La cueva del Reguerillo es la cavidad más importante de la comunidad autónoma española de Madrid, tanto en aspectos científicos como espeleo-deportivos. Declarada monumento de interés nacional en 1944, actualmente se encuentra cerrada por la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, para la realización de estudios arqueológicos y paleontológicos.
Lamentablemente, el fácil acceso a la cueva y la cercanía con la ciudad de Madrid ha hecho de la cavidad el centro de recreo de numerosos grupos, que sin los conocimientos espeleológicos y el respeto necesarios con nuestro patrimonio cárstico, la han llenado de basura y plagado sus paredes y techos de pintadas y grafitis.
Historia y exploraciones Entre 1955 y 1981 se suceden las exploraciones (CE del Club Alpino Español en 1955, G.U.M en 1956, Centro de Estudios Hidrográficos del MOPU entre 1965-67, GE Estrella Polar en 1969, el GEIS (Grupo de Exploraciones e Investigaciones Subterráneas) y STD (Grupo de Espeleología de Standard Eléctrica, S.A.) en 1971, el equipo NSS 1972-73 y el SECI entre 1980- 81) fruto de las cuales, y gracias a las tareas de desobstrucción realizadas en diversos pasos clave, se consigue reconocer la totalidad de la cavidad y topografiarla en su mayor parte.
Especialmente reseñadas son las excavaciones paleontológicas que fueron dirigidas por Trinidad de Torres entre 1970-1974. Fruto de éstas aparecen numerosas zonas con restos de Ursus spelaeus, clasificándose como un yacimiento de habitación alóctona, puesto que se trata de una acumulación de huesos y material detrítico (arcilla de descalcificación) que, fluyendo hacia zonas deprimidas de la cavidad, llega a colmatar totalmente ciertos conductos.
Cierre de la cavidad La cavidad se encuentra cerrada con rejas y candados en todas sus bocas desde noviembre de 2006, sancionándose a los infractores con fuertes multas.
Las razones para su cierre son las siguientes:
Realizar excavaciones arqueológicas y paleontológicas en zonas de la cavidad donde se sabe que hay restos.
El deterioro de la cavidad es manifiesto, con numerosas pintadas y formaciones salvajemente arrancadas. A ello se unió la acumulación de restos y de basura muy contaminante (pilas, hornillos, linternas...).
El paso indiscriminado de gente sin ningún tipo de conocimientos de espeleología ha generado numerosos accidentes: han entrado personas sin ropa ni calzado adecuado, mucho menos con cuerdas para pasar el Tubo y en ocasiones con linternas de mano que fácilmente se quedan sin pilas o se revientan al caer al suelo.
La colonia de murciélagos de esta cavidad ha ido en detrimento hasta quedar casi extinguida. Se necesitaría un tiempo largo para que vuelva a recuperarse, aunque esto va a ser difícil ya que si las puertas están tapiadas no permiten la entrada ni salida de ningún murciélago.
Debido a estas cuatro razones, el Ayuntamiento de Patones junto con Patrimonio Nacional (esta última es quien tiene la titularidad de la cavidad), decidieron cerrar la Cueva del Reguerillo. La Federación Madrileña de Espeleología se presentó en estos diálogos entre ambas instituciones, queriendo aportar sus conocimientos para mejorar en lo posible la situación. La pretensión de la federación, era la de conseguir que durante un año la cavidad estuviese cerrada totalmente con el fin de que la colonia de murciélagos pudiera recuperarse lo más posible. Pasado este primer año, la cavidad quedaría a disposición de aquellos que la quisiesen visitar teniendo que solicitarlo a la Federación, quien tramitaría el permiso para hacerlo. Todos los clubes federados no tendrían ninguna dificultad en realizar la visita. Y para quienes no tienen un conocimiento básico de espeleología, se realizarían visitas guiadas con el fin de evitar que continúe el deterioro y que proliferasen los accidentes tontos y absurdos que hasta ahora se han dado y que han requerido muchas veces la intervención de grupos de socorro. Es posible que hubiese algunas zonas restringidas si Patrimonio se arranca de nuevo a continuar las excavaciones, pero serían zonas delimitadas y concretas.
