La iglesia parroquial de San Jorge de Alcalá de los Gazules, provincia de Cádiz, España, es uno de los primeros edificios levantados en Alcalá de los Gazules y se constituye en el núcleo primigenio a partir del cual surgirá la actual ciudad, siendo por tanto un elemento clave en la configuración urbanística.

Su especial ubicación, en la zona más alta de la ciudad, denominada «Plaza Alta», la gran envergadura edificatoria y la verticalidad de su torre campanario hacen de la Iglesia el hito paisajístico más relevante de la perspectiva urbana, convirtiéndose el inmueble en un elemento inseparable de la fisonomía que define la ciudad.

Desde una perspectiva histórica, la Iglesia fue construida en la primera mitad del en la zona más alta de la población, sobre el solar de una antigua mezquita. Tras la Reconquista, se levantó una primera capilla denominada Ermita de San Jorge, considerada en el Iglesia Mayor, la cual junto con las ermitas de San Vicente y San Ildefonso centrarían las primeras collaciones de la Villa y de su vida religiosa. Estas tres ermitas se refundirían en 1524 en la actual Parroquia de San Jorge.

Arquitectónicamente sobresalen del conjunto las dos espléndidas portadas, especialmente la portada de San Jorge que junto con la capilla Bautismal responde a los postulados del gótico tardío, pudiéndose datar ambas de la época fundacional del inmueble.

Descripción thumb|Campanario de la iglesia de San Jorge El inmueble se levanta sobre un pódium dispuesto en ángulo recto que salva el desnivel del terreno, situado desde la portada de San Jorge en la fachada de los pies, sigue por el lateral izquierdo, delimita el muro de la torre y la portada de San Juan Bautista en la fachada del Evangelio, hasta confluir en el muro que cierra la capilla del Sagrario. Ambas portadas tienen acceso a través de un tramo de escalera.

La Iglesia tiene planta de cruz latina, se compone de tres naves de cuatro tramos, crucero de brazos salientes, presbiterio elevado de cabecera plana y capilla bautismal a los pies de la nave de la Epístola. Este núcleo originario, construido en el , fue ampliado en el , con la construcción de la torre, sacristía, antesacristía y otras dependencias situadas alrededor de la cabecera del templo. Asimismo, en el se realizaron la portada de San Juan Bautista, coro y las capillas abiertas en el muro del Evangelio.

Las tres naves están separadas mediante arcos formeros de medio punto, moldurados, que descansan sobre fuertes columnas toscanas, construidas de fábrica, revestidas y pintadas de blanco.

En la nave central los arcos se encuentran enmarcados, a modo de alfiz, mediante pilastras cajeadas decoradas con yeserías de elementos florales. La nave central, más alta y ancha que las laterales, se cubre con bóveda de cañón y lunetos ciegos, reforzada con arcos fajones, los cuales parten de un cornisamiento superior. Un par de sencillas y anchas molduras recorren la bóveda en toda su longitud.

Las dos naves laterales presentan cubierta de bóvedas de arista separadas por arcos fajones.

El coro A los pies de la nave central se ubican el coro alto y bajo, el primero consta de dos tribunas corridas en voladizo que vierten a las tres naves. Estos balcones se cierran con pretiles de madera compuestos de paños de celosía con ángulos tallados.

En la tribuna situada en el lateral izquierdo de la nave central se encuentra el órgano, interesante pieza realizada en 1775 por Francisco Pérez de Valladolid. La caja en madera se estructura con un cuerpo y tres calles, las laterales decoradas con pilastras y rocalla y la central donde se insertan los registros. Remata el conjunto una cornisa de perfil mixtilíneo, florones y copete superior.

El coro bajo ocupa parte del primer y segundo tramos de la nave. Se halla a nivel más alto que la nave, que salva con un peldaño de jaspe negro. Está cerrado por tres frentes, excepto hacia la cabecera que cubre con una verja de forja realizada en 1785, compuesta de barrotes verticales y un solo cuerpo con puerta central de dos hojas, decoradas con volutas enfrentadas de doble "S" y coronadas con friso de volutas, copetes y símbolos papales en la zona central.

