La guerra entre Artigas y el Directorio fue el primer conflicto interno de los sucedidos entre 1814 y 1880 a los que las Provincias Unidas del Río de la Plata estuvo sometida. Enfrentó al caudillo oriental José Artigas con el gobierno central, de tendencia centralista, dirigido desde la ciudad de Buenos Aires.
El resultado de esta larga guerra civil fue la disolución del gobierno central –durante 32 años la Argentina no tendría ninguno– pero también la caída de parte del territorio argentino bajo la dominación portuguesa, y la desaparición política de Artigas.
Enfrentamiento de Artigas con el Directorio
José Artigas era un prestigioso oficial del cuerpo de Blandengues, milicias rurales de la Banda Oriental, cuya incorporación al partido independentista decidió a muchos orientales a unírsele. Al frente de ellos venció en la Batalla de Las Piedras (1811), iniciando el sitio de la ciudad de Montevideo. Este hecho permitió iniciar la identificación de la Banda Oriental como un territorio unificado, ya que hasta entonces estaba dividido en tres administraciones diferentes.
Cuando el Primer Triunvirato acordó una paz con el virrey Elío, por la que se le entregaba toda la Banda Oriental a los realistas, los orientales rechazaron el pacto, nombraron a Artigas Jefe de los Orientales y se retiraron hacia el río Uruguay, hecho conocido como el Éxodo oriental.
A comienzos del año 1813 se reinició el sitio, al mando de José Rondeau, que junto a Manuel de Sarratea se dedicaron a quitarle a Artigas sus mejores oficiales, iniciando una crisis que llegaría lejos. En febrero Artigas ejecuta un movimiento estratégico incruento y se apodera de las caballadas de los bonaerenses.
El general Rondeau informa a Buenos Aires, en febrero de 1813:
Artigas se unió entonces al sitio de Montevideo.
El Segundo Triunvirato convocó a la Asamblea del año XIII; con cierto retraso debido a la guerra, el pueblo oriental fue convocado por Artigas en el Congreso de Tres Cruces, donde fueron elegidos los representantes de la Banda Oriental. Al enviarlos a Buenos Aires, el Congreso oriental les dio claras instrucciones de reclamar la independencia absoluta de España, organizar el estado en la forma federal, haciendo que los gobernadores fueran electos por cada provincia, separar los tres poderes del estado, establecer formalmente la Provincia Oriental y fijar la capital fuera de la ciudad de Buenos Aires. Esto último se debía a los antiguos conflictos políticos y comerciales de Montevideo con la capital del virreinato.
La hipótesis que sostenía Artigas era que todos los pueblos tenían los mismos derechos y la capital era solo la residencia de las autoridades elegidas por las provincias. Esto es, que la Revolución no era solo un cambio de amos, en que los pueblos hubieran pasado de ser súbditos de los españoles a súbditos de los porteños.
La Asamblea, que ya había comenzado a sesionar, estaba dominada por la Logia Lautaro, grupo dirigido por Alvear, que no aceptó las instrucciones a los diputados orientales. Con excusas poco convincentes, rechazaron a los diputados y ordenó realizar nuevas elecciones. Rondeau organizó el Congreso de la Capilla de Maciel, que ignoró la autoridad de Artigas, se sometió a la voluntad del general Rondeau y eligió diputados adictos a la Logia.
En respuesta a estos hechos, Artigas consolidó sus relaciones en el interior de la Banda Oriental y en Entre Ríos y Corrientes. Y se preparó para el enfrentamiento abierto.
