La isla de , también llamada ,Burke-Gaffney, Brian, “Hashima: The Ghost Island”, Crossroads: a Journal of Nagasaki History and Culture, N° 4, pp. 33-52, verano de 1996, Lane Earns and Brian Burke-Gaffney. Disponible en .Consultado el 15 de febrero de 2015. nombre que significa isla del Acorazado y se debe a la forma que adquirió Hashima cuando se la amuralló para protegerla del fuerte oleaje del mar y de los tifones que solían azotarla, es una pequeña isla de 6,3 hectáreas (0,06 kilómetros cuadrados) que pertenece a Japón y es una de las quinientas cinco islas deshabitadas de la Prefectura de Nagasaki. thumb|Edificio que alberga la Prefectura de Nagasaki. Esta isla, de cuatrocientos ochenta metros de largo y ciento cincuenta metros de ancho, se halla a unos veinte kilómetros del puerto de Nagasaki y entre 1887 y 1974 estuvo habitada por los trabajadores de su mina de carbón y las familias de ellos.Mesa, Felipe, “La isla de Hashima”, enero de 2013, Píldoras de arquitectura, disponible en . Consultado el 3 de enero de 2015.

El 5 de julio de 2015 la mina fue incluida en la lista de Patrimonios de la Humanidad por la Unesco dentro del grupo de «Sitios de la revolución industrial de la era Meiji en Japón: siderurgia, construcciones navales y extracción de hulla».Sites of Japan’s Meiji Industrial Revolution: Iron and Steel, Shipbuilding and Coal Mining (véase Galería. Consultado en el 20 de julio de 2015.

Historia Llegada de los primeros habitantes Los primeros habitantes de Hashima comenzaron a llegar en 1887, después del descubrimiento de una veta de carbón en el subsuelo marino, a unos doscientos metros por debajo del nivel del mar. La explotación industrial se inició en 1890, cuando Mitsubishi compró y habilitó la isla para explotarla, lo que continuó haciendo hasta 1974, año en que procedió al cierre de la mina a causa de la disminución del consumo de carbón en beneficio del petróleo.

Primeras construcciones Hashima fue simultáneamente mina y ciudad por casi cien años. En las zonas planas que se le habían ganado al mar se ubicaron las instalaciones industriales y con el paso de los años, como respuesta a la altísima densidad poblacional, se construyeron en el interior rocoso más de treinta edificios de hormigón armado conectados por una red de laberintos, patios, pasillos y escaleras. miniaturadeimagen|Edificio de departamentos de alrededor de 1930.

El primer edificio de hormigón de Japón En 1916, cuando la mina estaba produciendo cerca de ciento cincuenta mil toneladas de carbón al año y su población había aumentado a más de tres mil personas, la compañía construyó uno de los primeros edificios japoneses de hormigón armado para paliar la falta de espacio para vivienda y evitar los daños provocados por el tiempo, el mar y los tifones.“Geisterstadt im Ozean” (Una ciudad fantasma en el océano), Vergessene Orte (Lugares olvidados), Der Spiegel, 27 de noviembre de 2009, artículo disponible en .Consultado el 22 de febrero de 2015. El edificio, una estructura cuadrada de seis plantas construida alrededor de un patio interior en el extremo sur de la isla, ofrecía un espacio de alojamiento pequeño pero privado para los mineros y sus familias. Cada departamento consistía en una sola habitación de 9,9 metros cuadrados con una ventana, la puerta y un pequeño vestíbulo (algo más parecido a la celda de un monje que a un departamento) pero de todos modos representaba un gran avance con respecto a las condiciones anteriores. El baño, la cocina y las instalaciones sanitarias eran compartidos. La construcción, como ya se dijo, era de hormigón; en cambio, los balcones eran de madera. Su práctica arquitectura marcó las edificaciones posteriores, que llegaron a tener diez plantas que se unían entre sí y creaban un laberinto de pasillos estrechos, corredores y escaleras. Se ha dicho que en Hashima los paraguas eran innecesarios puesto que un laberinto de pasillos y escaleras conectaba todos los bloques de apartamentos y servía como sistema de carreteras de la isla. Hoy esa singular arquitectura es un testigo mudo de una época casi olvidada de la historia de la industria japonesa.

