El clima de Cantabria es similar al del resto de la Cornisa Cantábrica. Se caracteriza por una notable complejidad, derivada fundamentalmente de su posición geográfica en la fachada atlántica de la península Ibérica y de una orografía abrupta y muy variada. La interacción constante entre las masas de aire húmedo procedentes del océano y el relieve montañoso da lugar a una diversidad climática acusada incluso a escalas muy locales.
Este grado de variabilidad implica que cualquier caracterización global del clima regional resulta necesariamente incompleta o inexacta para amplias zonas del territorio cántabro. Las condiciones meteorológicas pueden diferir considerablemente entre valles cercanos o entre vertientes orientadas en distintas direcciones, lo que también limita la precisión de los pronósticos meteorológicos convencionales. La naturaleza fragmentada del relieve, combinada con la incidencia directa de la circulación atmosférica atlántica, convierte a Cantabria en un territorio especialmente propenso a la heterogeneidad climática.
Características generales del clima en Cantabria
350px|miniatura|El clima de Cantabria pertenece al tipo oceánico de acuerdo a la clasificación climática de Köppen, típico de las costas del Oeste en las latitudes medias de la mayoría de los continentes y predominante en gran parte de Europa.
A grandes rasgos, Cantabria presenta un clima oceánico o atlántico, similar al de Europa Occidental, clasificado como Cfb según la clasificación climática de Köppen. Se trata de un clima templado mesotermal, caracterizado por la escasa amplitud térmica anual, la ausencia de una estación seca y la presencia de veranos suaves, en los que la temperatura media del mes más cálido no supera los 22 °C, mientras que al menos cuatro meses presentan temperaturas medias mínimas superiores a 10 °C.
Este tipo de clima húmedo y templado es propio de las regiones occidentales de los continentes en latitudes medias, como Europa Occidental, el suroeste de Chile y el suroeste de Australia.
La descripción anterior se ajusta adecuadamente a la franja litoral, especialmente a zonas como Santander, donde la temperatura media del mes más frío ronda los 9 °C, la del mes más cálido se sitúa en torno a los 20 °C, y la precipitación anual media alcanza aproximadamente los 1200 l/m².
Sin embargo, esta caracterización resulta insuficiente para describir el conjunto del territorio cántabro, que muestra una gran diversidad regional. Esta variabilidad climática se manifiesta en diferencias marcadas incluso entre valles próximos o entre vertientes montañosas, haciendo que cualquier clasificación general sea necesariamente imprecisa para amplias zonas del interior. Regiones como Liébana o Campoo-Los Valles presentan rasgos climáticos claramente diferenciados respecto a la costa, con mayores contrastes térmicos y una distribución de las precipitaciones distinta.
Esta heterogeneidad espacial convierte a Cantabria en un territorio meteorológicamente complejo, donde las condiciones locales pueden variar considerablemente y limitar la fiabilidad de los pronósticos generalistas.
Las estaciones en Cantabria
Caracterizado por su marcada estacionalidad y contrastes abruptos, el clima cántabro varía notablemente entre las zonas litorales e interiores, con inviernos inestables o anticiclónicos, primaveras cambiantes, veranos suaves y húmedos, y otoños lluviosos dominados por frentes atlánticos.
250px|miniatura|Sierra de Peña Sagra. En los valles interiores los inviernos son fríos, y en general a partir de 800 metros, buena parte de las precipitaciones son en forma de nieve.
Invierno
El invierno en Cantabria suele alternar entre dos tipos de comportamiento:
Inestable: Es tiempo de los frentes fríos procedentes del norte que cubren de nieve las montañas. El viento sur que suele preceder a los frentes fríos da lugar a bruscos cambios de tiempo. La irrupción del viento sur da lugar a súbitas elevaciones de la temperatura de entre 7 y 10 °C en cuestión de horas, pasando del invierno al “verano” de un día a otro.
Estable: Entre borrasca y borrasca se suele producir tiempo anticiclónico con vientos del nordeste. Cuando el anticiclón de las Azores se hace persistente sobre la península ibérica, bloquea la llegada de frentes de lluvia, dando lugar a tiempo frío, seco y soleado que puede durar ente 15 y 45 días.
Junto a la costa las temperaturas medias invernales rondan los 10 °C mientras en Potes estas se sitúan en torno a los 8 °C y en Reinosa la temperatura media invernal es de 4 °C. En las comarcas litorales difícilmente se baja de los 0 °C pero en los valles del interior las temperaturas mínimas descienden hasta -6 °C y en las comarcas meridionales el termómetro puede bajar hasta los -10 °C con relativa frecuencia.
Primavera
250px|miniatura|Arco iris primario y secundario —entre ambos se aprecia la banda oscura de Alejandro—; fotografiado en Vega de Pas en primavera.
La primavera en Cantabria es un periodo de cambio con grandes contrastes (sol, lluvia, frío y calor en el mismo día). El dominio de los terrales de invierno va cediendo el paso a los vientos de procedencia marítima, por ello en esta época del año el clima se suaviza tanto en temperatura como en viento y precipitación, dando lugar a una mayor duración del tiempo estable con vientos del nordeste, no sin alternar con episodios de tiempo casi invernal que suelen aparecer con la misma brusquedad con que desaparecen, especialmente en abril. En una misma jornada se puede pasar calor, con tiempo soleado y viento del sur –ya muy cálido en esta época del año- y a las pocas horas estar con fuerte viento, lluvia o granizo y temperaturas casi invernales.
Debido a la cercanía del mar Cantábrico, que todavía conserva buena parte del frío del invierno, se producen numerosas nieblas matinales costeras y en las desembocaduras de los ríos, que a veces penetran en la franja litoral formando espesos bancos. A medida que avanza la primavera son más frecuentes las tormentas, sobre todo en el interior. Asimismo, al final de primavera son típicas las lloviznas en el litoral oriental.
