolo ahorcar con su propio cinturón.

Origen y desarrollo thumb|Jugador Nº12, barra brava de Boca Juniors. thumb|Los Borrachos del Tablón, barra brava de River Plate. thumb|La Banda de la Lepra, de Newell's Old Boys. thumb|Los Guerreros, barra brava de Rosario Central. thumb|La Butteler, barra brava de San Lorenzo de Almagro. thumb|La Banda de la Quema, barra brava de Huracán. thumb|La Banda del Loco Fierro, barra brava de Gimnasia y Esgrima La Plata. thumb|Los Leales, barra brava de Estudiantes de La Plata. thumb|La Guardia Imperial, barra brava de Racing Club. thumb|La Barra del Rojo, barra brava de Independiente.En la década de 1920, dentro de las hinchadas argentinas fueron formándose pequeños grupos de fanáticos que se destacaban del resto del público por su fervor, además de provocar incidentes algunas veces. Sin embargo, éstos incidentes surgían de forma espontánea y no planeada, ya que generalmente estos grupos recurrían a la violencia solo cuando su equipo tenía dificultades, de modo de intentar influir en el resultado del partido al amedrentar y molestar a la terna arbitral y los jugadores rivales mediante insultos, lanzamiento de proyectiles y, en ocasiones, invasión del campo de juego para golpearlos. También peleaban contra los hinchas de clubes rivales que intentaran usar los mismos métodos en contra de sus equipos. Dichos grupos solo se reunían durante los encuentros jugados por sus clubes en condición de local, ya que no solían acompañarlos en condición de visitante de forma organizada ni recibían financiación de los dirigentes. La prensa los denominó simplemente como barras, ya que es el término utilizado en Argentina para denominar a los grupos de personas que se reúnen frecuentemente por un interés común (al igual que el significado original de la palabra pandilla).