Nicodemo es el nombre de un judío que aparece en el Nuevo Testamento, importante por ser el protagonista de un profundo diálogo con Jesucristo. Según el Evangelio de Juan, Nicodemo era un rico fariseo, maestro en Israel y miembro del Sanedrín. De él, añade que era «principal entre los judíos».El original griego dice: «αρχων των Ιουδαιων» que la Vulgata traduce «princeps Iudaeorum». La raíz griega «arché» tiene el sentido de principal, primordial. Da nombre a uno de los coros angélicos: los Principados (αρχαι) y a sus mensajeros (αγγελοι) los arcángeles. Este hecho hace que sea muy apreciado entre los cristianos, pues Nicodemo al igual que Pablo de Tarso o José de Arimatea, representan al sabio judío versado en la Ley que reconoce en Jesús al Mesías y se hace su discípulo. Suponen por tanto un espaldarazo a favor del cristianismo.

Los eruditos judíos Schulim Ochser y Kaufmann Kohler (escribiendo para la Enciclopedia Judaica) y algunos historiadoresVer, por ejemplo, David Flusser, Jesus (Jerusalem: Magnes, 2001), 148; Zeev Safrai, "Nakdimon b. Guryon: A Galilean Aristocrat in Jerusalem" en The Beginnings of Christianity (ed. Jack Pastor and Menachem Mor; Jerusalem: Yad Ben-Zvi, 2005), 297–314. han sugerido que podría ser idéntico a Nicodemo ben Gurion, un hombre santo, rico y popular mencionado en el Talmud y que tenía fama de tener poderes milagrosos, aunque esto ha sido rechazado por otros eruditos bíblicos.Carson, D. A. (1991). The Gospel according to John. Leicester: InterVarsity. p. 186; Richard Bauckham, "Nicodemus and the Gurion Family", Journal of Theological Studies 47.1 (1996):1–37.

En la Iglesia católica es venerado como santo, y el Martirologio Romano lo celebra el 3 de agosto. En cambio, la Iglesia copta celebra la fiesta del santo el 25 de julio.

Nicodemo en la Biblia

thumb|Juan el Evangelista, por cuya obra se tiene noticia de Nicodemo. Obra de El Greco. Al igual que ocurre con Lázaro, Nicodemo no pertenece a la tradición de los evangelios sinópticos y solo es mencionado por Juan, que le dedica más de la mitad del capítulo 3 de su evangelio, unos versículos del capítulo 7 y una mención última en el capítulo 19. Nicodemo es, por lo tanto, un personaje «transversal» a todo el evangelio en el sentido de que está siempre presente, pero sin asumir un protagonismo.

Nicodemo aparece por primera vez en el evangelio con motivo de la visita que hace a Jesús «de noche»,No son casuales las indicaciones temporales del autor del evangelio: el momento en que se encontró con Jesús (la hora décima), la noche simbólica en que se encontraba Nicodemo y otra noche tristemente célebre: la de la traición de Judas. Por eso, como tantos otros datos de este evangelio, se trata de indicaciones a las que se puede dar también una interpretación espiritual. De hecho cuando menciona de nuevo a Nicodemo al final del Evangelio lo recuerda como «aquel que había venido a Jesús de noche» (Jn 19, 39). intrigado por los milagros realizados por Jesús:

A continuación Jesús sostiene una conversación con Nicodemo sobre el sentido del volver a nacer y menciona el «reino de los cielos» (una expresión rarísima en los textos joánicosEl sentido del verbo «ver el Reino» es el de experimentarlo, vivirlo como queda manifiesto por otros usos del mismo en el evangelio: «ver la muerte» (Jn 8, 51), «ver la vida» (Jn 3, 36). El uso de la expresión «Reino de Dios» (típicamente «sinóptica») ha sido interpretado como residuo de una tradición común asumida por el autor del evangelio.). Jesús muestra su sorpresa al ver que «un maestro en Israel» no entiende el discurso sobre el renacer en el espíritu.