Actualmente las excavaciones por parte de Patrimonio continúan y no se sabe cuándo se reabrirá, aunque sea parcialmente o previo permisos.
Acceso La cueva está situada en el término municipal del pueblo de Patones. Para llegar a ella debemos llegar al pueblo desde Torrelaguna, y atravesarlo para continuar por la carretera M-102, hacia la presa del Pontón de la Oliva, y luego hacia la presa del Atazar. Unos 300 metros después de haber pasado los tubos del Canal de Isabel II parte a la derecha una pista forestal ascendente. Los coches se deben dejar en el espacio para coches que hay ahí mismo, puesto que el acceso a la pista está prohibido y se multa a los coches que suben por ella.
Subiendo a pie por la pista, unos 50 metros antes de pasar de nuevo sobre los tubos, la entrada natural de la cavidad se encuentra en un alto a la izquierda del camino. Veremos una senda ascendente que sale del camino, e incluso los carteles que hay en la entrada son visibles desde el mismo.
El acceso a la entrada artificial se puede hacer bien por encima de la montaña, o bien subiendo desde la presa del Pontón de la Oliva por una senda empinada a la izquierda de la presa.
Recorrido miniaturadeimagen|Paisaje Aunque no presenta grandes dificultades técnicas no es en absoluto conveniente adentrarse en la cueva del Reguerillo sin los suficientes conocimientos técnicos y sin el material adecuado: son numerosos los accidentes ocurridos entre gente sin experiencia. El recorrido por esta cavidad puede hacerse tan complicado como son sus laberínticos, tortuosos y estrechos pasadizos inferiores, por lo que en algunos puntos pueden presentarse problemas de orientación, que en ningún caso deberán ser de importancia si se actúa con cierta lógica, se lleva el material de iluminación adecuado y se sigue con detalle el plano topográfico. Por ello las recomendaciones van dirigidas fundamentalmente a los iniciados en este deporte, y en concreto a todos aquellos que, sin material de iluminación adecuado ni un mínimo de conocimientos técnicos, se adentran en la cavidad. Para estos casos se recomienda que sean acompañados de personas experimentadas, y en el supuesto que así no fuera, sería conveniente llevar carburo de repuesto y agua para evitar males mayores. Se debe procurar entrar en grupos no muy numerosos, para no alterar aún más el bastante ya deteriorado ecosistema de la cueva, así como no ensuciar la cavidad por el vertido de basuras, pilas y demás desperdicios (amén de las pintadas), desechos que a veces se encuentran en los rincones más insospechados de la cueva.
Niveles
La Cueva del Reguerillo presenta tres niveles o pisos bien diferenciados, siendo el 2.º y 3.º los de mayor recorrido, prodigándose especialmente en el último las gateras, pasos estrechos y zonas laberínticas. Puesto que se trata de una compleja cavidad en la que es posible realizar diversos recorridos, la descripción que aquí se presenta corresponde con el itinerario clásico, consistente en entrar por la boca superior y recorrer el 1 er piso, bajar al 2.º piso y continuar hasta la diaclasa de entrada al tercer piso (denominada 1.ª entrada al tercer piso), seguir en este por la zona más cómoda, y retornar de nuevo al 2.º piso bien por la Directísima o la Rampa de Arcilla, completando el recorrido saliendo por la entrada artificial.