La ruptura y el inicio de la guerra El 31 de diciembre de 1813 Artigas fue informado por el caudillo entrerriano Eusebio HereñúMuerto en Nogoyá el 22 de septiembre de 1822. que la situación en Entre Ríos le era favorable para un alzamiento. Antes de abandonar el sitio de Montevideo, Artigas destacó a Fernando Otorgués al sur del río Negro para que reclutara milicianos en la zona de Mercedes, lo cual alarmó al capitán José Pereyra de Lucena, situado en Santo Domingo Soriano, y al teniente coronel Blas José Pico, que desde Colonia del Sacramento informó a Buenos Aires el 9 de enero sobre los movimientos sospechosos de los artiguistas. El 20 de enero de 1814 Artigas abandonó el sitio. Iba solo, pero a la mañana siguiente sus hombres –más de mil en total– decidieron seguirlo y dejaron desguarnecida el ala derecha del sitio. Además del regimiento de Blandengues de Montevideo que comandaba Artigas, lo siguieron el de infantería N° 3 al mando de Fructuoso Rivera y los de caballería al mando de Otorgués y de Blas Basualdo, mientras que permanecieron en el sitio el regimiento N° 2 de infantería al mando de Manuel Francisco Artigas y las fuerzas al mando de Manuel Pagola. A principios de febrero de 1814 Artigas situó su cuartel general en Belén. Como los realistas no quisieron arriesgarse a aprovechar la oportunidad, Rondeau tuvo tiempo de reorganizar el sitio con el apoyo de la flota de Guillermo Brown. Pocos meses más tarde, las victorias de éste permitían bloquear también Montevideo por el Río de la Plata y Alvear entraba a la rendida Montevideo.
Existen pocas constancias documentales del inicio de las acciones militares. Se sabe que hubo fricciones entre las montoneras de Artigas y los soldados que permanecieron en el sitio durante la retirada de aquellos, destacando Artigas a Rivera en las cercanías de Montevideo para hostilizar a los sitiadores. Y se sabe también que hubo algunos choques menores entre caudillos locales y las fuerzas nacionales en Entre Ríos. El 11 de febrero de 1814 el nuevo Director Supremo Posadas declaró a Artigas infame, privado de sus empleos, fuera de la ley y enemigo de la patria al tiempo que prometía 6000 pesos a quien lo entregara vivo o muerto. En los primeros días de febrero de 1814 Artigas envió a Entre Ríos una fuerza armada al mando de Otorgués, quien se hallaba situado en observación cerca de Paysandú, y cruzó el río Uruguay apoderándose de Concepción del Uruguay, mientras se ponía en contacto con el caudillo de Nogoyá, Eusebio Hereñú. Otorgués derrotó a las fuerzas del comandante general de Entre Ríos, Hilarión de la Quintana, en el combate del Paso de Gualeguaychú el 13 de febrero de 1814. El 20 de febrero de 1814 Hereñú, que había ocupado la Villa de Paraná, reconoció a Artigas como Protector de los Pueblos Libres desconociendo la dependencia de la Tenencia de Gobierno de Santa Fe a la cual estaba sujeta Entre Ríos desde 1810 y estableció de hecho la autonomía de la provincia. Posadas ordenó al barón Eduardo Kaunitz de Holmberg que alistara 400 soldados con artillería en Santa Fe y pasara a Entre Ríos a reunir sus fuerzas con las del comandante general de Entre Ríos, Hilarión de la Quintana. Holmberg llevaba instrucciones de apoderarse como fuera de Artigas y fusilarlo de inmediato.
Holmberg imprudentemente se lanzó a un rápido avance hacia el interior de la provincia, con el resultado de que sus fuerzas, predominantemente milicianos santafesinos, desertaron en el camino. Llegó a Gualeguay, donde recibió la noticia de que el caudillo Hereñú había ocupado la Bajada del Paraná. Regresó rápidamente y fue derrotado por Hereñú el 22 de febrero en el combate de El Espinillo en colaboración con el jefe artiguista Andrés Latorre. Fue tomado prisionero pero, para su sorpresa, Artigas no solo no lo hizo fusilar, sino que lo puso en libertad unos días más tarde. Entre los prisioneros liberados ese día estaba el capitán Estanislao López.
Los realistas de Montevideo creyeron contar con Artigas para su causa enviando una delegación ante el Protector proponiéndole pasarse a su causa (misión Larroba-Costa), a la que dio una respuesta cortés pero negativa, rechazando todas las ofertas realistas, que le prometían cargos militares y hasta dinero con tal de que abandonara la causa de la independencia.
