miniaturadeimagen|Esquema de la evolución del arado. El arado (del latín arātrum; antiguamente aradro) es un apero de labranza utilizado en la agricultura para abrir surcos en la tierra y remover el suelo antes de sembrar. Arar aumenta la porosidad, lo que favorece el crecimiento de las plantas, aunque al remover el suelo podría perderse agua por evaporación y algo de suelo por erosión, y las eventuales lluvias podrían lavar los nutrientes y abonos que puedan haberse aplicado al suelo, generando pérdidas. Debido a estas limitaciones, hacia principios del se fue difundiendo alternativas al arado como la siembra directa, es decir el cultivo de las plantas sin labranza del suelo, estas pueden ser adecuadas para parcelas más pequeñas de cultivo intensivo y para la agricultura en suelos pobres, poco profundos o degradados que el arado degradaría aún más.
Evolución y tipología del arado de manceras
Se puede considerar al arado como la evolución del pico y de la azada. Su uso se documenta en Mesopotamia desde el 4.º milenio a.C. En su origen el arado era traccionado por personas y posteriormente por animales (principalmente bueyes o mulas y en algunas zonas por caballos). En un principio consistió en una sola pieza de madera (básicamente una rama con la forma más o menos adecuada) que en su evolución llegó a contar de hasta cinco piezas, aunque en su forma básica estaba compuesto de tres elementos esenciales: el dental (inglés sole o head, francés sep) es la pieza central y oblicua con referencia al suelo provista de una reja generalmente de hierro que entra en contacto con aquel y remueve la tierra. el timón (inglés beam, francés age o haie) es la pieza frontal del arado que se prolonga hacia el frente y unida al tiro por medio de un yugo transmite la tracción. la esteva o mancera (inglés stilt, francés mancheron) consiste en una pieza de madera situada en la parte posterior que permite guiar el arado y ejercer presión en el terreno. miniaturadeimagen|350px|Elementos y composición del arado. Izquierda: grupo mediterráneo; derecha: grupo atlántico. Las diferentes tipologías de los arados se conforman alrededor de estos tres elementos esenciales.Pla Ballester, Enrique 1951 "Un arado ibérico votivo: notas sobre los arados antiguos" Saitabi: revista de la Facultat de Geografia i Història N.º. 8 35-38. Universitat de València. Estos elementos no fueron siempre independientes, sino que o bien la esteva y dental formaban una única pieza a la que se fijaba un timón recto, o bien dental y timón constituían una sola pieza con forma de gancho (cama) a la que se le unía la esteva.
Grupo septentrional o atlántico
En este grupo de arados la esteva y el dental forman una única pieza, en algunas zonas denominada cabeza, a la que se fija directamente un timón recto. Este tipo es conocido como body ard en inglés y araire manche-sep en francés, y su área de distribución se corresponde con la Europa atlántica o septentrional (islas británicas, norte de Francia, Escandinavia, Alemania y norte de España). Este modelo desembocó en el llamado arado cuadrangular debido al rectángulo formado por esteva, dental y timón, además de una cuarta pieza de sujeción llamada telera. En España este modelo es el característico de la zona húmeda del norte (Navarra, País Vasco, Asturias) representado por el arado asturiano conocido como llabiegu y Galicia, salvo Cantabria, donde el arado de cama o castellano es el más frecuente y apenas quedan vestigios del cuadrangular.González Echegaray, Joaquín 1971 "Yugos y arados en la provincia de Santander". Publicaciones del Instituto de Etnografía y Folklore Hoyos Sainz Vol. III. Ed. Diputación de Santander.
Grupo meridional o mediterráneo
En este grupo de arados el dental y el timón forman una única pieza denominada cama o camba que es necesariamente curva para generar el ángulo entre el timón horizontal y el dental oblicuo. Se divide en dos tipos:
El arado de cama o de camba (inglés bow ard, francés araire chambige) es así llamado por ser esta la pieza principal desde donde surgen esteva y dental. Ya fue descrito por Virgilio en su tratado de agricultura las GeórgicasAunque para algunos autores el arado que Virgilio describe es un arado dental. White K. D. 1967 "Agricultural Implements of the Roman World". Ed. Cambridge University Press y se identifica con el tradicional arado romano siendo el tipo más común y extendido en el mediterráneo occidental (norte de Italia, sur de Francia, norte de África y España central). Conocido en España como arado castellano, su área de distribución se corresponde con la Meseta Central, Aragón, Cataluña y Valencia.Aitken, Robert & Barbara 1935 "El arado castellano: estudio preliminar". Anales del pueblo español, Madrid, págs, 109-138.
miniaturadeimagen|Arado tradicional de la Huerta de Valencia con sus partes. Museo Valenciano de Etnología.El arado dental (en inglés sole ard, francés araire dentale) se caracteriza porque es desde esta pieza central donde se encajan tanto la esteva como la cama (timón curvo), y es característico del Mediterráneo oriental (Grecia, Chipre y sur de Italia). El arado dental se encuentra representado en la península ibérica en zonas de Andalucía, Extremadura, Murcia,Fraile Gil, José Manuel 1981 "El arado". Revista de Folclore n.º 9. Ed. Fundación Joaquín Díaz > y en Baleares por medio de la llamada arada ibicenca. Además, las representaciones ibéricas más antiguas reflejan invariablemente este tipo de arado as de Obulco (Porcuna, Jaén) y miniatura de arado de Covalta (Valencia del sigloIVa.c.).Violant i Simorra, Ramón 1953 "Un arado y otros aperos ibéricos hallados en Valencia y su supervivencia en la cultura popular española". Zephyrus vol. 4. Ed. Universidad de Salamanca. También las celtibéricas pues se sospecha de un arado dental a partir de la reja de hierro hallada en Izana (Soria).Sánchez Moreno, Eduardo 1997 "Reja de arado de Izana (Soria). La agricultura celtibérica". Ed. Museo Arqueológico Nacional Todo ello anuncia la antigüedad de este modelo en la Península, quizás introducido desde el mediterráneo oriental por griegos o púnicos y restringido a las zonas marginales peninsulares tras la expansión del arado romano desde la Meseta.