Luego, en el consejo de «príncipes de los sacerdotes y fariseos» (cf. Jn 7, 45 y ss.), Nicodemo defiende a Jesús explicando a sus compañeros que han de oír e investigar antes de hacer un juicio definitivo. La pregunta que le hacen puede dar a entender que Nicodemo era galileoEnciclopedia cattolica (versión italiana), Ed. Sansoni, Florencia 1951. o ser una ironía de sus compañeros:

Finalmente, a la hora de sepultar a Jesús, Nicodemo -junto con José de Arimatea- se hace presente para colaborar generosamente con cien libras de mirra y áloe –más de 30 kilogramos– (cf. Jn 19, 39) para el embalsamamiento según la costumbre judía.

Estos son los únicos datos acerca de Nicodemo que proporciona el canon bíblico.

Evangelios apócrifos

Nicodemo es descrito como un judío ortodoxo, igual que José de Arimatea y Pablo de Tarso. Resulta así un personaje sugestivo tanto por ser fariseo (comunidad estricta en su observancia de la Ley de Moisés que, por sus desacuerdos con el mensaje de Jesús y por su interpretación legalista de las Escrituras, recibe una consideración peyorativa a lo largo de los evangelios), como por su temor ante los demás judíos, su generosidad y su diálogo con Jesús, más típico de un diálogo de un escéptico. Por ello fue blanco de diversas especulaciones y narraciones entre los evangelios apócrifos.

Hay un Evangelio de Nicodemo que narra el proceso de Jesús desde el punto de vista de un fariseo. Se trata de un texto de carácter gnóstico egipcio que incluso fue considerado herético por algunos Padres de la Iglesia. En él se trata con bastante suavidad a Poncio Pilato –inocente y obligado por las circunstancias a condenar a Jesús para «cumplir las escrituras»– haciendo cargar toda la responsabilidad de la ejecución de Jesús en los jerarcas judíos. Según este texto, Nicodemo fue el encargado de solicitar a Pilato el permiso para desclavar a Cristo del madero y proceder a su entierro.

Comentario teológico al diálogo de Jesús con Nicodemo thumb|300px|Grupo escultórico en madera policromada que se conserva en la Iglesia de San Martín, en Colonia. Nicodemo es la figura de la izquierda. Obsérvense las letras hebreas que recorren la cenefa de su vestido.

La ambientación Jesús ha realizado ya varios milagros, seguramente cerca de donde vivía Nicodemo y por tanto, en Jerusalén. Por ello, el lugar adecuado de esta narración habría sido tras la descripción de los milagros en Jerusalén por ejemplo, tras el capítulo VII. Mendner afirma que después de la discusión con los demás fariseos, Nicodemo se habría acercado a Jesús para interrogarlo. Taciano en la concordancia del Diatessaron coloca el episodio en la Semana Santa.Taciano es un apologista griego y heterodoxo del siglo II, discípulo de Justino, que escribió una concordancia entre los cuatro evangelios que tuvo mucho éxito y que fue imitada posteriormente en varias ocasiones. En dicha concordancia, Taciano construyó un texto evangélico a partir de los cuatro relatos canónicos, armonizando los contenidos.

Sin embargo, no hay pruebas concluyentes de ninguna teoría. No parece fuera de contexto en el lugar actual: entre quienes le rechazan (los judíos en el templo) y quienes tienen fe (los discípulos en Caná) estarían los que tienen una fe parcial e insuficiente.

El hecho de que la expresión griega no existe en arameoEl griego ανοθεν significa «de lo alto» o «de nuevo», pero este doble sentido se da solo en griego, pues en hebreo/arameo no existe palabra con igual equívoco. y el que se mencione al Hijo como ya ascendido al cielo (cf. Jn 3, 13) han inducido a buen número de estudiosos a pensar que se trata de un discurso muy elaborado por el evangelista, aun cuando sería imposible descubrir actualmente los agregados de Juan al discurso de Jesús (y hay quienes piensan que todo el relato es invención del evangelista).Cf. Raymond E. Brown, en el libro descrito en la bibliografía, pág. 179.

