El escudo de armas de Medellín es el emblema heráldico que representa a la ciudad colombiana de Medellín, capital del departamento de Antioquia. Tiene su origen en la concesión de su uso por el rey Carlos II de España por medio de la Real cédula dada en Madrid el 31 de marzo de 1678. El blasón recordaba así también en algunos de sus elementos al antiguo escudo de armas de la localidad española de Medellín, en Extremadura, de la cual toma su nombre la ciudad.

El escudo, junto con la bandera y el himno, tienen el reconocimiento de símbolos oficiales del municipio de Medellín según el Decreto n.º 151 del 20 de febrero de 2002. Además, el blasón como símbolo de la ciudad forma parte de la imagen institucional de la administración municipal, por lo cual está presente en los actos protocolarios, en la papelería oficial, en el mobiliario urbano o en las obras públicas, existiendo no obstante diferentes versiones estilísticas entre la Alcaldía y el Concejo Municipal.

El blasón también fue adoptado por otras entidades como la arquidiócesis de Medellín, diferenciándose por llevar al timbre la cruz arzobispal y por divisa el nombre de la arquidiócesis. Igualmente, las armas de la ciudad también están presentes en el primer cuartel del emblema de la Universidad de Medellín.

Historia

En 2 de marzo de 1616, el visitador Francisco de Herrera Campuzano establece al sur del Valle de Aburrá el "Poblado de San Lorenzo", en donde hoy queda el Parque de El Poblado, con la función de servir de resguardo para los indígenas. Con el paso del tiempo el Valle de Aburrá se convirtió en despensa para surtir a los trabajadores de las minas de oro ubicadas en el nordeste de la Provincia de Antioquia. Además, por su posición estratégica, entre la región minera y la ciudad de Antioquia, que por ese entonces era la capital de la provincia, y por el aumento de la población, se gestionó la construcción de un nuevo poblado, pues el resguardo indígena de San Lorenzo fue descartado.El resguardo indígena conocido como "el poblado de San Lorenzo" fue descartado debido a que las leyes de segregación racial impedían que en los resguardos se establecieran mestizos y mulatos, y también en razón de las precarias condiciones de habitabilidad.

Finalmente en 1646 se establece el nuevo poblado en el ángulo que forma el río Medellín (antes Aburrá) y el arroyo Santa Elena, lugar llamado por los nativos sitio de Aná y por los españoles Aguasal. A partir de 1649, el nuevo caserío se comienza a llamar con el nombre de Nuestra Señora de la Candelaria de Aná, denominación surgida después de la construcción de la primera iglesia de tapias y tejas consagrada a la Virgen de la Candelaria.

Desde 1670 empezó a gestarse entre los habitantes del poblado de Nuestra Señora de la Candelaria de Aná el deseo de tener cabildo, lo que implicaba autonomía administrativa frente a la ciudad de Antioquia. El 20 de marzo de 1671, Francisco de Montoya y Salazar, gobernador de la provincia, decretó la fundación de la Villa en el sitio de Aná. Esta fundación no tuvo el efecto que podría tener una dada mediante real cédula, además los habitantes de la ciudad de Antioquia se opusieron, pues intuían que su papel preponderante se vería disminuido con la erección como villa de aquel poblado, por lo cual se gestionó la confirmación de la fundación mediante concesión regia. Tras superar diversas vicisitudes, finalmente en 1675 llegó la Real Cédula fundacional firmada por la reina regente, doña Mariana de Austria en representación de su hijo, Carlos II, y fechada el 22 de noviembre de 1674. El 2 de noviembre de 1675, el gobernador y capitán general de la Provincia de Antioquia, Miguel de Aguinaga y Mendigoitía, proclamó formalmente la creación de la Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín. El nombre de Medellín fue dado en homenaje a don Pedro Portocarrero y Aragón,Pedro Portocarrero, Folch de Aragón y Córdoba, Conde de Medellín, Marqués de Villa real, Duque de Camiña, Reportero Mayor de la Real Casa de Castilla, Miembro de la Cámara del Rey y Presidente del Consejo de Indias (títulos con los que contaba para esa época según José Antonio Benítez, escribano oficial de Antioquia desde finales del siglo XVIII hasta mediados del XIX.) Conde de Medellín en Extremadura, y entonces presidente del Consejo de Indias, por el interés que tomó para que se aprobara la erección de la nueva Villa.

El 25 de junio de 1676, el gobernador Miguel de Aguinaga informa a la corona sobre el cumplimiento a la Real Cédula y cómo se llevó a cabo la erección. Igualmente, el 24 de junio de 1676, el cabildo de la nueva villa envía un informe a Su Majestad sobre el mismo tema, y después de rendir varios informes y hacer varias solicitudes, se refieren al escudo de armas en los siguientes términos:

Continúa el documento haciendo la descripción detallada del saneamiento de la tierra, la mención del río Aburrá (hoy río Medellín), la riqueza de sus minerales, la abundancia de la ganadería y frutos de la tierra, la población que contaba en ese entonces de 4.000 almas aproximadamente y el comercio. Posteriormente sobre la Planta de Villa donde informan y describen las características del pueblo, dicen:

thumb|200px|left|Primer escudo de Armas de Medellín, según el modelo remitido por el Cronista de Armas Vicente de Cadenas y Vicent, durante las investigaciones que se llevaron a cabo a mediados del . Se ponía así de manifiesto el arraigo y fervor que tenían sobre dicha advocación mariana.

Después de toda esta documentación enviada a la corona, el 9 de febrero de 1678 el Consejo de Indias convino en concederle a la nueva villa las mismas armas del Medellín extremeño, además ratificaron el título de villa y prohibieron por 10 años, que los habitantes de la ciudad de Antioquia se trasladaran a la Villa de la Candelaria, evitando así que dicha ciudad quedara deshabitada.