El interior del coro bajo contiene una sillería tallada en madera de pino Flandes, combinada con cedro, caoba y ciprés, e incrustaciones de ébano y limoncillo. Consta de 18 asientos situados en la zona superior y 7 a cada uno de los lados en la sillería baja, más 3 en la presidencia, aunque los respaldos correspondientes a éstos son 4, siendo retirado el cuarto asiento ducal en el .

Presenta dos estilos de épocas distintas; uno, con la sobriedad barroca del seiscientos, compuesto de cuarterones conformando tondos centrales que decoran los asientos, y el segundo, dispuesto en los respaldos de la sillería alta y el frontal de la presidencia, realizados en el , época en que se construyó el coro bajo. Estos respaldos se organizan mediante una sucesión de encasamentos separados por columnillas salomónicas de capiteles corintios decorados con motivos vegetales, rocalla, remates a modo de ménsulas jónicas sobre moldura mixtilínea y florón superior que recorren la crestería de la sillería, ubicándose también en la zona central una hornacina que alberga la talla de San Juan de Ribera.

Completa el mobiliario litúrgico coral un facistol tallado en madera.

Los muros que circundan el conjunto coral se componen de yeserías ornamentales con gran calidad de ejecución técnica, siendo esta zona del templo la que presenta mayor riqueza decorativa. Se distribuyen en el friso donde reposan las tribunas del coro alto enmarcando las cuatro pequeñas puertas de acceso al coro, realizadas en caoba y limoncillo las situadas en los laterales del trascoro, y con recercado de jaspe negro e incrustaciones policromas y geométricas en las ubicadas en el frente del trascoro. Estas yeserías se hallan superpuestas en un frontal con estructura neoclásica y se conforman mediante grandes ménsulas laterales, copete con frontón recto superior y cruz latina de remate, decorados con temas florales de hojarasca rococó, cabezas de angelotes y jarrones de remate. En el friso superior del trascoro se insertan motivos de flores y cordones entrelazados.

Retablo de San Cristóbal El trascoro, además de las yeserías, se ornamenta con un pequeño retablo dieciochesco de estilo rococó, situado en la zona central, que alberga la imagen de San Cristóbal, escultura barroca realizada en el . En ambos lados se sitúan sendas puertas, anteriormente descritas, y dos pilas de agua bendita realizadas en jaspe.

El citado retablo oculta una pintura mural compuesta de hornacina central decorada con motivos geométricos y hojarascas en tonos rojizos. Debe mencionarse el pedestal visigodo adosado al muro lateral derecho del trascoro, que data del año 662 según inscripción y pertenece a la basílica visigótica de los Santos Nuevos, así como los restos óseos atribuidos a los Mártires San Servando y San Germán y algunas piezas cerámicas, todos ellos ubicados en el muro lateral del lado de la Epístola del trascoro, en el interior de un armario.

Presbiterio El presbiterio tiene planta rectangular cubierta con bóveda de cañón y lunetos. Tanto la cubierta como el arco triunfal que da acceso desde la nave a la capilla Mayor están decorados con pinturas al fresco, las cuales muestran grandes roleos y figuras geométricas de cartón recortado que se adaptan a las formas arquitectónicas, en las que se insertan la representación de Dios Padre en el centro de la bóveda, y en las zonas superiores de los lunetos las de Cristo y el Espíritu Santo.

En el muro lateral izquierdo se abren el acceso a la sacristía y en la parte superior del mismo un vano de medio punto cubierto de reja de hierro y celosía de madera. Cubre la cabecera del presbiterio, ocultando restos de la pintura mural, el retablo Mayor realizado por Andrés Benítez en 1760, en madera tallada, dorada y policromada. Consta de sotabanco, banco, un cuerpo central de tres calles y ático superior.