Esquema del discurso A las tres preguntas de Nicodemo (la del inicio sobre la condición de Maestro de Jesús, la del modo en que un hombre puede volver a nacer siendo ya viejo y la última sobre cómo puede alguien nacer del Espíritu) corresponden tres secciones que empiezan por «En verdad, en verdad te digo». Según Roustang y De la Potterie, en la primera respuesta se habla del Espíritu Santo, en la segunda se trata del rol del Hijo del Hombre y en la tercera de Dios Padre.

El discurso en sí es sencillo y colaboran a la mejor comprensión los malentendidos –típicos en Juan–: el fondo sería que si para nacer a la vida en la carne es necesario un padre, para la vida en el Reino de Dios es necesario ser generado por un Padre Celestial. La imagen es tan realista que el autor llega a hablar de un «semen» (semilla o germen, en latín) de Dios (cf. 1 Jn 3, 9).

600px|thumb|center|Pintura de Carlo Crivelli, representando de izquierda a derecha a Santiago, Bernardino de Siena y Nicodemo.

Comentario

El primer nivel de referencia es el de la comprensión por parte de Nicodemo. Las escrituras anunciaban este Reino y esta generación por la paternidad divina, hasta hablaban de un tiempo escatológico donde Dios infundiría su Espíritu. Pero no era un tema muy profundizado por los maestros de la ley de aquel entonces y era probable que no fuera familiar a los oídos de Nicodemo.

El segundo nivel es el de los posibles lectores. Es casi evidente que el tema era profundizar en el bautismo o propiciar una catequesis bautismal aunque los estudiosos se dividen sobre la presencia original de la expresión «y del agua» (Jn 3, 5).

Otros elementos a tomar en cuenta en el comentario son la mención a «subir al cielo» y el del «ser levantado».

La expresión subir al cielo es equivalente a la de «ver a Dios»: los textos del Antiguo Testamento son concordes en afirmar que resulta imposible al hombre (cf. Prov 30 3-4; Sb 9, 16-18, Ba 3, 29; Dt 30, 12). Por tanto, el privilegio que reivindica Jesús ante Nicodemo es de divinidad.

El «ser levantado» es un tema recurrente (cf. Jn 8, 28; Jn 12, 32-34): se refiere a la cruz. De ahí también la comparación con la serpiente en el asta. El verbo empleado y su equivalente en arameo no solo implica la crucifixión, sino también la resurrección y la ascensión. Según Raymond E. Brown estas tres citas que hablan del ser levantado son el equivalente joánico de las tres predicciones de la Pasión que se encuentran en los sinópticos. La influencia parece venir del profeta Isaías: «He aquí mi siervo, tendrá éxito, será enaltecido» (Is 52, 13 y en la versión de los LXX usa el mismo verbo). La palabra empleada en la versión de los LXX para decir el «asta» donde se puso la serpiente, es la misma que se usa para «signo».

Nicodemo en la literatura cristiana En los comentarios al Evangelio thumb|Lamentación sobre Cristo muerto de Giotto. Detrás y a la derecha el autor ubicó las figuras de Nicodemo y José de Arimatea. De entre los comentarios de los Padres al Evangelio de Juan, el más conocido es el de san Agustín. En el Tractatus 11 y 12 dedicados al diálogo de Jesús con Nicodemo, se indica que este último buscaba sinceramente la verdad, pero lo hacía de noche, lo que no le permitía ver con la claridad necesaria y entender las palabras de Jesús. De hecho, la afirmación de Jesús acerca del nacer de nuevo requería toda la luz del evangelio:

En el tratado 120 vuelve a retomar la figura de Nicodemo con motivo de la sepultura de Jesús. Es interesante el hecho de que interpreta la expresión «al principio» («Vino también Nicodemo -aquel que al principio había venido a Jesús de noche») como un principio de visitas que habrían sido seguidas por muchas más. Y san Agustín afirma también que los restos de Nicodemo fueron encontrados junto a los del mártir san Esteban, lo cual da pie a pensar que ya las primeras comunidades le habían concedido una veneración particular.Esta mención de san Agustín al sepulcro de Esteban es un elemento tomado por los estudiosos para datar el comentario, dado que tales restos no se encontraron hasta fines del año 415.