El documento se refiere en los siguientes términos:

thumb|195px|"Jesús, María, José. Armas conzedidas a la villa de Nra. Sa. de la Candelara. por Real Cédula de Su Majd. dada en Madrid a 31 de marzo de 1678". Este antiguo dibujo de las armas de Medellín, de características ingenuas, es una copia del dibujo original que vino integrado en la real cédula, erróneamente varias publicaciones lo indican como el original. Sin embargo, el uso de este blasón resultó breve ya que una nueva Real Cédula concedida por el rey Carlos II de España y dada en Madrid el 31 de marzo de 1678 otorgaba un nuevo escudo que resultaría definitivo:

El primer escudo es todavía mencionado por el Oidor Juan Antonio Mon y Velarde en la constitución que dio al Cabildo de Medellín en la que hace un resumen del génesis de la villa y en la que dice: "Se concedió asimismo a la villa el que pudiera usar de las mismas armas, fueros, extensiones y preeminencias de que goza la villa de Medellín en la Provincia de Extremadura en los reinos de España pero habiendo venido el escudo de armas de la Real Cédula no se ha solicitado armas que en ella se refiere".

Pero con el paso del tiempo este escudo fue completamente olvidado. Mientras tanto, la Villa de la Candelaria de Medellín fue adquiriendo mayor importancia siendo declarada "Ciudad" en 1813 y designada capital de la provincia en 1826, desplazando a la ciudad de Antioquia, la misma que se opuso a su erección en villa.

Recuperación de la memoria heráldica

En 1952, el historiador y heraldista Enrique Ortega Ricaurte, en ese entonces director del Archivo Nacional de Colombia, publicó el libro titulado “Heráldica Colombiana” que recoge con sobrios dibujos todos los escudos de armas de las ciudades del país, transcribiendo para cada una de ellas, las reales disposiciones o documentos oficiales por medio de los cuales fueron otorgados. En su capítulo referido a Medellín, publica el escudo definitivo (o sea el actual), pero no transcribe la Real Cédula que lo otorga, en su lugar está la trascripción del documento procedente del Consejo de Indias sobre el “Privilegio de Armas”.

Fue este documento el que motivó al historiador Ortega a realizar una investigación a fin de aclarar histórica y realmente cuáles eran las verdaderas armas que corresponden a la ciudad de Medellín, para finalmente publicar los resultados en una futura segunda edición de su obra. A principios de 1956 se contactó con su amigo Fabio Lozano y Lozano, residente en Madrid (España), con el fin de que averiguara por el primitivo escudo de la Villa de Medellín. Lozano se dirigió al Instituto Internacional de Heráldica y Genealogía en Madrid, entidad que procedió a llevar a cabo la investigación, la cual estuvo dirigida por el Cronista de Armas Vicente de Cadenas y Vicent, quien además era el director y fundador de dicho Instituto.

Durante el transcurso de la investigación, Vicente de Cadenas y Vicent mantenía informado de los pormenores a Fabio Lozano y este a su vez le informaba a Ortega sobre el avance de las indagaciones. Para el mes de abril de ese mismo año ya estaba terminada la investigación con certificación notarial, una pintura del escudo y con analogías, a un costo de 1.000 pesetas, o sea 25 dólares de esa época. Después de tratar infructuosamente que las entidades como la Academia Colombiana de Historia o la Extensión Cultural de la Gobernación de Antioquia compraran los documentos de la investigación, fue finalmente el medellinense Martín del Corral quien los adquirió, y al cabo de un año llegaron a la ciudad traídos personalmente por Fabio Lozano. En síntesis, la documentación da a entender que el verdadero escudo de Medellín es el mismo de su homónima extremeña, pues dicha investigación está basada en el documento expedido por el Consejo de Indias el 9 de febrero de 1678, sobre “Privilegio de Armas”. thumb|left|240px|Parte de los documentos de la investigación de Vicente de Cadenas y Vicent, Cronista de Armas del Estado español.Reproducción de parte de los documentos de la investigación de Vicente de Cadenas y Vicent, tomado del libro Crónica municipal (1967), «Capitulo: Armas para la Villa 1678» de Hernán Escobar Escobar, pág. 180. El texto de la documentación se refiere en los siguientes términos:

thumb|210px|Escudo de Medellín ubicado en la Basílica de la Candelaria, antigua catedral de la ciudad. Tiene por timbre una corona cerrada. Estéticamente tiene similitudes con el escudo de la arquidiócesis de Medellín establecido en 1958. thumb|210px|Versión del Escudo de Medellín de principios del siglo XX.Esta versión del escudo de Medellín se encuentra en los siguientes libros: Sobre este tipo de versiones del escudo se refería la Academia Antioqueña de Historia en el fallo enviado al Alcalde, donde se recomienda que de la real cédula se copie exactamente las armas de la ciudad, pues "se observa que (en el escudo de esa época) se han introducido innovaciones que no constan en el original". Por ejemplo en esta versión, las torres terminan en cúpulas y la Virgen posa directamente sobre el torreón, detalles que originalmente no tiene el escudo.

Una vez Martín del Corral tiene en su poder los documentos y después de analizarlos, los remite al alcalde de Medellín junto con el oficio G 57-100 en el que le manifiesta las inquietudes que tiene sobre lo que asegura la investigación. Por consiguiente, el entonces alcalde José Gutiérrez Gómez, por medio del oficio 271 del 6 de julio de 1957, le solicita a la Academia Antioqueña de Historia que estudie el problema.