El edificio más alto de Japón en 1917 En 1917 se construyó otro bloque de apartamentos más grande en el centro de la isla y, a continuación, el edificio residencial Nikkyu, un complejo de apartamentos de nueve pisos en forma de E y el edificio más alto de Japón. En 1918 empezó la construcción del siguiente bloque y a ese ritmo hacia 1930 había más de treinta edificios de apartamentos en un diámetro de 1,5 kilómetros cuadrados. Así fue que mientras la construcción se suspendía en todo Japón a causa de la Segunda Guerra Mundial, en Hashima se seguía construyendo como parte de los esfuerzos nacionales para hacer frente a la enorme demanda de carbón de esos tiempos de guerra.

Explotación de la mina Ni las guerras que sostuvo Japón contra China y Rusia ni el transcurso de las dos Guerras Mundiales afectaron al buen funcionamiento de la mina de Hashima, cuya producción pasó de ciento cincuenta mil toneladas de carbón al año en la primera década del a una producción pico de cuatrocientas diez mil toneladas anuales en 1941. Para lograrlo, entre 1885 y 1889, la compañía Mitsubishi había perforado dos túneles verticales hasta llegar al lecho marino, a una profundidad cercana a los ciento noventa y nueve metros. Como ya se ha dicho, en 1916 la mina producía ciento cincuenta mil toneladas de carbón y en solo treinta años la isla pasó de estar deshabitada a tener una población de tres mil personas, lo que determinó que Mitsubishi se planteara la necesidad de edificar viviendas para sus habitantes con el fin de proporcionarles alojamientos más estables. Alrededor de 1960, en el apogeo de la prosperidad económica de Japón, la isla contaba con más de cincuenta edificios de apartamentos y una población superior a cinco mil personas. Kawamoto, Yasuhiko , “Deserted ‘Battleship Isle’ may become heritage ghost ship”, The Japan Times News, 17 de febrero de 2009, artículo disponible en .Consultado el 22 de febrero de 2015. La mina en la década de 1940 Como resultado de esos esfuerzos en 1941, año signado por el ataque a Pearl Harbor y el conflicto con los Estados Unidos, la producción anual de carbón de Hashima alcanzó un máximo de cuatrocientas diez mil toneladas. Sin embargo, este logro tuvo un alto precio en sufrimiento humano porque mientras los jóvenes japoneses desaparecían en los campos de batalla de China, el sudeste de Asia y el Pacífico, el gobierno japonés obligó a prisioneros en calidad de esclavos mayormente de Corea y China a cubrir los puestos vacíos en sus fábricas y minas y muchos de estos hombres perecían como consecuencia de las duras condiciones de vida y la dieta de hambre. En agosto de 1945, cerca de mil trescientos trabajadores habían muerto en la isla, algunos en accidentes subterráneos, otros de enfermedades relacionadas con el agotamiento y la desnutrición y otros por saltar desde lo alto de las paredes amuralladas para tratar en vano de nadar hacia tierra firme.

En una entrevista que se le realizó en 1983 un trabajador coreano (Suh Jung-woo 徐正雨) que sobrevivió a la dura vida de la mina recordaba que de niño había sido forzado a subir a un camión junto con otros coreanos para luego ser llevado a una oficina gubernamental en la que había varios miles de coreanos más de entre catorce y veinte años. Desde esa oficina un grupo de trescientos de ellos fueron trasladados en tren a Nagasaki y, desde allí, a Hashima.

Suh Jung-woo (徐正雨) tenía parientes en Japón y no se desesperó porque pensó que lo llevaran donde lo llevaran dentro de ese país podría escapar cuando se lo propusiera. Sin embargo, tan pronto como vio Hashima perdió toda esperanza.