En los laterales del sotabanco se abren puertas que dan acceso a camarín, y en el centro del banco destaca el volumen de un sagrario. El cuerpo central presenta las tres calles flanqueadas con estípites coronados con un entablamento movido de moldurada cornisa y forma semicircular partido en la zona central, que da paso al ático. La calle central se encuentra subdividida en dos alturas, en la zona baja se abre el camarín mediante un arco de medio punto, cuyo interior alberga la imagen de San Jorge. Sobre el camarín se ubica una amplia repisa con la imagen de la Inmaculada. Las dos calles laterales muestran repisas sobre las que descansan las imágenes de San Pedro y San Pablo. El ático de sección semicircular presenta hornacina central trilobulada que alberga la imagen de San Sebastián, escultura procedente de la desaparecida Ermita de San Sebastián. En ambos lados se ubican las imágenes de San Isidoro y San Leandro. El conjunto está profusamente decorado con tallas superpuestas de guirnaldas vegetales, cartelas con cabezas de ángeles y hojarascas dieciochescas.

La imagen de San Jorge es obra de Juan Martínez Montañés, realizada entre 1601 y 1700 en madera tallada y policromada. Mide 1,65 x 1,60 m. Muestra a San Jorge a caballo en el momento de alancear al dragón que está a sus pies. El Santo viste de caballero militar romano con armadura y casco con penacho de plumas.

La Inmaculada, ubicada en la repisa de transición entre el camarín y el ático, es también obra de Juan Martínez Montañés, realizada entre 1601 y 1700 en madera tallada, dorada y policromada. Mide 1,20 x 0,55 m.

Sepulcro de los Cameros En el muro lateral derecho de la Capilla Mayor se encuentra el Sepulcro de los Cameros. Se trata de un sepulcro de arcosolio con carácter arquitectónico, realizado en jaspe negro y mármol blanco. Se estructura en un solo cuerpo con inscripción central, flanqueado en los laterales con pilastras toscanas acanaladas sobre contrapilastras que descansan en pedestales, cuyos frentes aparecen tallados con motivos geométricos. Sobre el cornisamiento se superpone un frontón curvo partido, en cuyo centro se inserta el escudo de la familia de los Cameros realizado en mármol blanco. En la zona superior termina con un arco de medio punto, adaptándose al vano donde se inserta. Es obra del realizada por el maestro Cendrún y el escultor Galves.

Panteón de los Curas Anexo al altar mayor y bajo la grada del presbiterio se ubica el Panteón de los Curas, construido en 1799 para enterramiento de sacerdotes y laicos con derecho a esta sepultura. Los restos fueron trasladados en el , sirviendo desde entonces este recinto como almacén. Tiene acceso desde la cabecera de la nave de la Epístola y la primera dependencia se cubre de bóveda de cañón con lunetos.

Crucero El crucero está formado por pilares cuadrangulares, con pilastras adosadas en sus frentes y arcos torales de medio punto sobre los que apea la bóveda sobre pechinas, compuesta de pilastras radiales que convergen en un gran florón en la clave. El anillo presenta decoración de canes pareados y las pechinas cartelas con motivos vegetales.

Los brazos del crucero se cubren con bóveda de cañón rebajada y lunetos ciegos. Estas cubiertas descansan en sencillo cornisamiento y se encuentran ornamentadas con yeserías de motivos geométricos y florales.

En el brazo derecho del crucero, en su lateral izquierdo, se halla un retablo dieciochesco de estilo rococó, cuyo fondo pintado de color azul aparece decorado con motivos florales, cartelas y rocallas dorados. Se compone de sotabanco con mesa de altar panzuda, banco, un solo cuerpo dividido en tres calles y ático superior. En la calle central preside la imagen de la Inmaculada, atribuida al círculo de Juan Martínez Montañés. Las repisas laterales muestran las tallas de San Francisco Javier y San Luis de Francia.

Retablo del Sagrado Corazón