La provincia de Misiones estaba gobernada por el general unitario Bernardo Pérez Planes, que tenía constantes problemas con las autoridades paraguayas. A este territorio Artigas envió a Blas Basualdo, uno de los principales jefes de ese tiempo, quien ocupó el pueblo correntino de Curuzú Cuatiá derrotando luego a las fuerzas de Pérez Planes en el pueblo misionero de Concepción y en la Batalla de La Cruz el 19 de marzo, con lo que los federales pasaron a controlar las áreas occidentales de la Provincia de Misiones, que vinculaba el litoral del Paraná al Paraguay. Pérez Planes fue fusilado por orden de Artigas.Barreyro, Julio, Breve historia de Misiones, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1979, pág 74.
La derrota unitaria en Misiones tuvo repercusión inmediata en la Provincia de Corrientes, donde un pronunciamiento federal dirigido por el teniente de milicias Juan Bautista Méndez derrocó al gobernador unitario Domínguez.
Con apenas unas escaramuzas y una sola batalla, Artigas y sus partidarios dominaron Entre Ríos. El caudillo nombró a Hereñú comandante de Paraná y a Basualdo como comandante del río Uruguay.
Por esa misma época, Otorgués y José Antonio Berdún recorrieron el interior de la Provincia Oriental, logrando que todos los pueblos alejados de Montevideo se pronunciaran por el federalismo. En las mismas villas cercanas a esa ciudad, San José, Canelones, Trinidad y Durazno, el pueblo apoyaba a Artigas.
En tres meses, Artigas había logrado controlar cuatro provincias.
Contraataque directorial Mientras se producían estos sucesos, el prestigio y la influencia de Artigas seguían creciendo desmesuradamente en gran parte del territorio provincial y Montevideo seguía a la espera de nuevas tropas que llegarían de España. Posadas comprendió que su situación no era fácil. Fracasado el intento de firmar un nuevo armisticio con los españoles, en términos similares al de octubre de 1811 –que Gaspar de Vigodet rechazó por no tener la seguridad de que Artigas lo atacaría– el director trató de arreglar sus diferencias con el Jefe de los Orientales.
En abril de 1814 envió al caudillo la misión Amaro-Candioti, con el objetivo de restaurar la unidad política de la causa revolucionaria: el fraile Mario Amaro, que tenía simpatías antiguas con Artigas, y Francisco Antonio Candioti, que era un importante estanciero santafesino, que tenía claras inclinaciones a favor del artiguismo. Los comisionados y Artigas llegaron de inmediato a un acuerdo el 23 de abril, sobre la base de la reivindicación de Artigas a quien se le devolvía su cargo militar, se retiraban los cargos de traidor y las condenas a muerte y se reconocía la autonomía de las provincias Oriental y de Entre Ríos. Se pactaba también la constitución de una alianza ofensivo-defensiva entre la Provincia Oriental y Buenos Aires.
Mientras tanto, Alvear ocupó Montevideo. Como Artigas le reclamara que entregara la plaza a los orientales, lo invitó a conferenciar con él. El caudillo envió por delante a Otorgués, cosa que alegró a Alvear, porque, como él mismo declaró, a Artigas "no lo hubiera podido alucinar". Confiado, Otorgués acampó en Las Piedras; a la madrugada siguiente de tomar Montevideo, Alvear cayó sobre el campamento de Otorgués, haciendo una matanza entre sus hombres.
Pocos días después, Posadas rechazaba el tratado de paz del 23 de abril, pues según el punto de vista del Director colocaba en un plano de igualdad, como si se tratase de dos gobiernos nacionales distintos, al de Buenos Aires y a un caudillo subordinado. Pero Artigas fue rehabilitado y declarado buen servidor de la Patria, pese a lo cual el caudillo no regresó a Montevideo. De todos modos, por mediación de Miguel Barreiro, se firmó un segundo tratado, el 9 de julio, que limitaba el acuerdo a la Provincia Oriental.
Mientras tanto, Alvear y sus sucesores gobernaban Montevideo, poniéndose la población en contra por su falta de tacto.