Primer piso miniatura|Paisaje en las proximidades de la cueva Tras la entrada, un estrecho paso con unos barrotes de hierro atravesados en la parte izquierda del Vestíbulo, da acceso a una larga y amplia galería, en la que son numerosas las formaciones y las zonas embarradas o encharcadas. Se trata del primer piso. Por él se avanza cómodamente destacando las numerosas formaciones que pueden verse. A la mitad, se encuentran numerosos aportes de agua provenientes de la excedencia de un depósito del Canal de Isabel II que genera zonas muy bellamente decoradas, con cortinas de agua que terminan desembocando en una zona inundada conocida como El Lago, el cual puede pasarse bien si se llevan botas de media caña o si se ataca por el lateral derecho. Prosiguiendo el avance, se llega a una zona con altos techos y nos encontramos a la derecha un pozo hundido de unos 6 metros de profundidad. Se llega después a una gran sala que generalmente se encuentra absolutamente embarrada. Pasando un ancho pórtico de algo más de 1,50 metros de alto, entramos en otra sala de donde parten dos caminos. El primero de ellos sigue la galería por la derecha y lleva a la Sala del Confesionario primero y después al llamado Balcón del Misterio, desde donde a cierta altura, se puede contemplar el hundimiento (P6 anteriormente comentado) y la galería del primer piso.
El otro camino parte de la zona alta de la sala a la izquierda y toma una gatera que tras un pronunciado destrepe que se hace sin dificultad, nos lleva a una pequeña gatera conseguida por desobstrucción. Antes de pasar, a la izquierda, sale una rampa que asciende hacia algunas salas y donde es preciso tener cuidado con los resbalones. Continuando el recorrido, se desemboca en una sala circular, en donde la continuación se hace por el Paso del Tablón, resalte de unos 3 m que se supera en travesía por la pared izquierda, y en el que es recomendable la instalación de un pasamanos por lo resbaladizo de la roca (antiguamente había una tabla que ayudaba en el paso y de ahí le viene el nombre). Más adelante las dimensiones de la galería se reducen rápidamente, accediéndose a un estrecho conducto inclinado y de forma oval, el Pretubo, que acaba desfondándose en el denominado Tubo. Esta es posiblemente la mayor dificultad presente en la cavidad.
Se trata de un pequeño pozo de unos 6 m que se estrecha a su base a modo de embudo, y para el que es necesario el uso de cuerda (descenso en rápel), si bien, aunque no es en modo alguno aconsejable, este paso también puede realizarse en oposición con gran pericia y extremando la precaución. De esta forma se accede al 2.º Piso.
Segundo piso miniatura|Bisonte Después del Tubo se inicia una serie de cortos pasajes por los que se llega a una gran galería que es el eje principal de la cavidad y en la que se gira hacia la izquierda. Después de esto, la siguiente dificultad que aparece es el Tobogán (la Culada o jaboncillo), resbaladiza colada de unos 2 m de altura y que se supera por el lado izquierdo. Una vez pasado el Dormitorio, en donde la galería tiene unos 2 metros de altura y una anchura entre 3 y 4 metros, se llega a la 1.ª entrada al tercer piso, situada a la derecha de nuestro camino. Por una estrecha diaclasa se realizan dos remontadas en oposición de unos 4 m de altura total. En la primera remontada, puede encontrarse a mano izquierda a unos dos metros de altura un spit para colocar una cuerda. Un poquito más arriba y más dentro, a la derecha, hay otro spit. Si se encuentra dificultad para realizar el paso, es posible acometerlo como un paso de hombros (técnica que consiste en que un espeleólogo se sube a los hombros de otro). De esta manera, el que se encuentra arriba puede colocar fácilmente la cuerda.
Tercer piso Llegados a la repisa, uno se encuentra dos chimeneas que llevan al mismo sitio y que es preciso trepar en oposición siendo mejor utilizar la que se encuentra más al fondo. En su parte alta hay colocado otro spit, por lo que solo tiene dificultad el primero, ya que puede instalar una cuerda que facilita mucho el paso a los demás. Una vez superados estos complicados pasos, se continúa por un estrecho meandro de 2,5 m de altura hasta llegar a la Gran Sala, en la que, por una resbaladiza bajada con barro, se accede finalmente a la gran galería del tercer piso.