Arado ancestral miniaturadeimagen|Arado tirado por caballos. miniaturadeimagen|Arado tirado por bueyes (Tíbet).
Animales de tiro Los arados, según las diferentes costumbres locales, pueden ser tirados por caballos, bueyes o mulas. En los países de tierra arenosa y desmenuzable, los asnos tiran muchas veces de un arado ligero. Esta yunta era muy común en Calabria y Sicilia; ya que los asnos de aquellas tierras son tan fuertes como los buenos mulos de mediana talla: por otra parte, es tan fértil el terreno en estas comarcas, que necesitan poco cultivo para producir abundantes cosechas. Lo mismo podría decirse de los burros de las provincias meridionales de España.
En muchos parajes de la campiña de Roma la mayor parte de las tierras se labraban con búfalos una vez domados y acostumbrados al yugo. No hay otra yunta que le iguale para dar un buen cultivo a las tierras. Jamás los desanima un trabajo penoso y difícil y jamás rehúsan tirar, a menos que sean superiores a sus fuerzas los obstáculos que tienen que vencer. Los manejaban con riendas atadas a un anillo que atraviesa la ternilla de sus narices y de este modo conducían también los bueyes, sea para el arado, sea para el tiro de las carretas.
Antiguamente, no se empleaban los caballos para el cultivo de las tierras: todas las labores y todos los trabajos relativos a la agricultura se hacían con bueyes. Los caballos y mulos hacen la labor con más prontitud y por esto sin duda los han preferido para los trabajos del campo. El buey por el contrario, como tiene el paso más lento, no acaba tan pronto la labor, pero en recompensa el cultivo hecho con ellos es más uniforme y esta ventaja indemniza del tiempo que gasta de más. La lentitud de su marcha permite al labrador manejar su arado como quiere sin fatigarse mucho; de modo que la reja penetra en la tierra a la profundidad que se desea, sin verse en la precisión de examinar continuamente si el surco va derecho o si prosigue en la misma profundidad, como debe atender cuando tiran del arado caballos o mulos porque la velocidad de su marcha, por lo común poco uniforme, da al juego trasero del arado unas sacudidas que descomponen la dirección de la reja, volviéndola de lado o levantándola, lo cual disminuye su introducción.
miniaturadeimagen|izquierda|Arado tirado por camellos. En los terrenos fuertes, difíciles y desiguales era preferible una yunta de bueyes a otra de caballos, porque el buey está más dotado para resistir un trabajo penoso que el caballo y porque este se fatigaría mucho antes. Es más fácil hacer con bueyes el cultivo que exigen estas tierras porque además de ser más fuertes para el tiro que los caballos, son también más sufridos en el trabajo por penoso que sea. Cuando es bien franca una tierra y uniforme el caballo tira bastante bien sin incomodarse, pero si esta es una tierra arcillosa, por poco resbaladiza que sea, sus pies no tienen firmeza y tira con negligencia y a empujones. Lo mismo sucede con los mulos, que no siempre se manejan como se quiere: especialmente cuando son falsos y reacios, como se verifica algunas veces.
En los países de cerros o de montañas, la dificultad de cultivar las tierras hace que los caballos no sean muy a propósito para el tiro de los arados porque no resistirían un género de trabajo que apuraría sus fuerzas y los pondría bien pronto en el estado de no poder servir. Mejor resistirían la fatiga los mulos en semejantes países y durarían más tiempo. No obstante, los bueyes son mejores aún, porque hacen el cultivo más cómodamente y resisten más tiempo los diferentes trabajos.
Los accidentes a que están expuestos los animales que se emplean en el cultivo de las tierras, la facilidad mayor o menor de sustentarlos y el provecho que se puede sacar de ellos cuando no están en estado de servir debe influir en la elección que se haga, porque pueden disminuir los gastos del cultivo. La yunta o canga de dos asnos es sin contradicción la menos dispendiosa porque su manutención cuesta menos al cultivador y tiene menos accidentes que temer, pero no se puede servir de ellos para labrar indiferentemente cualquier terreno, ni puede emplearlos en otras tierras que en las francas y arenosas, pues de lo contrario solo arañarían la superficie.
miniaturadeimagen|Arado tirado por elefante. La yunta de bueyes es más ventajosa para un labrador que la canga de caballos o de mulos: Primero, porque no están tan expuestos a enfermar como los caballos o los mulos, que con un día de fuerte trabajo pueden quedar inservibles para el siguiente. Segundo, su manutención cuesta menos al labrador, porque los mantiene la mayor parte del año con paja y heno mezclados; y aún más comúnmente con este último. En los países en que se siegan los prados muchas veces, rara vez se les da heno sin estar mezclado, a no ser en los tiempos en que trabajan mucho. Los caballos y los mulos no tendrían bastante con un alimento tan barato y sería preciso darles buen forraje, y de tiempo en tiempo avena o cebada Tercero, cuando el buey no está ya en estado de servir, se engorda en una dehesa y se vende después en más de lo que costó de novillo: al contrario, ninguna utilidad se puede sacar del caballo y del mulo cuando se imposibilitan de servirnos.
Los arrendatarios que conocen bien sus intereses en esta parte, tienen cuidado de cambiar sus caballos o mulos cada tres o cuatro años para no perder totalmente el precio que costaron, conservándolos todo el tiempo que puedan servir para la labor.
Mejor modo de uncirlos