Ya había cerca de doscientos coreanos en la isla cuando llegaron así que en total sumaban quinientos o seiscientos. Los apiñaron en un edificio de dos pisos con cinco habitaciones en cada uno y cuatro edificios de cuatro pisos con cinco o seis habitaciones por piso. Hoy las personas llaman a Hashima "isla del Acorazado" pero para ellos era la "isla prisión", una prisión sin escapatoria.

Esa isla rodeada de altos muros de hormigón y nada más que océano alrededor estaba llena de edificios de hormigón de hasta nueve pisos y tanto Suh Jung-woo (徐正雨) como los demás coreanos fueron alojados en los edificios del borde (de a siete u ocho juntos en una pequeña habitación con el interior sucio y cayéndose a pedazos). Les dieron uniformes semejantes a bolsas de arroz y los obligaron a empezar a trabajar a la mañana siguiente a su llegada. Estaban rodeados de guardias japoneses (algunos de ellos con espadas) que los vigilaban constantemente.

La mina se hallaba en la profundidad del mar y los trabajadores llegaban a ella en un ascensor que descendía por un pozo largo y estrecho. El carbón se trasladaba desde una amplia cámara subterránea pero los lugares de excavación eran tan pequeños que los mineros debían agacharse para trabajar. Era una tarea agotadora e insoportable. Se acumulaba gas en los túneles y los techos y las paredes de roca amenazaban con colapsar en cualquier momento. Suh Jung-woo (徐正雨) estaba convencido de que nunca iba a salir de la isla con vida.

De hecho, cada mes morían cuatro o cinco trabajadores en accidentes. Allí no existían los conceptos modernos de seguridad y los cadáveres eran incinerados en Nakanoshima. miniaturadeimagen|derecha|Isla de Nakanoshima. En su relato Suh Jung-woo (徐正雨) comentó que creía probable que el horno que se usaba para ello todavía existiera.

Según este exminero, a pesar del trabajo opresivo las comidas solo consistían en ochenta por ciento de residuos de frijol y veinte por ciento de arroz integral hervido junto con sardinas enteras en una papilla informe. Los trabajadores casi todos los días sufrían diarrea y sus fuerzas se agotaban poco a poco pero los guardias no les permitían descansar. Suh Jung-woo (徐正雨) no recordaba cuántas veces había pensado en saltar al mar y ahogarse. Cuarenta o cincuenta de sus compañeros coreanos se habían suicidado o ahogado al tratar de nadar hasta Takahama [en la costa]. Suh Jung-woo (徐正雨) no sabía nadar pero para su fortuna después de cinco meses fue transferido a la fábrica de Mitsubishi en Saiwai-machi, Nagasaki, y así fue como pudo salir de la isla. Estaba seguro de que si se hubiera quedado no habría sobrevivido.

Sustitución del carbón por el petróleo A fines de la década de 1960 el petróleo había empezado a sustituir al carbón por lo que en todo Japón se cerraron minas y la compañía Mitsubishi se vio obligada a trasladar a los trabajadores de Hashima a otras zonas. Con la economía japonesa disparada y el reemplazo inminente del carbón por el petróleo como política gubernamental, las minas de carbón fueron cerrando poco a poco y Mitsubishi recortó su planta de obreros y realizó algunos traslados a otras de sus industrias. El 15 de enero de 1974 la empresa anunció el cierre de la mina durante una ceremonia celebrada en el gimnasio de la isla y en esa ocasión ofreció trabajo a quienes quisieran desplazarse. De ese modo, en poco más de tres meses Hashima quedó completamente abandonada.

Abandono de la isla Menos de cuatro meses después de la ceremonia celebrada en el gimnasio el 15 de enero de 1974 para anunciar el cierre de la mina sus habitantes abandonaron la isla. Las tiendas se quedaron sin clientes, por un tiempo funcionaron con lo justo y finalmente, el 20 de abril de 1974 se fue el último residente de Hashima. Los motivos del abandono fueron entonces económicos, ya que la única explotación minera que albergaba se cerró; los trabajadores perdieron sus puestos de trabajo de la noche a la mañana y con ello desaparecieron todos los servicios que se habían creado alrededor de la mina.