El máximo pluviométrico de primavera ocurre a finales de marzo principios de abril y es debido a un repunte en el paso de sistemas de bajas presiones que en esta ocasión circulan por latitudes más altas, por lo que los vientos del sur son más raros en esta época. Este máximo pluviométrico afecta principalmente a la vertiente norte de la mitad oriental de Cantabria, con precipitaciones en forma de lluvia y también de nieve (al igual que en invierno, cuando nieva en primavera en las zonas medias y altas, suele granizar en la franja costera).
Verano
250px|miniatura|Paisaje mosaico de praderías y diferentes manchas boscosas en Riotuerto. En general en Cantabria los veranos no suelen ser secos, siendo pocos los días en los que el calor aprieta, en cambio son frecuentes los estratos y las lloviznas. No obstante, existen marcadas diferencias entre la costa y el interior.
El verano en Cantabria es la época más apacible y agradable del año (unos pocos días de llovizna y otros pocos días de bochorno). En general, el verano cántabro es época de brisas y de tormentas vespertinas que en algunos días de fuerte calor pasan desde el interior al litoral, aliviando y refrescando el ambiente. El clima es muy suave, tanto en temperatura como en viento y precipitación, caracterizándose por una mayor duración del tiempo estable con vientos del nordeste, no sin alternar con episodios de tiempo fresco y húmedo generalmente de corta duración, especialmente en junio.
El periodo intermedio entre final de primavera y comienzo del verano está más dominado por vientos del Oeste, que a menudo producen lloviznas por estancamiento de la nubosidad llamadas en la región morrinas. El término está tan extendido que incluso se utiliza el verbo y muy frecuentemente se oye decir que está morrinando, en vez de que está lloviznando.
Es la época menos lluviosa del año, julio y agosto son meses dominados por los vientos del nordeste que suelen traer tiempo seco y apacible. Aunque también es el periodo de las tormentas de calor que se forman a primeras horas de la tarde en la meseta Norte y son desplazadas hacia el litoral a final de la tarde, cuando la brisa deja de poner freno al calor del interior.
Durante esta época del año la zona de Cantabria más lluviosa es la mitad oriental de La Marina. En la franja litoral es raro pasar de 30 °C, mientras que en los valles de la zona centro y sur, se pueden alcanzar los 36 °C.
En el litoral, al verano le cuesta mucho entrar y lo hace muy tímido y dubitativo, no es hasta mediados de julio cuando se aprecia el verano en todo su esplendor, que se suele mostrar repentino, vivo, escaso e intermitente por estas fechas. Hay tres semanas buenas que se pueden colocar aproximadamente en la última de julio, la segunda o tercera de agosto (aunque este mes es muy incierto) y la primera de septiembre.
Otoño
250px|miniatura|Helada en Camaleño. A diferencia del interior, en la costa este fenómeno meteorológico es poco frecuente, siendo especialmente raro en Santander por el efecto termorregulador de la gran lámina de agua que produce su bahía.
El otoño en Cantabria es época de lluvias y de vientos del sur, alternándose desordenadamente semanas lluviosas con otras secas. El máximo pluviométrico durante esta época del año se centra en noviembre y es debido al continuo paso de sistemas de bajas presiones procedentes de latitudes más bajas y que circulan preferentemente de suroeste a noreste. Esta es una situación muy característica y bien conocida que comienza con vientos del sur y termina con vientos del noroeste. Este máximo pluviométrico afecta por igual a las vertientes norte y sur de toda la cordillera Cantábrica, con precipitaciones en forma de lluvia y nieve (cuando nieva en las zonas medias y altas, suele granizar en la franja costera).
Durante esta estación el clima se mantiene suave al principio, tanto en temperatura como en viento y precipitación, no sin alternar con episodios de tiempo frío, húmedo y ventoso, generalmente de una semana de duración y especialmente al final del otoño. En esta época la zona más lluviosa de Cantabria es la mitad oriental.
El otoño es época de frentes y de borrascas que poco antes de llegar provocan una sensación de bonanza térmica, pasando bruscamente a un tiempo desapacible frío, húmedo y ventoso. En octubre se producen las primeras heladas en los valles del interior y aparece la nieve en las cumbres de las montañas más altas.
Régimen pluviométrico de Cantabria La precipitación es el rasgo más destacado del clima de Cantabria y de la región cantábrica en general, tanto por su volumen como por su compleja distribución espacial y temporal. La combinación de factores atmosféricos y una orografía muy accidentada genera notables contrastes pluviométricos incluso entre valles próximos. Esta variabilidad convierte a Cantabria en una de las regiones con mayor complejidad meteorológica del país.
Distribución espacial
miniatura|350px|Distribución espacial de la precipitación acumulada anual en Cantabria. Se observa como el máximo pluviométrico se sitúa en las montañas pasiegas.
El régimen pluviométrico de Cantabria está condicionado por la interacción entre la circulación atmosférica del oeste —típica del dominio atlántico— y la disposición del relieve. Las borrascas atlánticas alcanzan la región durante todo el año, incrementando su frecuencia e intensidad en otoño e invierno. A medida que las masas de aire húmedo provenientes del mar Cantábrico penetran en el interior, su ascenso orográfico genera precipitaciones más intensas, especialmente en zonas elevadas.
Aunque a menudo se considera que los Picos de Europa concentran los mayores registros pluviométricos, pero los datos más elevados corresponden a las montañas pasiegas, en la zona comprendida entre el Porracolina y el Puerto del Escudo.